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Basílica de San Juan de Dios

El nombre oficial del templo es "Basílica de la Purísima Concepción de Nuestra Señora del Sagrado Orden de la Hospitalidad de Nuestro Padre San Juan de Dios".

Se inició la construcción del templo el 10 de diciembre de 1737, inaugurándose el 27 de octubre de 1759, promovido por el General de la Orden Fray Alonso de Jesús Ortega, para que fuera mausoleo del Santo.

Es una construcción típica del S. XVIII de estilo barroco, obra y diseño de José Marcelo de Bada y Navajas. 

Se ubica entre el Hospital de San Juan de Dios y el Hospital de San Rafael, en el número 17 de la calle de nombre del Santo co-patrón de la ciudad.

Descendiendo la calle San Juan de Dios, (conviene hacerlo por la acera izquierda, la de los números pares), pronto descubrimos la imagen de las torres que enmarcan la fachada y la silueta de la cúpula del templo.

Las torres cuadradas, de casi 40 metros de altura, que flanquean la fachada presentan tres cuerpos y se techan con chapiteles de pizarra.

La cúpula octogonal que cubre el crucero del templo está techada con tejas cerámicas vidriadas en color blanco y verde, así como el resto de decoración de las ventanas y linterna.

Al poco podemos contemplar la fachada.
Y más tarde la portada que presenta un esquema de retablo de tres calles y dos cuerpos.

Sobre el arco de la puerta principal se muestra el escudo de la Orden.

En cada calle lateral del piso inferior existe una hornacina adornada por un jarrón de azucenas. Contienen las imágenes de los arcángeles San Gabriel y San Rafael, obras del cincel de Ramiro Ponce de León (escultor del que apenas existen referencias).

Todas las columnas de la fachada son corintias pareadas.

En el segundo cuerpo destaca la hornacina central en la que se muestra la figura de San Juan de Dios, que porta en su mano derecha el emblema de la Orden y en la izquierda una maqueta de la Basílica. También obra del antes citado José Marcelo de Bada y Navajas. A los pies de esta hornacina una cartela sobre el vértice superior del frontón de la puerta principal se hayan las palabras habituales del Santo: "Haced bien por vosotros mismos".

Obra de Agustín José de Vera Moreno son los relieves de San Ildefonso y Santa Bárbara y de Miguel Pereda (de quien no he conseguido referencias) el de Dios Padre, que centra el frontón superior de la calle central del retablo.

Antes de entrar en el monumento arquitectónico se ha de hacer una referencia al personaje que se venera en él.

Juan de Dios (Joäo Cidade Duarte), nació en Montemor o novo (Portugal) el 8 de marzo de 1495. Sus padres trasladaron su residencia a Oropesa (Toledo) en 1503.

Fue pastor, soldado, paje, albañil, vendedor de libros y estampas... Oyendo a Juan de Ávila, el que luego conocemos como San Juan de la Cruz, en el convento de Los Mártires de Granada, decidió abandonarlo todo para dedicarse a la atención de pobres y enfermos; en el proceso de asunción de su vocación deambulaba por la calles de Granada prácticamente desnudo, por lo que fue tomado por loco y como tal ingresado en el Hospital Real. Finalmente, ordenadas sus ideas y liberado, inició la labor de enfermero al servicio de pobres y enfermos para cuya atención pedía limosna y el apoyo de las grandes familias de la ciudad. Resultando un puro asceta.

Monumento al Santo ubicado en los Jardines del Triunfo

Fundó su primer hospital en la calle Lucena nº 34, luego lo trasladó a la Cuesta de Gomérez para que luego sus seguidores y servicios fueran integrados en el Hospital de los Jerónimos que luego llegaría a ser el Hospital de San Juan de Dios de Granada que ha llegado a nuestros días (actualmente en proceso de profunda restauración). En una futura ocasión nos ocuparemos de este edificio, hoy por hoy de difícil visita.

La imagen expuesta corresponde al cuadro "San Juan de Dios librando a los pobres de un incendio en el Hospital Real" obra de Manuel Gómez-Moreno González. Se trata de una imagen externa a este espacio a cuyo origen conduce el enlace en la propia imagen.

Murió el día de su cumpleaños del año 1550, en la casa en Granada de la familia de D. Juan Rodríguez de Pisa, hoy Casa Museo de San Juan de Dios, donde fue acogido por la esposa de aquel al hallarlo en la calle muy enfermo.

A su muerte la labor hospitalaria de la casa de la Cuesta Gomérez se integra en el Hospital de los monjes jerónimos:
"En el año 1552 se incorpora el hospital al que disponían desde 1520 los monjes jerónimos en el emplazamiento que había sido su inicial monasterio hasta la construcción del Real Monasterio de San Jerónimo. Durante un tiempo fueron estos monjes los que administraron dicho establecimiento hasta que la Orden Hospitalaria de hizo cargo definitivamente de ello. Tras la vicisitudes del S. XIX, el Hospital pertenece a la Diputación y ha sido asistido por la Hijas de S. Vicente de Paul" (según Manuel Gómez-Moreno González en su GUÍA de GRANADA tomo I).


La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, fue fundada por sus seguidores en 1572, habiendo sido aprobada por el Papa San Pio V un año antes.

Dicho esto, iniciamos la visita al interior de la iglesia monumental creada para mausoleo de los restos del Santo.

La puerta principal del templo se encuentra generalmente cerrada y defendida por cancela. En el caso de tener la oportunidad de poder acceder por ella debemos detener la vista en el cancel de madera de caoba no dorada, obra de Francisco Guerrero de Lucena (Córdoba) (enlace que descarga documento en PDF sobre el artista en cuestión), tallista y retablista, que además fue autor de los distintos retablos del templo.

El acceso público turístico se hace a través de los jardines que separan el templo del Hospital de San Rafael a su derecha, en cuyo fondo se accede a una pequeña tienda de recuerdos y la taquilla mostrador en la que se adquiere la entrada que incluye la audio-guía correspondiente.

De ahí se accede a la sacristía del templo. Esta sacristía se ubica detrás del presbiterio del templo, encima de la cripta de frailes y bajo el ante-camarín, el camarín, y el post-camarín.

Este majestuoso espacio tiene lógicamente limitada la circulación de los visitantes, aunque su contemplación es suficiente para hacerse a la idea del valor artístico de la decoración y los bienes que muestra.

Las pinturas del techo son obra al óleo, según Manuel Gómez-Moreno González en su GUÍA de GRANADA tomo I,  del granadino Diego Sánchez Sarabia. Aunque desde nuestro punto de observación se hace difícil percibir los detalles si es palpable la magnitud y calidad del trabajo.
Adornan la estancia incontables objetos de gran valor artístico y entre los cuadros obras del granadino Pedro Atanasio Bocanegra.

En la pared del fondo se abre una puerta que permite el acceso directo al Hospital de San Juan de Dios.

Junto a las paredes se encuentran grandes cajoneras de maderas de caoba y nogal, duras y pesadas que traían de America y otros lugares los barcos como lastre en el tornaviaje.

A la derecha de nuestro punto de observación se abre primero un balcón interno con ventana a un patio, en el que podemos contemplar una muestra del zócalo que vamos a ver en todo el recorrido del templo, especialmente en las escaleras.
Se tratan de zócalos enmarcados en mármoles de distintos colores y entrepaños de cerámica de Triana (Sevilla).
Al anterior le sigue otro, de mayor tamaño, en el que se sitúa un despacho que recibe iluminación de otra ventana, en este caso mayor que la anterior. En los laterales de este espacio existen dos pilares para el aseo de manos de los actuantes en las ceremonias religiosas.

Desde la distancia parece estar esculpido (solo puedo observar el del lado izquierdo del despacho) en mármol de Lanjarón (Granada). Enlace para descargar PDF sobre las piedras de Andalucía

Al fondo de esta pared de la Sacristía se abre otro espacio, igualmente iluminado, que según referencias (por no poder acceder a él) dispone de una escalera que permite descender a la cripta donde eran enterrados los frailes de la Orden.

En la pared opuesta, la de la izquierda desde nuestro punto de observación, se abren dos puertas que comunican directamente con el presbiterio del templo.

Tomaremos la inmediata a nuestra ubicación, que nos conduce al presbiterio del templo.


Desde esta posición podemos contemplar la nave al completo, con el interior del cancel de entrada desde la calle, la original forma semicircular del pretil del coro (al que no pudimos acceder) y la ornamentación de la bóveda de cañón.
Dicho cañón está pintado al temple por Diego Sánchez Sarabia, representando "La Gloria con el Triunfo de la Pureza Virginal de María".

Encaminaremos nuestros pasos para situarnos bajo la cúpula del crucero

Como se aprecia en la imagen y anteriormente se ha comentado con la visión exterior del templo, el crucero lo cubre una cúpula semiesférica con linterna superior apoyada sobre un tambor. En cada parte, de las dieciséis que la segmentan, de la cúpula, se representan a los Santos fundadores de las otras tantas órdenes religiosas.

En el tambor se abren ocho ventanas y entre ellas en otras tantas hornacinas con ocho de los apóstoles, situándose los otros cuatro en los chaflanes donde descansa la cúpula. Talladas por Agustín Vera Moreno.

En la pechinas entre el tambor y los arcos torales donde descansa toda la cúpula se muestran los cuatro Evangelistas obra de los pinceles de Diego Sánchez Sarabia.

Tras admirar el techo y la cúpula conviene bajar la mirada al suelo, donde podremos ver delante del presbiterio una lápida de mármol blanco que cubre la tumba del promotor del templo, Fray Alonso de Jesús Ortega.

En los brazos del crucero se abren dos capillas con retablos muy similares en su composición, obras de Francisco Guerrero de Lucena (Córdoba) y cuyas imágenes son de la mano y cinceles de Bernardo de Mora.

Dirigimos la vista a los pies del templo


En la capilla derecha se nos muestra la imagen de San Juan de Dios.
y en la de la izquierda la imagen del Arcángel Rafael, protector de la Orden. 










Continuaremos por nuestra izquierda, lado de la epístola, para contemplar la capillas de ese lado.

Hemos de fijarnos en la utilización de espejos, tanto en el púlpito como en los retablos de las diferentes capillas, con el objeto de crear sensación de transparencia y profundidad, a la par de confundir al espectador con sus destellos.

El púlpito

Entre la capilla de San Rafael y la capilla de Ntra. Sra. de Belén se haya el púlpito de la iglesia que merece una atención especial.

Tanto la escalinata de acceso como el púlpito en si y su tornavoz es una profusión de admirables formas doradas y espejos para llamar la atención de los feligreses.











La capilla de Nuestra Señora de Belén

Exhibe en el centro del retablo un cuadro que representa a la virgen con el niño en brazos en actitud muy cariñosa.

El cuadro ha sido sobre-adornado con coronas de plata y piedras preciosas.

La bóveda está pintada por Tomás Ferrer y los lienzos laterales por Corrado Guiaquinto representando a San Agustín y San Romualdo.
La Capilla de San José, es la siguiente en nuestro camino hacia los pies de la nave.

En el centro del retablo observamos una inusual representación de San José y el niño, pues aquel soporta a este en brazos, una postura más cariñosa que la habitual de llevarlo de la mano.

La imagen es atribuida a José Risueño Alconchel.
Y llegamos a los pies de la nave, por donde deberíamos entrar al templo desde la calle traspasando el cancel de madera de caoba no dorada, obra de Francisco Guerrero de Lucena (Córdoba) (enlace que descarga documento en PDF sobre el artista en cuestión), tallista y retablista, que además fue autor de los distintos retablos y el púlpito del templo.


Aquí podremos contemplar un amplio arco escarzano que soporta el coro del templo al que se unen las tribunas que nacen de las capillas laterales y que lo hacen del arco de sus accesos, formando la baranda del coro de forma circular que abraza la nave del templo y que, con una breve interrupción, continúan con las tribunas superiores de las otras inmediatas capillas.

La decoración pictórica al temple representa un ejército de ángeles, serafines y querubines.

La visita turística no contempla el acceso al coro.

Pasamos al otro lado de la nave, el lado del evangelio, pero antes de seguir con la descripción de las dos capillas principales, hemos de observar que en el mismo cancel (ver plano más arriba), aprovechando el descuadre de la fachada con la línea central de simetría de la nave del templo, se abre una pequeña capilla, que anteriormente permitía comunicar el Hospital con la Iglesia.



Capilla de Jesús Nazareno (pequeñita), (señalada en verde en la imagen anterior) en cuyo altar se exhibe un interesante cuadro de Jesús Nazareno presentado al pueblo como rey de los judíos.

En la pared derecha hay una hornacina que guarda una imagen de la Virgen de las Angustias sin su Hijo, pero con siete puñales clavados en el pecho y una corona de espinas en la mano.
Capilla de San Miguel

Segunda capilla de este lado muestra en su retablo a San Miguel Arcángel con todos los atributos que le corresponden en su lucha contra los demonios.
Capilla del Santo Cristo de las Penas

Tercera y última capilla de este lado.

Muestra un crucificado del S. XVI del que se desconoce la autoría.

Debajo de la imagen hay un cuadro de la Virgen de los Dolores de Diego Sánchez Sarabia.










Llegamos de nuevo ante el presbiterio, enfrentándonos a

La Capilla Mayor

Centro de las miradas es el retablo, realizado en madera de pino y dorado, con tal profusión de adornos deslumbrantes que ocultan la apreciación de su estructura arquitectónica. Obra de Francisco Guerrero de Lucena (Córdoba) (enlace que descarga documento en PDF sobre el artista en cuestión)

Manuel Gómez-Moreno González cita en su GUÍA DE GRANADA Tomo I pág. 358:
"... está el retablo de madera dorada, de tan singular rumbo, que la fantasía más delirante no alcanzaría hoy a concebirlo; para tal monstruosidad hubo concurso de tallistas, recayendo la elección en D. José Francisco Guerrero, autor también de los demás retablos, púlpito, cancel y sillería del coro..."
No es este el único comentario negativo que hace sobre, para él, mal gusto del templo o quizás del arte barroco mismo.


Se asienta sobre un basamento de piedra de Sierra Elvira con incrustaciones de otros mármoles de diversa coloración.

Se distribuye en tres calles y dos cuerpos, el superior, que se adapta a la forma de la bóveda, converge en el vértice superior con la imagen de la Fe y remata una paloma representando al Espíritu Santo que concibió a la Virgen. Separan las calles cuatro estípites. Obviamente la calle central es más ancha que las laterales en la que se hallan el Tabernáculo, la ventana arcada que se abre al camarín y, ya en la cúpula, la imagen de la Inmaculada Concepción.

El Tabernáculo

El actual, donde se guardan las hostias consagradas, sustituye a otro anterior de madera. Se trata de una obra el orfebre granadino Miguel Moreno de 1947 de exquisita fábrica.
Sobre él se muestra un cuadro que representa al Buen Pastor obra de Diego Sánchez Sarabia.

El Camarín, como parte del retablo de la Capilla Mayor, luego se dedicará atención al espacio interior de este.

El segundo cuerpo de la calle central del retablo que nos ocupa es una ventana al camarín. Cuenta además de sus propias puertas para cerrarlo a la vista del templo de las que más adelante mostraré imagen.

El camarín se abre a la vista para mostrar el féretro de plata que guarda los restos del cadáver del Santo.

La Inmaculada

La imagen superior del retablo es una Inmaculada obra de Diego Sánchez Sarabia fechada en 1744, sobre ella se sitúa la imagen del Espíritu Santo, en forma de paloma, representando el momento de la concepción de Jesús.

De cualquier forma la contemplación del conjunto requiere un rato de dedicación a los infinitos detalles.

Del presbiterio, aparte de las dos entradas a la sacristía que se abren a cada lado del retablo, hay obras dos cada una en un lateral. Tomaremos la de la derecha según contemplamos el retablo, lado de la Epístola.

Se nos ofrece acceso a una impresionante, por su ornato, escalera para ascender a la planta del camarín. Adelanto que la escalera del lado contrario, que se utiliza para el descenso, es muy similar a esta.

Vuelven a exhibirse los zócalos de mármoles enmarcando azulejos de Triana que muestran acciones de caza y montería. Los techos se adornan con pinturas al fresco de Tomás Ferrer y las paredes con cuadros y marcos barrocos. El tramo superior cuenta con una singular balaustrada de paneles de caoba tallados con decoración vegetal.

Termina la escalera en una tribuna que nos asoma a la nave del templo:

Enfrente vemos la tribuna del otro lado del presbiterio, que es similar a la que por donde nos asomamos.
A la derecha observamos el retablo de la capilla mayor desde otra perspectiva.
Y a la izquierda la nave al completo. En esta ocasión, el día 8 de marzo de 2026, día de la festividad del Santo, el templo se hallaba abierto a la calle y acudían a visitarlo muchos visitantes.










Desde este espacio unos pocos escalones nos descienden al ante-camarín no sin antes mostrarnos un cristo de marfil dentro de un marco típicamente barroco



El Ante-camarín

Sala que antecede a la principal del camarín; está cubierta con una bóveda rebajada con pechinas en sus ángulos.
Tanto la bóveda como las paredes están pintadas al fresco por Tomás Ferrer.
Los zócalos son de mármoles de Sierra Nevadas de distintos colores y en el suelo aplican losetas, también de mármol de distintos colores, creando una sensación de tridimensionalidad. 

Entre los muchos artículos que se muestran en la sala se haya un Niño Jesús, que se pretende atribuir a Luisa Ignacia Roldán Villavicencio "la Roldana", autoría que me permito poner en duda.

El Camarín

Para el promotor de la construcción del templo,  Fray Alonso de Jesús Ortega, la motivación principal era crear un templo mausoleo para conservar las reliquias del santo y sus restos mortales. Por ello esta es, sin duda, la sala más impresionante de todo el templo.

"La decoración de la sala, lejos de provocar en el espectador un efecto de serenidad, transmite una sensación turbadora, de enorme movimiento, al mezclar los adornos de cristal policromado en oro que cuelgan de sus paredes con la profusa decoración que rodea todo el recinto" (según cita la guía agotada "La Basílica de San Juan de Dios" de la "Colección Acordes de Granada - El lazarillo del Patrimonio").

Al entrar en el camarín desde la sala anterior, se nos ofrece una vista que permite observar el techado del espacio. Como en el crucero dispone de una cúpula sobre tambor que remata una linterna superior, obviamente menor que la citada anteriormente del crucero pero no menos adornada.

En medio de la sala existe un templete sobre-elevado sobre un basamento de madera dorada del que nacen ocho columnas que soportan la cúpula del templete, todo ello dorado y adornado como corresponde al estilo barroco y la importancia del monumento.

Dentro del templete una urna de plata contiene las reliquias de San Juan de Dios.
La urna fue realizada en 1755 por el orfebre jienense Miguel de Guzmán y Sánchez con plata que se envió desde Méjico.
Contiene los restos mortales del Santo desde el 17 de marzo de 1734.

Este singular objeto como algunos otros de la sala se salvaron de las expropiaciones de los invasores franceses y de las desamortizaciones posteriores por haberse escondido en cuevas de la Abadía del Sacromonte.

Imágenes de cuarto delantero y trasero del templete,
urna y demás artículos que lo acompañan.

La ventana arqueada en el retablo que separa este camarín de la nave del templo cuenta con dos hojas para permitir aislar el camarín. Estas puertas muestran al exterior una representación del templete y la urna.


En las imágenes anteriores y ante la ventana del camarín a la capillla mayor se muestran a dos personas vestidas de gala y en posición de guardia ante la urna.

La mayoría de las imágenes que muestro en este trabajo se tomaron el día 8 de marzo de 2026, festividad del Santo, por lo que en algunas se muestran personajes y distribuciones no habituales del resto de los días. 

En la parte opuesta del camarín se abre otra pequeña capilla que alberga una urna acristalada con los restos de San Feliciano, martirizado en el siglo III; y sobre la urna una estupenda imagen de la Inmaculada Concepción.






Volviendo al camarín y observando sus paredes podremos comprobar que hay unas 170 reliquias expuestas, parece ser que fueron traídas de Roma.



Salimos al post camarín, una sala similar a la del ante camarín pero con otros objetos en su decoración.

A destacar un magnífico Cristo crucificado de marfil, colocado sobre una amplia mesa y que parece presidir la sala.

También se muestra en una hornacina la capacha que el santo utilizaba para portar las limosnas que obtenía.








Y de aquí salimos a la tribuna que habíamos visto desde la opuesta en nuestro ascenso, para descender por la oportuna escalera hasta el presbiterio del templo, de donde saldremos a la Sacristía y de ahí terminar la visita devolviendo la audio-guía.



Basílica de San Juan de Dios de Granada




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