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Oficios, calle



Nos enfrentamos en este artículo a otro de los espacios impresionantes e imprescindibles de nuestra ciudad.

El nombre de la calle Oficios, anteriormente Besayón, evoca a los "Oficios del Cabildo" y se sitúa entre la Plaza de Alonso Cano, por la prolongación de la calle Alcaicería, y la Gran Vía de Colón. Es paralela a las calles Reyes Católicos y Zacatín, pero más corta que ellas.


Vamos a acceder al vial por su parte superior desde la Gran Vía de Colón, acceso que cuenta con una interesante reja y puerta (que vamos a poder ver mejor desde la propia calle Oficios). La recorreremos en sentido opuesto a la numeración postal.

Esta reja es parte de la que se situaba cerrando el compás de la Capilla Real (que trataremos más adelante) que se abre en la calle Oficios, la parte restante cierra la calle que nos ocupa por la parte contraria, según se muestra en las imágenes anteriores.

Al entrar en la calle tenemos a la izquierda el lateral del edificio del Banco Hispano Americano, hoy Santander, citado cuando hablamos de la Gran Vía de Colón, obra del arquitecto D. Ángel Casas Vïlchez. Debemos mirar con atención la rejería y las farolas de este edificio.

A la derecha hay una reja que separa el jardín de la casa que nos encontramos a continuación, casa que forma parte de las dependencias anexas a la Catedral.

En el dintel de la puerta consta escrito: "Colegio Real de San Fernando Rey de España - Año de 1766". Nombre que se presta a confusión, pues el Rey Fernando, llamado "el Santo" (pero no canonizado), se trata de Fernando III (1199 a 1252) rey de Castilla (no de España). Si, por el contrario, se pretende considerar a Fernando el Católico, Fernando II de Aragón (1452 a 1516), se le llamó "el católico" y si fue Rey de España, pero nunca ha llegado a ser santo.
En mi modesta opinión se trata de una argucia para conseguir convertir al católico en Santo, pues sobre el dintel de la puerta se exhibe pomposamente el escudo imperial de los Reyes Católicos. 

En estas antiguas imagenes, tomadas en sentido contrario a nuestra marcha y desde la esquina con la Lonja de los Mercaderes, se puede observar que el tramo contiguo de la calle estaba ocupado por una parte del "Colegio Real de San Fernando Rey de España", una parte importante de él apoyado en el muro de la Capilla Real, dejando un estrecho callejón para continuar el paso.

En las fotos que acompañan este párrafo, se ve la Madraza a la derecha, también se observa el pretil que era base de la reja comentada al principio. Y en lugar de turistas y músicos callejeros que pululan por este espacio en la actualidad se muestran cabras descansando sobre el pavimento.

El tema de los hatos de cabras que antiguamente circulaban por la ciudad era porque se vendía la leche de cabra a domicilio y la mejor manera de que fuera fresca, y demostrarlo, era ordeñar al animal en presencia del comprador.

Volvemos al "Colegio Real de ¿San Fernando Rey de España?" para continuar nuestro descenso y veremos a nuestra derecha el muro lateral del edificio anejo a la Capilla Real en el que se muestra la colección de enseres de los Reyes Católicos.

A la izquierda se halla el Edificio de La Madraza. Las imágenes que siguen están tomadas en sentido contrario a nuestra marcha para conseguir mayor efectividad. 




Tras La Madraza se hallaba la antigua Alhóndiga Zaida y frente a ella la Casa de Justicia (donde ahora se encuentra el Museo de la Capilla Real).

Volviendo a la calle nos encontramos mirando a la izquierda, para continuar el descenso, el compás de la Capilla Real que se abre a la derecha en la calle.

Desde este punto podemos admirar, casi frontalmente, la Lonja de los Mercaderes, edificio gótico plateresco construido a solicitud de los mercaderes de seda (principalmente genoveses), para en él poder tramitar sus negocios y contrataciones.

La producción de sedas en Granada y su manipulación se trató del principal negocio de la ciudad, aparte de que por su magnífica calidad pudo convertirse este mercado en uno de los principales a nivel mundial desde época nazarí.

Ya situados de frente a la portada de la Capilla Real, podemos fijarnos en los capiteles góticos de la propia capilla y los de la Catedral que se muestran tras ella.

La vista nocturna con la iluminación artificial destaca aún más si cabe los detalles arquitectónicos.

En los muros de la Capilla Real se observan las marcas de unas letras y dibujos en pintura roja. Se trata de los llamados VITORES, y son una aclamación a la consecución del "Doctorado cum laude" de algún estudiante. Para ello se usaba una pintura o pasta a base de sangre de toro, hojas de acanto y óxido de hierro que se quemaba, para conseguir la penetración en la piedra e incrementar su duración en el tiempo.
A la izquierda de la portada de la capilla, se observa el brocal de acceso al aljibe de la antigua Mezquita Mayor de Granada, construcción que fue derribada para en su lugar construir la Iglesia del Sagrario y la Catedral de Granada.

A espaldas de la vista de esta foto se abre la calle Estribo, hasta la de Reyes Católicos. Y en la primera manzana de casas, justo en los bajos de la siguiente casa a la que ahora está en restauración en la esquina, abría sus puertas el famosísimo Bar SEVILLA ("el Sevilla", como se le ha conocido siempre), del que algunos aún tenemos recuerdo gustativo de sus tortillas del Sacromonte (de la receta original de la Abadía del Sacromonte), el rabo de toro o las habas con jamón. Cerró el 30/9/2014, en teoría provisionalmente por la restauración del edificio y su conversión en Hotel, ojalá vuelva a abrir de nuevo, aunque con seguridad lo hará con menor calidad culinaria y más dedicado a la comida rápida para satisfacer a los turistas. 

Continuando nuestro descenso por la calle Oficios y anejo a la Lonja de los Mercaderes se halla la casa parroquial y oficinas de la Iglesia del Sagrario, cuya portada principal se abre a la Plaza de Alonso Cano. Esta casa renacentista, de la que os muestro en la imagen posterior dos posibles vistas, se abre a la calle Tinte.


Justo haciendo esquina con la calle Tinte y frente a la casa antes referida se halla un edificio de 1892, según proyecto del arquitecto Modesto Tiburcio Cendoya Busquets, (para dedicarlo a almacén, luego fue sede e imprenta del diario Patria) restaurado en el 2000 por Antonio Jiménez Torrecillas y con la colaboración de Gustavo Torner, para convertirlo en la sede del Centro de Arte José Guerrero.

Siguiendo la calle y con la vista puesta en la acera izquierda, nos encontramos primero con una tienda de artesanía y recuerdos,
e inmediatamente la puerta y pasaje de los Gelices, que nos da acceso a la Plaza de la Seda, de la que nos ocuparemos al hablar de la Alcaicería.














Y terminamos nuestro corto pero intenso recorrido ante la verja que cierra la calle en su confluencia con la prolongación de la calle Alcaicería.


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