Ruta de Plaza del Realejo a Plaza Nueva

Esta ruta nos introduce por la judería de Granada, aquella Garnata al-Yahud, de los árabes. Quizás la parte más antigua de nuestra Granada, pues hay referencias de que la población judía se estableció en estos lugares en el S. I de nuestra era.

No es una ruta larga, por el contrario es cortita, pero sí es empinada.

Con cuestas, escalinatas y suelos de cantos rodados, es imprescindible usar calzado adecuado.


La imagen del recorrido se ha montado con Apple Maps.


Situándonos en la Plaza del Realejo, en su parte alta, cerca del pilar y la Cuesta del Realejo, a la izquierda de la imagen superior, se abre la calle Damasqueros por donde vamos a entrar para hacer un recorrido en dirección contraria al de la ruta de entrada principal en el Realejo y algo más enrevesada y sin duda muy original y bonita.
El nombre de la calle "damasqueros" hace referencia a la existencia en ella, en la antigüedad, de fabricantes y comerciantes de telas adamascadas o de Damasco.


Al poco de entrar en la calle Damasqueros, se inicia por la derecha la Cuesta de Santa Catalina (de Siena), aquella empinada cuesta que se recorre en la ruta de la serie MURALLAS de Plaza de los Campos a la Alcazaba de la Alhambra.

Tras pasar este punto se abre a la izquierda la calle Honda del Realejo, sinuosa calle que zigzaguea en ángulos rectos también recorrida en el artículo de ascenso de Plaza de los Campos a la Alcazaba de la Alhambra, y que nos llevaría a la plaza Fortuny si descendiéramos por ella.

Al fondo de la calle Damasqueros la vía gira a la izquierda en ángulo recto, pero a la derecha nos muestra una escalinata que nos invita a su ascenso, pues al fondo está la entrada al Carmen del Dulce Nombre de María.
 
Esa escalinata se trata del Callejón de Santa Catalina, que al llegar al final del ascenso gira a la derecha y nos conducirá (en llano), hasta la Cuesta de Santa Catalina... 
... en cuya confluencia nos hallaremos de frente con el sencillo edificio conventual de piedra y ladrillo del Convento que da nombre a los viales de alrededor.

Este convento hoy está cerrado por cuestiones económicas y sus monjas acogidas en el Convento de Nuestra Señora de la Piedad, al igual que las del Convento del Santi Spiritus (aquel que fundó la abuela del D. Alvaro de Bazán y Guzmán), de la calle Málaga.

Ya que hemos llegado a este punto en lugar de desandar lo andado descenderemos la Cuesta de Santa Catalina para volver a la calle Damasqueros y re-andarla...
...hasta situarnos de nuevo a la altura de la escalinata del ya recorrido callejón de Santa Catalina, donde giraremos a la izquierda para descender a la Plaza del Hospicio Viejo.

Pero antes de llegar a la plaza del Hospicio Viejo nos encontraremos a nuestra izquierda la salida de aquel ramal, ya citado en anteriores artículos, de la sinuosa calle Honda del Realejo.
Al fondo de la imagen la calle continúa en perpendicular a la izquierda para llegar a la calle Damasqueros y a la derecha para llevarnos a la Plaza Fortuny.
Y así llegamos a la plaza del Hospicio Viejo.

Llamada de esa forma por haber estado en el edificio que actualmente ocupa el Centro de Lenguas Modernas, el Hospicio Viejo en el que se acogían niños, niñas y ancianos pobres para retirarlos de las calles, hasta que estas funciones se trasladaron al Hospital Real.


Si bien la fachada del antiguo hospicio carece de interés arquitectónico, si resulta muy agradable el patio interior, generalmente muy animado por estudiantes en época lectiva.



Situados en la parte inferior de la plaza, podremos contemplar al fondo a la derecha el vial por el que hemos accedido con la tapia blanca del antiguo Hospicio Viejo y a nuestra izquierda se nos abre la calle Rodrigo del Campo.

Inmediata a la entrada de la calle se abre a la izquierda la calle Sacristía de Santa Escolástica, en cuya esquina tras la restauración del edificio se han dejado a la vista unos imponentes sillares de piedra caliza que, es de suponer fueron base de una edificación anterior, como en el caso del primer plano de la derecha de la imagen.

El nombre de la calle "sacristía..." nos pone en antecedentes de la existencia de la sacristía de aquella iglesia, hoy desaparecida, que se situó entre esta calle y la siguiente Cementerio de Santa Escolástica, por la que disponía de su entrada principal.

Ambas calles comunican por el Sur con la calle Santa Escolástica, que es continuación de la calle Pavaneras, a partir de la Plaza del Padre Suárez.

Siguiendo nuestro andar, nos hallaremos con el cruce de la citada calle Cementerio de Santa Escolástica, primero por la derecha y un paso después por la izquierda. Por la izquierda asciende de la calle Santa Escolástica y


por la derecha continúa el zigzagueante y estrecho ascenso hasta la Placeta de la Puerta del Sol, en este recorrido NO vamos a tomar ese callejón. En el conjunto de tres imágenes que muestro se puede contemplar el ascenso del autor de estas líneas por ese vial, que no es el más estrecho de la ciudad.

Lo de "cementerio" en el nombre de la vía viene de la antigua costumbre medieval, e incluso en la Edad Moderna, de enterrar a los difuntos no solo en el interior del templo, sino además, los menos pudientes, en los alrededores de éste. Los árabes contaban con sus rawdas (en lugares próximos a las viviendas, por ejemplo la rawda real en el recinto de la Alhambra) y maqbaras [cementerios a extramuros de la población, hemos de recordar aquí la gran maqbara a la entrada de la Madinat Garnata ante la Puerta Elvira, lo que ahora es, El Triunfo, Fuentenueva y alrededores] y los cristianos también continuaron hasta que en 1787 por Real Orden de Carlos III se derogó esta insalubre costumbre, permitiendo algunas y circunstanciales excepciones).

 no confundir con las "descalzas", que se encuentra muy próximo. 

Por cierto de maqbara, deriva en lengua castellana en macabro y macabrillas son las lápidas de los enterramientos árabes y que se utilizaron como material de construcción de iglesias, conventos y refuerzo de construcciones militares (Torres Bermejas y La Alhambra).

Continuamos nuestros pasos por la calle Rodrigo del Campo. Dicha titulación es en honor de Rodrigo del Campo, que fue Caballero Veinticuatro de la ciudad y Comendador, pues parece ser que tuvo su residencia en esta vía.


Los edificios de esta vía han sufrido el paso del tiempo y pocos quedan de antigüedad superior a los 70 años, por lo que se ha perdido aquel tipismo propio. Las dos imágenes que forman la ilustración anterior están tomadas en sentido contrario a nuestra marcha y aproximadamente desde el mismo lugar, no se ha podido precisar por falta de referencias comunes.

Continuando en un ligero ascenso por la calle Rodrigo del Campo nos vamos a encontrar a la derecha con un callejón en cuesta que según la lápida de nombre del vial dice ser "Placeta Berrocal".

Esta "placeta" y la paralela "cuesta", que se inicia más adelante, toman su nombre de un padre capuchino patriota que se reveló contra la ocupación  francesa y por ello ajusticiado en el Campo del Triunfo, en el mismo lugar donde luego lo sería también Mariana Pineda.

Por nuestra parte vamos a continuar nuestro ascenso y como vemos en la imagen al final de este tramo de "placeta" se halla un paredón, lo cual nos obliga a girar a la derecha...
... donde se nos muestra la fachada de la casa en la que se encuentra el "Centro de la Memoria SEFARDI de Granada". Centro de visita previamente concertada en el tfno. 610.060.255, y cerrado los sábados para cumplir con el "shabat".


En el descanso del ascenso donde se halla la casa citada giramos 180º y proseguimos el ascenso hasta...
...una placeta en la que confluye el vial por el que circulamos que es la "placeta Berrocal", al frente de él la propia Cuesta Berrocal que asciende de la calle Rodrigo del Campo (que sería el siguiente desvío a la derecha al que hemos tomado en la calle Rodrigo del Campo).

La placeta de la imagen se desarrolla en pendiente ¡como no!
en la parte superior a la izquierda una cuestecita da acceso a una casa al fondo, pero nosotros vamos a continuar por la dirección contraria, que es la continuación de la vía Cuesta de Berrocal...
para encontrarnos en la Placeta Puerta del Sol.

Ante esta imagen vemos a la derecha del todo la incorporación de la calle Cementerio de Santa Escolástica (con la baranda de ayuda junto a la fachada de la casa). La calle por la que circulamos y que se enmarca entre la casa de la derecha y el paredón que soporta el lavadero público, es realmente la parte inferior de la Placeta de la Puerta del Sol (Bib Axauro), que tiene ese nombre porque algo más adelante se hallaba dicha puerta de muralla. Aconsejo revisar el enlace a dos artículos de este espacio en los que se habla de dicha puerta y de la Placeta de la Puerta del Sol y su lavadero.

Volviendo a la imagen que antecede, nos encontramos a la izquierda dos escalinatas, la del extremo permite el acceso a la casa de la izquierda "Carmen de las Ánimas", la siguiente escalinata y de mayor protagonismo es por la que accede nuestra Cuesta de Berrocal, pero solo hasta el primer descanso, donde giraremos a la izquierda para continuar nuestro camino.


Independientemente de que nuestro camino nos conduzca por otro lugar, ya que estamos aquí y hemos visto los anteriores enlaces a los antiguos artículos que hablan del lugar ¿porqué no ascender al lavadero y descansar observando las vistas que se nos ofrecen desde esa altura?


El Carmen que se ve justo detrás entre las columnas del lavadero en la imagen de la derecha se trata del "Carmen de las Ánimas", que según dicen está construido sobre el Cementerio de Santa Escolástica y del que se cuenta que han habido apariciones (ver el enlace)...

Próximo a este lugar se abría en la muralla, que desde el Castillo de la Puerta de Bib-Ateibin) asciende por la derecha de la calle San Matías hasta las Torres Bermejas, la Puerta de Oriente o del Sol (Bib-Axauro).
Imágenes antiguas del famoso lavadero de la Puerta del Sol.

Luego de este descanso volvemos al primer descansillo de la escalinata para continuar nuestro trayecto de hoy.

y seguiremos hasta encontrarnos a la derecha la continuación de nuestra Cuesta Berrocal...

Me confieso un acérrimo crítico de los vándalos del bote de espray y el rotulador que dejan la huella de su incultura y falta de respeto al bien común o privado en cualquier lugar, pero he de reconocer que hay muestras de auténtico arte y con gracia, como el demostrado en esta pared desconchada en la que el artista ha encontrado la posible silueta de un gato, animal tan habitual de estos lares, y con cuatro trazos ha dejado la clara impronta de dicho animal.

Bien, continuamos nuestro camino por la izquierda
el muro y tapia de la derecha corresponden al Carmen de las Ánimas nº 2...
tras hacer el ligero giro a la derecha que nos obliga la Cuesta nos encontramos enfrente el muro que soporta la calle Cruz de Piedra del Realejo, la del edificio de fachada granate.

Ahí el día que tomé la foto había un camioncito de limpieza aparcado que me he visto obligado a borrar...

Al final del la cuesta nos encontramos una placetilla, en pendiente claro, en la que confluyen:

nuestra Cuesta de Berrocal que hemos felizmente coronado!!!
la calle Paredón Jesús de las Penas (aquel que viene desde el Aljibe de Rodrigo del Campo en la calle del mismo nombre),
la recientemente nombrada calle Cruz de Piedra del Realejo.












Justo enfrente del final de la Cuesta Berrocal que hemos ascendido se halla el portón de acceso de vehículos al Carmen del Maurón, que es inicio de la Cuesta de los Infantes ¡que no se asuste nadie que ya no vamos a subir más cuestas! Hemos llegado a la parte más alta de la colina del Mauror. Ahora toca bajar. En la misma tapia del portón podremos satisfacer la sed en el Pilar del Carmen del Maurón

Este carmen tiene una puerta de acceso principal por la calle Paredón de Jesús de las Penas, calle que será objeto de un artículo en proyecto por ahora.

Nos vamos a introducir en la Cuesta de los Infantes, lugar que ha sido objeto de infinidad de representaciones gráficas del romanticismo.

Ya he mencionado en otra ocasión que esta cuesta es objeto de una leyenda, o hecho, que menciona Felipe Romero Olmedo en su novela "El segundo hijo del mercader de sedas" en el que se relata la acción de unos jovenzuelos que una noche se introdujeron en la judería para aprovecharse de una bella joven judía, fechoría que acabó con la vida de la víctima...

Al entrar en la Cuesta de los Inocentes empieza nuestro descenso y podremos ver, al principio, unas casas modernas pero que se han construido conservando el estilo antiguo del barrio, en algún caso se ha incluido algún discreto detalle judaico.


Seguimos el descenso y al poco podremos admirar la alcazaba de la Alhambra con la majestuosa Torre de la Vela que admiró a aquellos primeros turistas del romanticismo.


Seguimos descendiendo y al final el vial gira a la derecha para asomarse a la Cuesta de Gomérez.

Vamos a descender la Cuesta de Gomérez sin relatar por mi parte detalles pues ya comentados en el artículo enlazado del vial.

Pero nos vamos a salir por la derecha en la única calle que se abre por ese lado en la acera en nuestro descenso antes de llegar a desembocar en Plaza Nueva.

Se trata de la calle de las Ánimas,


esquinas donde hubo tiempo atrás la afamadísima "Casa Valdívia" donde se vendían encajes, mantillas y mantones y accesorios propios...
 
Hoy los comercios han cambiado de productos, pero entraremos por esa calle de las Ánimas.

Por cierto, ahí también estuvo antiguamente la Posada de las Ánimas.

La calle toma el nombre del lenguaje popular, me explico. Dada la confluencia de conventos en la zona (Monjas Calzadas, Monjas Descalzas, Monjes de San Francisco, Santa Escolástica e incluso Sta. Catalina) y sus toques de campanas como llamamiento "a las ánimas",  propiciaban la confluencia en la calle de los fieles asistentes a tales rezos y de ahí lo de calle "de las ánimas".

Al final de la calle de las Ánimas, su continuación por la izquierda es la calle Rodrigo del Campo en ligero ascenso y donde, al poco de entrar, podríamos contemplar, en la pared de la derecha, las macabrillas que hemos mostrado casi al inicio de este artículo y que corresponden al muro del Museo-Monasterio de Carmelitas Calzadas, aquel que citamos en el artículo de la Ruta principal de entrada al Realejo. No vamos a seguir por esa calle y vamos a girar a la derecha...
... para continuar el descenso por un vial algo más ancho que es la calle Cuchilleros, donde a la izquierda...
...se abre la calle Monjas del Carmen, donde se halla la entrada al Museo-Monasterio de Carmelitas Calzadas, aquel que citamos en el artículo de la Ruta principal de entrada al Realejo, me repito ya lo se pero así queda mejor explicado.

Tampoco vamos a entrar en esa calle y seguiremos descendiendo unos pasos hasta una placita donde aparcan motos y escúteres... 
...y hay un antiguo palacio renacentista con una interesante portada y balcón principal, casi a la salida de la plaza.

...pero no saldremos de la plaza sin observar los antiguos edificios que hay a la derecha, concretamente el de en medio.


Continuaremos nuestro descenso para llegar a la Plaza de Cuchilleros. Lo de "cuchilleros" era porque aquí y alrededores se establecieron los talleres de cuchillos.

Esta plaza, que se abre a la Plaza Nueva como vemos en la imagen, es continuación de la calle Elvira en el punto de confluencia con la calle Reyes Católicos, por donde discurre el cauce del río Darro embovedado. y este punto de confluencia es donde se hallaba el Puente de los Leñadores, o del Baño de la Corona o Qantarat Hamman al-Tay.

Hipotética reconstrucción de la vista del Puente del Baño
de la Corona o Qantarat Hamman al-Tay, -construido
con lajas y piedra franca- baños que se hallaban
a la izquierda del cauce, tras las casas de esta imagen.

Al otro lado del cauce se encontraba la Placeta de San Gil y su correspondiente iglesia, pues la Plaza Nueva era mucho más recogida de superficie y además dividida en la parte superior por el Pilar de las Ninfas (imperdible enlace) que la separaba de la Plaza de Santa Ana.

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