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Palacio de Dar al-Horra


Para poder ver la casa al completo hemos de hacerlo desde el Mirador de San Cristóbal y, tras la doble muralla, he remarcado en amarillo el volumen que ocupa el Palacio.

Casa de la Señora o de la Honrada, el nombre le viene dado por haber sido la casa de Aixa bint Muhammad ibn al-Ahmar, primera esposa del Sultán Abū ul-Ḥasan ‘Alī ibn Sa‘ad (Muley Hacen) y madre de Abū ‘Abd Allāh Muhammad ibn Abī il-Hasan ‘Alī, apodado «al-Zugābī» Boabdil, último rey de Granada.

El edificio se construyó sobre las ruinas del que fue alcázar del rey de la dinastía zirí Badís ben Habús. En definitiva es un palacio nazarí.

Mucho antes de Aixa fue residencia de 
Muhámmad ibn Yúsuf ibn Nasr (más conocido como Ibn al-Aḥmar) Alhamar, primer rey nazarí de Granada, previa a su mudanza a la Torre del Homenaje de la Alcazaba de la colina de la Sabika (aún no existía La Alhambra que conocemos hoy). Tras la conquista cristiana fue integrado en las propiedades cedidas a Hernando de Zafra, posteriormente fue origen del actual monasterio de Santa Isabel la Real, del que ya está separado.

Data la construcción del S. XIV, pero sobre lo que era otra anterior del S. XI

La casa, a principios del S. XX, se encontraba en grave situación de ruina, lo que permitió a Leopoldo Torres Balbás, arquitecto restaurador de la Alhambra, adquirirlo para proceder a su restauración.
Quedó integrado en el
Patronato de la Alhambra y del Generalife, y forma parte de la Dobla de Oro.

En la actualidad el edificio sufre importantes deficiencias estructurales, que se están analizando técnicamente para proceder a la mejor consolidación posible, no obstante ofrece una muy interesante y bonita visita.


Dada su ubicación el acceso a este edificio solo lo podemos realizar por dos trayectos, siempre peatonales:

Por la Plaza de San Miguel Bajo

Mirando a la iglesia, entre los edificios de la izquierda, se abre el Callejón del Gallo. Por ahí tomaremos nuestro camino. 


Durante este primer trayecto que os voy a explicar aconsejo no fijarse en la construcción de la derecha del callejón porque es un atentado contra la belleza del barrio.

Pero he de recordar que la tapia de la izquierda del primer tramo del callejón corresponde al solar de la que fue Casa de la Lona (foto antigua de la derecha).

Al final se abre la plaza del Gallo y giramos a la derecha y al fondo a la izquierda.










Enfocamos la mirada a la Iglesia de San Cristobal y antes de llegar al final hay una puerta en la derecha que es la entrada al recinto del Palacio.













Por el Huerto de Carlos o Mirador de Santa Isabel la Real

Al fondo de este ¿jardín, plaza...? (normalmente vandalizado), espacio habilitado sobre la terraza de un edificio de aparcamientos, (¡otro atentado a la belleza del barrio!) está el Callejón de las Monjas. Si lo tomamos desde la Placeta del Cristo de la Azucenas

Placeta del Cristo de las Azucenas.

Al otro lado de la Placeta del Cristo de las Azucenas se encuentra el Aljibe del Rey (o Grande de la Alcazaba o Aljibe Viejo) de 300 m3 de capacidad, responsable del suministro del líquido elemento a la zona áulica de la Alcazaba Qadima


Y a la izquierda de la boca del aljibe se inicia el callejón de las Monjas, que tomaremos en sentido a Poniente, desciende en pendiente y zigzaguea primero a la derecha y luego a la izquierda, pasando bajo un acueducto de macabra leyenda que abastecía de las aguas de la acequia de Aynadamar al alcázar del rey Badís ben Habús, llegaremos al fondo a la izquierda a la puerta antes nombrada que abre al callejón del Gallo.

El acueducto conducía las aguas de la acequia Aynadamar que llegaban al palacio, y antes al alcázar anterior, cuya tapia del huerto se halla a la izquierda de la imagen, y continuamos nuestro camino.

Hay que observar que sobre el acueducto y detrás del ciprés a su derecha se vislumbra la Iglesia de San Cristóbal.






Tras pasar el arco, debemos echar la vista atrás en dos ocasiones


La tapia que vemos en la anterior imagen de la derecha, nos separa de la excavación arqueológica que en el futuro pretende ser el parque urbano entre las puertas Monaita con la de las Pesas, que permitirá observar con detalle la excavación.

Tras un ensanchamiento de la vía, giramos a la izquierda y nos encontramos con el inmediato acceso al recinto palaciego.

Palacio de Dar al-Horra

El acceso se realiza por un edificio, seguramente para uso de los servidores del palacio (el blanco de la derecha de la foto que encabeza este artículo), en cuyo pequeño zaguán abre al frente la oficina de venta de entradas y control de acceso y a la derecha el acceso al jardín de entrada al palacio.

Tras aquella puerta, que se abre al final de la rampa, se accede al palacio propiamente dicho. Curiosamente no está protegido por un zaguán con las puertas desfasadas que protejan la intimidad del interior, posiblemente porque el acceso ya era privado del propio palacio.




Accedemos al patio habitual en el que, curiosamente, el estanque se encuentra desfasado en la longitud del espacio y más próximo al lado sur.

Antes de iniciar el ascenso a las demás plantas superiores, entraremos en las distintas salas y pasearemos por ellas para analizar la elegancia de la sencillez en los detalles decorativos.

Después de pasear esta planta iniciaremos el ascenso de la empinada escalera, para acceder a la planta superior hasta llegar a una puerta que se abre a un jardín


que nos permite ver (foto izquierda) la canalización descubierta de la acequia que traía el agua desde el exterior por el acueducto del Callejón de las Monjas citado anteriormente.

Una ventana nos muestra la Iglesia de San Cristóbal en lo alto de la colina contigua, el arrabal de la Xarea.

Durante el ascenso podemos observar que existen varios cubículos y habitaciones de muy pequeño tamaño... 

Existe una leyenda en esta casa palacio, que como poco es curiosa y que de ser cierta hoy día resultaría de difícil calificación.


     



Al llegar a la planta superior, nos hallamos ante una galería, aquella que veíamos desde el patio en su lado Norte, que nos dará acceso a las salas habitacionales habituales con un precioso mirador central orientado al norte. Continúan los adornos decorativos de una elegantísima sencillez



Desde aquí nos podemos asomar y observar claramente la situación de la doble muralla.
En el procesado de las siguientes imágenes he evitado reducir el peso para quien tenga interés pueda contemplarlas a calidad completa y observar los detalles que se ocultan por la vegetación del solar abandonado. Si pulsas sobre ellas se abrirá una pantalla nueva para mostrarlas.


En la foto de la izquierda se ve a simple vista la muralla romana en primer plano y la muralla zirí en el límite del barranco; en la de la derecha al fondo se puede observa incluso un mosaico, y también algunas muestras del habitual vandalismo del espray tan habitual en estos tiempos.

Continuaremos el ascenso por la escalera para llegar al mirador superior.


Tras esto último, descendemos para dar por finalizada la visita.







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