Elvira, calle

Hoy en día y tras las diversas vicisitudes por las que ha pasado esta famosísima calle, "donde viven las manolas*" según Federico García Lorca, se nos ofrece como un cúmulo abigarrado de construcciones de diversos tipos, comercios de barrio, bodegas, bares y restaurantes de todo tipo  (árabe, libanés, sirio...). No se trata en definitiva de una calle de especial belleza, todo lo contrario, pero acumula tanta historia que es imprescindible recorrerla.
*manola = apodo cariñoso con el que se designan a las mujeres pertenecientes a una hermandad y que participan en el desfile de penitencia del Viernes Santo vistiendo riguroso luto con peineta, mantilla, guantes y medias negras.

Aquí expongo el detalle del plano Francisco Dalmau (1796) en el que se observa: a la izquierda Puerta Elvira, muralla zirí (marcadas en negro), y arriba la más antigua (inexistente marcada con punteado al haberse perdido) desde Puerta Monaíta a la Cuesta de San Gregorio a la derecha, calle Elvira, las iglesias de San Andrés, la de Santiago y la del antiguo convento del Sagrado Corazón (sobre cuyo solar se construyó el edificio del Banco de España), la antigua Iglesia de San Gil y Plaza Nueva.
La muralla perdida dividía el Rabat Al-Murabidin del Rabat Al-Zeneta* y al crearse la nueva mas al exterior no tenía sentido mantenerla, por lo que es deducible que se destruyó en época árabe.
*Barrio del Zenete = del árabe "sened" que significa cuesta o ladera, este arrabal se sitúa en la ladera de la colina de San Cristóbal.

La calle Elvira, en tiempos de la dominación árabe, se trataba de la vía principal de entrada a todos los productos de la Vega que llegaban a la medina y entraban por la Puerta Elvira, en su extremo opuesto comunicaba con la perpendicular calle Zacatín permitiendo acceder a las distintas alhóndigas y mercados. Fue ampliada de ancho tras la conquista cristiana, lo mismo que el Puente del Baño de la Corona (Qantarat Hamman al-Tay) que a su final cruzaba el río Darro, para permitir dar paso al intenso tráfico de personas, animales y carros que acumulaba.

Así continuó, más o menos, hasta el final del S.XIX cuando se decidió crear la Gran Vía de Colón. Esta drástica obra consiguió derribar la mayoría, casi todas salvo las más próximas a Puerta Elvira, las edificaciones de la acera del lado de la calle de nueva apertura, de forma que Elvira se convierte entonces en el límite del conocido Albayzín, pues al otro lado de la nueva vía abierta, pocos son los edificios que restan de origen árabe o al menos por su tipología, quizás algunas calles, pero pocas: el Corral del Carbón,  la Madraza (muy renovada, salvo alguna sala), la Alcaicería (totalmente reconstruida tras el incendio de final del XIX), calles alrededor de la calle San Jerónimo...

Inicia su numeración postal en su entrada por la Plaza Nueva, aunque nosotros como venimos de la Puerta Elvira, la vamos a recorrer al revés y así al terminar podremos recargar fuerzas en alguno de los innumerables establecimientos adecuados para ello.

Donde existía la puerta interior de la fortaleza que se abría a la calle Elvira, a la izquierda, nos encontramos con una curiosa capilla de estilo gótico dedicada a San Juan de Dios, lugar donde cuenta la leyenda que el santo vendía lecturas y estampas religiosas.

Dice la placa:
"Fue reedificada esta capilla, erigida en honor del Patriarca de la Caridad San Juan de Dios, Fundador de la orden de los Hermanos Hospitalarios, a expensas de D. José Mª Vasco y Vasco, caballero de la Real Maestranza de Ronda. Acabose en 30 de Stbre. de 1880. En el mismo día fue bendecida por el Excmo. e Ilmo. Sor. D. Bienvenido Monzón, Arzobispo de esta Diócesis"

Continuando por la misma acera, vemos el ascenso de la Cuesta de Abarqueros, siendo los paños de la izquierda los de la muralla zirí de la que hablé cuando comenté lo hallado en la "Librería Sostiene Pereira" en el artículo dedicado a la Puerta Elvira. En el inicio de la cuesta se abre a su derecha la calle Serrano, ambas vías nos introducen en el barrio del Albayzín conduciéndonos al final del ascenso a la calle Zenete; la Cuesta de Abarqueros, por escalera y la calle zigzagueando el trayecto para suavizar el ascenso.

Inmediato a estas vías de ascenso comentadas se encuentra uno de los dos pilares de agua que ofrecía la calle (el único que queda), el Pilar de las Angustias. Este pilar tenía como principal función el de abrevar a los animales que llegaban a la ciudad (también suministraba agua a los habitantes próximos), para ello se abre el espacio del ancho de vía y hoy forma una pequeña plaza sombreada por naranjos y el Ayuntamiento ha tenido la buena idea de soterrar los contenedores de basuras.

Casi enfrente del pilar, un poco más adelante, se abre la Calle Loarte, que nos conduce a las calle y plaza de los Naranjos. Conviene adentrarse en ella para poder observar en sentido contrario la casa renacentista que muestro en la imagen, y luego volver a Elvira a seguir nuestro camino.

Esto de entrar y salir de una calle, callejón o plaza lo haremos frecuentemente para poder ver algún detalle u otra perspectiva de lo que nos interese. 


Siguiendo nuestro caminar hallaremos a mano izquierda la Placeta de los Niños Hebreos, placeta que se desarrolla en ascenso escalonado (recuerdo del término "sened" citado más arriba).
Si nos adentramos en la placeta veremos que al fondo se abre la estrecha calle Honda de San Andrés, sin salida a la izquierda pero con continuación por la derecha. Una de las calles más estrechas de la medina, típica del trazado árabe.

Visto esto giramos y descendemos la plaza

hallándonos frente a una tapia normalmente vandalizada por los supuestos artistas urbanos del bote de pintura en spray.
El solar que cierra esa tapia conserva los cimientos de unos antiguos baños árabes, antiguo edificio (S. XII y XIII) que fue propiedad de Hernando de Zafra y popularmente conocido como Casa de las Tumbas, por el aspecto de sus techumbres.
Actualmente estas ruinas son propiedad de la Junta de Andalucía que las adquirió con la promesa de reconstruir para patrimonio cultural... sine die.

Proseguimos nuestros pasos y tras dejar a la derecha la calle San Andrés, que nos conduce a la Plaza de los Naranjos, nos encontramos ante la Iglesia de San Andrés que ocupa la manzana completa hasta la siguiente calle Capilla de San Andrés.

Iglesia de estilo renacentista y mudéjar construida sobre una antigua mezquita en el año 1528 por los arquitectos Cristóbal Navarro y Rodrigo Hernández, la portada es de Juan de Marquina. Sufrió un importante incendio en 1818 que la dejó en sus muros externos. La puerta
 (hoy tapiada) que se observa en la imagen central y que sale a la calle San Andrés, corresponde a la capilla del Marqués de Caicedo. 
La iglesia es sede de la Hermandad de La Borriquilla, que procesiona la tarde del domingo de Ramos.

Frente a la iglesia habían antiguamente varios locales dedicados a la venta de material, nuevo o usado, despistado de los almacenes militares (botas, calcetines, pantalones, guerreras, gorras...)

También frente a la Iglesia se encuentra, perpendicular a calle Elvira, la calle Coca de San Andrés (Coca = tarasca; en esta calle se confeccionaban estos monigotes para las distintas fiestas). Típica calle árabe que asciende por la pendiente del barrio del Zenete.
Cruza primeramente la calle Honda* de San Andrés y tiene su final en la calle Serrano, dejando poco antes a su derecha la calle Molino de la Corteza de San Andrés (lo de "molino de corteza" es por la anterior existencia de un molino de corteza de encinas, robles y castaños para extraer sus taninos, precisos para curtir pieles.
*Honda = Al-Suflá, nombre de la rábita que se situaba aquí.

Vamos a encontrar en nuestro trayecto muchas calles como esta y no las voy a citar todas por ser muy similares, pero merece la pena estar ojo avizor para poder observar sus características.

Continuamos nuestro trayecto e iremos observando edificios de muy distinto estilo arquitectónico y estado de conservación, algunos en claro estado de abandono.

¡¡¡Y muchas superficies vandalizadas!!!





Tras dejar a nuestra derecha la calle Cedrán, que nos conduciría a la Gran Vía de Colón, la calle por la que circulamos nos ofrece otro ensanchamiento, en el que a la izquierda se ha construido un moderno edificio de viviendas, con fachada de ladrillo visto, en el que han conservado o instalado la portada de una antigua casa renacentista. Detalle eximente de mi habitual crítica, aunque no del todo. 

En el lado derecho nos encontramos con los recientemente restaurados del Hospicio y Casa Cuna, a los que les he dedicado un artículo en concreto. Y en el que mencioné la siguiente calle de la derecha de nuestro trayecto, la calle Azacayas (nombre que recuerda al barrio de Saqayaf-al-bazzarin destruido por la gran obra de la Gran Vía de Colón)


Lástima de contenedores de basura y furgonetas aparcadas que nos impiden ver correctamente el espacio.

Al poco de pasar la calle Azacayas nos encontramos a la izquierda la Cuesta del Molino de Corteza de San Andrés, escalinata, que poco antes de su quiebro a la izquierda se abre a la cuesta Beteta


Siguiendo adelante nuestro trayecto, nos encontramos a la derecha la calle Arteaga, que nos enfrenta con el Hotel Palacio de Santa Paula.

¡Continúa la exhibición del vandalismo del bote de pintura!





A la izquierda volvemos a encontrar otro callejón, en pendiente ascendente claro, pero este no tiene salida y solo ofrece acceso a una casa del fondo, la número 78 de la Calle Elvira.




Seguimos andando hasta encontrarnos a la derecha la calle Marqués de Falces, en la que entraremos para observar la fachada de la Iglesia de Santiago, Bien de Interés Cultural desde 1982.
Construida sobre el solar de la Mezquita Darax de estilo gótico y renacentista tiene un interesante artesonado mudéjar. Se amplió por Cristóbal de Barreda en 1543 con una capilla mayor y otras dos laterales a los pies. La portada es obra de Ambrosio de Vico. El terremoto de 1884 destruyó la torre y la portada lateral. El trazado de la Gran Vía de Colón supuso la perdida de su jardín lateral.
Frente a esta parroquia estuvo el Tribunal de la Santa Inquisición y su cárcel.

Volvemos a la calle Elvira y seguimos a la derecha hasta llegar en la izquierda a la calle de La Casa de Paso, sin salida.

Esta calle tuvo por objeto dar paso por el pasillo de una casa de calle Elvira a los vecinos de unas casas unifamiliares que se construyeron a su espalda. La casa donante del pasillo se la conocía por "la casa de paso"...
Caso similar al anteriormente mencionado del nº 78 de la calle.




Continuamos nuestro camino y a la izquierda dejamos un solar sin edificar, supongo que a la espera de permisos municipales para construir.
Por cierto, el solar limita a su derecha (nuestra izquierda en el trayecto) con la calle Cobertizo de Gadeo, sin salida.
En este solar existieron unas casas a las que se accedía por esta calle, que a su vez era un pasillo cubierto de la casa de D. Manuel Gadeo y Subiza, que fue alcalde de Granada a mediados del S. XIX.
De ahí el nombre de "Cobertizo de Gadeo".


A la derecha nos encontraremos la calle Penitencia, también sin salida.






Y proseguimos.

A la derecha se abre la calle Álvaro de Bazán, calle que tras cruzar la Gran Vía de Colón, donde hace un quiebro a izquierda y derecha para continuar por el lateral del mercado de San Agustín hasta la calle de Santa Lucía.
No me cansaré de escribir que la grandeza de este personaje histórico no se corresponde con el honor de una calle de menor importancia en su ciudad natal y una placa, que pasa desapercibida, en el lugar donde se situaba la casa de su nacimiento. 


Nos adentraremos en esta calle Álvaro de Bazán para deleitar la vista con las fachadas de las casas nos. 7 y 9.


Ambas coetáneas de las casas construidas en la Gran Vía de Colón, y suponemos por algunos de los arquitectos allí nombrados.
Construcciones similares no son exclusivas de esta calle, sino que se hallan de este tipo y diseño en la entrecalles que unen ambas paralelas, pues, como ya dije, para la apertura de la Gran Vía de Colón se derribaron casi todas las construcciones de este lado, dejando a calle Elvira como límite sur del barrio del Albayzín. 


Seguimos hasta encontrarnos a la izquierda otra estrecha calle escalonada, la calle Rueda Bolas que asciende la pendiente zigzagueando hasta la calle Cuesta Beteta.
El nombre le viene dado por el juego infantil con canicas que lo niños lanzaban con el pulgar de la mano contra la pendiente, haciendo que el juguete, llegado al final del impulso, iniciara el descenso hasta terminar el recorrido cruzando la calle Elvira, aquel que más lejos hiciera llegar la canica ganaba la partida.

Continuamos hasta encontrarnos, también a la izquierda, la Calle Aguirre presenta un giro a la izquierda y se queda sin salida,
El nombre del vial posiblemente se le diera por la población al hecho de que en ella viviera un personaje apellidado de esa forma, aunque también podría ser en honor a algunos personajes de ese apellido importantes en la ciudad:
  • Francisco de Aguirre, canónigo de la Catedral y administrador del Hospital de Santa Ana.
  • Francisco y su hermano Lope de Aguirre y de Villalta, caballeros de Santiago.
  • Melchor de Aguirre, arquitecto (S. XVIII) del Convento de Belén.
  • Alfonso de Aguirre y Yoldi, caballero de la Orden de Carlos III en 1799.
Continuamos nuestro camino, observando edificios bastante deteriorados, y vislumbramos al fondo a la derecha la tapia del que fue edificio del Banco de España, hoy sede de la Fiscalía Superior de Andalucía, Ceuta y Melilla. Nos remitimos al artículo dedicado a la Gran Vía de Colón, donde se detalla este edificio.




A la izquierda de nuestro recorrido nos encontramos la calle Correo Viejo.
Al vial le viene dado el nombre por la existencia en él de una Casa de Postas en la que se recogían paquetes y correspondencia.
Esta función la compartiría durante un tiempo con la del edificio de Correo Nuevo que se ubicó en la calle Reyes Católicos, hasta que al cerrarse la funcionalidad del ubicado en este lugar, asumió el Nuevo el plural de Correos.
Y llegamos a la calle Valentín Barrecheguren a la derecha, ya comentada en el artículo de la Gran Vía de Colón. La manzana entre esta calle y la siguiente de Cárcel Baja es el antes citado del Banco de España, hoy sede de la Fiscalía Superior de Andalucía, Ceuta y Melilla; construido sobre el solar del antiguo convento del Santo Ángel Custodio de las hermanas clarisas.

En la acera contraria se nos ofrece un antiguo edificio que nos muestra, en la primera planta de su fachada, un interesantísimo mosaico de gran calidad que representa a la imagen de Ntra. Sra. de la Esperanza.
Se trata de la imagen de vestir obra de José Risueño de Alconchel de 1718 que se venera en la cercana Iglesia de San Gil y Santa Ana. Las manos originales fueron cambiadas en 1928 por las actuales, obra de Enrique Martínez de Olalla.

Pasa desapercibida dada la profusión de artículos coloridos que ofrecen las tiendas de recuerdos y artesanía de los alrededores.



En esta casa y alguna más próxima existió hasta fechas recientes casas de alquiler de disfraces.

En la confluencia de nuestro trayecto con la calle Cárcel Baja y Calderería y algo más, se aumenta algo el ancho de vía.

Llegados a este punto inicia el tramo más turístico de la calle Elvira, el trasiego de personas se incrementa, lo mismo que los comercios, bares y restaurantes.





En la esquina con calle Cárcel Baja hay una potente pilona hidráulica para impedir el paso de vehículos no autorizados a Plaza Nueva y de ahí al Albayzin o al Bosque de la Alhambra.









Si nos adentramos a la derecha por la calle Cárcel Baja nos encontraremos la Discoteca "Granada 10", antes cine. Luego está el edificio que fue sede del Banco de Granada en la esquina con Gran Vía de Colón, en cuyo artículo enlazado di cuenta y detalle del polémico edificio.





A la izquierda de nuestro trayecto se abre la calle Calderería Nueva, que nos conduce al final del ascenso a la Plaza de San Gregorio; calle de innumerables comercios de recuerdos y artesanía así como de teterías, merece la pena recorrerla.

El nombre de la calle obviamente tiene relación con la fabricación y venta de calderos y recipientes metálicos.




En el ensanchamiento que sigue a la esquina con la calle Calderería Nueva fue la ubicación original del Pilar del Toro, que ahora adorna la Plaza Nueva junto a la Iglesia de San Gil y Santa Ana.

En el lado contrario a estas imágenes se halla el Hotel Posada del Toro.






Continuamos hasta encontrarnos a la derecha con la calle Cetti Meriem que nos conduce a la Gran Vía de Colón, aunque a mitad de su recorrido a la izquierda se abre la calle Joaquín Costa hasta calle Reyes Católicos. Calle (como todas las de este lado de la calle Elvira) de nueva apertura en el S. XX, pues en este lugar, desde la calle Cárcel Baja hasta la siguiente de Almireceros, existía el Palacio los Infantes o de Cetti Meriem
 (y antiguas casas anexas al edificio principal), palacio que tras ser corrala de viviendas y taller de carpintería se derribó para abrir la Gran Vía de Colón.



Más adelante de nuestro recorrido nos encontramos a la izquierda, tras pasar la calle Hospital Corpus Christi (que viene de la calle Calderería Vieja) y haciendo esquina la Iglesia 
del Corpus Christi o de los Hospitalicos.

La hermandad del Corpus Christi fue fundada en Santa Fe con el objeto de asistir y socorrer de los soldados heridos durante el asedio a la ciudad de Granada, posteriormente se ubicó en este lugar y estuvo en activo hasta la Desamortización de Mendizábal.
Presenta una interesante portada en piedra de Sierra Elvira según diseño de Alonso Cano.








Cuenta con un interior profusamente ornamentado. No se trata de un templo grande,  siendo su tamaño propicio para el recogimiento.


Lo de "hospitalicos" viene dado a la antigua existencia de dos hospitales: el del Corpus Christi en la misma manzana de la iglesia y el Hospital de la Caridad y Refugio de Granada (más conocido como "de Peregrinos"), ubicado en la inmediata calle Hospital de Peregrinos a la que se accede entrando por la anterior calle Hospital del Corpus Christi y girando inmediatamente a la izquierda.

Siguiendo nuestro trayecto nos encontramos a la derecha un ensanchamiento que se llama placeta de San Gil (en recuerdo de la antigua Iglesia de San Gil y su compás que se situaba un poco mas adelante en la que ahora es la Plaza Nueva abriendo portada a calle Elvira) en el que confluyen por la izquierda la calle Calderería Vieja, aquí giramos la vista a nuestra espalda para situarnos en la confluencia
Espacio este que el Ayuntamiento debería preocuparse de colocar contenedores sumergidos
 para que el aspecto fuera más presentable.

 accede a esta plaza también la calle Pan

y a la derecha Almireceros (como prolongación de la calle Pan) que nos lleva a Gran Vía de Colón, iniciando en ella a la izquierda la calle Sillería y luego cruzando la calle Joaquín Costa, donde a la derecha se encuentra la famosa Bodega La Mancha.

Esta zona (como ya se ha podido comprobar) tiene infinidad de bares, restaurantes, bodegas y tabernas para escoger (otra cosa es que haya espacio para poder entrar). Mención especial merece en esta misma calle de Almireceros la Bodega Castañeda, esquina con Sillería.





Volviendo para seguir nuestro trayecto por la calle Elvira, ya solo nos queda nombrar dos calles en la acera derecha: Bodegoncillos y Hermosa que desembocan ambas en Sillería y ya nos encontramos en la Plaza Nueva, frente a Plaza de Cuchilleros tras cruzar la calle Reyes Católicos por donde el Puente del Baño de la Corona (Qantarat Hamman al-Tay) salvaba el cauce del rio Darro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario