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Hospicio y Casa Cuna

La Dra. en Historia Dña. María del Prado DE LA FUENTE GALÁN (profesora de la UGR), a través de sus publicaciones sobre estos temas, es la principal fuente de lo que aquí os resumo.

Llegamos a interesarnos en estos temas a través de un paseo por la Calle Elvira, en la que nos encontramos con la Casa Cuna, y edificios adyacentes total y felizmente reconstruidos y convertidos en viviendas de alquiler social, ya lo eran anteriormente, en la que se ha procurado conservar la estructura de corrala original así como algunos de sus elementos estructurales.

El siglo XVIII, el Siglo de la Luces (Ilustración), resulta un revulsivo intelectual y social, en el que se tratan de cambiar aspectos y penosas situaciones que anteriormente resultaban habituales.
Una de ellas era el abandono de niños en las calles, por huérfanos o por miseria, niños que a falta de hogar o familia vivían en las calles, que morían en las calles, recién nacidos (más los ilegítimos o que sus padres no los podían mantener), eran abandonados en los soportales de iglesias, conventos o casas particulares, llegando a ser muchos de ellos pasto de las alimañas, cadáveres tirados en los albañales... Situación dantesca que desgraciadamente eran habituales en la época y no solo en nuestra ciudad y que exporádicamente algún caso asalta las noticias.

Si bien la fundación de una Casa Cuna para niños abandonados data del año 1504 como un departamento del Hospital Real, no hay constancia documental de la funcionalidad de él en ese edificio. Sin embargo existían 21 establecimientos, dependientes del Hospital Real, para el acogimiento y cuidado de niños abandonados... otra cosa es que fueran funcionales, suficientes y dispusieran de adecuados recursos económicos y seriedad de sus servidores.

En la segunda mitad del S. XVIII el intervencionismo gubernamental ilustrado en esta materia social impulsó la creación de Instituciones benéficas capaces de acoger a: pobres, vagos, prostitutas, huérfanos, niños abandonados, inválidos, enfermos y viejos. Y se teoriza la fundación de las Casas de Misericordia, Hospicios...

bajo esta premisa se crea en Granada el Real Hospicio (1753), según Orden del Marqués de la Ensenada al Presidente de la Real Chancillería, y se unifican en él las diversas fundaciones que se dedicaban a la asistencia social. Ubicándose en la Calle Elvira nº 85, luego se añadieron edificios anexos.

Además se habilita una casa anexa para Casa Cuna u Hospital de niños expósitos.
Aunque estos edificios contaban con comunicación interna sus entradas estaban separadas.


El Hospicio tenía su acceso por la calle Elvira, pero la Casa Cuna lo hacía por detrás, había que acceder por la calle Azacayas (nombre que procede del barrio destruido por la obra de la Gran Via de Colón "Saqayaf-al-bazzarin"), en la que se abre el callejón Postigo de la Cuna y llegaba a la plaza del Pozo Airón, donde existía un torno para poder dejar a los recién nacidos expósitos de forma anónima. En el caso de que la embarazada llegase a la casa para dar a luz de forma discreta, llegaba velada y era atendida en el establecimiento en habitación exclusiva (existían cuatro) y se mantenía en ella durante tres días después del parto para recuperarse, luego tenía que abandonar la casa y abandonar al expósito en la casa.


Esta situación prosigue durante unos años, pero la escasez de recursos que se refleja en un altísimo índice de mortandad, hace que termine ubicándose dentro del propio Hospital Real, dedicándose estos edificios al alquiler por sus nuevos propietarios.

El Pozo Airón, hoy cegado, era una profunda  sima a la que la cultura popular  le dotó de la funcionalidad de respiradero de la Tierra y que al poder escapar por ahí las fuerzas de la Naturaleza evitaba que los terremotos fueran más dañinos…

*Artículo de Gabriel Pozo Felguera sobre el Pozo Airón.