Ruta de los Algibes 1/2


Homenaje a mi íntimo amigo José Luis Rescalvo Martín (recientemente fallecido).

Expongo aquí textualmente un trabajo que realizó en su momento, para lo cual me limito a adecuar el formato al medio que nos ocupa, los textos que incluya se distinguirán por estar en letra cursiva (como esta) e incluir los enlaces pertinentes o algún vídeo, si ha lugar.
En cuanto a las imágenes se han extraído del texto original; el autor, al final del texto de la 2ª parte detalla la autoría y origen de las imágenes originales, en mi caso me limitaré a extraer aquellas, salvo que la extraída del documento careciera de calidad la sacaré de Internet, y dejaré la imagen enlazada a su origen (Servicio de Patrimonio del Ayuntamiento de Granada, en la mayoría de los casos)


Debido a lo extenso de la ruta, lo mejor para poder disfrutarla es hacer su recorrido en dos etapas.



“El ingenioso aprovechamiento del agua ideado por los musulmanes es la excusa para disfrutar de una ruta que traza un bello itinerario por los aljibes granadinos salpicado de edificios y lugares de interés.”


A modo de introducción

La palabra aljibe procede del árabe al-yubb, el pozo. Los aljibes públicos granadinos son edificaciones de carácter utilitario. Muchos de los aljibes de uso público se sitúan en las proximidades de las gimas o mezquitas, e incluso debajo, ya que el agua era necesaria para las abluciones, obligatorias antes de realizar cada oración. Otros aljibes podían estar al servicio directo de los vecinos, dado su emplazamiento en las plazas o en las puertas de las murallas. Para su construcción se tuvo presente un doble objetivo:

  • Que el agua estuviese en reposo continuado en el aljibe, para que se depositasen en su fondo las partículas en suspensión que arrastraba.
  • Y para almacenar una cantidad suficiente de agua con la que atender las necesidades de abastecimiento de la población.

La primera mención escrita que se tiene sobre los aljibes es de principios del siglo XVI y se encuentra en los Libros de Habices de 1505-1506, que recogen una larga lista.

Los historiadores de Granada en el siglo XVII, en su mayoría, ignoran los aljibes; será Francisco Enriquez de Jorquera (1594-1646) el primero que trate un buen número de ellos, clasificándolos en tres sectores: aljibes de la Alcazaba Qadima, aljibes del Albayzín y aljibes del Llano o Medina, siendo sus escritos la base de todas las referencias posteriores.

Los escritores de los siglos XVIII y XIX tampoco se muestran muy interesados por los aljibes, salvo los datos aportados por varias de las excursiones al Albayzín y a la Alcazaba, promovidas por el Centro Artístico y realizadas por algúnos de sus miembros. Es ya en el año 1898 cuando D. Manuel Gómez-Moreno González publica su Guía de Granada, en la que se recoge la localización y el estado de los aljibes públicos que se conservan en dicha fecha.


En la actualidad se conservan 28 aljibes públicos, aunque fuera de uso (a ellos habría que añadir los de uso privado, construidos dentro de los cármenes y palacios). De los veintiocho aljibes, veintiséis son árabes y los otros dos, de origen árabe, pero reconstruidos en la época cristiana.

La pérdida de uso había condenado a los aljibes públicos a la ruina y a su desaparición, que no ha llegado a producirse gracias a las varias restauraciones realizadas en el siglo XX y, especialmente la última y masiva intervención llevada a cabo a principios del siglo XXI bajo el auspicio de la Fundación Albaicín y la Fundación Agua Granada.

Si nos atenemos a la clasificación efectuada por Francisco Enríquez de Jorquera, la distribución de los actuales aljibes sería así:

Los once aljibes de la Alcazaba Qadima:

  • Aljibe del Rey, Alcadin, Aljibe Grande de la Alcazaba o Viejo.
  • Aljibe de San Nicolás.
  • Aljibe de las Tomasas.
  • Aljibe de los Negros, Circular o de la Cuesta de las Tomasas.
  • Aljibe de Trillo.
  • Aljibe del Gato o de María la Miel.
  • Aljibe de la Gitana.
  • Aljibe de San José.
  • Aljibe de San Miguel Bajo.
  • Aljibe de la Placeta de la Cruz Verde.
  • Aljibe de la Placeta de Oidores (reconstruido en época cristiana).

Los catorce aljibes del Rabad al-Bayyasin:

  • Aljibe de San Bartolomé.
  • Aljibe de la Plaza de la Cruz de Piedra.
  • Aljibe de la Plaza del Salvador.
  • Aljibe de Polo.
  • Aljibe de Paso o de San Gregorio.
  • Aljibe de Bib al-Bonud, de San Agustín o de la Placeta del Abad.
  • Aljibe de Gumdeyr o de la Cuesta de la Alhacaba.
  • Aljibe de la Xarea o Colorado.
  • Aljibe de San Cristobal o de la Xare´a.
  • Aljibe de San Idelfonso o de Rabad al-Rasif.
  • Aljibe de Santa Isabel de los Abades.
  • Aljibe de San Luis.
  • Aljibe de la Rábita o de la Vieja.
  • Aljibe del Peso de la Harina o de Rabad al-Bayda.


Los tres aljibes de Medinat Garnata:

  • Aljibe de la Mezquita Mayor de la Medina.
  • Aljibe de Rodrigo del Campo.
  • Aljibe de Cuevas o del Zenete (reconstruido en época cristiana)

Con respecto a su capacidad, estos depósitos han sido clasificados en tres categorías:

Grandes (capacidad superior a 150 metros cúbicos):

  • Algibe del Rey.
  • Aljibe de la Mezquita Mayor de la Medina.
  • Aljibe de las Tomasa.

Medianos (capacidad entre los 50 y los 100 metros cúbicos):

  • Aljibe de San Miguel Bajo
  • Aljibe de San José.
  • Aljibe de San Nicolás.
  • Aljibe de Trillo.
  • Aljibe de Polo.

Pequeños (capacidad inferior a 50 metros cúbicos):

Los veinte restantes. El menor de todos es el de San Luis, con 4,5 metros cúbicos de capacidad.


   


PRIMERA ETAPA

DE LA

RUTA DE LOS ALJIBES





Comenzamos nuestro recorrido en la esquina que hace la Calle Reyes Católicos con la Calle Salamanca. Esta última ya existía en la época musulmana con el nombre de Bibalfarax, porque en ella estaba Bad al-Farax, la Puerta del Caballo. Situada en la margen derecha del río Darro, era la que se cruzaba para entrar en la plaza de Bib-rambla.

Cruzamos Bib-rambla en dirección a la Alcaicería, palabra que procede del árabe al-qaisariyya, con el significado de Lonja de Mercaderes. La Alcaicería era el lugar dedicado casi en exclusiva al comercio y almacenamiento de la seda, que constituia un monopolio del Estado Nazarí. Se extendía desde Plaza de Bibarrambla hasta la Calle Tinte y desde la Mezquita Mayor hasta el Zacatin y la ribera del Darro.

La Calle Libreros y la Plaza de Alonso Cano nos dejan en la Calle Oficios, que hace referencia a los muchos talleres artesanales allí establecidos y en las calles aledañas. En la placeta de la Calle Oficios, delante de la Capilla Real, está el primero de los aljibes de esta etapa.

Aljibe de la Mezquita Mayor de la Medina

Capacidad: 157 m³.

Datación aproximada: De ser coetáneo con la Mezquita Mayor, el aljibe sería obra Zirí del siglo XI.


Pertenece al mismo tipo que el aljibe de las Tomasas, formado por varias naves que se cubren con bóvedas de arista, que arrancan, mediante un pequeño resalte, de los muros perimetrales y de seis pilares dispuestos en dos filas.

Las dimensiones interiores son 8,45 por 6,51 metros y los pilares, de sección rectangular, de 61 por 78 centímetros, sin molduras.

Al construirse a principios del s. XVI la Capilla Real y la Lonja, debió resultar incómodo el emplazamiento del brocal original de forma octogonal, por lo que fue demolido y sustituido por otro de forma circular situado en el rincón que forman ambos edificios. Para ello hubo que romper la bóveda de medio cañón que se apoya en el muro noroccidental del aljibe, así como cubrir el tramo donde estaba el brocal musulmán con una bóveda muy rebajada. 

Continuamos nuestro camino terminando de subir la Calle Oficios para alcanzar la Gran Vía y llegar a la Plaza de Isabel la Católica y la Calle Pavaneras, que debe su nombre al taller donde se fabricaban las pavanas, especie de esclavinas superpuestas al vestido.

En la Calle Pavaneras se levantan varios importantes edificios:

La casa de los Marqueses de Casablanca, edificio del siglo XVI de dos plantas y los cuerpos superiores abiertos a modo de torres.

La portada, realizada en ladrillo con resalte de alfiz, tiene un arco conopial.

La torre principal, sobre la entrada, presenta cuatro arcos de medio punto y baranda de piedra calada. 

La segunda torre tiene tratamiento más sencillo

Todas las cubiertas del edificio se destruyeron en el incendio del año 1902. Fue restaurado, recuperando su primitiva traza. Sufrió un segundo incendio y de nuevo fue restaurado.


La Casa del Padre Suarez es también un edificio del siglo XVI aunque muy remodelado a lo largo del siglo XX.

Su fachada tiene tres alturas y dos torres, original la izquierda y moderna la derecha. La portada tiene dos pilastras clasicistas y sobre ella un gran balcón del mismo estilo. Tras la portada, un zaguán cubierto por un alfarje y un patio peristilado en sus cuatro lados, con columnas toscanas.

El edificio fue remodelado en la década de 1950 para instalar el Archivo Histórico Provincial o de la Real Chancillería.



La Casa de los Tiros es un torreón cuadrado coronado de almenas. En la fachada, la puerta adintelada y los huecos de formas y tamaños variados, dispuestos simétricamente. Cinco héroes clásicos están representados en las esculturas de la fachada: Hércules, Teseo, Jasón, Héctor y Mercurio, alternando con los huecos para completar el esquema.

Al gran zaguán, cubierto por un alfarje, sigue un patio rectangular peristilado en tres de sus lados, con pórticos distintos. El más próximo a la entrada formados por arcos de medio punto sobre columnas y los dos laterales sin arcos y con columnas con capiteles nazaritas.

El comendador de Montiel, Gil Vázquez Rengifo ordenó su construcción entre 1530 y 1540. El edificio quedó vinculado en 1539 a la familia Granada Venegas, cuando Gil Vázquez Rengifo (su constructor) lo cedió a una hija suya casada con Pedro Granada Venegas, descendiente de la familia real nazarí.

En el año 1921, la Casa de los Tiros y el Generalife fueron donados al Estado Español por los marqueses de Campotejar, descendientes de los Granada Venegas. En la Casa de los Tiros está instalado el Museo Histórico de la Ciudad.

En su interior destaca especialmente la Cuadra Dorada, sala principal en el primer piso, con dos balcones de forja sobre la entrada y cubierta con un magnífico artesonado con relieves y leyendas, representando monarcas y héroes españoles.

El exConvento San Francisco Casa Grande. Este antiguo convento de los carmelitas descalzos tiene el mismo origen que el convento de los franciscanos de la Alhambra, actual Parador Nacional de Turismo. Fue fundado en 1492, aunque los frailes no se instalaron en el lugar hasta 1507.

El amplio edificio distribuido en dos patios era capaz de albergar doscientos frailes. Su iglesia, una de las más grandes de la ciudad, fue demolida por la invasión francesa y en 1838 sus materiales fueron utilizados para embovedar el Darro y gran parte de su solar se dedicó a la construcción de la Plaza de  los Tiros (Hoy plaza del Padre Suarez).

Después de la exclaustración definitiva, la residencia conventual tuvo usos dispares: oficina de Correos hasta el año 1856, residencia de algunos de sus empleados y oficinas militares, luego fue Capitanía General y hoy sede de la Jefatura del MADOC.


Continuamos nuestra ruta subiendo por la estrechísima calle Cementerio de Santa Escolástica que nos conduce a la Placeta de la Puerta del Sol, lugar de obligada visita por el magnífico panorama que ofrece al sur y al oeste de la ciudad y por el precioso lavadero público cubierto por un templete que encontramos.

El lavadero de la Placeta de la Puerta del Sol, del siglo XVII, está realizado en piedra de Sierra Elvira y se remata con un templete con armadura de madera y cubierto con tejas árabes que descansa sobre seis columnas con capiteles dóricos que podrían proceder de la puerta principal de la desaparecida iglesia de Santa Escolástica.

El nombre de algunas calles granadinas nos recuerda los lavaderos en ellas instalados y acreditan la abundancia de estos servicios públicos de limpieza e higiene.

Desde la Placeta de la Puerta del Sol, descendemos por la Cuesta y la Placeta Berrocal hasta alcanzar la Cuesta de Rodrigo del Campo (este nombre está desfigurado pues en realidad se refiere a Don Rodrigo Ponce de Ocampo, comendador y caballero veinticuatro principal de Granada que en el año 1567, junto con su esposa Doña Leonor de Cáceres, fundó el convento de  los Ángeles).

En la planta baja de la casa número 17 de la mencionada calle encontramos el segundo de los aljibes de nuestra ruta.


Aljibe de Rodrigo del Campo

Capacidad: 35 m³.

Datación aproximada: Al parecer pudo ser construido en el siglo XIV por el parecido que su arco guarda con el arco del Aljibe de Trillo, aunque probablemente sea anterior, del siglo XIII

Es el único aljibe público musulmán que se conserva en la margen izquierda del Darro, dentro del recinto de la Medina de Granada. 

Presenta una hermosa portada con un arco de herradura ligeramente apuntado, hecho de ladrillo y apoyado en impostas de piedra arenisca. Las albanegas conservan la mayor parte de los azulejos policromados de estilo mudéjar que se colocaron en la restauración realizada en 1892 por Don Manuel Gómez-Moreno González.


Interiormente está constituido por una nave única de planta rectangular de 4,26 metros de altura que presenta el curioso detalle de tener las esquinas redondeadas para facilitar su limpieza. Esta característica no aparece en ninguna otra cisterna de las conocidas.

Se cubre con una bóveda de medio cañón que arranca de los muros a partir de un pequeño resalte y está realizada con fábrica de ladrillo visto.

Su enlosado lo constituyen dos estratos sucesivos: uno superior constituido por baldosas rectangulares, ejecutadas en barro cocido y dispuestas en hiladas alternas; y otro debajo de él y original, formado por ladrillos más estrechos, organizados en forma de espiga o de espina de pez.


Seguimos nuestro paseo caminando por Rodrigo del Campo hasta alcanzar la empinada Cuesta de Gomérez que, antes de la conquista de Granada fue cauce del barranco que separa la colina de la Sabika de la colina del Mauror. El nombre de la cuesta es una deformación del nombre de la tribu de los gumara o gomeles.

Descendemos por la cuesta hasta Plaza Nueva y alcanzamos la Calle Cárcel Alta. Al final, giramos a nuestra izquierda hasta la Placeta de San Gregorio Bético, más conocida como Placeta de San Gregorio Bajo, donde está la iglesia de la que recibe su nombre.

Gregorio de Elvira, llamado también Gregorio Bético (segunda mitad del siglo IV), fue un padre de la iglesia hispanorromana, llegando a ser obispo de Elvira o Ilíberis, en Granada.


La iglesia de San Gregorio Bético se levanta donde según la tradición se enterraba a los cristianos en tiempo de los musulmanes. Primeramente se levanto aquí una ermita mandada realizar por los Reyes Católicos. Con el paso del tiempo fue modificándose y ampliándose hasta convertirse en iglesia y convento anexo.


La portada es de estilo Jónico elaborada en mármol de Sierra Elvira con dos granadas en sus enjutas. En la parte superior hay una hornacina con la imagen del titular.

Con la desamortización del siglo XIX sufrió graves daños, pero volvió a dedicarse al culto poco tiempo después. El 10 de marzo de 1936 fue incendiado por los participantes en las revueltas sociales. Los daños sufridos en el incendio se restauraron en 1938.


Caminamos ahora por la Cuesta de San Gregorio y nos desviamos por la Calle Grifos de San José para desembocar en la Plaza de San José, donde comienza la mamarr masyid al-Murabitin, la calle Real de los Morabitos de la Granada musulmana, actual Calle de San José.


La aljama Al-Murabitin (la mezquita de los morabitos o ermitaños musulmanes, una de las más antiguas de Granada) fue derribada en 1517 para construir en su solar el templo cristiano de San José, que fue inaugurado el año 1525. Los únicos restos que se conservan de la desaparecida mezquita son el alminar zirí y el aljibe árabe.



La iglesia de San José tiene una portada de piedra de Sierra Elvira con un sencillo arco semicircular apoyado sobre columnas dóricas y una hornacina encima con la estatua del santo titular. Su nave central está sostenida por cuatro arcos y flanqueada por otros ocho que dan paso a las capillas.


El alminar zirí del siglo XI fue muy deteriorado al añadírsele el cuerpo de campanas para transformarlo en torre de la iglesia. Es el único alminar conocido en España anterior al tipo almorávide. Su fábrica es de lajas de la Malahá alternadas de frente y de canto, y en su parte baja tiene grandes sillares de piedra, unidos con yeso. En su interior sube una escalera iluminada por saeteras en torno a un machón o pilar central. Hacia su mitad hay un arco de herradura tallado en la piedra, que posiblemente serviría de balcón.


Aljibe de San José

Capacidad: 69 m³.

Datación aproximada: Debió construirse en el siglo XI (boca actual restaurada en 1965).


Se encuentra entre la portada de la iglesia y el alminar zirí. Servía a la mezquita de los Morabitos, la Masyid al-Murabitin. Como otros aljibes granadinos, consta de una sola nave dividida en dos tramos bien diferenciados.

El primer tramo y exterior es más elevado y se cubre con una bóveda transversal de aristas, mientras que el segundo, en el interior de la iglesia, tiene mayor longitud y está cubierto por una bóveda de medio cañón perpendicular a la del primer tramo. Ambas bóvedas se inician en un pequeño resalte de los muros, construidos con la técnica del tapial.

Al exterior se puede observar el trasdós de la bóveda del primer tramo.


Continuamos rodeando el alminar y encontramos al frente la Plaza del Almirante, donde se levanta una gran casa del siglo XVI que fue propiedad de Doña Leonor Manrique y posteriormente de Don Francisco de Mendoza, Marqués de Priego y Almirante de Aragón.


La casa del Almirante tiene una portada de piedra con columnas estriadas sobre pedestales, y coronada por pináculos. Sobre la entrada hay una gran reja. La fachada principal se levanta a modo de torre, con huecos sencillos formando arcos en el segundo y tercer piso. Cruzando la puerta se encuentra un zaguán, muy amplio, con suelo de empedrado granadino, zaguán al que sigue un patio peristilado en sus cuatro lados, con diez columnas de mármol y un pozo en el centro.

Frente a la entrada se encuentra un gran salón que da a la Calle Álamo del Marqués, situada a espaldas del edificio y a un nivel inferior. El zaguán, el peristilo del patio y el salón están cubiertos por alfarjes.

La Casa del Almirante fue desde 1874 el Hogar Infantil de San José Obrero (el rótulo se conserva en el dintel de la portada), hogar regentado por las Hermanas de la Caridad.

En 1995, las Hermanas de la Caridad se trasladaron a un nuevo edificio en La Zubia y la Casa del Almirante pasó a ser propiedad del Ayuntamiento mediante un convenio urbanístico con el Arzobispado. Hasta que se decidió su restauración la casa estuvo cerrada y abandonada sin vigilancia por lo que ha sufrido varias visitas de expoliadores que se llevaron columnas y mosaicos.

Finalizado el lento proceso de restauración, la Casa del Almirante es sede del Centro de Restauración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada.


Desde la Placeta del Almirante caminamos por la Calle Bravo, situada enfrente y continuamos por la Placeta de Sánchez, desde donde se tiene una interesante y poco habitual vista de Torres Bermejas.

Bajamos la empinada cuesta de la Placeta de Sánchez y seguimos a la izquierda por la Calle Huerto y la Cuesta de San Gregorio hasta encontrar la bonita Placeta de la Cruz Verde, que, como muchas otras del Albayzín, parece el remanso que la cuesta hace para que el caminante recupere fuerzas antes de continuar la marcha.

Y en este lugar, sin aparente señal de su existencia, se encuentra el cuarto aljibe de nuestra ruta.




Aljibe de la Placeta de la Cruz Verde

Capacidad: 45 m³.

Datación aproximada: No existen referencias, pero al estar situado en el recinto de la Alcazaba Qadima, se le supone bastante antigüedad.

Está situado bajo el jardín de la casa nº 6 y siempre se le ha conocido como Aljibe de la Cruz Verde. Hasta no hace mucho fue utilizado como bar, para lo que se le rellenó con escombros hasta alcanzar el nivel de la placeta y se le abrió una puerta en el testero sur, puerta que se conserva. Actualmente el aljibe se usa como trastero de la casa a la que está adosado. Conserva el vano correspondiente a la antigua boca, convertido en ventana abierta al exterior.



El Aljibe de la Cruz Verde consta de una pequeña nave de planta rectangular, cubierta con una bóveda de cañón y un luneto en la apertura de la boca. El interior está enlucido y encalado. El ramal que lo abastecía procede del Aljibe del Rey.






Desde la Placeta de la Cruz Verde, siguiendo por la Cuesta de San Gregorio, alcanzamos la Placeta de Nevot. Aquí llama la atención dos cosas: La primera, lo poco respetuosa que con el entorno ha sido la pavimentación moderna realizada en la placeta y la segunda, y verdaderamente importante, el imponente Carmen de la Media Luna.


Construido en el año 1916, es un edificio con una portada neo árabe abierta a la plaza y rodeado por un jardín de tamaño medio. A la entrada hay un aljibe, una alberca y, junto a ella, los restos de otro aljibe árabe. Fue construido por encargo del profesor de Decoración Árabe de la Escuela de Artes y Oficios de Granada, Don Ángel Sebastián González, sobre los restos de un edificio anterior de origen musulmán.

Continuamos por la Calle Almirante y giramos a nuestra derecha por calle Aljibe del Gato. En esta calle, frente al inicio de la Cuesta de María la Miel, se halla el siguiente aljibe de nuestra ruta, aunque este tampoco lo podemos ver ya que se encuentra dentro del Carmen de Nuestra Señora de las Angustias. (enlace imperdible).

El aljibe fue privatizado al construirse el edificio del Carmen. En relación con este asunto, el profesor Carlos Jerez Mir escribe en su Guía de Arquitectura de Granada “La casa debió ser realizada a finales del siglo XIX sobre una anterior morisca de la que se conserva una sala baja con un alfarje y sobre el Aljibe del Gato, hoy incluido en ella. De esta manera se ocupó la calle que continuaba la cuesta de María la Miel, atravesando la parcela actual y dejando el aljibe exento”. Como se pone de manifiesto en este texto, los propietarios del Carmen privatizaron no sólo el aljibe, sino también la porción de la Cuesta de María la Miel que atravesaba la parcela actual hasta alcanzar la Calle Aljibe de Trillo.


Aljibe del Gato o de María la Miel


Capacidad: 30 m³.

Datación aproximada: Siglos XIV-XV.

El Aljibe del Gato (así lo conoce Francisco Enríquez de Jorquera en sus Anales de Granada del año 1646) o Asal al-Jibb, Aljibe de la Miel, como lo llamaban los musulmanes granadinos por el frescor y el sabor de sus aguas procedentes del Aljibe del Rey, debió construirse durante el periodo Nazarí.

Tiene una planta rectangular dividida en dos tramos, el primero se cubre con una bóveda de medio cañón, orientada transversalmente. El segundo tramo tiene trazado longitudinal, de menor altura y se cubre también con una bóveda de medio cañón.

Fruto de reformas recientes para habilitarlo como pequeño museo familiar. La boca del aljibe, también reformada modernamente, presenta un arco rebajado y dos fustes de mármol blanco con capiteles califales de acarreo (sedimento transportado mecánicamente por agua o viento: terreno de acarreo).

El nombre de Aljibe de María la Miel se empezaría a utilizar a partir de que el Padre Juan de Echevarría lo ligara a una curiosa leyenda en su libro Paseos por Granada y sus contornos del año 1764.

Caminamos ahora la Calle Aljibe del Gato hasta alcanzar la sinuosa Atarazana Vieja, primera a nuestra izquierda, formada por cuatro sectores. Ascenderemos hasta encontrar el Camino Nuevo de San Nicolás, que nos conducirá hasta el famoso y mal llamado "mirador de Clinton" desde el que se ofrece una completa visión de la Alhambra y el Generalife, con el telón de fondo que representa Sierra Nevada, así como la Vega a la derecha.





Cuando nos volvemos tras contemplar las maravillosas vistas nos encontramos con la Plaza de San Nicolás. Allí, dominando la Alcazaba Qadima, se encuentra la Iglesia de San Nicolás.

Era una de las más bellas iglesias del Albayzín,  terminada en el año 1525 y suprimida como  parroquia en 1842 por sus escasos feligreses. La iglesia consta de una sola nave, sin capilla mayor.

Durante años tuvo su entrada por una puerta con arco ojival situada a sus pies, puerta actualmente cegada, y otras dos, situadas en los laterales izquierdo y derecho respectivamente. Su entrada actual se abrió en el siglo XIX, añadiéndole un zaguán de entrada. La torre, decorada con los escudos del arzobispo Fernando Niño de Guevara, se levantó en el año 1543.

San Nicolás fue la primera iglesia granadina destruida en el quinquenio republicano. El 12 de agosto de 1931, como consecuencia de una revuelta popular originada por la sublevación del General Sanjurjo contra la II República, un grupo de personas atacó e incendió la iglesia destruyéndola casi por completo. Sólo quedaron en pie la torre y los arcos que soportaban la nave. El templo quedó abandonado, los vecinos aprovecharon muchos de sus restos, lo utilizaron como escombrera y las inclemencias del tiempo contribuyeron a su degradación.

Hubo varios intentos de restauración, el primero en 1935 a iniciativa del historiador y arqueólogo Jesús Bermúdez Pareja que contó con la colaboración del arquitecto Francisco Prieto Moreno y la de algunos intelectuales granadinos, pero el proyecto no fue acompañado por el éxito. Durante la Guerra Civil se procedió a limpiar el solar y una segunda restauración concluyo en octubre de 1947.

A finales del año 1964, la Dirección General de Bellas Artes contribuyó con la importante ayuda de 299.999 pesetas para su completa y lenta restauración en la que ha participado muy activamente la Cofradía del Silencio, cuya imagen procesional estaba, hasta que hace unos años en que comenzaron nuevas obras, en la cabecera del templo (Actualmente está cobijada en la Iglesia de San Salvador). Esta imagen del Cristo de la Misericordia es una réplica de la talla de José de Mora que se encuentra en la Iglesia de San José.

Después de su restauración, la iglesia ha estado cerrada y casi abandonada y sólo se abría para celebrar bodas. En 1985 se abrió de nuevo al culto.

También en la Plaza, al oeste de la torre de la iglesia, se encuentra el sexto aljibe de nuestra ruta.


Aljibe de San Nicolás

Capacidad: 62,5 m³.

Datación aproximada: Reconstruido en época cristiana, posiblemente aprovechando otro anterior musulmán perteneciente a la mezquita sobre la que se levantó en el siglo XVI la Iglesia de San Nicolás.

Por su aspecto exterior no se parece a ninguno de los aljibes granadinos, pues tiene una portada barroca, orientada hacia el sur, con su nicho cubierto por un arco de medio punto y un fronton curvo, todo ello realizado en ladrillo. Fue restaurado en los años 40 del siglo XX, cuando se descubrió la bóveda, que hasta entonces había estado cubierta con un tejado a dos aguas..





Está formado por una nave de planta casi cuadrada, ya que mide 4,90 metros de largo por 4,67 metros de ancho. Su altura total es de 5,16 metros. Se cubre por una gran bóveda  de medio cañón que arranca directamente de los muros que están enfoscados y blanqueados. Su solería es de baldosas de barro cocido. La anchura de su bóveda supera en mucho la anchura media de los restantes aljibes granadinos.

Nuestra siguiente escala está situada en la Plaza del Aljibe de Polo. Para llegar a ella nos adentramos por la Calle Charca, que está situada junto al Centro de Salud del Albayzín, calle dividida en dos tramos por la Placeta de la Charca. En el primer tramo, que desciende hacia la placeta, se levanta a la derecha un torreón de la muralla de la Alcazaba Qadima. El segundo tramo de la Calle Charca nos conduce a la Calle Panaderos y en su confluencia se forma la Plaza del Aljibe de Polo.

La Placeta y la Calle Charca, las calles que desembocan en la Placeta y la Calle Panaderos son el centro del primitivo Rabad al-Bayyazín, poblado por los musulmanes que abandonaron las tierras del Reino de Jaén y la Baja Andalucía, después de su conquista por el Rey Fernando III, a comienzos del siglo XIII. En el entorno de la Placeta de la Charca existió un cementerio musulmán, parcialmente excavado en 1989.


Aljibe de Polo

Capacidad: 50 m³.

Datación aproximada: Siglo XIII.

Se alimentaba de una de las derivaciones del ramal principal de la acequia de Ainadamar que se dividía en la Plaza Larga.

El interior del Aljibe de Polo es de gran conplejidad, por su falta de simetría. Consta de dos naves de diferente anchura. La nave mayor está situada a la derecha y se cubre con una bóveda de medio cañón. La nave menor se cubre con un cañón algo apuntado para que ambas alcancen la misma altura. Una nave de medio cañón se corta perpendicularmente con las anteriores formando aristas.







Entre la nave derecha y la izquierda hay una arquería que descansa sobre dos pilares adosados a los muros y un tercero exento, arquería que está formada por un arco de medio punto del tamaño de la bóveda transversal. Sobre la bóveda mayor se ubica la boca del aljibe, en un volumen prismático levantado sobre la plaza, de remate abovedado, rehecho a principios del siglo XX.

Tanto los muros como las bóvedas son de ladrillo. Su trasdós no se puede ver, pues se cubrió al elevarse el nivel de la placeta, posiblemente para facilitar el acceso a la casa situada a espaldas del aljibe.


Caminamos ahora por la Calle Panaderos y la Calle Pagés hacia la Plaza del Salvador, donde nos encontramos otros dos puntos de interés: La Colegiata de San Salvador y el Aljibe de la Plaza del Salvador. 


La Colegiata de San Salvador se levanta en el solar que ocupó la Mezquita Mayor del Albayzín, construida por los musulmanes que se establecieron en esta zona, extramuros de la Alcazaba Qadima. Era de menor tamaño, aunque más bella que la Mezquita Mayor de la Medina. Tenía un precioso jardín plantado de limoneros, transformado en patio empedrado, en cuyo centro hay un aljibe. La nave occidental del patio está completa, con sus siete arcos de herradura apuntados, pero sin columnas, pues estas se sustituyeron por machones de piedra.


También se conserva la pared del patio orientada a la Alhambra y los dos arcos por donde se accedía a la mezquita. En sus dos lados menores se abrían sendas galerías cubiertas con sencillas armaduras y tirantes de madera. Los muros eran de argamasa con lajas de piedra en los ángulos. El patio se abre a la Calle Panaderos, mediante un portón de madera que muy raramente encontramos abierto. Actualmente se accede al patio a través de la iglesia, que se beneficia con las aportaciones económicas que, en forma de entrada, han de abonar los visitantes.

Consagrada la mezquita en iglesia por el Cardenal Cisneros el 16 de diciembre de 1499, el edificio árabe sirvió para culto cristiano hasta mediados del siglo XVI. La mala conservación del edificio musulmán obligó a demolerlo en 1559 para construir el nuevo. Diego de Siloé trazó su bella portada adintelada y flanqueada por columnas jónicas que soportan un entablamento en cuyo centro hay una hornacina que albergó una imagen de la Virgen, también original de Siloé, que hoy se encuentra en la Catedral. En el año 1775 la iglesia sufrió los efectos devastadores de un violento terremoto.

Cuando la iglesia fue incendiada el 10 de marzo de 1936, la mayoría de sus obras de arte fueron destruidas. A partir del año 1938, el arquitecto Fernando Wilhelmi fue encargado de realizar la reconstrucción del edificio replicando en cemento su magnífica armadura mudéjar.


Aljibe de la Plaza del Salvador

Capacidad: 20 m³.

Datación aproximada: Siglos XIV-XV.


Consta de una nave rectangular cubierta con bóveda esquifada, uno de cuyos ángulos se prolonga verticalmente para formar la boca. La bóveda aparece trasdosada al exterior, fruto de una remodelación moderna, realizada en la década de 1940, cuando fueron remozados varios aljibes de la ciudad.



Ahora rodeamos la Colegiata de San Salvador hasta alcanzar la Placeta de Bibalbonud, situada a sus espaldas (se le conoce como Placeta del Abad por una leyenda).

En este lugar se levantaba la puerta árabe de Bab al-Banud, la Puerta de los Estandartes, mandada demoler por el Ayuntamiento de Granada en 1556. Esta puerta comunicaba la Alcazaba Qadima con el Rabad al-Bayyazín y en ella, según el historiador Luis del Mármol, se solía enarbolar el primer estandarte para anunciar que había sido elegido nuevo sultán para Granada. En la época musulmana la Plaza de Bibalbonud fue el centro del comercio de paños y sederías y a ella daba la fachada principal del Hospital General de Moriscos. También fue punto de reunión de los moriscos, que en ella se sublevaron en 1568. 

Después de la sublevación de los moriscos, el hospital se utilizó para recogimiento de pobres mendicantes y en el año 1603, el Rey Felipe III cedió sus terrenos a la Orden de Agustinos Descalzos para que crearan un convento, que fue inaugurado el día 31 de diciembre de 1613 llamándolo Convento de San Agustín.

A comienzos del siglo XIX, la iglesia del convento y buena parte del claustro fueron demolidos por los franceses para construir un fortín. No contentos con la demolición, robaron bastantes de las obras de arte que contenía.

La desamortización de Mendizábal agudizó la ruina del convento, que se terminó de demoler en el año 1836. Parte de sus materiales se utilizaron en 1838 para construir el Acueducto de San Pedro. Actualmente en el solar del convento se levanta dos grandes cármenes.

A un lado de la plaza se encuentra el pequeño aljibe de Bibalbonud.


Aljibe de Bib al-Bonud, de San Agustín o de la Placeta del Abad

Capacidad: 20 m³.

Datación aproximada: Siglo XIV.

El aljibe perteneció a la Yemi al-Ahdab, la Aljama del Jorobado, según consta en los Libros de Hábices. También se le ha conocido como Aljibe del Chapíz. Se encuentra en un pequeño ensanche que se forma en la Cuesta del Chapiz unos metros más arriba de la Placeta del Peso de la Harina.


Tiene una sola nave de planta rectangular perpendicular a la boca, planta dividida en dos tramos. El primero de ellos, situado junto a la boca, es más alto y se cubre con una bóveda transversal de medio cañón, que se cruza perpendicularmente con otra del mismo tipo que cobija la doble boca del aljibe. El segundo tramo se cubre con una bóveda de medio cañón que arranca de los muros mediante un pequeño resalte.

La solería es de baldosas de barro cocido colocadas en hilera.

Se conserva la losa de piedra de Sierra Elvira del brocal, colocada con su base mayor en sentido vertical.

Desde el exterior se observa el trasdós de la bóveda de medio cañón, simulando una bóveda esquifada.


Descendemos por la Cuesta del Chapiz hasta la Cuesta de San Agustín, situada frente a la Placeta del Peso de la Harina y el Camino del Sacromonte y las calles del entorno nos recuerdan el desaparecido convento de los Agustinos Descalzos.

Caminamos por la Cuesta y el Carril de San Agustín para desembocar en su confluencia con el Carril de las Tomasas y la Cuesta de las Tomasas, que limitan las fachadas lateral y frontal del convento de Santo Tomás de Villanueva, conocido popularmente como Las Tomasas.

Allí, con fachada a la Cuesta de las Tomasas y bajo la plazoleta que se forma al comienzo de la Cuesta de las Cabras, se encuentra el siguiente aljibe de nuestra ruta.

 

Aljibe de las Tomasas

Capacidad: 155 m³.

Datación aproximada: Siglos XI-XII.

Está situado dentro de la Alcazaba Cadima y se le han conocido varias denominaciones: Aljibe nuevo de la Alcazaba, Henríquez de Jorquera le llamo Grande de la Calle Real de la Alcazaba y desde el siglo XIX se le conoce como Aljibe de las Tomasas.

El ramal que surtía al aljibe de Bibalbonud, el de las Tomasas, el de la Cuesta de las Tomasas y el de Trillo comienza delante de la casa nº 19 de la Calle Panaderos.

En este lugar estuvo situada la aljama o mezquita Caruana, cuyo solar se aprovechó para construir parte del Convento de Santo Tomás de Villanueva.

La boca del aljibe se sitúa en el muro de contención de la placeta que hay delante de la Cuesta de las Cabras. Presenta una sencilla portada con un arco de medio punto, que no es el original, ya que fue realizado en una rehabilitación reciente. Siguiendo el estilo decorativo de los aljibes granadinos, sobre el arco se coloca un dintel de ladrillo. A la izquierda de la boca y a nivel del suelo hay una alcubilla con arco de herradura en la que es posible que estuviese el registro para la entrada del agua.


La planta del aljibe es casi cuadrada y se cubre por medio de bóvedas de medio cañón que se cruzan perpendicularmente, formando bóvedas de arista.

Las bóvedas apoyan sobre los cuatro gruesos pilares que forman sus naves y sobre los muros, arrancado mediante un pequeño resalte.

Las paredes y las bóvedas tienen un enlucido basto y su solería es de hormigón de cal.


Descendemos ahora por la Cuesta de las Tomasas y delante de la casa nº 16, ocupando el subsuelo de la pequeña plazoleta que cubre su bóveda, nos encontramos el siguiente aljibe, que pasa casi desapercibido.


Aljibe de los Negros, Circular o de la Cuesta de las Tomasas

Capacidad: 15 m³.

Datación aproximada: Época musulmana.

Su planta es circular (único aljibe con esta característica) y, en lugar de bóveda, está cubierto con una cúpula semiesférica que tiene en su clave un agujero circular que servía de brocal. La boca del aljibe se cerraba por medio de una losa de piedra sin labrar, sustituida en el año 1988 por un brocal cilíndrico de piedra. El suelo y las paredes, así como la cúpula, están enfoscados con mortero de cal.

A lo largo del año 2003, al realizarse la restauración masiva de los aljibes granadinos, se ha suprimido el brocal, sustituyéndolo por una cúpula de ladrillo que se cierra con una puerta circular de hierro provista de un candando, que es lo único que se aprecia exteriormente.

Su tipología es completamente distinta a la de los demás aljibes islámicos del Albayzín, recordando la forma de las pequeñas cisternas domésticas romanas. Tal peculiaridad puede explicarse si se tiene en cuenta que este aljibe se ubicaba intramuros de la Alcazaba Qadima, y que no es infrecuente hallar silos y depósitos de este tipo en el interior de las alcazabas y castillos islámicos.



Seguimos descendiendo por la Cuesta de las Tomasas y alcanzamos la bonita Placeta del Comino, una pequeña superficie en suave declive donde acaba la Cuesta de las Tomasas y empieza la Cuesta del Aljibe de Trillo y desde donde se puede disfrutar de hermosas vistas de la Alhambra y Sierra Nevada.

Descendemos ahora la Cuesta del Aljibe de Trillo y en la esquina que forma con la Calle Aljibe de Trillo nos encontramos el último de los aljibes de nuestra primera etapa.

De la importancia que tuvo este aljibe en el pasado dan fe la calle, la cuesta, la plaza y el callejón que del aljibe reciben su nombre.


Aljibe de Trillo

Capacidad: 50 m³.

Datación aproximada: Siglo XIV según Manuel Gómez Moreno, aunque probablemente sea anterior (de época almohade)

El aljibe debe su nombre a Juan de Trillo Figueroa, comendador y Caballero Veinticuatro de la ciudad de Granada que vivió en la zona a comienzos del siglo XVII.

Pertenece a la Alcazaba Qadima y es el más importante de los aljibes granadinos de nave única dividida en dos tramos.

El primer tramo y más exterior, es de mayor altura y se cubre con una bóveda esquifada con lunetos, nave que se cruza ortogonalmente con otra de medio cañón formando aristas.

El segundo tramo y más interior, es de mayor tamaño y está cubierto de una bóveda de medio cañón. La bóveda esquifada y la de medio cañón arrancan de los muros por un pequeño resalte.

Tanto los muros como las bóvedas son de ladrillo enlucido de color rosado, menos en el primer tramo, que son de ladrillo visto. La solería es de baldosa de barro cocido.


Actualmente sobre sus bóvedas hay un jardín que pertenece a un carmen, pero durante muchos años hubo una casa que, por estar en ruinas, fue demolida en 1910.

Presenta una hermosa portada que le hace estar considerado como el más bello de los aljibes granadinos. Tiene un gran arco de herradura ligeramente apuntado, hecho de ladrillo, que se apoya en impostas de piedra arenisca. El arco tiene un alfiz enmarcando sus enjutas o albanegas, que han perdido los azulejos de finales del siglo XIX que las decoraban. Estos azulejos se colocaron en lugar de otros más antiguos, posiblemente originales.

Por debajo de este arco se abre otro más pequeño, escarzano, que es la boca por donde se sacaba el agua.

Desde el Aljibe, caminaremos por la Calle Aljibe de Trillo, la bonita Placeta del Almés, la Calle Almés, La Placeta de la Virgen del Carmen, la Calle Virgen del Carmen, la Placeta de Carvajales, que nos ofrece una magnífica vista de la Alcazaba de la Alhambra, La Cuesta de Carvajales, la preciosa Placeta de Santa Inés Alta y




la Placeta de Porras, donde encontramos la Casa de Porras, que perteneció al jurado de la parroquia de San Gil, Don Alonso de Porras, jurado que fue de la parroquia de San Gil en 1497.

Es una mansión muy representativa de la ocupación de la ladera baja del Albayzín por el estamento señorial. Se incorporó al Estado en 1944 y hoy acoge un centro cultural de la Universidad de Granada, lo que facilita la visita de su interior. 

Su fachada es muy sencilla y con un orden de ventanas asimétrica, pero cerradas por ricas maderas talladas. La portada, sin embargo, resalta por su fábrica de piedra y por su original diseño en el que se combinan algunos elementos medievales con otros clásicos, representando ese momento de transición entre el gótico y el renacimiento pleno que es el plateresco. En ella hay un arco deprimido, flameros, pilastras, semicolumnas dóricas, decoración de ovas y heráldica de diseño poco común, todo bien armonizado en una conseguida composición.

Un amplio zaguán desemboca en un patio del máximo interés que presenta una variada gama de elementos sustentantes en las numerosas galerías que a él se abren. Así, mientras en la planta baja encontramos columnas de piedra coronadas por zapatas de hojas de acanto, en la galería superior hay balaustradas de madera y pies derechos formando columnillas corintias. Un último cuerpo que solo ocupa dos crujías sigue el mismo esquema, aunque los pies derechos son de orden jónico. En el centro de patio hay un pozo, en un frente un bonito pilar con escudo heráldico y detrás de la edificación se abre un jardín a distintos niveles con fuente y alberca.

Terminamos nuestro recorrido siguiendo por la Calle Beso para descender por la Cuesta de las Arremangadas a la Calle San Juan de los Reyes desde donde nos podemos encaminar a Plaza Nueva por la Calle Aire o por la Calle Cárcel Alta o seguimos hasta la placeta de San Gregorio Bajo para descender por Calderería Nueva y Calle Cárcel Baja hasta La Gran Vía.




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