Según cita Antonio Joaquín Afán de Ribera y González de Arévalo en su libro "Los días del Albaicín:: Tradiciones, leyendas y cuentos granadinos"...
"...allá por el año de María Castaña un matrimonio, él viejo y cachazudo y ella joven, casquivana y agraciada por demás, hasta el punto de haberse prendado de ella un alcalde del Crimen, el día en que camino de la Chancillería, por dónde vivían los cónyuges, vio a la guapa asomada a su balcón.
Ligera de cascos ella, ausencia del marido y enamoradizo el del Crimen, terminó todo en adulterio...
Al asunto se suman las vecinas habladoras y llega todo a conocimiento del marido que termina por coser a puñaladas al alcalde del Crimen.
Enseguida recayeron las sospechas en el burlado marido, quien, ante la inminente detención que se temía se presentó en la Corte y ante el mismo Rey confiesa su crimen y pide clemencia con esta pregunta:
-¿Qué haría un gato con un ratón que saquea su despensa comiéndose el mejor bocado de ella?
a esto el Rey contesta:
¡Matarlo!
Tras la comparecencia, el Rey decretó el indulto del ingenioso personaje y, según cuenta Afán de Rivera, le concedió para sus descendientes que colocaran la figura de un gato en un cuartel de su escudo, que colocaron sobre el dintel de la casa que hacía esquina entre el callejón y la Placeta de San Gregorio, hoy desaparecida, escudo que el propio Afán de Ribera dice haber visto.
El burlado marido llevó hasta su tumba el sobrenombre de "El Gato" y el callejón quedó nominado también de la misma manera.
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