Extracto de lo leído en "GRANADA INSÓLITA" de Enrique Villar Yebra.
La Casa de los Girones se sitúa en la c/ Ancha de Santo Domingo nº 1 de Granada y hace esquina con la plaza de los Girones a la que da nombre.
Es una casa musulmana del S. XIII de cuya construcción original quedan escasos restos e incluso superficie, pues fue repartida y ha llegado a la actualidad muy mermada de tamaño.
Tras la conquista cristiana fue propiedad de los Téllez-Girón, duques de Osuna. Hoy está catalogada como monumento estatal, aunque ha sido vivienda e, incluso, casa de vecinos (corral).
"La gente del contorno decía que había un fantasma en la casa de los Girones. Las escasas personas que a altas horas de la noche pasaban por la placeta o por la calle Ancha, en aquel tiempo sin ruidos, decían oir como rugidos o bramidos que parecían voces oscuras, terroríficas, lamentos de un alma en pena, que brotaban del interior de la casa de los Girones, por el ventanuco que, a ras del suelo, se abre por el lado de la placeta.
-¡Niño, no te acerques ahí, que hay un fantasma en la Casa de los Girones"
El último habitante de la casa fue Enrique Guerrero Fernández, músico violinista que decidió un día practicar el contrabajo, por lo que tras sus actuaciones en los teatros y cafetines musicales con orquesta volvía a su casa y se encerraba en el semisótano a estudiar y practicar dicho instrumento.
