Creo necesario que para conocer la situación de la ciudad de Granada se debe tener referencias de los personajes que influyeron en su formación y desarrollo, de ahí que me plantee redactar un resumen en el que mostrar estos personajes y su influencia para nuestra ciudad en orden cronológico.
Resumen que repartiré en varios artículos relacionados para facilitar la lectura que podría resultar tediosa por el volumen de nombres, fechas y datos.
Como nos enseña la Historia a poco que nos interesemos en ella, la lucha por el poder y los territorios ha sido "pan de cada día" desde siempre; y como no aprendemos, continuamos.
Ya en el reino visigodo se dio la circunstancia de solicitar la ayuda de los vecinos bereberes o amaziges de África, lo que originó en 711 el inicio de la conquista de la península ibérica por estas huestes del vecino continente y de religión islámica.
Documento, en formato PDF, a descargar sobre el tema.
No vamos a analizar aquí el desarrollo de la conquista musulmana de la península, porque no es el objeto de este espacio. Nos limitaremos a la referente a nuestra ciudad y su entorno.
Reino de GranadaEl
Reino de Granada surge, a partir de la desintegración del
Califato de Córdoba en 1009, cuando los diferentes señores de la guerra, con sus ejércitos (que desde mucho tiempo atrás luchaban entre ellos por conseguir poder, prebendas y beneficios), se reparten el territorio en las múltiples
taifas (Sevilla, Málaga, Almería, Jaén, Toledo, Badajoz...)
Mapa, extraído de la Wikipedia, de la península ibérica en la que se señala el territorio del
Reino de Granada alrededor del año 1037.
Dinastía Zirí
Para desarrollar esta parte del artículo, modesto resumen de una -cuando menos- interesante y agitada época, me he basado en las Memorias de
Abd Allah, encontradas el pasado S. XX en una mezquita de Fez.
En la imagen se muestra la portada del libro de la traducción, editado por Alianza editorial en formato de bolsillo, en la que se representa
supuestamente a
Abd Allah en lucha. No se corresponde con el personaje que nos ocupa, en realidad se trata de un detalle de la
arqueta de Leyre, talla en marfil del período califal (año 1005), obviamente anterior a la época de este rey que tratamos, que se conserva en el
Museo de Navarra (Pamplona).
Este hombre con sus huestes participó en el ataque a Medina Azahara de 1011 que la arrasa. Posterior a este hecho, los habitantes de Ilvira le ofrecen vasallaje a cambio de protección. Por lo que asume el gobierno de la cora Ilvira
Hemos de recordar que la capital de la cora era Ilvira desde el S. VIII, pero que al encontrarse prácticamente en la llanura de la Vega de Granada (Atarfe), era de difícil defensa y por ello causa de los innumerables asaltos (fitnas) que padecía, lo que conduce a Zawi a trasladar la capitalidad a Ilíberis, nuestra Garnata.
Entre sus obras más importantes se cita la adecuación de la acequia de Aynadamar, basada en técnica romana, que aportaba las aguas de la fuente del mismo nombre -hoy Fuente Grande- desde Alfacar y su distribución en aljibes para disposición de la población. Los siguientes reyes ziríes continuaron la construcción de estos depósitos y red en base a las continuas necesidades por el incremento de población y arrabales.
Aquí aconsejo seguir las Rutas de los Aljibes de este espacio 1/2 y 2/2
En el interés de hacerse con el territorio africano de Ifriquiya (actual Túnez), de donde era originario, se traslada a Africa (donde muere envenenado) dejando Garnata en manos de su sobrino Habús ben Maksan.
Reinado de gran desarrollo político, económico y cultural. Contó en su gobierno con el apoyo de su visir el judío
Semuel ibn Nagrela.
Construyó la
al-Qasba Qadima y consolidó sus murallas reforzando o duplicando -Cuesta de Alhacaba- las anteriores visigodas de la población.
Si bien fue nombrado heredero por su padre y antecesor en el cargo, sufrió una seria resistencia por parte de una importante facción que apoyaba a su primo Yaddair ben Hubasa; resistencia que fue resuelta gracias a las negociaciones del hábil
visir judío
Semuel ibn Nagrela.
Su reinado fue un periodo de respeto y tolerancia en que hizo de nuestra tierra un foco de cultura y convivencia. Mantuvo como
visir al judío,
Semuel ibn Nagrella, y, tras la muerte de este, a su hijo
Yoseph ben Nagrela. Este
visir, de cualidades muy diferentes a las de su padre, conspiró contra
Badis ben Habús llegando en 1066 a un acuerdo con el rey de la
taifa de Almería,
Abu Yahya Muhámmad al-Mutásim para que éste se hiciera con la capital del reino, Garnata. La conspiración llegó a oídos del pueblo, ya cansado de sus decisiones y el 30 de diciembre de 1066 se produjo el
pogromo contra los
judíos de Garnata al-Yahud, que terminó con innumerables asesinatos, entre ellos
Yoseph ben Nagrela, que lo desmembraron atando cada uno de sus miembros a un caballo..., y fue el origen de la progresiva reducción de la población judía en la ciudad.
Este reinado conllevó una importante expansión del reino, pues se fue anexionando y conquistando diversos territorios aledaños.
Abd Allah ibn Buluggin (1073-1090)
Cuarto y último rey de la dinastía zirí, nieto del anterior, por haberse descartado a su padre Maksan como sucesor y prefiriéndose este a su hermano mayor
Tamím, que residía en Málaga y resultaba menos manejable para el
visir.
De cualquier forma
Tamím se declaró rey independiente en la
taifa de Málaga al no conseguir el trono granadino.
Las referencias sobre este rey apuntan a su debilidad de carácter por haberse formado bajo la influencia de su madre y demás mujeres del
serrallo y dado a los placeres y las fiestas. No obstante se vio inmerso en un continuo batallar, de ahí que se le represente guerreando montado en su caballo.
El reinado de
Abd’Allah se inició sufriendo la presión que ejercían sobre la
taifa granadina tanto
Alfonso VI de León y Castilla como
Al-Mu'tamid, el rey de la
taifa de Sevilla, que unieron sus fuerzas cuando
Abd’Allah se negó a pagar las
parias al rey castellano-leonés. La toma de Córdoba en 1075 por
Al-Mamún, rey de la
taifa de Toledo, supuso un alivio en la presión militar que estaba sufriendo la taifa de Granada. No obstante está presión volvió a acrecentarse tras la conquista de Córdoba por
Al-Mu'tamid en 1077, que llevó a
Abd’Allah a aceptar el pago de
parias a
Alfonso VI en 1078.
En 1082 la
taifa de Granada sufrió una nueva agresión desde la
taifa de Málaga, gobernada por
Tamim ben Bullugin.
Abd’Allah organizó un fuerte ejército y tras tomar numerosos castillos sitió la propia ciudad de Málaga, obligando a su hermano a pedirle perdón y haciéndose con parte del territorio malagueño.
Tras la victoria, viendo los
almorávides la gran debilidad de las
taifas causada por sus continuas disputas, se enfrentaron a ellas, siendo conquistada la de Granada en 1090, así como la de Sevilla.
Abd’Allah y su hermano y rival
Tamim son desterrados y mueren en el exilio.
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La mayoría de las fotos que se exhiben en este artículo proceden de diversas fuentes de Internet, todas de uso abierto.
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