Mostrando entradas con la etiqueta Casa de los Tiros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casa de los Tiros. Mostrar todas las entradas

Casa de los Tiros

También conocido como Palacio de Gil Vázquez Rengifo.
Situada en c/ Pavaneras nº 19, barrio del Realejo.


Su nombre popular le viene dado por las bocas de mosquetes que asoman de las almenas superiores.
Su particular fachada en forma de torre, culminada por la almenas de las que asoman armas de fuego, se adorna con cinco estatuas que nombro de arriba a abajo y de izquierda a derecha: Jasón, Héctor, Hermes, Hércules y Teseo.

En el dintel de la puerta una espada apunta a un corazón acompañado de dos palabras: a la izquierda "EL" y a la derecha "MANDA", pudiéndose interpretar como el lema de la familia "Ante la razón el corazón manda"

Edificio del S. XVI.
Algunos autores citan equivocadamente que podría ser una torre de la muralla que separaba la madinat Garnata del arrabal de los Alfareros (Al-Fajjarín); en la siguiente imagen del plano de Francisco Dalmau de 1796, se marca en color marrón el trayecto de la muralla y la Casa de los Tiros que nos ocupa se ubica en la parte superior de lo marcado en rojo, que es la actual superficie de la Plaza del Padre Suarez. Más creo yo que el aspecto de fortaleza en el diseño se debe al interés por la ostentación del poder militar de su propietario.


De cualquier forma y tras varias compra-ventas, anexión de otras viviendas, incluso una mezquita (Ibn Gimara - marcada en la imagen en verde, que luego fue la Iglesia de Santa Escolástica) y otras propiedades, en el S. XVI la adquiere el Comendador de Montiel D. Gil Vázquez Rengifo.

Una hija de este señor Rengifo, María Venegas (Cetti Meriem*) casó con Pedro de Granada nieto de Cid Hiaya matrimonio que inicia la familia de los Granada-Venegas, aportando el palacio como dote en la boda.

*El nombre de Cetti Meriem es habitual dentro de la cultura musulmana, no confundir con la Cetti Meriem del Palacio que se derruyó con la cala de la Gran Vía de Colón, cuyo solar, adquirido por la familia Rodríguez-Acosta, lo ocupó principalmente dicha familia, los almacenes El Aguila y luego la sede del Banco de Granada, hoy CaixaBank, y el Hotel Palacio Gran Vía.

El edificio, tras múltiples vicisitudes en el transcurso de los siglos, a principios del S. XX el Estado consigue de los marqueses de Campotéjar la cesión este edificio y además la del Palacio del Generalife. Tras la oportuna restauración se dedica a Archivo y Museo de Artes y Costumbres.

Se trata de un palacio renacentista, que interiormente se desarrolla alrededor de un patio central y dos plantas más de alzada. Dispone de salas de exposición y de un jardín trasero que no es visitable, además de espacios para archivo y almacenes.

Refresca el patio una pequeña fuente de un vaso de origen musulmán en el centro.
Las columnas que rodean el patio son de diverso estilo, unas de piedra Elvira en la galería de entrada, otras de procedencia musulmana en mármol blanco de Macael (supuestamente aprovechamiento de derribos de las casas primitivas) y otras de ladrillo (las del fondo).
Farol granadino.


















Se accede al piso superior por una escalera a la derecha de la entrada en el patio, en cuyo primer descansillo tiene entrada a una primera sala de exposición. Continuando en ascenso se llega a la primera planta del edificio en la que se expone parte de la colección principal del museo.

También se accede a la sala principal del edificio la llamada "Cuadra Dorada", sala que se sitúa sobre el vestíbulo de entrada al edificio y ofrece dos balcones a la calle Pavaneras. Sala que tiene un magnífico artesonado digno de observar con detenimiento.


Como se muestra en el vídeo la sala disponía de decoración en sus paredes de la que se ha recuperado algo de las pinturas y totalmente los relieves. 

Aparte de la escalera por la que hemos ascendido hay otra, quizás más antigua, también decorada, pero a la que no permiten su uso, salvo para emergencias.




Otro detalle en el que fijarse, porque puede pasar desapercibido a los visitantes al estar fijando la mirada en los objetos expuestos, es el suelo de Sala II dedicada al Orientalismo I.

Debemos observar que el suelo de la sala está hecho de azulejo recortado y montado como los que adornan la Alhambra. Pero para evitar su deterioro por el paso de los visitantes se ha colocado una moqueta en el pasillo habilitado para el paso, moqueta que cuenta con la decoración que cubre, por lo que pasa casi desapercibida al menos a simple vista.