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Ruta de los aljibes 2/2

Primera etapa de la ruta

SEGUNDA ETAPA

DE LA

RUTA DE LOS ALJIBES



Comienza nuestra segunda etapa de la Ruta de los Aljibes en la Plaza del Triunfo, junto a la Puerta de Elvira.

A partir de la dominación francesa y hasta finales del siglo XIX, la Plaza del Triunfo heredó el dudoso honor de ser el lugar donde se realizaban las ejecuciones públicas.  Aquí, en esta plaza, fue ajusticiada Mariana Pineda el 26 de mayo de 1831, a manos del verdugo José Campomonte. Nueve años más tarde, el Ayuntamiento granadino mandó levantar una columna coronada por una sencilla cruz de hierro, señalando el lugar exacto de su ejecución. La cruz, con su columna fue trasladada a la cercana Plaza de la Libertad.

La Puerta de Elvira, al parecer obra de los siglos VIII-IX, recibe este nombre porque en ella comenzaba el camino de Medina Elvira, cuyas ruinas se encuentran en las proximidades de Atarfe. 

Era la puerta más notable y grande del recinto amurallado de la Granada musulmana, pero de ella sólo queda el arco de herradura exterior. 

Detrás del arco que se conserva había otros dos, entre los que giraban grandes puertas forradas de hierro. A continuación quedaba un patio rodeado de grandes murallones, en cuyo fondo se levantaba un arco que conducía a la cuesta de la Alhacaba, arco mandado demoler por el Ayuntamiento de Granada en el año 1879.


Dos años antes de su demolición, Don Manuel Gómez-Moreno González dibujó la Puerta de Elvira con el arco al fondo.

A la derecha del patio, en dirección a la Calle Elvira, se levantaban otros tres arcos con sus bóvedas intermedias.

Desde el arco que conducía a la Cuesta de la Alhacaba subía una muralla por la Cuesta de Abarqueros, con una altura superior a los cuatro metros en algunos lugares, hasta enlazar en la Puerta de Monaita, con la muralla de la Alcazaba Qadima, que bajaba paralela a la Cuesta de la Alhacaba. 







Desde la Plaza del Triunfo caminamos por la Acera de San Ildefonso y a nuestra derecha queda el que fue Convento de la Merced, actualmente propiedad del Ministerio de Defensa y sede del MADOC.


El convento fue fundado en el año 1492 para la redención de cautivos bajo el patronazgo de los Reyes Católicos y donado a los mercedarios calzados. Tiene un espacioso patio peristilado, hecho en la primera mitad del siglo XVI, con treinta y seis arcos y columnas de mármol pardo de Sierra Elvira. La escalera corresponde a la misma época y es notable su bóveda elipsoidal, con relieves de la Concepción y Santos Protectores de la Orden. 

Un poco más adelante llegamos a una placeta donde se encuentra la Iglesia de San Ildefonso.


El actual edificio se construyó extramuros de la ciudad, entre 1553 y 1558, cerca de la mezquita de Rabad al-Rasif y del aljibe del mismo nombre.

La portada, realizada en una fachada de ladrillo visto que apoya sobre una base de sillares de piedra, consta de dos columnas corintias que encuadran un arco semicircular con los escudos del arzobispo Don Pedro Guerrero. Sobre la cornisa hay un relieve de San Ildefonso dentro de una capilla. Al parecer, fue trazada por Diego de Siloé y esculpida por su discípulo Juan de Alcántara entre 1554 y 1555. A su derecha se alza la torre, sin más adornos que los azulejos que decoran las albanegas de sus arcos. La iglesia consta de una sola nave, cubierta con una armadura de lazo con racimos de mocárabes y con cinco capillas a cada lado.

La capilla mayor está cubierta por una armadura octogonal. La decoran un grupo de esculturas de Risueño, quizá el conjunto más importante del escultor, no sólo por su número, sino también por la riqueza decorativa que poseen. 

En esta parroquia fue bautizado en 1601 el arquitecto, pintor y escultor Alonso Cano y en 1610 el pintor Pedro de Moya.



Subimos ahora por la Calle Sacristía de San Ildefonso para alcanzar la Calle Baja de San Ildefonso, donde en los bajos de la casa número 2 encontramos el primer aljibe de esta etapa.


Aljibe de San Ildefonso o de Rabad al-Rasif

Capacidad: 40 m³.

Datación aproximada: Siglos XIV-XV.

El aljibe servía a la mezquita del Rabad al-Rasif o Barrio de la Calzada, el más extremo del Albayzín.


Entre la boca y la calle hay una distancia superior a dos metros y este espacio está cerrado por una cancela, instalada cuando el aljibe fue restaurado en 1985. Hasta entonces, estuvo cerrado por un muro y servía como almacén de bebidas del bar situado a su derecha.


Consta de una nave de planta rectangular, cubierta por una bóveda de medio cañón, hecha de ladrillo, bóveda que arranca de los muros a partir de una moldura, también de ladrillo. Los muros se hicieron siguiendo la técnica del tapial y la solería es de hormigón de cal. Su boca tiene un arco de medio punto de trazado irregular  y se cierra con una puerta de madera que se refuerza con una chapa de hierro con clavos.


El Rabad al-Rasif, también conocido como Barrichuelo, es un barrio de calles cuyos nombres nos recuerdan labores artesanales ya desaparecidas: Alpargateros, Pernaleros, Yesqueros, Arqueros…

Para alcanzar el Mirador de San Cristóbal, desde la Calle Baja de San Ildefonso caminaremos por Pernaleros Bajo, la Calle Cruz de Arqueros, la Placeta de Yesqueros y la Cuesta de Yesqueros para enlazar con la Veredilla de San Cristóbal, ya en el barrio de la Xare´a o de San Cristóbal, cuesta que ofrece unas hermosas vistas de la Alcazaba Qadima y de sus murallas. Cuando alcanzamos la confluencia de la Veredilla con la Calle Ceniceros, hay a la izquierda una cuesta sin nombre, que nos conduce hasta el mirador.


El Mirador de San Cristóbal se encuentra en el barrio de la Xare´a o de la Explanada. Si miramos a derecha e izquierda, en un primer plano encontramos el paño de murallas entre Bab al-Unaydar, la Puerta de Monaita, y Bad al-Ziyada, la Puerta o Arco de las Pesas, que desciende paralelo a la Cuesta de la Alhacaba, y defendía la Alcazaba Qadima por el Norte.


La muralla de la Alcazaba Qadima presenta dos zonas bien diferenciadas:

Un primer tramo, de unos 150 metros de longitud, comprende desde la Puerta de Monaita, hasta la octava torre, junto al Carmen del Aljibe del Rey. Sus torres son rectangulares y los muros más endebles y delgados.

El segundo sector se extiende desde la novena torre hasta el Arco de las Pesas. Presenta seis torres, situadas a mayor distancia unas de otras, de mayor tamaño y planta semicircular. Los muros son de mayor grosor.

Los especialistas estiman que la construcción de la muralla se realizó a lo largo de los siglos XI, XII y XIII; es decir, las etapas zirí, almorávide y almohade, para defender la Alcazaba de los rebeldes instalados en la Xare´a, y es posible que se reforzara a comienzos de la etapa nazarí.

Detrás de la muralla se aprecia el Palacio de Dar al-Horra, El Monasterio de Santa Isabel la Real, La Iglesia de San Miguel Bajo con su torre encalada, y una serie de cármenes: el de la Concepción, todo de blanco, destacando a mayor altura en la Calle María la Miel; el Carmen del Aljibe del Rey, en color marrón… En un segundo plano, se levantan la Alcazaba de la Alhambra y los Palacios Nazaríes en la colina de la Sabika. Y al fondo, Sierra Nevada, La Yabal Sulayr de los musulmanes granadinos. Si giramos la vista a nuestra derecha, tenemos un espléndido panorama de la Vega.

A nuestra espalda se levanta la Iglesia de San Cristóbal, ocupando el solar de la Yami al-Xareá, la mezquita de la Xare´a, construida en la cima más alta del Albayzín (771 metros de altura), si exceptuamos el cerro del Aceytuno.

Para llegar hasta ella tenemos que cruzar la carretera camino de la Placeta de San Cristóbal, con suelo de empedrado granadino, placeta en la que se encuentra un edificio adosado a la iglesia, con fachada de ladrillo visto, es el Seminario de Maestros del Ave María, en cuya fachada se aprecia un cuadro hecho de placas de cerámica, con un retrato de Don Andrés Manjón y las fechas de su nacimiento y su muerte (años 1846 y 1923).

La Iglesia de San Cristóbal se erigió en parroquia en 1501 (aunque sus obras no acabaron hasta 1559) formando parte del programa de creación de las 23 parroquiales granadinas en que fue dividida la demarcación eclesiástica de la ciudad tras la conversión forzosa de los moriscos, aprovechando los edificios de mezquitas preexistentes por imperativos ideológicos, si bien éstas pronto resultaron inadecuadas funcional y espacialmente, siendo paulatinamente demolidas y sustituidas por los nuevos edificios cristianos.

Su arquitectura responde al modelo más representativo de la primera etapa de cristianización de la ciudad, en el que predominan las estructuras de tradición gótica castellana,  como las bóvedas de crucería, a las que se añaden elementos mudéjares.

Su fachada tiene un sencillo arco ojival de ladrillo, con una hornacina que alberga la estatua de San Cristóbal. Tiene una nave central con cuatro capillas, la última de ellas construida entre 1540 y 1559, a la vez que la torre situada en el lado derecho.

No ha sido un templo muy afortunado: en 1557 sufrió un incendio; en el año 1804 un terremoto arruinó la parte alta de la torre. Sufrió un nuevo incendio el día 10 de marzo de 1936, a manos de los revolucionarios, que hicieron en su interior una gran pira con esculturas, lienzos y enseres, aunque el edificio pudo salvarse.

Rodeamos la iglesia y nos encontramos con uno de los aljibes más originales de la Granada musulmana.

Aljibe de San Cristóbal o de la Xare´a

Capacidad: 13 m³.

Datación aproximada: Siglo XIII.

La construcción del aljibe supuso una extraordinaria obra de ingeniería hidráulica ya que el agua que lo llena procede del tomadero situado en la puerta de la Casa de los Mascarones, a 767 metros de altura, mientras que la colina de San Cristóbal está a 771. Para salvar el desnivel entre dicho tomadero y los aljibes de San Bartolomé y San Cristóbal, a los que surtía, fue necesario excavar una mina de más de 300 metros de longitud y con una profundidad de hasta 5 metros en bastantes lugares. Esta mina todavía se puede recorrer. Para alcanzar la boca del aljibe y la mina, hay que descender por una escalera hasta el fondo del recinto de planta pentagonal, situado a 6,30 metros por debajo de la rasante de la calle.


Tiene una hermosa portada con un gran arco apuntado y enjarjado. Le sigue una bóveda de medio cañón, que cobija la boca, que está descentrada con respecto al eje de simetría del arco de su bóveda. La boca del aljibe se enmarca en un tercer arco, de medio punto, en el que se inicia la bóveda de medio cañón con la que se cubre la nave. Le sirve de brocal un sillar de piedra, posiblemente romano.

Los muros son de ladrillo, excepto en su parte superior, que están realizados en mampostería y aún conservan restos del antiguo enfoscado.


De nuevo cruzamos la antigua carretera de Murcia y caminamos por la Calle Larga de San Cristóbal, hasta alcanzar la casa número 20 en donde se encuentra el Aljibe Colorado, siempre conocido por el mismo nombre popular, quizás debido a que tuvo una portada con su arco de herradura hecho de ladrillo rojo raspado.


Aljibe colorado

Capacidad: 35 m³.

Datación aproximada: Siglo XIV.

La denominación de Aljibe de la Xarea que aparece en una placa identificativa de cerámica junto al aljibe, fue usada por Gómez-Moreno (1892), ahora bien, las fuentes documentales parecen aludir mayoritariamente con este término al Aljibe de San Cristóbal.


El aljibe tiene un tramo de acceso, y una nave rectangular, ambos situados en el mismo eje de simetría. El tramo de acceso está más elevado y se cubre con una bóveda de medio cañón, mientras que la nave se divide en dos partes bien diferenciadas: la primera y más exterior se cubre con una bóveda esquifada que se corta perpendicularmente con una bóveda de medio cañón. La segunda parte se cubre con una bóveda de medio cañón, construida a menor altura. Las bóvedas de la nave arrancan de un pequeño resalte hecho en los muros. Tanto los muros como la bóveda se han realizado en ladrillo y la solería es de baldosas de barro cocido.

En el brocal del pozo pueden observarse las huellas que, a lo largo de los años, ha dejado el roce de la soga utilizada para subir los cubos o acetres.

Continuamos nuestro camino por la Calle Larga de San Cristóbal hasta la Placeta de la Almona. Una almona era una jabonería y en Granada existen varias calles con dicho nombre. En estas calles es posible que hubiera fábricas de jabón.

Enfrente de la Placeta de la Almona, en el sótano de la casa 110 de la Cuesta de la Alhacaba, hay una reja que parece una ventana, más que la boca del Aljibe de la Alhacaba.

Aljibe de la Alhacaba

Capacidad: Desconocida.

Datación Aproximada: Indeterminada, por falta de referencias.

Este aljibe prestaba sus servicios a la  Gima Gumdeyr, situada en la placeta, junto a los baños del Albayzín. En el solar de la gima se levantó la desaparecida Iglesia de Santa Catalina.

La bóveda de este aljibe ha sido sustituida por un forjado de viguetas de hormigón armado y el aljibe se utiliza como almacén de herramientas y materiales de construcción.

La ventana enrejada posiblemente sustituya a su desaparecida boca. Si no se conociera su existencia, el aljibe pasaría desapercibido, y uno creería que la ventana es el respiradero del sótano de la casa.


Seguimos ahora por el Callejón de la Almona, donde la casa número 8 posiblemente sea uno de los pocos adarves de la Granada musulmana que han llegado hasta nuestros días. En esta casa se conservan parte de los restos de los baños árabes del Albayzín, restos que comparte con las casas números 1, 5 y 7 de la Calle Agua del Albayzín. 

Tomamos a continuación la Calle Parras y desembocamos en la Calle Iglesia de San Bartolomé. Este punto es uno de los escasos lugares desde donde contemplar  casi en su totalidad la maravillosa Torre de la Iglesia de San Bartolomé.

La torre zirí de la Iglesia de San José, el alminar almohade de la Iglesia de San Juan de los Reyes y las torres mudéjares de Santa Ana y de San Bartolomé seguramente sean las torres de Iglesia más hermosas de Granada.

Así describe Don Manuel Gómez-Moreno González la torre: “La torre de las campanas, que está arrimada a capilla mayor, es de gran elevación y la más bella obra de albañilería que en Granada existe; el cuerpo de las campanas tiene arcos adornados con azulejos y cornisa, debajo de la cual resaltan discos vidriados que se decían espejos; hacia la mitad hay una cornisa de forma de maroma, tallada en ladrillo, así como las cuatro ventanas que dan luz a los pisos, cuya varia decoración está hecha con admirable destreza y buen gusto, singularmente la que forma dos arcos y pilastras retorcidas, recordando las de los edificios románicos”.



Rodeamos la iglesia, ya sin uso religioso, y llegamos a la bonita Plaza de San Bartolomé, en cuyo centro hay una cruz de piedra. Durante la dominación musulmana, en este barrio residían numerosos labradores y sederos.

En esta plaza, a los pies del templo y bajo la capilla bautismal, se encuentra el siguiente aljibe de nuestra ruta.


Aljibe de San Bartolomé

Capacidad: 30 m³.

Datación aproximada: Siglos XIII-XIV.


El aljibe prestaba sus servicios a la Yamy al Burriyani, la mezquita de Burriana, demolida en el año 1554 al finalizar la construcción de la iglesia de San Bartolomé. Como sucede con el aljibe de San Miguel, su bóveda tiene un brocal para sacar el agua desde la capilla bautismal de la iglesia.


Tiene una sola nave de planta rectangular, que se cubre con una bóveda esquifada que se corta perpendicularmente con otra de medio cañón. La boca del aljibe se sitúa en el centro de uno de los lados mayores de la nave y está al final de un tramo oblicuo con respecto a la nave, tramo que se cubre con una bóveda que posiblemente se construyera al adaptar el aljibe a la iglesia mudéjar. Los muros son de tapial en la nave y de ladrillo en el tramo oblicuo, y la solería es de baldosas de barro cocido. La boca está protegida por una pequeña bóveda de medio cañón cuyo lado derecho queda parcialmente insertado en el muro de la iglesia. A su izquierda se observa un arquillo ciego, que podría ser el resto de una alcubilla.


Desde la Plaza de San Bartolomé caminamos por la Calle Carniceros y la Placeta Carniceros (Placeta Torcuato) hasta alcanzar la Calle Pagés, durante muchos años llamada Calle Soto de Rojas, que acababa en su confluencia con la Calle Agua del Albayzín.

Frente a la Placeta Carniceros se encuentra la Cuesta de San Gregorio Alto, que nos conduce a la Plaza de la Cruz de Piedra. Caminando por la cuesta encontramos a nuestra derecha el siguiente aljibe.



Aljibe de Paso o de San Gregorio

Capacidad: 12 m³.

Datación aproximada: Siglos XIV-XV.

La denominación popular de Aljibe de Paso, se debe al hecho de que este aljibe no se ajustaba a ningún horario de llenado, ya que el agua pasaba continuamente a su través. Desde el siglo XVII se le llamó Aljibe de San Gregorio por su proximidad a la iglesia de San Gregorio Magno.


El aljibe, en cuyas cercanías debió existir una mezquita, es de planta rectangular. Se cubre con una bóveda de medio cañón, que se cruza perpendicularmente con otra, formando aristas. Ambas bóvedas arrancan de los muros a partir de un pequeño resalte. Tanto los muros como las bóvedas están hechos de ladrillo y la solería es de baldosas de barro cocido. La nave del aljibe se sitúa transversalmente con respecto a la boca, para adaptarse a la dirección de la acequia.

Desde el exterior se puede ver el trasdós de las bóvedas de la nave, así como una pequeña bóveda de medio cañón, más elevada que las otras, que fue construida para proteger la boca del aljibe.


Seguimos nuestro camino por la Calle San Gregorio Alto hasta el convento y templo dedicado a San Gregorio Magno (no confundir con San Gregorio Bético). San Gregorio Magno fue elegido Papa en el año 590.

Continuamos por la Calle San Gregorio hasta llegar a la Plaza de la Cruz de Piedra.

La cruz que se levanta en la plaza se instaló para conmemorar la catástrofe del día 28 de agosto de 1629. Ese día hubo una terrible tormenta y una gran cantidad de agua quedó embalsada en un lugar de la Cerca de Don Gonzalo, que no soportó su peso. La muralla se abrió y una tromba de agua se precipitó sobre el ·barrio de San Luis donde, según Enríquez de Jorquera “arrasó más de treinta casas, con pérdida de gentes y hacienda”.

La muralla del Albayzín fue construida en la primera mitad del siglo XIV, durante el mandato de Yusuf I. Los primeros en llamar Cerca de Don Gonzalo a esta muralla fueron Ambrosio de Vico en su Plataforma y Bermúdez de Pedraza en sus escritos. Ambos se basaban en la tradición de que Don Gonzalo de Estúñiga, en otros textos Gonzalo de Zúñiga, obispo de Jaén entre 1423 y 1456, financió la construcción de parte de la muralla con el dinero de su rescate, cuando estuvo cautivo en Granada a mediados del siglo XV.

La Cerca de Don Gonzalo comenzaba a la entrada de la Cuesta del Chapiz, enlazando con las murallas del rabad Ajsaris, avanzaba paralela al río Darro y ascendía hasta alcanzar la ermita de San Miguel Alto. Desde allí descendía hasta el Hospital Real, donde cambiaba de dirección para acabar en Puerta Elvira. En su recorrido se abrían varias puertas al exterior: Bab al-Zumáis, la Puerta del Solsticio, llamada puerta de Guadix por los cristianos, que se levantaba al comienzo de la Cuesta del Chapiz y que fue demolida en 1611; Bab al-Adam, la Puerta del Osario, que se abría donde el Camino del Sacromonte se cortaba con la muralla que ascendía desde el Darro y Bab Fayy al-Lawza, la Puerta del Collado de los Almendros, que los cristianos llamarían Puerta de Fajalauza. Extramuros de esta puerta se levantaba el barrio de los alfareros.

Dominando la actual Plaza de la Cruz de Piedra se levantaba la Yami´ al-Ta´ibin la Mezquita de los Conversos y a ella daría servicio nuestro siguiente aljibe.

Aljibe de la Plaza de la Cruz de Piedra

Capacidad: 15 m³.

Datación aproximada: Siglo XIV.

El aljibe se encuentra bajo la casa número 3 de la plaza y junto a la ventana de la casa contigua. Hasta el año 2003 se encontraba totalmente oculto a la vista.


De planta rectangular, se cubre con una bóveda de cañón apuntada, que se corta perpendicularmente con otra del mismo tipo formando aristas. Los muros son de tapial, rematados en ladrillo muy cerca del arranque de las bóvedas, construidas en ladrillo. La solería es de hormigón de cal.


Desde la Plaza de la Cruz de Piedra, subiendo por el Carril de San Miguel se llega a un descampado que resulta ser un mirador que ofrece una de las mejores panorámicas posibles de los palacios nazaríes, el Generalife y Sierra Nevada al fondo. A más bajo nivel y a la derecha se ven las ruinas de la Iglesia de San Luis y a nuestras espaldas, en la cima del cerro del Aceytuno, se levanta la ermita de San Miguel Alto. Desde la ermita descienden, a derecha e izquierda, los dos ramales de las murallas del Albayzín.

Deshacemos el camino del Carril de San Agustín y de nuevo en la Plaza de la Cruz de Piedra, nos adentramos por la Calle San Luis donde encontramos las ruinas de la iglesia del mismo nombre, dos aljibes y el interesante mirador de la Rauda.

La Iglesia de San Luis se construyó en el año 1526 en el solar de la Yami´al-Safa, la antigua Aljama de la Pureza y permanece en ruinas desde el incendio que sufrió en las revueltas populares del nueve de noviembre de 1933.

La fachada de la iglesia tiene una torre de ladrillo a su derecha y un arco apuntado con una hornacina encima, que albergaba una estatua de San Luis, conservada en la Catedral.

Su interior era de pequeñas dimensiones, con una sola nave. Otras iglesias del Albayzín sufrieron daños semejantes y han sido reparadas, pero la de San Luis padece un abandono lamentable sin que nadie haga nada por restaurarla.

Seguimos bajando la Calle San Luis y un poco más adelante nos encontramos con el aljibe de menos capacidad entre los aljibes públicos granadinos.


Aljibe de San Luis

Capacidad 4,5 m³.

Datación aproximada: Siglos XIV-XV.

Al igual que el de San Gregorio, este es un aljibe de paso. Puede que ambos se construyeran con la idea primordial de utilizarlos para decantar los materiales en suspensión que las acequias llevaban, a la vez que servían como depósitos de agua.

Por su construcción es el más sencillo de los conservados.


Consta de una pequeña nave, cuya mitad superior se cubre con una bóveda que comienza como si fuera de medio cañón y presenta una silueta de arco aquillado al llegar al muro del fondo. La mitad delantera tiene su bóveda más elevada, cobijando la boca. En su interior, los muros laterales son de ladrillo, pero tanto el testero anterior como el posterior están formados por el terreno natural sin ningún revestimiento. Carece de solería.

En la misma acera y poco más abajo nos encontramos el segundo aljibe de la Calle San Luis.


Aljibe de Santa Isabel de los Abades

Capacidad: 30m³.

Datación aproximada: Siglo XIII.

Con su bóveda situada bajo el comienzo de la Calle Cruz de la Rauda, debe su nombre a la iglesia parroquial de Santa Isabel de los Abades, que se construyó entre 1525 y 1529 en el solar que ocupó la Yami Susana. La iglesia fue demolida a mediados del siglo XVII por encontrarse en ruinas. Además de con su actual nombre, el aljibe se ha conocido con varios apelativos: Aljibe de la Rauda, Aljibe de San Luis II y, a nivel popular, como Aljibe de las Barandillas, por las barandas que hubo durante muchos años en la Calle Cruz de la Rauda para evitar peligrosas caídas.

El aljibe consta de una nave muy alargada y estrecha, que se cubre con una bóveda de perfil aquillado, muy similar a una bóveda de cañón apuntado, único aljibe de la Granada nazarí con esta forma en su bóveda, que se inicia en un pequeño resalte hecho en los muros.

Los muros son de ladrillo colocado a tizón y recubiertos por un enfoscado blanco, igual que la bóveda. La solería es de baldosa de barro cocido.

La boca está constituida por un arco apuntado y ligeramente descentrado con respecto a la bóveda.

Hasta la rehabilitación realizada en el año 2003 ofrecía un lamentable aspecto con su exterior muy deteriorado.

Ahora subimos la Calle Cruz de la Rauda para alcanzar la explanada que nos ofrecerá un magnífico panorama, ya que este lugar es uno de los mejores miradores de Granada. Aquí existió un cementerio musulmán, al-rawda al-Ulay o la Rauda Alta, y una mezquita, la aljama al-Rawda.



La cruz de piedra que ocupa el centro de la explanada, es conocida como Cruz de la Rauda y se construyó en el siglo XVI. Fue destruida en el año 1932 y reconstruida en 1936.

Desde la Cruz de la Rauda regresamos a la Calle San Luis. Enfrente se encuentra la Calle Aljibe de la Vieja, que debe su nombre al siguiente depósito que vamos a visitar y por ella nos adentramos hasta alcanzar la Placeta del Aljibe de la Vieja. El aljibe se encuentra en la parte norte, bajo el jardín del Carmen del Adagio.


Aljibe de la Vieja o de La Rábita

Capacidad: 30 m³.

Datación aproximada: Siglo XIV.

Primero fue conocido por Aljibe de la Gima Aceytuna. En el siglo XVII se le conocía como aljibe de la Rábita porque pertenecía a la Rábita Aceytuna (entre los musulmanes españoles, rábita o rábida era un convento-fortaleza en el que vivían monjes-soldados, que son un precedente de las órdenes militares). Después pasó a conocerse con su nombre actual y en ello tiene mucho que ver una leyenda.

Consta de una sola nave, que se cubre con una bóveda esquifada, cortada en la perpendicular por otra de medio cañón. Ambas arrancan de los muros a partir de un pequeño resalte. Tanto los muros como las bóvedas son de ladrillo y están protegidos por un enfoscado de mortero de cal, de color blanco. Los ladrillos de los muros están colocados en hiladas alternas a soga y a tizón. La solería es de ladrillo. Se conserva el primitivo brocal de piedra de Sierra Elvira.

Exteriormente se aprecia un pequeño arco de herradura apuntado enmarcando el espacio cubierto por una pequeña bóveda inclinada. Bajo la bóveda se encuentra la boca del aljibe y a la derecha del espacio cubierto hay un nichos cuya finalidad se desconoce.

Nos adentramos ahora por la  Calle Cuestecilla para llegar al Callejón del Conde que nos llevará de nuevo a la Calle Pagés, pero antes nos asomaremos a la Calle Estrella para ver el Carmen de las Tres Estrellas.

Este interesante edificio debe su nombre a las tres pequeñas estrellas de esmalte, situadas en posición vertical, que figuran en la clave del arco apuntado que da entrada al edificio.

Construido en el siglo XIX, de tres alturas, es el resultado de la transformación de una casa morisca original, de la que se conservan ciertos elementos, como la portada de entrada del edificio.

Una lápida en la fachada nos recuerda que en él vivió el escritor sevillano Manuel Fernández y González.






Al llegar a la Calle Pagés, giramos a nuestra derecha en busca de la Calle Agua del Albayzín, por la que caminamos hasta alcanzar Plaza Larga, pero antes de llegar a ella, pasamos por delante de las casas números 1, 5 y 7 donde se conservan restos de los baños árabes del Albayzín (estamos a las espaldas de la casa número 8 del Callejón de la Almona).

Plaza Larga, junto con la Plaza de Aliatar fueron el centro comercial de productos agrícolas de la Granada zirí, situadas ambas extramuros de la Alcazaba Qadima, y en aquellos momentos todavía libres de edificios. Después de la conquista del Reino de Jaén y de la Baja Andalucía por Fernando III de Castilla y León, muchos de sus habitantes prefirieron emigrar al nuevo reino musulmán de Granada, antes que vivir como mudéjares en las tierras que los cristianos les habían arrebatado. Numerosos refugiados se instalaron al norte de la Alcazaba Qadima, donde se empezó a formar a comienzos del siglo XIII el arrabal del albayzín, eligiendo ambas plazas para construir sus viviendas.

Desde entonces Plaza Larga ha sido uno de los centros vitales del Albayzín. En ella se inician o en ella desembocan la Cuesta de la Alhacaba, que la comunica con la Plaza del Triunfo y la Granada del llano; la Calle Agua del Albayzín, bajo la que circulaba la mayor de las acequias del Albayzín musulmán; La Calle Panaderos, que enlaza con la Plaza del Salvador, la Plaza de Aliatar y la Cuesta del Chapiz. Y por la Puerta Nueva se accede a la Alcazaba Qadima. Plaza Larga fue llamada Almajura por los musulmanes granadinos y Plaza del Albayzín por los conquistadores cristianos. En el año 1576 fue ampliada y se construyó junto a ella el matadero, la carnicería y los lavaderos públicos.

Cruzando la puerta que los musulmanes conocían como Bad al-Ziyada, llamada Puerta Nueva y Arco de las Pesas por los cristianos, abandonamos Plaza Larga camino de la Alcazaba Qadima.

La puerta de las Pesas tiene clara tipología almorávide por su trazado en recodo. Su arco exterior es de herradura apuntado de piedra franca. Tiene encima otro arco semicircular de descarga y un dintel de ladrillo sobre él. Es obra del siglo XI y estuvo cerrada durante la dinastía nazarita, debido a una superstición de los musulmanes, que creían que, cuando esta puerta se abriera, los cristianos entrarían en Granada. Al abrirla en el año 1573, pasó a llamarse Puerta Nueva

Su nombre de Puerta o Arco de las Pesas se debe a que en su exterior se clavaban las pesas decomisadas por fraudulentas.

Traspasado el Arco nos encontramos con la Placeta de los Olivos, seguida por la Placeta de las Minas.

La Placeta de las Minas debe su nombre a las excavaciones realizadas en el lugar a partir del año 1754, promovidas por el beneficiado de la Catedral de Granada Juan de Flores y Oddouz. En la zona aparecieron importantes restos romanos: una columna, una solería de piedra y otros más que confirmaron la importancia del edificio aflorado, posiblemente el Foro de la ciudad, pero Juan de Flores no se conformó con lo descubierto y emprendió una carrera de falsificaciones que acabaron desprestigiándole. Toda la superchería fue descubierta, destruyéndose lo falsificado y cerrándose las excavaciones por orden de la Chancillería.

Desde la Placeta de las Minas accedemos a la Calle Aljibe de la Gitana que debe su nombre al desaparecido aljibe.


Aljibe de la Gitana

Capacidad: Desconocida.

Datación aproximada: Desconocida.


Del Aljibe de la Gitana sólo queda el nombre de la calle y una leyenda (brotaba agua dulce según la leyenda porque la mujer, presa del desamor, arrojó al aljibe un ramo de jazmines).

Antonio Orihuela Uzal y Carlos Tomás Vilches Vilches, en su libro Aljibes públicos de la Granada islámica nos ofrecen la mejor información sobre este aljibe: “Creemos que se encuentra bajo el edificio municipal situado en la calle Aljibe de la Gitana, llamado Carmen de la Muralla, que hasta hace pocos años se utilizó como Comisaría de policía y ahora alberga un Centro de la tercera edad. (…)Desconocemos si el aljibe fue afectado por la cimentación de la nueva construcción, realizada durante la Segunda República, pero la práctica habitual cuando alguno quedaba en desuso, consistía en rellenarlo de cascajo para ahorrarse el transporte del mismo a un vertedero apropiado. Por tanto mantenemos la esperanza de que el aljibe se encuentre bajo el edificio y pueda ser recuperado en un futuro próximo.”

La Calle Aljibe de la Gitana avanza paralela y a escasa distancia de la muralla de la Alcazaba Qadima entre la Placeta de las Minas y la Placeta del Cristo de las Azucenas. Los terrenos comprendidos entre la muralla y la calle pertenecen a tres fincas: El Carmen de la Muralla, el Carmen de las Torres y el Carmen del Aljibe del Rey. A lo largo de la acera opuesta se levantan los muros del Carmen de la Concepción.

Llegamos a la Placeta del Cristo de las Azucenas, donde se encuentra el Carmen del Aljibe del Rey que cuenta con un amplio edificio complementado con huerto y otras pequeñas edificaciones.

La finca, con forma de rectángulo irregular con retranqueos sucesivos, tiene una extensión total de 1.710 metros cuadrados. Linda al Norte con la muralla de la antigua Alcazaba y una de sus torres; al Sur con el Callejón de las Monjas; al Este con la Placeta del Cristo de las Azucenas y Calle Aljibe de la Gitana y al Oeste con el Carmen de las Torres.

El Carmen se integró en el Inventario de Inmuebles del Patrimonio Municipal tras su adquisición, por expropiación forzosa en 1998. Dado su estado de ruina parcial, se procedió a su restauración integral por parte del Ayuntamiento de Granada, que en 2008 lo cedió para su uso a la Fundación Agua Granada que lo utiliza como Centro de Interpretación del Agua, siendo visitable en días y horas determinadas.

Bajo el patio anejo al edificio principal se encuentra el mayor aljibe del Albayzín, que le presta su nombre al Carmen.


Aljibe del Rey, Alcadin, Aljibe Grande de la Alcazaba o Viejo

Capacidad: 300 m³.

Datación aproximada: Siglo XI.

Por su situación y por su importancia como centro de almacenamiento y distribución de agua probablemente abasteció, ya desde el siglo XI, las dependencias y huertas del Rey Badis.





El interior del aljibe es una construcción sobria en subsuelo, de aproximadamente 11 por 11 metros de planta, compuesta por cuatro naves paralelas cubiertas por bóvedas de medio cañón que apoyan sobre los muros laterales y en tres arquerías centrales, formadas por cuatro arcos de medio punto cada una. Cada arquería descansa sobre tres pilares cuadrados exentos y acaba en dos pilares también cuadrados, adosados a los muros y situados uno en cada extremo. Son en total quince pilares cuadrados. Los muros están argamasados para ser encalados y el pavimento es de piedra de Sierra Elvira. Las bóvedas quedan dentro del perímetro del Carmen.

La boca del aljibe se encuentra en la esquina Sudeste del inmueble adosada al muro que da a la Placeta del Cristo de las Azucenas y parece ser de construcción moderna (1824).

Consta de una sencilla portada con un arco de medio punto, enmarcado con un alfiz. En el centro del arco se sitúa el arquito rebajado de la boca. Siguiendo la tradición granadina, sobre el arco de medio punto hay un dintel decorativo de ladrillo visto y todo el conjunto se remata con una cubierta de teja a dos aguas con alero de canecillos de madera.

Desde la Placeta del Cristo de las Azucenas nos adentramos por el Callejón de las Monjas, llamado antes Callejón de la Reina, que rodea por el Norte el Monasterio de Santa Isabel La Real y el Palacio de Dar al-Horra.

Traspasado el Arco de las Monjas, acueducto por el que penetraba el agua de la Acequia de Aynadamar en el monasterio, encontramos el pequeño palacio árabe de Dar al-Horra, la Casa de la Reina, que se levanta a espaldas (al Norte) del Monasterio de Santa Isabel La Real.

En el año 1448 este lugar era una huerta propiedad de Muhammad X el Chiquito o el Cojo que se la regaló a su hija Fátima, prometida al futuro rey Abu I-Hasan Alí, al que los cristianos llamaban Muley Hacén.

Fátima, llamada Aixa en muchos textos cristianos, construyo el palacio y en el habitó después de ser repudiada por Muley Hacén para casarse con la cristiana Isabel de Solís, que una vez convertida a la religión musulmana tomó el nombre de Zoraida.

El palacete es de medianas dimensiones, desarrollado en torno a un patio rectangular, con orientación Norte-Sur, tiene pórticos en sus lados menores, como es típico de las casas nazaríes.

En las Capitulaciones de noviembre de 1491, los Reyes Católicos compraron a Boabdil el palacio y los terrenos circundantes para cederlos a su secretario Don Hernando de Zafra como premio por las gestiones realizadas durante las negociaciones. En 1501, cuando Isabel la Católica decide fundar el Monasterio de Santa Isabel la real, cambiaron a Hernando de Zafra el palacio de Dar al-Horra y sus terrenos por una casas que poseían en la Carrera del Darro, en las que, en 1540, su viuda fundaría el convento de Santa Catalina de Zafra. El Palacio de Dar al-Horra, desde comienzos del siglo XVI, y durante los cuatro siguientes, formó parte del Monasterio de Santa Isabel la Real, aunque en muy malas condiciones de conservación. Cuando estaba en trances de desaparecer por su estado de ruina, en el año 1922, tanto el monasterio como el palacio fueron declarados monumentos histórico-artísticos y el Estado adquirió el segundo con fondos procedentes de las entradas al recinto de la Alhambra. El palacete se salvó gracias a la cuidada restauración que realizó Leopoldo Torres Balbás.

Nos desviamos ahora por el Callejón del Gallo, una de las denominaciones más antiguas que se conocen para una calle del Albaizín. El callejón debe su nombre a la veleta de bronce que coronaba la torre más alta del palacio del rey Badis, representando un guerrero, veleta que los moriscos llamaron “Gallo del Viento”. Los restos del palacio de Badis pasaron a llamarse “casa del Gallo” y se llamó Callejón del Gallo al estrecho pasadizo que los rodeaba y que enlaza el tramo final del Callejón de las Monjas con la Plaza de San Miguel Bajo.

Alcanzamos la Plaza de San Miguel Bajo en la que se levanta la bella iglesia que le presta su nombre, iglesia que se levantó sobre la mezquita del palacio del rey Badis.

La Iglesia de San Miguel Bajo se construyó en dos etapas: La parte que limita con el Monasterio de Santa Isabel La real entre 1528 y 1539 y la parte inferior y más cercana a la entrada entre 1551 y 1557.

La portada principal, abierta a la Calle Santa Isabel la real, debió ser trazada por Diego de Siloe y labrada entre 1555 y 1556. Tiene un arco semicircular con columnas corintias adosadas a pilastras y escudos del arzobispo Guerrero en las enjutas. Encima hay una capilla con la estatua del Santo titular. Abierta a la plaza hay otra portada adintelada con pilastras corintias.

San Miguel Bajo ha sido iglesia parroquial hasta  1842, año en el que fue suprimida y agregada a la de San José. Aquí están enterrados los pintores Pedro Atanasio Bocanegra y Juan de Sevilla y el escultor Diego de Mora.

Ha estado cerrada al culto muchos años por su mal estado de conservación, ya que muchas familias sin hogar la utilizaron para cobijarse durante la guerra civil. La Cofradía de La Aurora, que tiene su sede en esta iglesia, se ha hecho cargo de su lenta y costosa restauración, y también ha restaurado la torre y el Aljibe.


Aljibe de San Miguel Bajo

Capacidad: 90 m³.

Datación aproximada: Siglo XIII.

Siempre se le ha conocido con este nombre. Está situado en la Plaza de San Miguel Bajo, con su hermosa portada adosada a la fachada Oeste de la iglesia


Consta de dos partes bien diferenciadas: La primera es una especia de callejón de 4,80 metros de longitud y 3,92 de altura, cubierto de una bóveda de medio cañón. No está en línea recta, sino que tiene un trazado oblicuo a la planta de la nave. Desde la boca, el callejón penetra en el interior del depósito. En el segundo tramo del callejón, la bóveda tiene un agujero circular que permitía sacar agua desde el interior de la iglesia, en una de cuyas capillas sobresale del suelo dicha bóveda de aristas.

La segunda parte es una amplia sala de planta rectangular, más ancha que larga. Tiene un pilar central rectangular y está cubierta de cuatro bóvedas de medio cañón que se cortan en diagonales como las del rincón de un claustro.

Tanto los muros como las bóvedas están hechos de ladrillo. Las bóvedas, que conservan su enlucido, parten de los muros mediante un pequeño resalte. La solería es de baldosas de barro cocido, de tres tamaños: Las menores están en el primer tramo del callejón, siguen en tamaño las del segundo tramo y las mayores, que cubren una solería anterior, están en la nave.

La portada exterior, restaurada hacia 1965, es bastante original, pues tiene un arco de herradura muy apuntado, enmarcado por un alfiz y sostenido por dos columnas de origen romano, colocadas de forma que sus capiteles hagan de impostas y los fustes cilíndricos hagan de jambas. La boca tiene un arco escarzano. Todos los elementos están hechos de ladrillo visto. Para evitar que el muro de la iglesia pueda dañar el aljibe, existe un arco de descarga apuntado, centrado en el eje de la portada.


Buscamos ahora, frente a la portada principal de la iglesia, la Calle Oidores que debe su nombre a que en ella vivieron numerosos funcionarios de la Chancillería cuando el Tribunal de Justicia se instaló en 1501 en un edificio de la calle. En esta zona también vivieron los pintores Juan de Sevilla y Pedro Atanasio Bocanegra.

Descendemos por la Calle Oidores hasta la placeta que forma cuando cambia su dirección para dirigirse a la Calle San José. Allí, en el número 6 de la placeta se encuentra, aunque no es visible, el penúltimo aljibe de nuestra ruta.


Aljibe de la Placeta de Oidores

Capacidad: 36 m³.

Datación aproximada: Siglo XV.

El aljibe tiene una nave rectangular que se cubre con una bóveda de medio cañón, hecha de ladrillo enfoscado de color rojizo, bóveda que arranca de los muros mediante un pequeño resalte. Sus muros de ladrillo están cubiertos por un mortero también rojizo y su solería de baldosas de barro cocido, a 3,09 metros de profundidad, cubre otra anterior.

Desde el patio de la casa sólo se ve la portada de la boca del aljibe, pequeña pero muy hermosa. Está formada por un arco de herradura apuntado, enmarcado por un alfiz y rematado por una cornisa. Todos los elementos que componen la portada están realizados en ladrillo, salvo la losa de piedra que forma el brocal en el que apoya. Aunque el aljibe es anterior, la portada se realizó en el siglo XVI.


Continuamos nuestro camino por Calle Oidores y al llegar a la confluencia con Calle San José, tomamos esta a la derecha, en sentido ascendente, hasta que encontramos a nuestra izquierda la Calle Bocanegra que nos lleva a la Calle Cruz de Quirós. En el siglo XIX, a la tapia de esta calle se adosaba una sencilla cruz que, según una conocida leyenda, fue mandada colocar por Don Tello de Quirós.

Aquí, ya nos encontramos justo por encima del último aljibe de la etapa y de la ruta. Está situado en una zona verde en declive, conocida por “Las Pitas”, por las muchas de estas plantas que crecen en el lugar.


Aljibe de Cuevas o del Zenete

Capacidad: 37 m³.

Datación aproximada: Siglo XVI.

El aljibe se encuentra dentro de la medina, aunque por debajo y muy cerca del lugar por donde pasaba la muralla de la Alcazaba Qadima. Gómez-Moreno escribe que fue reconstruido en 1517, a la vez que el aljibe de la cercana Placeta de Oidores, para aprovisionar a los cristianos que se asentaron en la zona después de la conquista. Por su tipología y su técnica constructiva, en nada desentona con el resto de aljibes de la Granada musulmana.


Tiene una planta rectangular, cubierta por una bóveda de medio cañón, hecha de ladrillo. En su parte más cercana a la boca, la bóveda se abre, para ajustarse a esta, que está descentrada respecto al eje longitudinal de la nave. Alteración que, al parecer, tiene como objetivo aumentar la capacidad de almacenamiento.

Los muros y las bóvedas, cuyo trasdós es visible desde el exterior, son de ladrillo, interiormente impermeabilizado con varias capas de enlucido de mortero de cal. La solería es de ladrillo, colocada sobre otras dos capas, también de ladrillo.

El Aljibe del Zenete se encontraba muy deteriorado cuando se restauró en el año 1985, hasta el punto que fue necesario rehacer la pequeña bóveda de medio cañón que cubre su boca, que conserva el brocal original de piedra de Sierra Elvira.

Con la restauración de 2003 se cerró su boca con una puerta de madera reforzada con una chapa de hierro con clavos y se colocó una reja para cerrar la bóveda, pero, como está en una zona poco frecuentada y escasamente vigilada, recibe las visitas de descerebrados que armados con el correspondiente espray de pintura, representan en su boca o en el trasdós de sus bóvedas la vaciedad de sus cerebros y sus más que dudosas dotes artísticas.


Desde aquí recorremos los pocos metros que nos separan de la Calle Zenete y la cruzamos para descender por las escaleras del cercano Barranco de Tello, desde donde se contempla una de las vistas más imponentes del ábside y la parte trasera de la Catedral.

El Barranco de Tello nos deja en la Cuesta de la Beteta, que la tomamos a la derecha y la seguimos hasta llegar a la Calle Molino de la Corteza de San Andrés, donde giramos a la izquierda y, enseguida, estamos en Calle Elvira que tomamos a la derecha para, pasando bajo La Puerta de Elvira, terminar nuestro paseo donde lo iniciamos, es decir, en la Plaza del Triunfo.











DE LA ACEQUIA DE AYNADAMAR

 A LOS ALJIBES 


La Acequia de Aynadamar y el abastecimiento tradicional del Albayzín

Según escribe Francisco Henríquez de Jorquera en sus Anales de Granada “Conducese esta acequia pura y cristalina sin otras mixturas, por la falda desta encumbrada sierra por grandes bueltas y rodeos, cabeceando viñas a quién raíces refresca y por artificiosas alcantarillas atrabeçando cañadas, a el lugar de Víznar, que en ameno y agradable sitio tiene su asiento, de saludable verano y dándole de bever y a sus molinos corriente, prosigue al mediodía, tal vez ocultándose por las entrañas de floridos cerros que por cavernosas minas le dan paso al amenísimo fargue, pensil famoso de çaçonadas frutas, y ya descubiertos sus líquidos cristales, visitando primorosas alcatifas de los carmenes, quintas y retiros de la famosa Ynadamar, recreación de los hijos de Ygnacio y de los de Bruno, y corriendo risueña se entra en Granada por la Fajalauça puerta de a donde liberalmente se reparte por diferentes cañerías y aquaductos dando de bever a nueve parroquias, dos combentos de frailes y uno de monjas y vajando a lo llano a la gran casa del hospital Real y a su grande varrio, combento de Capuchinos y parroquial de San Yldefonso y frailes mercedarios”.

Henríquez de Jorquera se refería, en la primera mitad del siglo XVII, a la Acequia de Aynadamar, pero las primeras noticias sobre la misma son muy anteriores, de la época romana, cuando se construye un tramo entre Fuente Grande y Víznar.

No obstante, sus verdaderos propulsores fueron los monarcas ziríes cuando deciden trasladar su corte desde Medina Elvira a la entonces abandonada Qasabat Garnata, que a partir de entonces pasará a conocerse como al-Qasaba al-Qadima.

Es durante el reinado de Badis cuando se proyecta e inicia la construcción de la Acequia de Aynadamar, que finalizaría Abd Allah, en último monarca zirí.

La Acequia de Aynadamar arranca de Aynn al-Damar, la Fuente de las Lágrimas, ya que se decía que su manantial derramaba agua lentamente en forma de lágrimas y tiene su origen en el manantial denominado Fuente Grande, en el término municipal de Alfacar.





En los trece kilómetros que recorre hasta entrar en Granada, sus aguas regaban más de 400 hectáreas y sirvieron de fuerza motriz a los numerosos molinos y otras industrias de Víznar, además de abastecer a todos los hogares del Albayzín y la Alcazaba Qadima.

 Entre su nacimiento y su entrada en Granada la acequia avanza por la ladera oriental de Sierra Arana, paralela a la cota de su nacimiento y en ligero descenso. Para construirla fue necesario vencer los numerosos obstáculos que presentaba la orografía del terreno, utilizando diversos medios: alcantarillas, minas, puentes y sifones.

Plano general de la Acequia de Aynadamar (1575)

En función del territorio que atravesaba presentaba dos tramos bien diferenciados, uno rural, entre Alfacar y el partidor de la alberca de Manflor, a la entrada del Albayzín y otro urbano, desde Manflor hacia el interior del Albaizín y el resto de la ciudad. 

Con su llegada a la alberca de Manflor, cerca de la Puerta de Fajalauza, se iniciaba su aprovechamiento urbano, cuyo elemento principal fue la red de aljibes públicos creada para abastecer a la población del Albayzín y la Alcazaba y parte de la Medina de Granada.

El estanque de Manflor, en cierto modo, ejercía la misión de regular determinados caudales, y era el lugar donde los aljiberos, encargados de esos menesteres, procuraban que el agua entrara con la mayor limpieza posible en la ciudad.

Distribución del agua desde el Estanque de Manflor por los distintos aljibes:

01 Aljibe de Alhacaba                                 14 Aljibe de San Cristóbal

02 Aljibe de Bib al-Bonud                     15 Aljibe de San Ildefonso

03 Aljibe Colorado             16 Aljibe de San José

04 Aljibe de la P. Cruz Verde             17 Aljibe de San Luis

05 Aljibe del Gato             18 Aljibe de San Miguel Bajo

06 Aljibe de la Gitana                     19 Aljibe de San Nicolás

07 Aljibe de la Calle Oidores             20 Aljibe de Santa Isabel de los Abades

08 Aljibe de Paso o de San Gregorio       21 Aljibe de las Tomasas

09 Aljibe de Rabad al-Bayda      22 Aljibe de Los Negros o Circular

10 Aljibe de Polo             23 Aljibe de Trillo

11 Aljibe del Rey             24 Aljibe de la Vieja

12 Aljibe de la P. del Salvador     25 Aljibe del Zenete

13 Aljibe de San Bartolomé     26 Aljibe de la Cruz de Piedra

Quedan excluidos de esta distribución el Aljibe de Rodrigo del Campo y el de la Mezquita Mayor de la Medina, que no se abastecían de la Acequia de Aynadamar.


Además de a los aljibes públicos, la Acequia de Aynadamar surtía de agua a todo el Albayzín, por lo que una infinidad de ramales, acequias, atanores y otras conducciones formaban un complejo entramado de distribución del agua, sin embargo, en esta guía, solo se contemplan los ramales o conducciones específicas para los aljibes.


En el estanque de Manflor la acequia de Aynadamar se dividía en un ramal principal y otro secundario.

El ramal secundario era una mina que bajaba por la Calle Cruz de Piedra hasta la Puerta de Fajalauza, la cruzaba y, convertida nuevamente en acequia, surtía el Aljibe de la Placeta de la Cruz de Piedra (26), el de San Luis (17) y el de Santa Isabel de los Abades (20). Antes de llegar a este último, una derivación del ramal llevaba el agua hasta el Aljibe de la Vieja (24).

El ramal principal bajaba por la Calle de la Alberzana y la Calle San Gregorio, atravesaba el Aljibe de San Gregorio (08) y llegaba hasta el tomadero situado delante de la Casa de los Mascarones. Desde allí, una bifurcación en forma de mina se dirigía a los Aljibes de San Bartolomé (13) y San Cristóbal (14).

Otra bifurcación, la mayor y más importante de todos los ramales construidos, seguía el curso de la calle Agua del Albayzín. Delante del número 19 de dicha calle está el cauchil principal desde el que se surtía de agua el Aljibe Colorado (03) y el Aljibe de San Ildefonso (15), llegando hasta el convento de la Merced.

Frente a la casa número 1 de la Calle Agua del Albayzín, donde se abastecían los baños públicos, un ramal se desviaba a la derecha, por la Cuesta de la Alhacaba, surtiendo el Aljibe de la Alhacaba (01). Otro ramal giraba hacia la izquierda en dirección a la Calle Panaderos y la iglesia del Salvador, para abastecer el aljibe de su patio.

De este ramal, delante de la casa número 19 de la Calle Panaderos, salía una derivación que aprovisionaba el Aljibe de Bib al-Bonud o de la Placeta del Abad (02), el Aljibe de las Tomasas (21), el de los Negros o Circular (22) y el Aljibe de Trillo (23), llegando hasta la Iglesia de San Juan de los Reyes.

También en la Calle Panaderos, un poco más adelante, se encuentra el cauchil del atanor principal que lleva el agua hacia el Aljibe de la Plaza del Salvador (12) y el Aljibe de Rabad al-Bayda o del Peso de la Harina (09).

Al llegar la acequia a Plaza Larga forma un sifón de donde salen dos ramales: El primero, secundario, se dirigía al Aljibe de San Nicolás (19) y el más importante horadaba la muralla poco más abajo de la Puerta Nueva o Arco de las Pesas y allí se dividía, de nuevo, en dos ramales.

El ramal secundario tomaba la dirección de la Calle María La Miel para abastecer el Aljibe del Gato o de María la Miel (05) y el principal abastecía el Aljibe de la Gitana (06) y continuaba hasta el Aljibe del Rey (11).

Desde el Aljibe del Rey se derivaban dos acequias: La primera alimentaba el Aljibe de la Placeta de la Cruz Verde (04) y la segunda, y más importante, cruzaba el Palacio de Dar al-Horra y se dirigía a los aljibes de San Miguel Bajo (18), de la Placeta de Oidores (07) y de San José (16). Este principal tenía una derivación a la altura de la Calle Bocanegra de la que salía el ramal que alimentaba el Aljibe del Zenete (25). 


GLOSARIO DE TÉRMINOS


A soga.- Los ladrillos se colocan de modo que su longitud quede en línea horizontal con su paramento.

A tizón.- Cuando los ladrillos son colocados de modo que su longitud quede en sentido perpendicular a la pared.

Abarqueros.- Esta calle era asiento de pequeños talleres donde se fabricaban las abarcas, un tipo de calzado rústico.

Ablución.- Consiste en lavarse con agua la cara, detrás de las orejas, las manos y los pies.

Acetre.- Caldero pequeño para sacar agua de un pozo.

Adarve.- En la ciudad musulmana el adarve es una calle de acceso a casas privadas, con puertas en ambos extremos, que se cerraban por la noche.

Albanega o enjuta.- Triángulo formado por un arco y el marco que lo encuadra.

Alberzana.- Del árabe al-Barsana: espacio verde y también jardín de naranjos.

Alcabala.- Tributo o impuesto que pagaba el forastero de una ciudad por los géneros que vendía en ella.

Alcubilla.- Arca de agua o registro donde se efectuaba el reparto para las distintas viviendas. 

Alero.-Parte inferior del tejado, que sale fuera de la pared y sirve para desviar de ella las aguas llovedizas.

Alfarje.- Del árabe al-Fars. Techo elaborado con maderas labradas y entrelazadas. Son armaduras con uno o dos órdenes de vigas. Las grandes que apoyan en el muro se llaman jácenas.

Alfiz.- Recuadro del arco árabe.

Aliatar.- Fue alcalde de Loja durante la Guerra de Granada. Murió en la batalla de Lucena. Su hija Moraima estaba casada con Boabdil.

Aljama.- Mezquita.

Arco aquillado.- En forma de quilla.

Arco conopial.- Arco muy rebajado y con una escotadura en el centro.

Arco escarzano o rebajado.- Es el arco menor que el semicírculo de su mismo radio.

Arco de Herradura.- Es una aportación arquitectónica del pueblo godo, que los árabes utilizaron hasta convertirlo en signo de identidad.

Arco de medio punto.- Se denomina así  al arco que, apoyado sobre sus dos puntos extremos toma la forma de media circunferencia; resultando así su centro a la misma altura y en el centro de la línea imaginaria horizontal que une sus puntos extremos.

Arco ojival.- El arco ojival o arco apuntado (terminado en punta), está compuesto por dos tramos de arco formando un ángulo central en el vértice, por lo que adquiere forma de punta de flecha.

Arco peraltado.- se dice del arco que está más levantado de lo que le corresponde por su semicírculo.

Arco toral.- Es el que sobresale del intradós o superficie cóncava de la bóveda.

Argamasa o mortero.- Mezcla de cal, arena y agua que se emplea en las obras de albañilería.

Armadura.- Conjunto de maderos convenientemente enlazados, que forman la cubierta de un edificio.

Armadura de lazo o lacería.- La que está ornamentada por lazos entrecruzados, típica del arte mudéjar.

Artesonado.- Techo adornado con cuadrados o polígonos.

Atanor.- Cañería para conducir agua.

Beneficiado.- El que goza de un beneficio eclesiástico que no es curato o prebenda.

Boli.- Juego infantil que consiste en colocar un palo corto entre dos piedras, alzarlo con una estaca y golpearlo cuando va en el aire. Gana el que lo lanza más lejos.

Bóveda de medio cañón.-  Es la formada por el desplazamiento de un arco de medio punto a lo largo de un eje longitudinal. Se emplea generalmente para cubrir espacios alargados. También se suele denominar bóveda de cañón o bóveda cilíndrica.

Bóveda esquifada o de crucería.- Es aquella cuyos dos cañones cilíndricos se cortan el uno al otro.

Brocal.- Se llama brocal al pretil o parapeto sólido que, por seguridad y utilidad, se sitúa en la boca de un pozo a nivel de superficie.

Caballero veinticuatro.- Regidor o concejal del Ayuntamiento de Granada.

Canecillo.- En arquitectura y en arte, se denomina canecillo o can a la cabeza de la viga que asoma al exterior y soporta la cornisa o alero.

Capitel.- Del latín caput, capitis = cabeza, es un elemento arquitectónico que se dispone en el extremo superior de la columna, pilar o pilastra.

Cauchil.- Arca de agua.

Columna corintia.- Tiene el capitel adornado con hojas de acanto y la cornisa con modillones.

Columna dórica.- La que tiene el capitel sencillo y el friso adornado con metopas y triglifos.

Columna jónica.- Tiene el capitel adornado con grandes volutas y dentículos.

Cornisa.- Es la parte superior y más saliente de una edificación. Tiene como función principal evitar que el agua de lluvia incida directamente sobre el muro o se deslice por el mismo, además de rematar el edificio.

Dentículo.- Adorno en figura de paralepípedo rectángulo que forma fila con otros iguales, en la cornisa.

Enfoscado.- Capa de mortero con que está protegido un muro.

Enjarjado.- Con dientes o piezas salientes que se dejan en una pared.

Entablamento.- Conjunto de elementos arquitectónicos que remata un edificio y que se dispone por encima de la columna.

Friso.- Parte ancha de la sección central de un entablamento, que puede ser lisa o, en los órdenes jónico y corintio, estar decorada.

Habiz.- Donación de inmuebles hecha bajo cierta condición a las mezquitas o a otras instituciones religiosas de los musulmanes.

Imposta.- Hilada de sillares, algo voladiza, a veces con molduras, sobre la cual apoya un arco.

Intradós.- Superficie cóncava de un arco o bóveda.

Jácena o viga maestra.- Es la viga que, tendida de forma horizontal sobre pilares o columnas, sirve para sostener las cabezas de otros maderos.

Jamba.- Cualquiera de las dos piezas verticales que forman el cerco de una puerta o ventana.

Luneto.- Bovedilla en forma de media luna, para dar luz a la bóveda principal.

Machón.- Pilar de fábrica. 

MADOC.- Mando de Adiestramiento y Doctrina. Está bajo la dependencia directa del Jefe de Estado Mayor del Ejército y bajo su supervisión se dirigen todos los asuntos del Ejército de Tierra.

Mampostería.- Mezcla de tierra, arena y cal viva o sin agua.

Metopa.- Espacio entre triglifo y triglifo.

Mina.- Paso subterráneo abierto artificialmente, en este caso, para conducir agua.

Mocárabe o almocárabe.- Elemento arquitectónico decorativo a base de prismas yuxtapuestos.

Modillón.- Resalte con que se adorna la parte inferior del vuelo de una cornisa.

Morisco.- Musulmán converso y bautizado.

Mudéjar.- Del árabe mudayyan, domesticado, domeñado, se dice del musulmán que queda como vasallo de los reyes cristianos, sin cambiar de religión. También se dice del estilo arquitectónico en el que entran elementos del arte cristiano y de la ornamentación árabe.

Oidor.- Ministro o juez togado que sentenciaba las causas y pleitos.

Peristilado.- Rodeado por una galería de columnas.

Piedra franca.- La que es fácil de labrar.

Pilastra.- Columna cuadrada.

Parroquia.- En la Iglesia Católica la parroquia es la comunidad de fieles católicos, perteneciente a una iglesia particular. Generalmente las parroquias se definen por un territorio. Es decir, pertenecen a la parroquia todos los fieles que habiten dentro de los límites territoriales de la parroquia.

Qubba.- Es una torre prismática.

Razzia.- Correría o incursión sobre un territorio, sin otro objeto que conseguir prisioneros o propiedades del enemigo.

Saetera.- Ventanilla estrecha.

Sillar.- Un sillar es una piedra labrada por varias de sus caras, generalmente en forma de paralepípedo.

Tapial.- Molde compuesto de dos tableros para formar las tapias.

Trasdós.- Superficie exterior de un arco o bóveda.

Triglifo.- Rectángulo saliente y surcado por tres canalones.

Voluta.- Adorno en figura de espiral.



  • Notas:
    • Los textos y referencias de los aljibes y edificios singulares se han obtenido del libro “Paseos para conocer el Albayzín (Tomo III)” de Adolfo Guerrero Gutiérrez, del libro “Guía del Albayzín” de Ignacio Henares Cuéllar y Rafael López Guzmán, del libro editado por la Fundación Albaicín y la Fundación Agua de Granada sobre “Aljibes del Albaicín - Intervención Arquitectónica en los Aljibes Públicos” y de las referencias obtenidas por Internet.
    • Las fotografías, salvo la del trasdós del Aljibe de San José, la de la boca del Aljibe del Gato, la del comienzo de la Calle del Aljibe de la Gitana, la del interior del Aljibe del Rey y la de Fuente Grande, que se han obtenido por Internet, son originales realizadas por José Luis Rescalvo Mart´.
    • Todos los planos y diagramas de los aljibes se han obtenido por Internet. Igualmente se ha bajado de Internet el Plano General de la Acequia de Aynadamar de 1575.
    • El plano esquemático de la distribución del agua por los distintos aljibes es de elaboración propia.







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