Hay noticias de diversas plantaciones en esta gran superficie desde antiguo, pero el origen del actual "parque" es la creación de un jardín botánico por parte de los franceses durante su invasión (de 1810 a 1812). Tras la huída del ejercito francés, la situación económica del consistorio impidió que se mantuviera correctamente tal jardín botánico, por lo que no es hasta mediados el S. XIX, y sobre todo cuando la burguesía económica se presta a habitar en las proximidades, cuando se puede prestar más atención a esta zona, recuperar lo perdido y mejorarlo incluso.
Esta amplia superficie, de 8.000m2, tiene dos partes diferenciadas en su ancho, de las que me ocuparé por separado:
Una son los jardines de estilo romántico que asoman al cauce del río, que empiezan a la altura de la Plaza del Humilladero, justo a continuación del Puente del Genil.
Y la otra, el ancho bulevar con dos calzadas de circulación a los lados, aunque la más próxima al cauce actualmente está cerrada al tráfico rodado.
Esta última, a su vez, también tiene dos partes diferenciadas y además con nombre propio:
Paseo del Salón y Paseo de la Bomba, que son el motivo de este artículo.
Estos paseos han sido el lugar de solaz y paseos de la población, tanto a pié, como a caballo o en coches ya sean de tracción animal o mecánica en épocas más recientes. Dada la amplitud disponible se trasladó la Feria del Corpus aquí cuando antes se celebraba en la Carrera de la Virgen.
Paseo del Salón, antes de Colón.
Es el tramo más ancho y llega hasta la Fuente de los cuatro Leones.
Ascendiendo por la acera izquierda, que es la que dispone de edificios y es confluencia con el Barrio de Santa Escolástica, confluyen las siguientes vías: Callejón Alcantarilla, calles Concepción y Estepona y la Cuesta del Pescado, poco antes de llegar a la Fuente de los cuatro leones.
El quiosco de la música, se construyó en el S. XIX y primeramente se ubicó en la Plaza de Bib-Rambla aunque pronto se trasladó al Salón.
No obstante durante un tiempo estuvo en medio del bulevar y próximo a la Fuente de los leones. Tras una época de abandono y ruina ha sido restaurado y hoy día ofrece muy buen aspecto.
Se sitúa en mitad del trayecto del paseo aunque junto a la calzada.
Se utiliza para muchas actividades, danza, reuniones, charlas y poco para ofrecer música...
La Fuente de los leones, delimita y separa los dos paseos. Se trata de una fuente del S. XVII, que se hallaba en el claustro del Convento de Santa Cruz la Real y se trasladó directamente a este lugar mediados del S. XIX.
También en este espacio se ofrece una puerta de entrada al kiosko de Las Titas en las que podemos observar en lo alto de los pilares que soportan la puerta los leones que muestran el escudo de la ciudad obra de Juan de Sevilla.
Paseo de la Bomba
Más largo que el anterior pero algo más estrecho, no por ello menos lucido, resultando más sombreado.
Asciende la ligera pendiente entre la anterior fuente hasta la Rotonda del antiguo motor de vapor en la confluencia de la Cuesta de los Molinos y la calle del Puente Verde.
Llegan a él la Cuesta de Escoriaza y la calle Dr. Eduardo de Teresa. En su acera izquierda subiendo ofrece una buena colección de palacetes, de diversos estilos, que fueron vivienda de principales familias burguesas de final S. XIX y principio del XX. Merece la pena acercarse a visualizarlos.
Ofrece a los niños un parque de aparatos para su entretenimiento y juegos.
Al final del trayecto se llega a la Rotonda del motor de Vapor.
A la derecha de nuestro sentido de marcha está la calle del Puente Verde, a la que accederemos para adentrarnos en el siguiente artículo en los Jardines del Genil.
Pero a continuación del Paseo de la Bomba y antes de continuar por la Carretera de la Sierra, hay un espacio ajardinado con un doble estanquealargado con surtidores (actualmente en obras de mantenimiento) que se denomina Plaza del Duque de San Pedro de Galatino.
Según se observa en la Plataforma de Vico a final del S. XVI las márgenes del rio Genil apenas eran unos arenales y unaalamedaen lo que hoy es el Paseo del Violón.
En ambos planos queda perfectamente situada la importante acequia Gorda. Acequia que hoy, debidamente canalizado su caudal, circula por debajo del actual bulevar. También se sitúa otra acequia en el margen izquierdo del rio; que se supone caudalosa pues en el de Vico se indica la existencia de un molino, junto a un pequeño puente que salvaba el cauce algo más abajo, más o menos por donde hoy se encuentra la calle Poeta Manuel de Góngora (no confundir con Luis de Góngora y Argote).
El nombre "de las granadas" le viene dado por las granadas (fruta) que hay sobre el primer plato.
Por cierto, que sepáis los que leéis esto que aquella estatua estuvo ocupando el sitio de la actual fuente hasta que se la trasladó a la Plaza de Isabel la Católica, tras el derribo del anterior edificio de Correos.
Vuelvo a enlazar un artículo de mi admirado Eduardo Pozo Felguera, sobre la fuente que nos ocupa, donde ampliar datos y curiosidades sobre la gestación de dicha obra.
Confluyen en este espacio la ya mencionada Carrera de la Virgen y la calle Maestro Alonso.
Plaza del Humilladero, este espacio toma tal denominación en base al oratorio que Vico representa en su plataforma, expuesta al inicio del artículo, en la confluencia de este espacio y la Carrera de la Virgen; oratorio, que contenía una Cruz de San Sebastián, ante el que era costumbre humillarse para orar por el viaje que se iniciaba o para agradecer el final del viaje que aquí terminaban. Se derribó en el S. XVIII.
Se ha de tener en cuenta que en el origen del nombre de este espacio no estaba tan urbanizado como ahora, sino que se trataba de una explanada a la que se llegaba al cruzar el río por el Puente Zirí, que no romano. Hoy en día la Plaza del Humilladero como tal se limita al espacio entre la fuente y los edificios que la separan de la Acera del Darro y la vía abierta al tráfico rodado.
Se forma de esta manera una plaza de superficie triangular, ajardinada y arbolada con bancos para descansar y en la que en 2019 se ha instalado un monumento a la mujeres víctimas de la violencia de género.
Lo componen tres piezas de acero corten. Dos de ellas son monolitos con imágenes que representan unas estelas funerarias romanas de mujeres dibujadas con corte láser sobre el acero.
La tercera es un cubo a modo de altar de ofrendas, en la que es normal hallar flores o pétalos.
Grabado en dos de los laterales del cubo fragmentos de los poemas: