Son habituales en nuestro callejero las calles e incluso plazas con apellido de los santos y vírgenes del barrio o de los oficios que en ellas se concentraban.
Yo diría que no solo en nuestra Granada sino en toda la geografía española.
En este caso nos encontramos con una calle cuyo nombre especifica tres cosas (nombre y apellidos):
- Molino, porque existió uno en ella
- de cortezas, porque molía cortezas de árboles
- del Carmen, porque estaba próximo al convento del Carmen, actual Ayuntamiento.
Efectivamente lo indicado es fehaciente dado que existió un molino, seguramente movido por las aguas de la acequia Romayla, que molía cortezas de ciertos árboles para extraer los taninos que se utilizaban para el curtido de pieles.
Hemos de saber que en estos alrededores existía , la alhóndiga, el matadero, curtidores y tintes.
Tomaremos nuestro recorrido desde la calle Lepanto
Adentrándonos en la estrecha y umbría calle
llegaremos a su confluencia con al acceso a la plazuela Tovar y a la plaza Poeta Luis de Rosales, donde en el solar de una casa derruida, defendido por fuertes cadenas del posible aparcamiento de motos, se ha habilitado una fuente, algo insulsa a mi entender...
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