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Alonso Cano - Pasiegas, plazas

Terminado el trayecto de la calle Oficios, o al salir de la Alcaicería por la Puerta de los Escribanos (opuesta a la del Zacatín), accedemos a la Plaza de Alonso Cano, por la corta prolongación de la calle Alcaicería. Situando a nuestra derecha la fachada de la Iglesia del Sagrario. Se puede acceder también desde plaza de Bib-Rambla por la calle Libreros. 

Estas dos imágenes cenitales, la primera del plano de Francisco Dalmau (1796) y la actual de la derecha (extraída de Google Maps), nos sitúan en la zona referenciándonos en los principales edificios religiosos: la Catedral, la Iglesia del Sagrario y la Capilla Real.

Plaza de Alonso Cano

Accediendo por la calle prolongación de Alcaicería, tenemos a la derecha la fachada principal de la Iglesia del Sagrario.

Esta iglesia está construida sobre el solar que ocupaba la Mezquita Mayor de la Madinat Garnata (en el artículo de la calle Oficios y en el compás de la Capilla Real citamos el brocal del aljibe de esta mezquita preciso para las abluciones), según diseño de Diego de Siloé, aunque su construcción se dilató por problemas económicos.

Encarando la portada de la Iglesia, se halla la calle Libreros, que comunica con la Plaza Bib-Rambla. Esta calle es límite con la Alcaicería, a la izquierda de la imagen y paralela a la calle Paños, por lo que sufrió el desastre del incendio que destruyó el mercado de la seda.


La calle desciende suavemente de nivel (foto de la izquierda de las anteriores) y dispone de un poyete a la derecha que separa el vial del nivel de la plaza a la que accedemos. En la imagen que antecede a este texto se observa, en la de la derecha, a los transeúntes circulando por el nivel inferior de la calle Libreros tras el monumento a Alonso Cano, personaje al que se le dedica la plaza.

En la esquina del Palacio Arzobispal unos escalones salvan el desnivel y frente a dicha escalera un comercio de los de toda la vida "Mercería Vda. de Sáez" muestra sus productos a los posibles clientes. ¡Ojalá pueda seguir mucho tiempo abierto! 

Aquella separación para salvar el desnivel señala el retranqueo que sufrió la fachada del Palacio Arzobispal (fachada anaranjada) en 1824 para poder abrir la plaza que nos ocupa y dar mayor superficie al compás de la iglesia (vial que se llamaba calle Sagrario), motivo por lo que se perdió la calidad de la fachada principal original del palacio, resultando mejor la que actualmente abre a Plaza de Bib-Rambla. El detalle del retranqueo se puede observar en la diferencia de superficies de los planos que encabezan este artículo.

El Palacio Arzobispal

Estos edificios sufrieron un incendio el 31 de Diciembre de 1982, iniciado en una de las casetas del mercado navideño montado en la Plaza de Bib-Rambla, caseta que se apoyaba en la fachada y cuyas llamas prendieron el alero de la techumbre y de ahí se propagó a ambos edificios.  

El Palacio Arzobispal, en la actualidad, es un conjunto de dos edificios unidos por la parte que los une. A la izquierda el Palacio Arzobispal y el de la derecha el Palacio de la Curia Eclesiástica, que nos ofrece su fachada original abierta a este espacio. El segundo es obra de Alonso Cano.

Imagen del Palacio de la Curia Eclesiástica y detalle de su portada. Es de estilo barroco, no así su interior que es renacentista. 

Esta parte concreta del edificio, se abre a exposiciones temporales en una de sus salas, lo que nos permite acceder a su patio y deleitarnos con su belleza y elegancia.

Entre sus detalles arquitectónicos es digno de mención el diseño de la escalera de la izquierda del patio, según se accede a él, también elegante y sencilla dentro de los cánones del estilo renacentista.

Espacio de la Plaza de Alonso Cano completa
vista desde el compás de la Catedral.

Al salir del palacio a la Plaza de Alonso Cano nos encontramos con la fachada de la Catedral y según la foto antigua que os muestro podemos observar la curiosidad de la construcción, hoy desaparecida (no conozco si se trataba de un acceso secundario o de una vivienda), pegada a dicho templo, justo a continuación de la que tenía que ser la torre derecha de su fachada y que no se construyó por problemas de inestabilidad del suelo.


Hoy no vamos a hablar de la Catedral de Granada, porque requiere un artículo monográfico, pero aconsejamos que (si el tiempo os lo permite) hacer una visita y a ser posible con la correspondiente audio-guía.

Siguiendo nuestro recorrido hacia la Plaza de Las Pasiegas nos encontramos que el edificio de la Curia en su esquina con la citada plaza nos muestra una lápida de mármol blanco en bajorrelieve en honor del Padre Francisco Suarez S.J., conmemorativa del III centenario de su muerte. 







La Plaza de Las Pasiegas

Esta concurrida plaza obtiene su nombre de las mujeres, originarias del Valle del Pas (Asturias) "pasiegas", que cumplían función de Amas de crianza públicas y se colocaban en esta plaza junto a la fachada del Palacio de la Curia Eclesiástica (generalmente era una actividad controlada por el clero) para ofrecer sus servicios de alimentar a niños lactantes que lo precisaran y sus padres pudieran pagarlo.

La imagen deja patente las escasas condiciones de salubridad que el lugar ofrecía...


Apuntado este dato histórico continuamos con la actualidad. 

La plaza, que es compás de la Catedral, presenta un desnivel en sentido SUR, que hoy se salva con unas amplias y cómodas escalinatas, se halla totalmente empedrada con grandes losas de piedra Sierra Elvira. Sirven estas escalinatas de anfiteatro a espectáculos improvisados en algunas ocasiones, en otras para montar escenarios de conciertos y normalmente para asiento y descanso de transeúntes.

Ya que hemos accedido por la Plaza de Alonso Cano indicaré que la continuación de ese vial es la calle Pie de la Torre (porque en la esquina final de la Catedral se eleva la única torre campanario del templo)  dando acceso a la perpendicular calle (también) Pie de la Torre. En el extremo sur de la plaza la paralela a ésta se llama Colegio Catalino; y comunica la Plaza Bib-Rambla con la Plaza de las Tendillas. Opuesta a la fachada de la Catedral se inicia la calle Marqués de Gerona.

El Colegio de Santa Catalina y San Ildefonso, fundado por el Emperador Carlos V según cédula del 7 de Diciembre de 1536, se situaba en la ahora la parte inferior de esta plaza y fue derribado en 1692 para dar vista a la fachada de la Catedral.


Oficios, calle



Nos enfrentamos en este artículo a otro de los espacios impresionantes e imprescindibles de nuestra ciudad.

El nombre de la calle Oficios, anteriormente Besayón, evoca a los "Oficios del Cabildo" y se sitúa entre la Plaza de Alonso Cano, por la prolongación de la calle Alcaicería, y la Gran Vía de Colón. Es paralela a las calles Reyes Católicos y Zacatín, pero más corta que ellas.


Vamos a acceder al vial por su parte superior desde la Gran Vía de Colón, acceso que cuenta con una interesante reja y puerta (que vamos a poder ver mejor desde la propia calle Oficios). La recorreremos en sentido opuesto a la numeración postal.

Esta reja es parte de la que se situaba cerrando el compás de la Capilla Real (que trataremos más adelante) que se abre en la calle Oficios, la parte restante cierra la calle que nos ocupa por la parte contraria, según se muestra en las imágenes anteriores.

Al entrar en la calle tenemos a la izquierda el lateral del edificio del Banco Hispano Americano, hoy Santander, citado cuando hablamos de la Gran Vía de Colón, obra del arquitecto D. Ángel Casas Vïlchez. Debemos mirar con atención la rejería y las farolas de este edificio.

A la derecha hay una reja que separa el jardín de la casa que nos encontramos a continuación, casa que forma parte de las dependencias anexas a la Catedral.

En el dintel de la puerta consta escrito: "Colegio Real de San Fernando Rey de España - Año de 1766". Nombre que se presta a confusión, pues el Rey Fernando, llamado "el Santo" (pero no canonizado), se trata de Fernando III (1199 a 1252) rey de Castilla (no de España). Si, por el contrario, se pretende considerar a Fernando el Católico, Fernando II de Aragón (1452 a 1516), se le llamó "el católico" y si fue Rey de España, pero nunca ha llegado a ser santo.
En mi modesta opinión se trata de una argucia para conseguir convertir al católico en Santo, pues sobre el dintel de la puerta se exhibe pomposamente el escudo imperial de los Reyes Católicos. 

En estas antiguas imagenes, tomadas en sentido contrario a nuestra marcha y desde la esquina con la Lonja de los Mercaderes, se puede observar que el tramo contiguo de la calle estaba ocupado por una parte del "Colegio Real de San Fernando Rey de España", una parte importante de él apoyado en el muro de la Capilla Real, dejando un estrecho callejón para continuar el paso.

En las fotos que acompañan este párrafo, se ve la Madraza a la derecha, también se observa el pretil que era base de la reja comentada al principio. Y en lugar de turistas y músicos callejeros que pululan por este espacio en la actualidad se muestran cabras descansando sobre el pavimento.

El tema de los hatos de cabras que antiguamente circulaban por la ciudad era porque se vendía la leche de cabra a domicilio y la mejor manera de que fuera fresca, y demostrarlo, era ordeñar al animal en presencia del comprador.

Volvemos al "Colegio Real de ¿San Fernando Rey de España?" para continuar nuestro descenso y veremos a nuestra derecha el muro lateral del edificio anejo a la Capilla Real en el que se muestra la colección de enseres de los Reyes Católicos.

A la izquierda se halla el Edificio de La Madraza. Las imágenes que siguen están tomadas en sentido contrario a nuestra marcha para conseguir mayor efectividad. 




Tras La Madraza se hallaba la antigua Alhóndiga Zaida y frente a ella la Casa de Justicia (donde ahora se encuentra el Museo de la Capilla Real).

Volviendo a la calle nos encontramos mirando a la izquierda, para continuar el descenso, el compás de la Capilla Real que se abre a la derecha en la calle.

Desde este punto podemos admirar, casi frontalmente, la Lonja de los Mercaderes, edificio gótico plateresco construido a solicitud de los mercaderes de seda (principalmente genoveses), para en él poder tramitar sus negocios y contrataciones.

La producción de sedas en Granada y su manipulación se trató del principal negocio de la ciudad, aparte de que por su magnífica calidad pudo convertirse este mercado en uno de los principales a nivel mundial desde época nazarí.

Ya situados de frente a la portada de la Capilla Real, podemos fijarnos en los capiteles góticos de la propia capilla y los de la Catedral que se muestran tras ella.

La vista nocturna con la iluminación artificial destaca aún más si cabe los detalles arquitectónicos.

En los muros de la Capilla Real se observan las marcas de unas letras y dibujos en pintura roja. Se trata de los llamados VITORES, y son una aclamación a la consecución del "Doctorado cum laude" de algún estudiante. Para ello se usaba una pintura o pasta a base de sangre de toro, hojas de acanto y óxido de hierro que se quemaba, para conseguir la penetración en la piedra e incrementar su duración en el tiempo.
A la izquierda de la portada de la capilla, se observa el brocal de acceso al aljibe de la antigua Mezquita Mayor de Granada, construcción que fue derribada para en su lugar construir la Iglesia del Sagrario y la Catedral de Granada.

A espaldas de la vista de esta foto se abre la calle Estribo, hasta la de Reyes Católicos. Y en la primera manzana de casas, justo en los bajos de la siguiente casa a la que ahora está en restauración en la esquina, abría sus puertas el famosísimo Bar SEVILLA ("el Sevilla", como se le ha conocido siempre), del que algunos aún tenemos recuerdo gustativo de sus tortillas del Sacromonte (de la receta original de la Abadía del Sacromonte), el rabo de toro o las habas con jamón. Cerró el 30/9/2014, en teoría provisionalmente por la restauración del edificio y su conversión en Hotel, ojalá vuelva a abrir de nuevo, aunque con seguridad lo hará con menor calidad culinaria y más dedicado a la comida rápida para satisfacer a los turistas. 

Continuando nuestro descenso por la calle Oficios y anejo a la Lonja de los Mercaderes se halla la casa parroquial y oficinas de la Iglesia del Sagrario, cuya portada principal se abre a la Plaza de Alonso Cano. Esta casa renacentista, de la que os muestro en la imagen posterior dos posibles vistas, se abre a la calle Tinte.


Justo haciendo esquina con la calle Tinte y frente a la casa antes referida se halla un edificio de 1892, según proyecto del arquitecto Modesto Tiburcio Cendoya Busquets, (para dedicarlo a almacén, luego fue sede e imprenta del diario Patria) restaurado en el 2000 por Antonio Jiménez Torrecillas y con la colaboración de Gustavo Torner, para convertirlo en la sede del Centro de Arte José Guerrero.

Siguiendo la calle y con la vista puesta en la acera izquierda, nos encontramos primero con una tienda de artesanía y recuerdos,
e inmediatamente la puerta y pasaje de los Gelices, que nos da acceso a la Plaza de la Seda, de la que nos ocuparemos al hablar de la Alcaicería.














Y terminamos nuestro corto pero intenso recorrido ante la verja que cierra la calle en su confluencia con la prolongación de la calle Alcaicería.


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