En esta imagen vemos a la izquierda lacalle Reyes Católicos, a su derecha el edificio Olmedo y frente a nosotros al otro lado del paso de peatones el edificio de Correos. Entre estos dos últimos se abre la calleÁngel Ganivet.
Sin desplazarnos aún podemos observar a la derecha el frente de fachadas de la Acera del Casino. Tenemos que recordar que por ahí transcurría la muralla nazarí de la Madinat Garnata y debajo de la calle Reyes Católicos, aún hoy en día, el cauce del rio, límites físicos del antiguo barrio de San Matías.
Otra posibilidad de acceso es por la propia Puerta Real, saliendo de las calles Mesones o Reyes Católicos y enfrentándonos a Ángel Ganivet.
Entrada a la calle Ángel Ganivet por Puerta Real, a la izquierda el edificio Olmedo y a la derecha el de Correos.
Cruzamos el paso de peatones que corresponda, para pasar por delante del edificio de Correos o el de Olmedo y entrar en la calle Ángel Ganivet.
Imagen de un buzón de Correos de fachada, que se están retirando (¿quizás por vandalismo?).
Estos buzones estaban en uso en el antiguo edificio (situado donde ahora es la plaza de Isabel la católica). Habían varios leones para distintos destinos y a los niños nos decían que las cartas de los “Reyes Magos” se tenían que echar en el que ponía EXTRANJERO, también nos decían que al tirar la carta había que decir en voz alta el destino…
Nos encontramos en una moderna calle con aceras porticadas y sólidos edificios elevados, algunos de los cuales merecen la observación artística, pero no todos... Calle abierta en la posguerra civil e inaugurada en Mayo de 1943, aunque sin haberse construido aún los nuevos edificios, por el dictador Francisco Franco siendo alcalde de la ciudad Antonio Gallego Burín.
El dictador cortando la cinta inaugural junto al alcalde de la ciudad y otras autoridades.
Obsérvese al fondo de la imagen el edificio del antiguo Teatro Cervantes.
Curiosamente se nombra a la vía con el nombre de Ángel Ganivet, siendo este personaje un acérrimo crítico a las transformaciones de la ciudad (léase su libro "Granada la bella").
Pero vamos a lo que vamos, que es recorrer esta importante vía, accediendo por la arcada izquierda.
El edificio Olmedo dispone de una galería comercial en su planta baja que transcurre por detrás de su señorial vestíbulo de entrada en la esquina. Esta galería comercial tiene acceso por la calle Reyes Católicos y por la calle Angel Ganivet, esta será el primer acceso que nos encontraremos andando bajo la arcada de la izquierda de la calle.
Siguiendo por la calle, poco más adelante, nos encontraremos con una escalinata ascendente que se trata de la calle Escudo del Carmen, que nos conduciría a la Plaza del Carmen (o del Ayuntamiento), continuando, en una ligera curva a la derecha, hasta su desembocadura en la calle San Matías.
Continuamos nuestro trayecto y volvemos a encontrarnos a la izquierda otra escalinata que es la calle Gozo, que os llevaría hasta la calle Navas, dejando, primero a la izquierda, la calle Rector Morata y más adelante, a la derecha, la calle Sarabia.
Pero continuaremos nuestro andar por la calle Ángel Ganivet para ver a la derecha la calle Almona del Campillo, calle que nos une con la Acera del Casino dejando a la izquierda (a mitad de su trayectoria) la calle Moras. Vemos en la esquina final de la izquierda el lateral del Teatro Isabel la Católica, con la estatua de la reina en lo alto de su torre.
Pero continuando nuestro trayecto nos volvemos a encontrar a la izquierda con la calle (cuesta) Cuadro de San Antonio. Calle que nos llevaría hasta su final en la perpendicular calle de Piedra Santa, cruzando las calles: Sarabia y Navas y casi a su final dejando a su izquierda la calle Suspiro.
Casi a la misma altura, unos metros más adelante, pero en el lado derecho de la calle que recorremos se abre la calle Joaquín Sorolla, insigne "pintor de luz" que no merece que el vial con el que se le honra hoy en día este ocupado como aparcamiento de motos presentando un aspecto tan desagradable a la vista.
Este vial nos conduce a la Plaza del Campillo, dejando a la derecha el otro acceso a la calle Moras, calle que llega hasta la de Almona del Campillo, comentada anteriormente en esta misma acera derecha de la de Ángel Ganivet.
En la imagen de la izquierda se muestra el acceso al vial desde la principal que recorremos, al fondo gira en ángulo de 90º y muestra la de la derecha.
El edificio de la izquierda de las anteriores imágenes se trata del edificio Cervantes, construido sobre el solar que ocupó en histórico Teatro Cervantes (llamado Napoleón durante la ocupación francesa).
Y llegamos al final de la calle Ángel Ganivet, que termina con la calle Andorra a la derecha.
Esta corta calle Andorra a su final salva el desnivel con la calle Sarabia con una escalinata y una rampa.
Al fondo a la derecha de esta calle en las fechas que hemos tomado la foto que ilustra el texto, sobre un solar que colinda con calle Sarabia y con la calle San Matías, se está construyendo un nuevo edificio que por las trazas que se le ven tendrá un diseño acorde con sus vecinos. Felicidades!!!!
En el año 1594 se funda el Beaterio de Santa María Egipcíaca por el Arzobispo Pedro de Castro para la custodia y reeducación de mujeres descarriadas. Posteriormente la labor social se incrementa con la de acogimiento de niñas (hasta los 13 años) abandonadas en las calles, para educarlas y poderlas reintroducir en la sociedad o "tomando estado" (religioso o matrimonial) o para servir de criadas. Ambas funciones (mujeres y niñas) debían estar totalmente separadas (para evitar malas compañías y enseñanzas), aunque la dirección y servicio fuera cuestión de las mismas beatas.
Conviene centrar el origen y función de un BEATERIO.
Un beaterio se forma por la asociación de varias mujeres piadosas, no necesariamente monjas, y con la protección de personas de la nobleza y adineradas (generalmente mujeres) para cumplir una función benefactora, obviamente regidas por unas reglas de inspiración religiosa.
En el caso que nos ocupa la función principal era la recogida y educación (religiosa y civil), principalmente de mujeres perdidas (prostitutas) y posteriormente de niñas pobres huérfanas o abandonadas en las calles y con ello evitar que se "perdieran", con objeto de su posterior reinserción en la sociedad.
En algún momento llegó a ser correccional y casi cárcel (algunos autores dan una, para mi excesiva, importancia a la estancia de Mariana Pineda en este establecimiento tras su prendimiento que apenas fueron dos meses), la función benefactora era más importante.
Es digno de mención la obra del dramaturgo granadino D. José Martín Recuerda "Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipcíaca"
En origen se situaba en una casa anexa a la Iglesia de San Antón. No he encontrado referencias de cuando y cómo, si fuera cierto, el Beaterio cambia de ubicación. También podría ser factible que ante la necesidad de separar fisicamente las dos funciones benéficas (la de Arrecogidas para mujeres descarriadas y la del Colegio de la Concepción para niñas pobres y abandonadas), se habilitara la casa del antiguo nº 13 de la calle Recogidas (antes Verónica), numeración que no se corresponde con el actual.
En el plano de la ciudad de Francisco Dalmau (1796) ya nombra como "calle Recogidas" este vial, continuación de la Placeta de San Antón.
Imagen que sitúa la Casa del nº 13 de la antigua Calle Recogidas, junto a la posada Patazas en el nº 11. números que no se corresponden con los actuales.
A mi entender esta casa tuvo la función del Colegio de la Purísima Concepción, pero no he podido confirmarlo, de cualquier forma fueran mujeres descarriadas o niñas abandonadas, ambos tipos eran recogidas.
Ambrosio Vico, en su plataforma, también lo sitúa separado del actual convento de Hermanas Capuchinas.
Y esta otra imagen sitúa la casa frente al Hotel Universal, que aun hoy día existe, aunque totalmente renovado.
Lo importante de esta institución fue su funcionalidad, de la cual toma nombre la calle.
En el período de la invasión francesa, 1810/1812, la ciudad sufrió importantes cambios, incluso alguno positivo, pero los conventos e iglesias se convirtieron en cuarteles (San Jerónimo, La Merced, San Francisco, Trinidad...). Posteriormente a ello les tocó sufrir también la desamortización de Mendizábal, 1836/1837. En ambos casos, los expolios, destrozos y demás daños fueron muchos, la mayoría irrecuperables. No obstante el beaterio recuperó su funcionamiento y no fue hasta mediados del siglo XX cuando cerró definitivamente. Continuando el limítrofe con la Iglesia de San Antón, como convento de Monjas Capuchinas a las que se les donó en compensación por la pérdida del que poseían sobre lo que hoy es la Plaza de la Romanilla.