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Inundaciones de la ciudad.

Estos días de invierno de 2026 sufrimos un penoso diluvio en toda Andalucía pero como humanos y granadinos, lamentamos lo que nos afecta directamente. Nos rascamos lo que nos pica.

Es por ello que algunos lectores me piden que cuente algo de Historia al respecto, yo les podría dirigir al artículo de mi admirado Gabriel Pozo Felguera "El diluvio universal de 1629 que destrozó el Albayzín y asoló la Medina de Granada" o a otros publicados en prensa digital por IDEAL o por GranadaHoy y abstenerme de mayores compromisos pero no sería cabal por mi parte eludir la responsabilidad de atender la confianza depositada.

En una ciudad atravesada por cuatro ríos y asentada al pie de una ladera de altas montañas, como es Granada y su Sierra Nevada, es normal, aunque no habitual, que de vez en cuando la ciudad sufra el azote de las aguas que las lluvias y el deshielo desmadran sobre no solo la ciudad sino también por las poblaciones adyacentes y los campos de la Vega, cobrándose, como poco, considerables daños materiales y, cuando no, también vidas humanas.

En la memoria de los mayores aun se recuerda, e incluso en la popular de los que no lo vivieron, el socavón que se produjo en Puerta Real el 12 de Septiembre de 1951.

Aquella tarde la tormenta caída en la parte alta del río Darro y sus afluentes produjo una potente avalancha por su cauce que arrastró ramas, troncos y todo lo que halló a su paso por el embovedado.

Aquellas brozas y basuras se encontraron poco antes de la desembocadura en el Genil con la canalización de la Acequia Gorda (que formaba una presa a salvar por las aguas, ver NOTA más adelante), produciéndose el taponamiento del caudal. Como consecuencia de lo cual el embovedado entró en carga y reventó por Puerta Real.

Las aguas inundaron calle Recogidas, entonces aún con el antiguo ancho, los barrios de la Magdalena y el de San Antón, aparte de la Acera del Darro...




Detalles de la potencia de las aguas que, aparte de la rotura, lograron levantar piedras de gran volumen y peso.

NOTA:
Imagen de la confluencia de los ríos Darro y Genil antes del embovedado del primero.

Remarcada en rojo la presa que formaba la canalización de la Acequia Gorda.
A la derecha el Puente del Genil (que no es romano sino zirí), algo más adelante la Plaza del Humilladero y detrás la Basílica de la Virgen de las Angustias.
Algo más arriba de la desembocadura, tras la canalización de la acequia, se puede observar claramente la estructura del Puente de la Virgen.



A partir de este desastre en el embovedado de Puerta Real luce en la calzada unos discretos enrejados que sirven para dar salida a la presión que pudiera acaecer en un futuro, lo que se dice "una válvula de seguridad".


Si este hecho relatado es el que se guarda en la memoria más reciente de la población y se cita con frecuencia en conversaciones, han habido muchos otros que se podrían enumerar, aunque es seguro que omitiremos alguno; además de obviarse anteriores de los que no se tiene referencia documental.
No obstante extraigo de "2 siglos velando por Granada" una sucinta relación de inundaciones de entre los eventos allí relacionados:

1478: (21 de junio), desbordamiento del Darro que arrasa Zacatín y Alcaicería. (11 de abril) desbordamiento del Darro con víctimas mortales.
1600: (5 de marzo) crecida del Darro que originó el Tajo de San Pedro.
1614: (21 de septiembre) el Darro arrasa los molinos de su cauce urbano.
1629: (28 de agosto), la mayor crecida del Darro deja más de 100 muertes.
1635: (febrero), desbordamientos de los ríos Darro, Genil, Beiro, Dílar y Monachil.
1642: (enero), se desbordaron los ríos Genil y Darro.
1684: desbordamiento de los ríos que arrasan puentes y molinos.
1701: el Darro destruye el Puente de la Gallinería.
1724: (8 de octubre) una avenida del Genil causa daños en todo su cauce.
1803: (octubre), el Darro arruina comercios en la Plaza Nueva.
1805: (abril), una crecida del Darro se lleva uno de los puentes.
1810: (20 de septiembre), se desborda el Darro provocando cuantiosas pérdidas.
1835: Inundación del Darro (la más sonada crecida) que destruye el Pilar de las Ninfas.
1839: (27 de julio) Desbordamiento del Darro.
1851: Desbordamiento del Darro que ciega el Puente de Castañeda con un caudal de 70 m3 por segundo.
1860: Inundación que provoca que el embovedado nuevo rompa por la crecida del Darro.
1881: 22ª crecida del Darro que rompe el Puente de las Chirimías.
1884: Desbordamiento del Darro en el Puente de la Virgen.
1887: Crecida del Darro que provoca la rotura del embovedado en Puerta Real.
1891: 26ª crecida del Darro y 100 vecinos refugiados por inundación de sus casas.
1951: la crecida del Darro relatada al inicio de este artículo, que levantó el embovedado de Puerta Real.

A esta relación podríamos añadir fuertes avenidas, que las han habido, por ejemplo las del río Genil de 1948


o la del 16 de febrero del 1963 que se llevó la pasarela de Las Brujas y rebasó el pretil de los jardines del Salón.




Queda claro tras lo expuesto que el bonito río Darro, "el del precioso cauce", tiene más peligro que un Gremlin debajo de la lluvia. ¡Nunca mejor dicho!


En cuanto a la crecida actual hablaremos cuando sea Historia porque ahora es Noticia y este espacio no es su ámbito de desarrollo.

Plaza del Humilladero y Fuente de las granadas

Según se observa en la Plataforma de Vico a final del S. XVI las márgenes del rio Genil apenas eran unos arenales y una alameda en lo que hoy es el Paseo del Violón.


Sin embargo en el plano de Francisco Dalmau de 1798, ya se muestra el ajardinamiento de ambas márgenes del río. 

En ambos planos queda perfectamente situada la importante acequia Gorda. Acequia que hoy, debidamente canalizado su caudal, circula por debajo del actual bulevar.
También se sitúa otra acequia en el margen izquierdo del rio; que se supone caudalosa pues en el de Vico se indica la existencia de un molino, junto a un pequeño puente que salvaba el cauce algo más abajo, más o menos por donde hoy se encuentra la calle Poeta Manuel de Góngora (no confundir con Luis de Góngora y Argote).

En ambos planos se ubica claramente la parroquia de San José de Calasanz, anexa al Monasterio de Nuestra Señora del Destierro, más conocido como "de los Basilios". Hoy convertido en Hotel y Colegio escolapio.

Para acceder desde el centro de la ciudad a estos jardines, normalmente lo haremos a través de la Carrera de la Virgen.

De cualquier manera lo primero que nos encontraremos al llegar es con la Fuente de las Granadas, obra de Ramiro Megías y la única de bronce de la ciudad. Si ya se, la estatua de la Reina Isabel la católica de Benlliure es de bronce, como otras que hay por la ciudad, pero la fuente que la rodea no.

El nombre "de las granadas" le viene dado por las granadas (fruta) que hay sobre el primer plato.


Por cierto, que sepáis los que leéis esto que aquella estatua estuvo ocupando el sitio de la actual fuente hasta que se la trasladó a la Plaza de Isabel la Católica, tras el derribo del anterior edificio de Correos.

Vuelvo a enlazar un artículo de mi admirado Eduardo Pozo Felguera, sobre la fuente que nos ocupa, donde ampliar datos y curiosidades sobre la gestación de dicha obra.




Confluyen en este espacio la ya mencionada Carrera de la Virgen y la calle Maestro Alonso.

Plaza del Humilladero, este espacio toma tal denominación en base al oratorio que Vico representa en su plataforma, expuesta al inicio del artículo, en la confluencia de este espacio y la Carrera de la Virgen; oratorio, que contenía una Cruz de San Sebastián, ante el que era costumbre humillarse para orar por el viaje que se iniciaba o para agradecer el final del viaje que aquí terminaban. Se derribó en el S. XVIII.

Se ha de tener en cuenta que en el origen del nombre de este espacio no estaba tan urbanizado como ahora, sino que se trataba de una explanada a la que se llegaba al cruzar el río por el Puente Zirí, que no romano.
Hoy en día la Plaza del Humilladero como tal se limita al espacio entre la fuente y los edificios que la separan de la Acera del Darro y la vía abierta al tráfico rodado.

Se forma de esta manera una plaza de superficie triangular, ajardinada y arbolada con bancos para descansar y en la que en 2019 se ha instalado un monumento a la mujeres víctimas de la violencia de género.

El monumento, obra del taller de fundición de Miguel Ángel Moliné Segovia, basado en el diseño del profesor de escultura Antonio Martínez Villa y con dibujos de la catedrática de dibujo Asunción Jódar Miñarro.

Lo componen tres piezas de acero corten.
Dos de ellas son monolitos con imágenes que representan unas estelas funerarias romanas de mujeres dibujadas con corte láser sobre el acero.


La tercera es un cubo a modo de altar de ofrendas, en la que es normal hallar flores o pétalos.

Grabado en dos de los laterales del cubo fragmentos de los poemas:

Uno de Ángeles Mora y el otro de Javier Bozalongo.

"Yo soy una mujer
Yo soy un sueño
Yo soy una mujer
Yo tengo un sueño
Tengo un sueño llamado libertad"

"Yo soy Elena, Carmen, Isabel.....
soy todas las mujeres que no debieron nunca
ser víctimas de nadie.
Sus nombres nos señalan
y desde su recuerdo
es preciso avanzar sin olvidar."