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La monja emparedada

El emparedamiento era un castigo, generalmente aplicado a mujeres acusadas de infidelidad, aunque algunas lo hicieron temporalmente por penitencia. En algunos casos disponían de un ventanuco por el que podrían suministrarle alimentos y ventilación.
Como reminiscencias de este castigo he conocido celdas monacales en las que apenas tenían visión del altar de la capilla para seguir la misa y puerta para el uso más imprescindible.

El castigo consistía en encerrar entre paredes a la acusada generalmente hasta su muerte y en otros, como tengo noticia de un caso en la ciudad de Úbeda (Jaén), para ocultar su cadáver; en este caso la mujer fue asesinada por su esposo al enterarse de que tenía un amante y de esa forma justificó la ausencia con su huida con él, hallándose sus huesos tras el transcurso de muchísimos años al realizar una reforma.

La ¿leyenda? de la monja emparedada en el Palacio de Dar al-Horra

Grabado de Vinzenz Katzler (1823–1882)

Cuenta Francisco Henríquez de Jorquera en su “Anales de Granada“ pag. 601 correspondiente al año 1615:
"... por el mes de Septiembre, hicieron justicia en esta ciudad de Granada de un hombre llamado Gaspar Dávila, torcedor de seda, vecino de dicha ciudad, por aver rompido la serca de la huerta del monasterio de monjas de Santa Isabel la Real para sacar a una monja de dicho monasterio o tener que ver con ella, por lo cual fue ahorcado en Plaza Nueva, por sentencia de los señores alcaldes de corte de esta Real Chancillería y la dicha monja, que por ser de calidad no nombro, fue mandada emparedar en dicho monasterio sin otros rigurosos castigos que le mandó dar su religión."


Enrique Villar Yebra en su libro “albaicín”, esta referencia no la he podido verificar.
"Y un día, hallándome en el palacio de Daralhorra, que fue parte del convento de Santa Isabel la Real, subí una escalera hacia el lado de una torrecilla que se eleva sobre el testero del Norte y me pareció encontrar allí el escenario de mi sueño; tan idéntico era el sitio, excepto que no había aquel soñado rincón oscuro, sino una pared. La toqué y sonó a hueco. Aquello me excitó. Y como estaban restaurando algo, por lo que andaba por allí José Torres, el maestro de obras de la Alhambra, lo llamé, le hice comprobar el sonido a hueco del muro, y le pedí que me picara en él con una herramienta. No quería y tuve que rogarle mucho para que lo hiciera; temía llevarse una bronca del arquitecto Francisco Prieto Moreno. Pero al final lo hizo y se vio que sólo era un tabique que cerraba un reducido cubículo. Y dentro estaban los restos de aquella desdichada monja que habían condenado a morir emparedada en el siglo XVII. Sólo un montón de huesos desperdigados por el suelo…"

Poco resta decir a lo expuesto, cada cual que se forme su opinión. Pero de cualquier forma hemos de interpretar los hechos según las costumbres del momento en que se produjeron, por muy alarmante que nos parezcan, y no desde las actuales costumbres, leyes o formas de pensar.

"Consuetudo est altera lex" = Grande es la fuerza de la costumbre.

Imprenta, calle

Una parte de ella es la calle más estrecha de Granada, pues tiene un ancho de tan solo 46 cm.


La calle se traza tras el derribo de la antigua Iglesia de San Gil, no quiere decir esto que no existiera anteriormente uno o varios callejones de origen musulmán.
El nombre le viene dado por haber sido domicilio, desde el S. XVI, de una de las imprentas más antiguas de la ciudad.

La calle se inicia en la Plaza Nueva y hace un ligero desvío a la derecha a la par que asciende en muy suave pendiente.








Vamos a entrar en nuestro recorrido, justo frente a la fuente de la Plaza Nueva.












A la izquierda, al poco de entrar, se abre la c/ Pan que la comunica con la c/ Elvira, en la confluencia con la Placeta de San Gil y a esta, a su vez, confluye la c/ Calderería Vieja, por la que termina la que nos ocupa algo más arriba.

En esta c/ Pan se halla, a la derecha, el afamado y antiguo bar-restaurante "El Leon".


Continuamos nuestro caminar por c/ Imprenta para llegar al supuesto fondo en el edificio amarillo.



Digo "supuesto" porque si nos fijamos a la derecha del citado edificio y como continuación de la acera de ese lado de la calle que transitamos, se abre un estrecho pasadizo, que asciende de nivel con unos escalones. 









Por ahí continúa la calle Imprenta. Vamos a seguir a ver qué nos encontramos...

Nos adentramos en los rincones típicamente musulmanes que aún se conservan.






Al llegar el final de la estrechez se abre un espacio, no muy amplio pero lo suficiente para ser punto de reunión de algunos vándalos que pintarrajean todo lo que pueden y abandonan sus basuras en cualquier lugar.


Al fondo de ese espacio hay una salida a la izquierda que desemboca en la c/ Calderería Vieja, desde donde tomamos la siguiente foto del pasadizo al final en sentido opuesto al de nuestro camino.


Santa Ana, calle Hospital de, Plaza de, calle, y Puente de Espinosa

Todo lo que intitula este artículo es la misma vía pero en distintos tramos y barrios (arrabales).

Podemos decir que es una vía, más o menos, paralela a la Plaza Nueva y a la Carrera del Darro. Según mi humilde opinión pertenece a tres barrios:

  • El barrio de Gomérez en su inicio
  • El barrio de Almanzora a su paso por Plaza Nueva, y
  • El Barrio de la Churra a partir de la Iglesia de Santa Ana.

En época musulmana una simple calle podía tener consideración de arrabal.

Actualmente es un vial que permite descargar el paso de transeúntes por una parte de la Carrera del Darro (por las propias condiciones del vial no es posible la circulación motorizada, aunque algunos vehículos de dos ruedas si se cuelan).
Estas condiciones del vial hacen que cualquier obra que se pretenda realizar en los edificios que la bordean implique un incremento del gasto por los inconvenientes del acarreo de materiales y mercancías. Dejando muchos de ellos irremisiblemente condenados a la ruina, salvo que alguna Entidad o empresa se encargue de ello.

Para llegar al primer tramo accedemos por la Cuesta de Gomérez, primera calle subiendo a la izquierda.
Entre la casa pintada de rojizo y la tienda de recuerdos.

















La calle Hospital de Santa Ana

Le da nombre el Hospital que hubo aquí (entre esta calle y la Plaza Nueva), fundado en 1520, por fray  Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel con el nombre de Hospital Mayor de la Encarnación; el pueblo fue el que lo nombró "de Santa Ana" al igual que el tramo de vial "Hospital de...".

Hoy en día aquel antiguo edificio ha sido totalmente reedificado y es la sede del Tribunal de 1ª Instancia de Granada. 




La imagen de la izquierda es la esquina con Cuesta de Gomérez, donde se sitúa la tienda de recuerdos (en la imagen cerrada).
La del centro es la calle en su inicio, mostrando, a la izquierda, la parte trasera del edificio de Tribunal de 1ª Instancia de Granada. Se puede observar la luz solar que entra por la calle Ramírez que se abre a la derecha.
En la de la derecha se nos presenta al fondo la torre campanario de la Iglesia de Santa Ana y a la derecha la fachada del Restaurante Pilar del Toro.

Como dije en la explicación de las tres imágenes anteriores se abre a la derecha, según nuestro sentido de marcha, la calle Ramírez. El nombre de esta calle le viene dado por la mansión que hubo, donde habitó Juan Ramírez de Arellano, Corregidor de Granada entre los años 1630 y 1634. 

Calle que tiene la particularidad de a su mitad ofrecer un ensanchamiento (Placeta Ramírez) y al fondo girar a la derecha, casi un ángulo recto, para salir a la Cuesta de Gomérez, conservando igual nombre.



La Plaza de Santa Ana

La continuación del vial es la Plaza de Santa Ana, mejor dicho la calle que la limita por el Sur-Este, y que se separa realmente de la plaza por el Pilar del Toro y las dos escalinatas laterales, ya que la plaza se halla a un nivel inferior.

Ya nos hemos referido a la Plaza de Santa Ana en el artículo dedicado a la Plaza Nueva, por lo que os remito allí.
En cuanto al Pilar del Toro, aparte de aquel artículo, también hago referencia a él en el dedicado a la Calle Elvira, y el lugar donde inicialmente se ubicó.
Y por último con respecto a la casa pintada de rojizo de la derecha y los dinteles blancos en el dedicado a los barrios de Almanzora - Churra y Gomérez.


Desde la altura que nos ofrece el vial podemos visualizar el espacio de la Plaza Nueva y la perspectiva de la Iglesia de Santa Ana. En la foto central de la imagen superior expongo la placa conmemorativa que la Academia de Bellas Artes dedicó a Antonio Gallego Burín en su casa natal y vivienda habitual que es el edificio rojizo que encontramos a nuestra derecha.


Esquina con esta casa, y perpendicular a la vía que nos ocupa, se abre la pendiente y estrecha calle Almanzora Baja, que llegada al muro de contención se abre a los lados mostrando una exposición de "arte urbano" de los vándalos del bote de espray. Ya nos introducimos por él en el artículo dedicado a Almanzora - Churra - Gomérez, barrios por lo que no entraremos en ella.


La calle Santa Ana

Poco antes de entrar en la calle. en la casona de la derecha, se encuentra la Oficina de Turismo, donde obtener información y planos sobre la ciudad.

Estrecha calle y escasamente soleada que nos lleva hasta el puente de Cabrera que la comunica con la Carrera del Darro.





Al poco de entrar nos hallamos a la derecha un edificio en estado ruinoso cuya fachada está sujetada por vigas de hierro, pero con un cartel que indica que está en venta... Edificio que ha sufrido un incendio el 3/06/2025 y definitivamente ha colapsado.

Más adelante, donde en la foto central una pareja pasea a un bebé en su carrito, se halla el Hamman Al-Andalus, en donde tenemos la oportunidad de disfrutar de la experiencia y el ambiente de un baño árabe con las condiciones higiénicas y servicios que corresponden al S. XXI.

Estas dos imágenes nos muestran el Puente de Cabrera visto desde la calle Santa Ana, en la de la derecha vemos la Carrera del Darro en cuyo artículo ya expliqué más detalles sobre este puente.

En este punto del recorrido se abre a la derecha una cuesta en escalinata que nos conduce a la las viviendas de ese lado.

Más arriba de la pendiente, aunque sin acceso desde aquí, se halla el Mirador de la Churra.

La calle Puente de Espinosa

El nombre le viene dado por haber existido en sus proximidades la casa del letrado Cristóbal Espinosa, así como el huerto del Almez también de su propiedad, tras la tapia con la que finaliza el vial al Este.

Hay previsto, tras la restauración del Hotel Reuma, abrir un paseo por la margen izquierda del rio Darro.
Sería extraordinario que incluyera la recuperación de la acequia Romayla y la conexión de ese paseo con el vial que nos ocupa en este artículo, incluyéndose la consolidación del Tajo de San Pedro, que amenaza desmoronarse, con el consiguiente peligro para la Torre del Cubo de La Alhambra.
Este nuevo vial nos permitiría acceder a la muralla o coracha que une los restos del Puente de los Tableros con la Alhambra, muy próxima a la tapia que interrumpe el paso.








Más adelante de la calle que nos ocupa, encontramos a la derecha la calle Cuesta de la Churra, que nos lleva al Carmen de Santa Ana:




Al llegar en nuestro andar a la vista del Puente de Espinosa contemplamos este a nuestra izquierda.

Calle, mejor dicho tramo, que nos lleva desde el inicio del descenso del Puente de Cabrera hasta el final de la vía, al fondo la vuelta por la rampa de descenso bajando de nivel al Puente de Espinosa y el puente propiamente dicho.

El final de este vial, donde se inicia el descenso de la rampa en sentido opuesto a nuestra marcha, está cerrado por una tapia, ahí se hallaban las huerta del Almez, propiedad de D. Cristóbal de Espinosa, letrado de la Real Chancillería. La posible continuación nos podría conducir al Hotel Reuma, aunque hoy está interrumpido por el desprendimiento del tajo de San Pedro.

Llegados a la tapia que nos impide el paso, giramos a la izquierda 180º para descender por la rampa que nos baja al nivel del puente.










Y al levantar la vista a la izquierda se nos muestran los dos últimos edificios del vial que nos traía en penoso estado de abandono y ruina. Ofreciendo el último, la casa de los medallones, una fachada con pinturas que en su tiempo debieron ser preciosas.










Llegamos a mitad del descenso y contemplamos la Carrera del Darro y sus palacios renacentistas.



Y como colofón de nuestro paseo nos deleitamos con el correr el agua del río desde el mismo puente de Espinosa.





Calle Reyes Católicos

La actual calle Reyes Católicos, que antes se llamó Méndez Núñez, cubre el cauce del rio Darro entre Plaza Nueva (esquinas con calle Elvira y Placeta de Cuchilleros) hasta Puerta Real, además une la Gran Vía de Colón y calle Pavaneras (el barrio del Realejo), así como Puerta Real, calle Recogidas y las Aceras.

Se abren a ella las plazas de Isabel la Católica y la del Carmen.

Imagen de Google Maps
Se trata de una de las principales arterias de la ciudad pues, aunque con el tráfico de vehículos privados muy limitado, es (quizás) junto a la Gran Vía de Colón, la Acera del Darro, calle Recogidas y la Puerta Real las que soporten mayor trasiego de transporte público y peatonal en la ciudad al estar rodeada de un sinfín de monumentos (la Alcaicería, el Corral del Carbón, la Catedral), el Ayuntamiento, Correos, comercios propios de la calle en si y de las adyacentes, hoteles, bancos, bares y restaurantes, además de ser acceso a otras vías (acceso principal al Albayzín, al bosque de la Alhambra...)

O sea, que hay que pasar por ella quieras o no.
Parece ser que la actual corporación municipal pretende peatonalizar esta calle y la Gran Vía de Colón... ¡A ver a donde nos lleva y qué perjudica esa medida! 

Vista parcial de la zona que nos ocupa, extraída del Mapa topográfico de D. Francisco Dalmau de 1796.
Como se puede observar el cauce está descubierto desde Plaza Nueva hasta la actual Puerta Real (y continuaba por la Acera del Darro), que en el plano de la imagen sitúa el nombre en una placeta a la entrada de la calle Mesones.

Como referencias que nos pueden situar en la actualidad se encuentran la Catedral y la Iglesia del Sagrario, la plaza de Bib-Rambla, el convento del Carmen (con sus dos claustros y su iglesia, actualmente plaza del Carmen y Ayuntamiento), el convento de San José, iglesia y plaza de las Carmelitas Descalzas, el convento, claustros e iglesia de San Francisco - Casa grande (actual sede del MADOC)

Imagen aérea de la misma superficie que la anterior pero en su situación actual, extraída de "Mapas de Apple".

De las referencias que exponía en la anterior imagen, hay dos significativas en esta:


En la imagen de la izquierda y la central se nos muestra el campanario del antiguo convento de los Carmelitas descalzos, torre que fue derruida tras la desamortización. Mas tarde, el claustro viejo, de los dos que poseía, se convertiría en la que hoy es la Plaza del Carmen, y el resto del edificio (claustro nuevo) se habilitó para la sede del Ayuntamiento de la ciudad, convirtiéndose, el claustro nuevo, en el patio del consistorio.

Son muchas las imágenes de la ciudad que nos han llegado de los artistas románticos, pero éstas del cauce del rio por lo que hoy es la calle Reyes Católicos nos muestran, independientemente del romanticismo que expresan, la insalubridad e incomodidad que debían soportar los vecinos. El rio recibía en su cauce todos los detritos y contaminación producidos por las viviendas e industrias que lo abrigaban; conocidas son las tinajas de los tintoreros que aun muestran sus huellas en el cauce, industria que se hallaba en los alrededores de la que hoy es la Plaza de Isabel la Católica.

El cauce era salvado por un buen número de puentes, hoy desaparecidos lógicamente (aquí enlazo un mágnifico trabajo de D. Gabriel Pozo Felguera que nos habla del "desembovedado del rio"), y poco o ninguno era el espacio de circulación en sus márgenes, salvo algunos accesos para trabajos puntuales en el cauce (como los antes citados de la tintorería). La circulación se producía por las estrechas calles paralelas.

Que el aspecto de este cauce era desagradable es muestra la aun usada, aunque ya poco, frase "es más feo que la espalda del Zacatín", siendo el Zacatín la calle paralela a la derecha del cauce, que fue en su momento la principal vía comercial de la madinat, donde se concentraba la Madraza, La Alcaicería (el mercado de la seda), la alhóndiga Zaida antigua (situada detrás de la Madraza), la judicatura y la mezquita mayor (hoy Iglesia del Sagrario). Esta calle Zacatín llegaba hasta la calle Elvira, principal entrada desde la Vega y a través de la Plaza de Bib-Rambla y el Arco de las Orejas al Puente de la Paja (actual Puerta Real) a las vías de comunicación con el Sur y la costa.

Siguiendo el orden ascendente (del cauce, la numeración y la pendiente) os voy a mostrar las intersecciones, principales edificios y comercios que nos encontramos al paso. Situaré las imágenes a izquierda o derecha de este artículo según nos las encontremos en nuestro recorrido.

Empezamos nuestra explicación del recorrido en Puerta Real, como hemos aclarado antes donde se hallaba el Puente de la Paja y entramos en la calle Reyes Católicos dejando el edificio Costales a la izquierda.

y el edificio Olmedo a la derecha. Subimos la ligera pendiente y lo primero que encontramos es el pasaje comercial de los bajos del edificio Olmedo (que tiene salida a la Calle Ángel Ganivet).



Continuación del Edificio Costales cuyo acceso a los pisos se observa a la izquierda de esta imagen. Hasta la confluencia de la calle Salamanca, se hayan cinco edificios; el primero con cierto valor arquitectónico y los siguientes antiguos y eclécticos. Todos inadecuados al carácter arquitectónico de la vía.


Volviendo a la acera derecha nos encontramos con un estrecho callejón. Se trata de la calle Zaragoza. Hoy en día la importancia del vial solo es el de paso peatonal y de servicio hasta la Calle Escudo del Carmen. En este callejón conocí a mi llegada a Granada el Restaurante Los Manueles, en su segunda ubicación tras la adecuación del barrio de La Manigua, pues lo fundó Pedro López Capeli (en la hoy también inexistente calle Mañas nº 5) establecimiento ya cerrado y convertido, el nombre, en una franquicia de bares-restaurantes repartidos por la ciudad.


Continuando nuestro ascenso se nos abre la calle Salamanca, que como la siguiente c/ Príncipe, nos conduce a la Plaza Bib-Rambla (de la que nos ocuparemos en otra ocasión).

Aquí cruzaba el cauce del rio Darro el Puente del Álamo.





Llegados a este punto se nos abre a la derecha la Plaza del Carmen, de la que ya hemos publicado el oportuno artículo que enlazo.

Muestro la imagen de los dos edificios de la acera izquierda que muestran su fachada a la Plaza del Carmen, el de la izquierda se trata de la casa de los Condes de Santa Isabel, ajustándose al de la derecha a sus proporciones. Ambos datan de principios del S. XX y han sido reconstruidos recientemente, de forma adecuada y conservando las fachadas originales.

Por cierto, a la espalda de estos edificios, en la calle San Sebastián (paralela a Reyes Católicos), se halla el Bar Aliatar, antiguo y afamado establecimiento donde saciar el apetito con unos variados bocadillos de calidad.


A continuación de los edificios antes citados, se abre la calle Principe para acceder a la Plaza Bib-Rambla (como la anterior calle Salamanca).

Esta calle se abrió a mediados del S. XIX y, poco después, del nacimiento del que sería rey Alfonso XII, de ahí el nombre de "Príncipe" para el vial.

El edificio de la esquina superior, en el centro de la imagen, tiene características interesantes, procuraré recabar autoría y fecha de construcción, aunque debe ser de los primeros años del S. XX.



Continuando por la acera izquierda se aprecian edificios, unos bien conservados y otros en reconstrucción, que se adecúan al carácter arquitectónico de la calle.








Volviendo a la acera derecha se nos muestran más edificios de inicios del S. XX, aunque hay alguno de los años 60 a 80 de aquel siglo en los que no se controlaba la cuestión de adecuar las nuevas construcciones a las existentes, primando el aspecto especulativo.




Volviendo la vista a la acera izquierda de nuestro recorrido y haciendo esquina con la calle López Rubio (calle que tras atravesar la calle Zacatín nos llevará a la Alcaicería) se nos muestra otro interesantísimo edificio en el que en su planta superior se abre una terraza pergolada, entre dos torres, que se abre al Este y a la que suponemos una preciosa vista a la salida del Sol y Sierra Nevada en el horizonte.

Me queda pendiente obtener datos sobre la autoría y fecha de construcción del edificio.


Las esquinas opuestas a las anteriores abren a la Calle Puente del Carbón. Queda claro que en este cruce se hallaba el Puente del Carbón que se mostraba en las antiguas imágenes que abren este artículo.

Al fondo de la calle Puente del Carbón se muestra la bella portada del Corral del Carbón.

Es importante citar aquí el edificio que se enseña en la imagen y en el que debemos fijar la atención en los cierros metálicos con adornos de hierro colado.

En sus bajos se encuentra la antigua y afamada platería "Rafael Moreno - Orfebre", donde poder adquirir regalos y recuerdos de calidad.


Continuando nuestro ascenso hay un edificio en restauración, cubierto por lonas de seguridad hoy en día, y dos más cuya fachada vista es de ladrillo visto sin más singularidad que un cierro en la segunda planta del primero...



A continuación, haciendo esquina con la plaza de Isabel la Católica, un antiguo edificio obra de Matias Fernández-Fígares Méndez, que lo ocupa una entidad bancaria.

Antes de la apertura de la plaza en esta esquina iniciaba la calle Sierpe Alta, que daba acceso al antiguo Teatro Gran Capitán (nombre en referencia de que ocupó solares de las antiguas viviendas de la familia Bazán y donde nació D. Alvaro de Bazán) terminando en la Plaza de las Descalzas.

También en este punto el Puente de San Francisco salvaba el cauce hoy cubierto.

Un poco antes de llegar a la plaza de Isabel la Católica, en la acera izquierda se nos abre la calle Estribo que nos conduce a la Capilla Real en la calle Oficios.

En este punto existió un puente o pasarela peatonal, llamado Puente de lo Justo, que permitía acceder a la Audiencia que estaba donde hoy se ubica la Capilla Real en la calle Oficios.






Frente al monumento a la reina Isabel la católica se abre la Gran Vía de Colón, enfrentándose a la Plaza de Isabel la Católica.

Pasada la Gran Vía de Colón entre los edificios que con ella hacen esquinas (edificio Colón, a la izquierda y edificio Linares a la derecha) y citados cuando nos referimos a ellos en el artículo de la Gran Vía de Colón, se abre la calle Abenamar entre el edificio Linares (hoy Caja Rural) y el que fue oficina central de la Cia. Telefónica, un insulso edificio que puede, y debe, pasar desapercibido.

El nombre de esta calle hace referencia al "Romance de Abenamar" obra literaria del S. XV.




Tras el feo edificio citado anteriormente se abre la calle Joaquín Costa, cuya acumulación de contenedores de basura tampoco cuidan el aspecto y que tampoco acompaña la fachada del edificio de la esquina contraria, también consecuencia de los años especulativos.







Me ensaño en mis comentarios sobre estas construcciones, el descuido en la ubicación de los contenedores de basura, las proliferación de terrazas (algunas con toldos excesivos), así como la cantidad de grafitis que producen los vándalos incultos e incluso el aspecto descuidado de la limpieza urbana porque vivo y amo una ciudad de las más bellas que conozco.
Perdón si ello ofende a alguien, pero algunas de estas deficiencias son subsanables e incluso a largo plazo, las construcciones.

En la acera opuesta se abre la calle Sancti Spiritus que nos conduce a la calle Pavaneras.

El nombre de esta calle viene dado por el convento de monjas del Sancti Spiritus, fundado en 1520 por la esposa de D. Álvaro de Bazán y Solís (apodado "el Viejo"), Dña. María Manuel, (abuelos del Gran Capitán D. Alvaro de Bazán y Guzman) y que fue demolido en los años de la exclaustración.
En estos lugares (incluida la actual Plaza de Isabel la católica) se hallaban, desde final del siglo XIV, diversos edificios propiedad de la familia Bazán, por cesión de los Reyes Católicos. De una de estas edificaciones procedió la fundación del convento, así como una iglesia o capilla, indicada en el plano de Francisco Dalmau, expuesto anteriormente, abierta a la placeta de los Tintes (hoy plaza de Isabel la Católica) para el uso de este convento y de la familia Bazán.

Está documentado que D. Álvaro de Bazán y Solis "el Viejo", inició en estos lugares la construcción de un palacio renacentista para lo que acudió a artistas traídos de Italia y la importación de materiales de gran calidad; conocemos que una de las chimeneas de mármol negro de este palacio hoy en día se encuentra en un salón del Palacio de Carlos V.
No se conocen las causas por las que la viuda de tan insigne personaje inició la venta de estas y otras propiedades y se situó en Viso, hoy "del Marqués", de Ciudad Real y donde su hijo D. Álvaro de Bazán y Guzmán construyó un gran palacio renacentista para su residencia y archivo. Hoy dicho edificio contiene el Archivo General de la Marina.

Continuamos ascendiendo la calle y en la acera izquierda se abre la Placeta Sillería (que de placeta no tiene nada y se queda en estrecha callecita).

La enmarcan dos bonitos edificios de la primera mitad del S. XX.

El nombre de Sillería le viene dado porque por el S. XVI se situaron en la zona varios establecimientos de muebles y en esta callecita uno muy afamado especializado en sillas, de ahí que la población le diera este nombre al vial.




En la acera opuesta, y a la misma altura de calle Reyes por la que ascendemos, se abre la calle Colcha, que también nos conduce a la calle Pavaneras.

El nombre le viene dado a esta calle porque por ella pasaban las procesiones, siendo costumbre engalanar los balcones con vistosas colchas bordadas y procedentes de una industria ubicada en la misma calle. Este establecimiento se incendió en el año 1859, causando la muerte de dos bomberos.
Hay curiosos dichos referentes a esta calle:
  • "Más delicada que la de la calle de la Colcha", se refiere a una mujer que transitando por ella sufrió el golpe de un pétalo caído de un geranio saliendo descalabrada...
  • "Más tierno que el de la calle la Colcha", similar al anterior pero refiriéndose a un hombre que recibió el golpe de un merengue y cayó fulminado...
  • Cuando el tranvía, que pasaba por esta calle, pasaba sobre las vías éstas se movían, y la gente empezó a decir que la calle era "mu delicá".  
Continuando por la misma acera derecha de nuestro ascenso nos encontramos en el número 52 con un singular edificio de cuatro plantas sobre su bajo comercial, que presenta la particularidad de que la fachada de cada piso tiene diferente ornamentación, basadas en revoco, azulejería, ladrillo visto y herrerías. Corresponde al estilo regionalista. Que cultivó en su juventud el arquitecto Matías Fernández-Fígares Méndez.








Y llegamos después a la Placeta de Cuchilleros, donde antiguamente se situaba el puente del Baño de la Corona (Qanterat Hamman al-Tay), que salvaba el cauce dando acceso al ascenso a la Alhambra.
Este puente fue el inicio del embovedado del rio al poco de la conquista cristiana de la madinat pues resultó imprescindible ensanchar su paso para permitir el trasiego de personas y mercancías.




Imagen de la acera contraria a la anterior.

La calle Elvira desemboca en calle Reyes Católicos.

Es mencionable que en este punto se hallaba la antigua Iglesia de San Gil, de la que ya hemos dejado constancia en este espacio web.




Tras este recorrido os dejamos en la Plaza Nueva!!!