Actualmente situado en Cuesta del Chapiz, números 2 y 4 - 18010 - Granada, barrio del Albaicín, al fondo del Paseo del Padre Manjón (mejor conocido como Paseo de los Tristes) y nada más entrar en la Cuesta del Chapiz a la derecha.
Puerta de acceso principal que corresponde al número 2 de la Cuesta del Chapíz.
Puerta de acceso principal que corresponde al número 2 de la Cuesta del Chapíz.
Puerta de acceso de vehículos que corresponde al nº 4 de la Cuesta del Chapíz.
Esta puerta abre paso al Paseo de los Laureles, permitiendo acceder con vehículos hasta el Palacio y quedando a la izquierda espacio de aparcamiento entre el paseo de acceso y la alberca y la acequia que limitan la superficie de los jardines del Palacio..
Imagen, propiedad del Ayuntamiento de Granada, del plano de superficie que ocupa el Palacio y sus jardines.
Y decía antes "actualmente" porque originalmente fue construido en 1530 en la Plaza de las Descalzas, por encargo de D. Álvaro de Bazán y Solís, apodado "el viejo", padre de D. Álvaro de Bazán y Guzmán. El edificio fue vendido durante su construcción por la madre de este y viuda de aquel, Dª Ana de Guzmán, a D. Luis Fernández de Cordova y Zúñiga, de cuyo apellido toma el nombre definitivo el palacio.
En la segunda década del S. XX el edificio acumulaba serios problemas por falta de mantenimiento tras haber sido corrala de vecinos, almacén e incluso taller de carpintería, siendo adquirido por Ricardo Martín Flores (propietario del próximo Cine Regio) quién lo demolió en 1919, y en su lugar construyó el Teatro Gran Capitán, que también se derribó posteriormente para más tarde construir el bloque de viviendas actual.
En su día, y ante las protestas y críticas de la intelectualidad del momento, los principales materiales del derribo del palacio fueron guardados en la finca "Villa María" de Pulianas, de donde pudieron ser rescatados en los años 60 del pasado siglo por el alcalde Manuel Sola Rodríguez-Bolívar que convenció a Manuel Falcó y Escandón, Duque de Montellano (consorte de Hilda Fernández de Córdoba y Mariátegui) para la reconstrucción. Posteriormente fue adquirido el 28 de mayo de 1983, siendo alcalde de la ciudad Antonio Jara Andreu, por el Ayuntamiento de Granada para ubicar el Archivo Municipal.
Estado del patio del palacio en fechas anteriores a su derribo.
Una curiosidad del edificio, y que puede contemplarse en la reconstrucción, es que en la esquina izquierda de la fachada cuenta con una columna cuyo capitel, adornado con mocárabes, sustenta la imagen de un mitológico dragón.
Ello dio pie a que la antigua calle tomara el nombre de "Sierpe alta", actualmente desaparecida por integración en la plaza de Isabel la Católica (calle que partía de ahí para comunicar la plaza de las Descalzas con la calle Reyes Católicos); lo de "alta" la diferencia de la Sierpe baja que une las calles Mesones y Alhóndiga.
La imagen que muestro de la calle Sierpe Alta es posterior al derribo del palacio que estaría a su derecha y en su lugar se observa la fachada del Teatro Gran Capitán.
Al fondo la fachada del Edificio La Paz que asoma a la calle Reyes Católicos.
Otro edificio trascendente del lugar era el de Correos que ocupaba la esquina derecha de la calle en esquina con calle Reyes Católicos. Además en la acera izquierda, en el edificio cuyas plantas superiores sobresalen de la fachada del bajo, se ubicó la penúltima sede de la Caja General de Ahorros de Granada, cuyo cartel anunciador se puede vislumbrar en la imagen.
Tras esta introducción histórica procede desplazarnos a su actual ubicación para realizar la pertinente visita.
Es aconsejable acceder a pie a través de la Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes (o del Padre Manjón), para, al empezar la subida de la Cuesta del Chapíz, encontrarnos a la derecha con la puerta de acceso.
Esta entrada se abre al frente, y separada por unos escalones, a otro espacio descubierto antesala que hace de distribuidor a otros espacios nobles del jardín.
Este vestíbulo es distribuidor, por medio de un paso lateral a la izquierda, a otras dependencias de servicio, rozando el muro que nos separa de la Cuesta del Chapiz se accede a una galería cubierta, de la que al final hablaremos de ella y por la que saldremos del recinto.
Todo ello sombreado por altos cipreses.
Ascendemos unos escalones y nos situamos en un ancho pasillo, más ancho que largo según nuestra marcha, que nos lleva por la derecha, y a través de un corto paseo cubierto por una alambrada para que la vegetación sombree el espacio, que también refresca una fuente, a la casa del guardés; casa que más adelante veremos desde otra perspectiva.
A la izquierda un arco de ladrillos y dos escalones ascienden a un patio anterior a la galería de servicio que antes hemos citado.
Siguiendo nuestro camino al interior ascendemos dos escalones que nos llevan al siguiente espacio.
Se trata de una sala de superficie cuadrada, también descubierta, que delimitan algunos arcos y columnas de ladrillo, similares al de la anterior imagen, que se adornan, los de enfrente, con estatuas de bustos y macetones de plantas labrados en piedra; también cuenta con una fuente central bordeada de un espeso seto de arrayán.
Se trata de una sala de superficie cuadrada, también descubierta, que delimitan algunos arcos y columnas de ladrillo, similares al de la anterior imagen, que se adornan, los de enfrente, con estatuas de bustos y macetones de plantas labrados en piedra; también cuenta con una fuente central bordeada de un espeso seto de arrayán.
Esta sala hace función de distribuidor:
El paseo que cuenta con otros dos paralelos a la izquierda:
- el "romántico"
- el de los laureles (que permite el acceso de vehículos por una puerta más ancha desde la Cuesta del Chapiz)
- y más a la izquierda una zona de aparcamiento de la que hablaremos más adelante.
Espacio habilitado para eventos que ofrece una impresionante visión de la colina de la Sabika y la Alhambra en la cumbre.
Los que hemos tenido la satisfacción de celebrar alguna cena conmemorativa en este lugar podemos asegurar que es uno de los mayores placeres que se pueden sentir.
Volviendo la mirada atrás desde la posición de la anterior imagen, podemos ver, tras la alambrada, la casa del guardés del Palacio que se encuentra en vías de restauración en las fechas que visitamos el lugar.
Al fondo de la explanada a la izquierda retomamos el paseo de los cipreses para acercarnos al palacio
Y al subir los peldaños se nos ofrece la fachada del Palacio como telón de fondo de otra explanada, algo menor que la anterior, en la que también se organizan eventos sociales, desde bodas a espectáculos y pasarelas de modas.
El edificio de estilo renacentista está construido con ladrillo visto con adornos de piedra. Presenta un aspecto señorial pero algo adusto.
La reconstrucción, llevada a cabo por el arquitecto Ricardo Álvarez de Toledo Gross, se facilitó por la existencia de planos y dibujos del original de Manuel Gómez-Moreno Martínez que se guardan en su fundación.
Su aspecto más significativo es la portada que se eleva hasta el alero de la techumbre incluyendo el balcón de la planta principal, al que luego nos asomaremos.
La puerta la limitan dos pilastras que rematan leones. Bajo el balcón está el escudo del Alcalde de los Donceles con el Rey Boabdil prisionero y las banderas ganadas a los moros en la batalla de Lucena. El balcón lo enmarcan doble hilera vertical de sillería almohadillada con escudos y una inscripción donde se indica 1592, fecha de conclusión del palacio.
Limita la fachada principal a la izquierda en una torre con cubierta a cuatro aguas que luce balcones a cada fachada en la planta principal, así como ventanas enrejadas en una entreplanta.
El ascenso a las estancias de la entreplanta se hace a través de una escalera a la que se accede por una puerta que hay a la izquierda del cenador por el que se entra al patio central.
En la esquina con la fachada de la izquierda luce la columna citada anteriormente con el dragón mitológico que daba nombre a la calle Sierpe Alta.
Dos grandes hojas de madera, supuestamente originales y debidamente restauradas, abren la puerta al vestíbulo del palacio; amplia sala que cuenta a la derecha con acceso a otra sala (y a nivel inferior), hoy nombrada "sala de prensa", la cual carece de mayor interés salvo por su alfarje cuya vigas apoyan en zapatas zoomorfas -para transmitir el peso de aquellas al muro- representando bustos de guerreros y animales fantásticos.
a la izquierda del vestíbulo también una breve escalera desciende a las oficinas de información y demás servicios administrativos.
Sobre la puerta de estas dependencias luce un cartel de azulejería conmemorativo de la inauguración de la reconstrucción de este edificio el día 12 de octubre de 1983 por los Reyes de España D. Juan Carlos I y Dña. Sofía.
a la izquierda del vestíbulo también una breve escalera desciende a las oficinas de información y demás servicios administrativos.
Sobre la puerta de estas dependencias luce un cartel de azulejería conmemorativo de la inauguración de la reconstrucción de este edificio el día 12 de octubre de 1983 por los Reyes de España D. Juan Carlos I y Dña. Sofía.
Estas últimas estancias administrativas, que se encuentran en la superficie de la torre, tienen una altura de techo adecuada pero muy inferior al resto, pues sobre ellas hay una sala que es la que abre los balcones en entreplanta que he citado en la descripción de la fachada.
Una escalinata, al frente de la puerta principal nos sube a una antesala o cenador del patio central del edificio, en ella -aparte de algunos muebles- a la izquierda abre la puerta que permite acceder a la escalera de ascenso a las estancias de la entreplanta de la torre. Se exhibe en la pared de la derecha (que corresponde a la que cierra el hueco de la escalera principal de acceso a la planta superior) una parte de artesonado mudéjar policromado y con estrellas de ocho puntas.
El patio
Peristilado con doce gráciles columnas de mármol de Macael que soportan arcos deprimidos y sustentan la galería de la planta superior y en esta última continúan las columnas hasta soportar la techumbre. La galería superior se defiende por una balaustrada del mismo material.
Centra la superficie del patio una sencilla fuente.
Son dignos de atención los techos de estas galerías y especialmente los de la planta superior y sus distintas salas.
Son dignos de atención los techos de estas galerías y especialmente los de la planta superior y sus distintas salas.
Siguiendo la dirección de entrada por el mismo lado del patio se hallan tres puertas que no anuncian lo que se oculta tras ellas, no es otra cosa que el salón comedor del palacio de los Duques de Montellano en Madrid en la esquina de la calle Eduardo Dato con el Paseo de la Castellana, palacio que fue desmantelado y el solar vendido a la social "La Unión y el Fenix". Esta sala no está abierta al visitante y es de uso para eventos especiales.
Como anécdota se cuenta en la inauguración de la nueva construcción el Rey Juan Carlos I al entrar en la sala dijo "Yo he comido aquí", y tiene su razón por cuanto siendo Principe de Asturias residió en la residencia de los Duques de Montellano mientras estudió en la Universidad de Madrid.
Se trata de una sala de estilo entre neoclásico y rococó, propio del S. XVIII, con techo pintado al óleo?
Como anécdota se cuenta en la inauguración de la nueva construcción el Rey Juan Carlos I al entrar en la sala dijo "Yo he comido aquí", y tiene su razón por cuanto siendo Principe de Asturias residió en la residencia de los Duques de Montellano mientras estudió en la Universidad de Madrid.
Se trata de una sala de estilo entre neoclásico y rococó, propio del S. XVIII, con techo pintado al óleo?
del que penden lamparas con lágrimas de cristal que iluminan una estancia bordeada de espejos que aumentan la sensación de espacio y multiplican la iluminación.
Vista del comedor conocido como sala de los espejos que muestra a la izquierda las tres puertas que se abren al patio en ocasiones específicas.La pared del fondo presenta, delante del grandísimo espejo un aparador de estilo rococó y a sus lados dos columnas que soportan los bustos de los reyes D. Juan Carlos I y Dª Sofía.
La pared opuesta, de una distribución decorativa similar, carece de espejos pero en el panel central forrado de mármol, ofrece un busto de Carlos I de España y V de Alemania, Rey Emperador.
Puertas que muestran pintados sobre su dintel unos delicados jarrones de flores.
La pared contraria a la del patio, con un inmenso espejo en su centro, abre a los lados dos puertas a un patio de ventilación. Dado que la fachada correspondiente tiene orientación noroeste se defienden de las puestas de sol con unas persianas de esparto.
Volvemos al patio y nos dirigimos a la izquierda, donde se halla la puerta a las dependencias reservadas del Palacio.
Detalle del relieve de la puerta.
La venta-cesión del Palacio al Ayuntamiento contempla el usufructo de estas habitaciones para uso en sus visitas a Granada de las Excmas. Sras. Dª Hilda Fernández de Córdova y Mariátegui, duquesa consorte de Montellano y de su nieta Dª Carla Pía Falcó Medina, actual duquesa de Montellano.
Continuamos circulando por el patio y en el frente opuesto a la entrada a él se abre en el centro un espacio que ofrece un pilar de piedra gris de Sierra Elvira y a la izquierda un brocal de aljibe.
Continuamos nuestro caminar por el patio hasta llegar a la escalera principal del Palacio que nos eleva a la planta noble superior, pero a su derecha una estancia bajo el tramo superior de los escalones se nos muestra un magnífico banco del S. XVIII labrado en mármol de Macael
En el segundo tramo de la escalera se abre un óculo enrejado para recibir iluminación del patio y del farol granadino que pende en la galería ante él.
En la pared del segundo descanso de la escalera luce el escudo del Alcalde de los Donceles con el Rey Boabdil prisionero y las banderas ganadas a los moros en la batalla de Lucena, original o copia del que luce la portada del Palacio entre la Puerta y el balcón.
Continuamos el ascenso hasta asomar a la galería superior del patio.
Conviene observar los artesonados.
En esta galería se exhiven en diversas vitrinas documentos del Archivo Municipal, principalmente planos de la ciudad en diversas épocas y en los que nos podemos apercibir de como evolucionó la urbe desde el S. XVI a hoy.
Y aquí me voy a permitir una crítica.
Resulta que se anuncia la venta de las copias de estos planos a un precio muy adecuado, pero luego comprobé el complicado sistema de comercialización.
Interesado en ello, llamé a la puerta del Archivo Municipal y quien amablemente me atendió me indicó que tenía que enviar una transferencia por el importe total de la adquisición a un número de cuenta, remitir el justificante a una dirección de correo electrónico indicando identificación del comprador y domicilio donde se me remitirían los documentos...
¡Me quedé boquiabierto y lógicamente sin los planos!
¿No sería más factible, comercialmente más productivo y fácil para el interesado venderlo en el punto de información del Palacio?
La mayor parte de las estancias de este nivel las ocupa el Archivo Municipal, pero previa autorización se nos puede abrir la sala de los espejos, la antesala y sala principal del palacio.
No me voy a explayar en múltiples detalles y me centraré en lo realmente sobresaliente.
En la pared de la derecha destaca
el cuadro firmado por George Owen Wynne Apperley de su esposa Enriqueta Contreras.En la pared de enfrente a la entrada el balcón que abre sobre la puerta principal del palacio
Y con esto terminamos la visita al edificio desandando lo andado.
Nos despedimos de Fernando que nos ha dirigido la visita y abierto puertas.
¡Gracias Fernando por tan magnífica compañía y explicaciones! y volvemos a los jardines para pasear los que aún no hemos visto.
Al tomar de nuevo el paseo de los cipreses, nada más terminar la escalinata, aquella que adornan unos leones sentados, se abre a la derecha entre la vegetación un acceso al paseo Romántico. tiene también otro acceso desde el final del Paseo de los Laureles.
Repito la vista desde un lado y desde el lado izquierdo para que se pueda contemplar que bajo una pérgola tiene en el centro de esta parte superior un estanque cuadrado de ladrillo con un plato de fuente del que mana agua, que luego de rebosar el estanque corre por una estrecha acequia de mármol que se adelanta por el paseo casi hasta su final.
Al fondo del paseo Romántico, el paseo se adorna en el centro con un brocal de pozo o aljibe de piedra.
Dejaremos a la izquierda el acceso al salón distribuidor descubierto, no sin ants admirar la vista que ofrece La Alhambra en lo alto de la colina.
Pero vamos a dirigirnos al Paseo de los Laureles por la derecha, pero la imagen que os muestro está tomada desde la parte superior para evitar ver en ella los vehículos que había (que quedan ocultos y a nuestra espalda) y para mostrar una perspectiva completa del vial.
Al fondo está abierta la puerta a la Cuesta del Chapíz y a la derecha de haya el aparcamiento y el límite de la finca con la vecina.
En esta zona limítrofe de los jardines del Palacio nos encontramos con una antigua alberca; tiene una particularidad que yo no había visto con anterioridad y es que refuerza sus esquinas y la mitad de sus muros con una especie de torreones circulares.
Deduzco que esta alberca es anterior a la ubicación del Palacio en las antiguas huertas que existían en el solar y tenia la función de retener agua que le llegaría por acequia para riego.
De la alberca hasta la explanada que bordea el Palacio se extiende un espacio, defendido por un seto de vegetación, con un estanque que simula una acequia y con unos sencillos bancos para su contemplación.
Visto esto ya solo nos queda volver atrás hasta aquella parte del final del Paseo Romántico...
Visto esto ya solo nos queda volver atrás hasta aquella parte del final del Paseo Romántico...
y acceder al patio de entrada a aquella galería de servicios que venimos nombrando desde el inicio de la visita.
Este patio presenta una arcada de ladrillos que se abre al pasillo que accede a la casa del guardes al fondo, aquel que cruzamos al principio del recorrido entre el jardín vestíbulo de entrada y el salón descubierto de distribución.
Al fondo nos muestra la entrada a una pequeña torre a la que se asciende con tres escalones.
Todas las estancias de este espacio son pequeñas y de funcionalidad desconocida.
La habitación de entrada abre ventana al jardín vestíbulo de la entrada al recinto y tiene salida a una galería cubierta
Galería que presenta balaustrada a la derecha al acceso de vehículos y a la izquierda ventanales al vestíbulo de entrada.
Al fondo la salida para terminar el recorrido situándonos en el vestíbulo de los jardines junto a la tapia que nos separa de la Cuesta del Chapíz.
Antes de salir nos situaremos de forma que podamos contemplar la puerta de salida, que antes fue nuestra entrada, y su templete.



























































Estoy en un sin vivir; pagaste los planos y no los enviaron o directamente desistimiento?
ResponderEliminarYa en serio, muy instructivo pero digo pensando tendrías que acortar. Donde? Eso tú que eres el maestro.
Tu comentarista anónimo
Me quedé sin los planos…
EliminarPensé hacer dos artículos (uno para el Palacio y otro para los jardines) pero habría roto el recorrido.