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La monja emparedada

El emparedamiento era un castigo, generalmente aplicado a mujeres acusadas de infidelidad, aunque algunas lo hicieron temporalmente por penitencia. En algunos casos disponían de un ventanuco por el que podrían suministrarle alimentos y ventilación.
Como reminiscencias de este castigo he conocido celdas monacales en las que apenas tenían visión del altar de la capilla para seguir la misa y puerta para el uso más imprescindible.

El castigo consistía en encerrar entre paredes a la acusada generalmente hasta su muerte y en otros, como tengo noticia de un caso en la ciudad de Úbeda (Jaén), para ocultar su cadáver; en este caso la mujer fue asesinada por su esposo al enterarse de que tenía un amante y de esa forma justificó la ausencia con su huida con él, hallándose sus huesos tras el transcurso de muchísimos años al realizar una reforma.

La ¿leyenda? de la monja emparedada en el Palacio de Dar al-Horra

Grabado de Vinzenz Katzler (1823–1882)

Cuenta Francisco Henríquez de Jorquera en su “Anales de Granada“ pag. 601 correspondiente al año 1615:
"... por el mes de Septiembre, hicieron justicia en esta ciudad de Granada de un hombre llamado Gaspar Dávila, torcedor de seda, vecino de dicha ciudad, por aver rompido la serca de la huerta del monasterio de monjas de Santa Isabel la Real para sacar a una monja de dicho monasterio o tener que ver con ella, por lo cual fue ahorcado en Plaza Nueva, por sentencia de los señores alcaldes de corte de esta Real Chancillería y la dicha monja, que por ser de calidad no nombro, fue mandada emparedar en dicho monasterio sin otros rigurosos castigos que le mandó dar su religión."


Enrique Villar Yebra en su libro “albaicín”, esta referencia no la he podido verificar.
"Y un día, hallándome en el palacio de Daralhorra, que fue parte del convento de Santa Isabel la Real, subí una escalera hacia el lado de una torrecilla que se eleva sobre el testero del Norte y me pareció encontrar allí el escenario de mi sueño; tan idéntico era el sitio, excepto que no había aquel soñado rincón oscuro, sino una pared. La toqué y sonó a hueco. Aquello me excitó. Y como estaban restaurando algo, por lo que andaba por allí José Torres, el maestro de obras de la Alhambra, lo llamé, le hice comprobar el sonido a hueco del muro, y le pedí que me picara en él con una herramienta. No quería y tuve que rogarle mucho para que lo hiciera; temía llevarse una bronca del arquitecto Francisco Prieto Moreno. Pero al final lo hizo y se vio que sólo era un tabique que cerraba un reducido cubículo. Y dentro estaban los restos de aquella desdichada monja que habían condenado a morir emparedada en el siglo XVII. Sólo un montón de huesos desperdigados por el suelo…"

Poco resta decir a lo expuesto, cada cual que se forme su opinión. Pero de cualquier forma hemos de interpretar los hechos según las costumbres del momento en que se produjeron, por muy alarmante que nos parezcan, y no desde las actuales costumbres, leyes o formas de pensar.

"Consuetudo est altera lex" = Grande es la fuerza de la costumbre.

Hospicio y Casa Cuna

La Dra. en Historia Dña. María del Prado DE LA FUENTE GALÁN (profesora de la UGR), a través de sus publicaciones sobre estos temas, es la principal fuente de lo que aquí os resumo.

Llegamos a interesarnos en estos temas a través de un paseo por la Calle Elvira, en la que nos encontramos con la Casa Cuna, y edificios adyacentes total y felizmente reconstruidos y convertidos en viviendas de alquiler social, ya lo eran anteriormente, en la que se ha procurado conservar la estructura de corrala original así como algunos de sus elementos estructurales.

El siglo XVIII, el Siglo de la Luces (Ilustración), resulta un revulsivo intelectual y social, en el que se tratan de cambiar aspectos y penosas situaciones que anteriormente resultaban habituales.
Una de ellas era el abandono de niños en las calles, por huérfanos o por miseria, niños que a falta de hogar o familia vivían en las calles, que morían en las calles, recién nacidos (más los ilegítimos o que sus padres no los podían mantener), eran abandonados en los soportales de iglesias, conventos o casas particulares, llegando a ser muchos de ellos pasto de las alimañas, cadáveres tirados en los albañales... Situación dantesca que desgraciadamente eran habituales en la época y no solo en nuestra ciudad y que exporádicamente algún caso asalta las noticias.

Si bien la fundación de una Casa Cuna para niños abandonados data del año 1504 como un departamento del Hospital Real, no hay constancia documental de la funcionalidad de él en ese edificio. Sin embargo existían 21 establecimientos, dependientes del Hospital Real, para el acogimiento y cuidado de niños abandonados... otra cosa es que fueran funcionales, suficientes y dispusieran de adecuados recursos económicos y seriedad de sus servidores.

En la segunda mitad del S. XVIII el intervencionismo gubernamental ilustrado en esta materia social impulsó la creación de Instituciones benéficas capaces de acoger a: pobres, vagos, prostitutas, huérfanos, niños abandonados, inválidos, enfermos y viejos. Y se teoriza la fundación de las Casas de Misericordia, Hospicios...

bajo esta premisa se crea en Granada el Real Hospicio (1753), según Orden del Marqués de la Ensenada al Presidente de la Real Chancillería, y se unifican en él las diversas fundaciones que se dedicaban a la asistencia social. Ubicándose en la Calle Elvira nº 85, luego se añadieron edificios anexos.

Además se habilita una casa anexa para Casa Cuna u Hospital de niños expósitos.
Aunque estos edificios contaban con comunicación interna sus entradas estaban separadas.


El Hospicio tenía su acceso por la calle Elvira, pero la Casa Cuna lo hacía por detrás, había que acceder por la calle Azacayas (nombre que procede del barrio destruido por la obra de la Gran Via de Colón "Saqayaf-al-bazzarin"), en la que se abre el callejón Postigo de la Cuna y llegaba a la plaza del Pozo Airón, donde existía un torno para poder dejar a los recién nacidos expósitos de forma anónima. En el caso de que la embarazada llegase a la casa para dar a luz de forma discreta, llegaba velada y era atendida en el establecimiento en habitación exclusiva (existían cuatro) y se mantenía en ella durante tres días después del parto para recuperarse, luego tenía que abandonar la casa y abandonar al expósito en la casa.


Esta situación prosigue durante unos años, pero la escasez de recursos que se refleja en un altísimo índice de mortandad, hace que termine ubicándose dentro del propio Hospital Real, dedicándose estos edificios al alquiler por sus nuevos propietarios.

El Pozo Airón, hoy cegado, era una profunda  sima a la que la cultura popular  le dotó de la funcionalidad de respiradero de la Tierra y que al poder escapar por ahí las fuerzas de la Naturaleza evitaba que los terremotos fueran más dañinos…

*Artículo de Gabriel Pozo Felguera sobre el Pozo Airón.


Carrera del Darro y Paseo de los Tristes

Este recorrido que presento hoy es corto pero intenso en contenido; podría ser complementario de otros, como por ejemplo: Gran Vía de Colón, calle Reyes Católicos, Plaza Nueva (por supuesto) e incluso la Cuesta del Rey Chico o algunas otras del Bajo Albayzín.

Para situarnos en el lugar y su circunstancia histórica, os muestro tres planos de distintas épocas:

En la izquierda se muestra este itinerario según el plano de Luis Seco de Lucena Escalada de como sería esta parte de la madinat antes de la conquista de la ciudad por los cristianos, S XV.
El del centro es la representación que hizo el arquitecto granadino Ambrosio Vico del mismo lugar a finales del S. XVII, que suponemos muy real en cuanto a situación de edificios, aunque con escasa técnica cartográfica.
A la derecha es una imagen del mapa actual tomada de "Maps" de Apple.

Mi interés al mostrar estas imágenes es documentar la variación urbanística del recorrido y básicamente situar la desaparecida muralla de la madinat zirí que limitaba con el río en este lugar (indicada en ROJO en el plano de la izquierda).
Ya en el del centro la muralla no existe, pues se derribó para construir edificios para uso de los nuevos habitantes (S. XVI), que además eran insignes personajes muchos de ellos relacionados con la cercana Real Chancillería de Plaza Nueva, de ahí la categoría constructiva de la mayoría de los edificios que aún perviven.
Algunos de los edificios que existen. en la actualidad, son nuevos o reconstruidos por diversas causas (abandono, ruina, inundaciones o terremotos), o necesidad de ensanchar la vía (anteriormente era mínima, aunque hoy día también lo es para el tráfico que soporta). Pero nos satisface que se ha logrado mantener la imagen post-medieval que enseñorea el trayecto. Lo que luego ya no ocurre en el Paseo de los Tristes que se ha permitido alguna construcción de lesiva visión.

Iniciaremos nuestro caminar en la Plaza Nueva, justo a la altura de la Iglesia de Santa Ana, sobre lo que en su día fue el Puente al-Hayyamin, o de los barberos, y que hoy es el inicio del embovedado del Darro. Para mayor información sobre el embovedado del río os enlazo a este trabajo de mi admirado Gabriel Pozo Felguera y este otro sobre los 14 puentes del Darro de Ocio Aventura Granada.
En este punto, inicio del embovedado del cauce y lugar donde se situaba el Puente de los Barberos o Alhajanes (Qantarat al-Hayyimin), hemos de girar la vista a la  perpendicular calle Pisas (como en todas las esquinas que encontremos en el trayecto), o continuación del antiguo puente, donde al fondo se observa la portada de la Casa de los Pisas, actual Museo de San Juan de Dios.
Dicho esto, de lo que quizás en otro momento volvamos a hablar, iniciamos nuestro trayecto de hoy y conforme subimos la ligera pendiente junto al pretil del cauce nos iremos fijando a un lado y a otro, luego volveremos por el mismo camino porque la vista puede ser diferente.

La Carrera del Darro

La Carrera del Darro, foto de Google Maps
La Carrera del Darro, imagen de Google Maps

Para mi la calle más bonita que conozco, otros dicen que es la más bonita del Mundo... no conozco tanto Mundo, pero si lo dicen será por algo. 

Yo invito en recorrerla, y a ser posible a distintas horas y épocas.

La nominación de "Carrera" procede por ser el trazado entre la antigua muralla zirí y el cauce "del" rio "Darro".

Se trata, junto con su continuación, el Paseo del Padre Manjón (de los Tristes), de la parte descubierta del río Darro en la ciudad, dado que desde Plaza Nueva hasta su desembocadura en el río Genil transcurre embovedado por el subsuelo, como ya se ha citado y se volverá a citar en otros artículos.

Repetimos la anterior imagen para relacionar los primeros edificios. Los dos primeros son de nueva construcción, como algunos más, pero conservando la imagen de los vecinos. el tercero es una casa palacio del S. XVI (renacimiento) como la mayoría, levantada por el Marqués de Sálar.

Hoy en día está dedicado a un comercio de perfumes.


Estos edificios, grandes casas y palacios resultan, actualmente, de incomoda habitación y costoso mantenimiento, por lo que su futuro pasa por ser destinados a sedes administrativas, museísticas, espectáculos o a comercios, bares y restaurantes aprovechando la altísima afluencia de posibles clientes que acceden a estos lugares. Por lo que hemos de aceptar esta situación como mal menor para la conservación de tan extraordinario patrimonio arquitectónico.

El siguiente edificio, esquina con la Cuesta Aceituneros se usa como "cueva flamenca La Comino"; aunque realmente no es una cueva, sino la bodega de la casa. 
Accediendo por esta cuesta se llega a la Casa Capitel Nazarí *** otra casa del S. XVI, perfectamente restaurada y dedicada a la hostelería.

Y la siguiente casa en la otra esquina de la Cuesta de Aceituneros corresponde a la, supuesta, casa natal de la insigne heroína Dña. Mariana Pineda Muñoz, hoy restaurada y dedicada a Hotel Palacio Mariana Pineda.   
 
Si en este lugar giramos la vista a nuestra espalda obtenemos una visión de la Plaza Nueva, el lateral de la Iglesia de San Gil y Santa Ana a la izquierda, el cauce del rio entrando en el embovedado justo donde anteriormente estaba el Puente de los Barberos y a la derecha la alineación de fachadas de edificios que desde la desembocadura de la Calle Elvira al fondo prosigue hasta la Carrera del Darro. Esta alineación se basa en la fachada de la Real Chancillería. 





Continuamos nuestro paseo junto al cauce del río y el siguiente edificio se encuentra en estado de abandono...

Tras dejar a la izquierda el callejón Lavadero de Santa Inés nos encontramos con la Casa de Mitra (también conocida como Casa del Sol) un magnífico edificio que fue propiedad del anticuario, coleccionista y comerciante Nicolás Fajardo Arcos a principios del S. XX, tras innumerables vicisitudes, de desastroso resultado durante el S. XX (como otros muchos también han sufrido y aun padecen), ha sido restaurado recientemente para dedicarlo a Aparta-hotel Ladrón de Agua.
Mirando a la derecha, bajo el plátano de indias que crece desde el cauce y sombrea en la mañana nuestro trayecto, vemos el río y las edificaciones de la otra orilla, que corresponden al barrio de la Churra. Aprovechamos la ocasión para citar aquí que esos edificios de la otra orilla son domicilios particulares y que en los espacios que han dejado libre los puentes y sus accesos han aprovechado para abrir bares y restaurantes. De cualquier forma llegado el momento nos ocuparemos de ese barrio.

Siguiendo el camino hay edificios dedicados a viviendas de vecinos ofreciéndonos un ligero ensanchamiento del camino hasta llegar al Puente de Cabrera (cristiano del S. XVII) que salva el cauce del rio para dar acceso a la ribera contraria.

En este punto de nuestro circuito al mirar a la derecha y alzando la vista empezamos a vislumbrar la Alcazaba de la Alhambra, concretamente la Torre de la Vela y la Torre de las Armas.

Ya que estamos aquí aprovechamos para pasar al otro lado del puente y ver la continuación de la Carrera y sus edificios.

Esta perspectiva nos permite visualizar las fachadas de los edificios que siguen hasta el siguiente Puente de Espinosa, que se vislumbra al final del vídeo, al volver nuestros pasos de nuevo a la Carrera, 

nos encontramos de frente con la Cuesta de Santa Inés donde, sin entrar en ella en esta ocasión, dejamos constancia de la existencia de Hotel Palacio de Santa Inés, y otros dos importantes palacios: el de los Olvidados (hoy Museo de la Inquisición) y la Casa Ágreda (en restauración a cargo del Ayuntamiento), asi como el propio Convento de Santa Inés, cuyo ajimez de madera se puede observar arriba al fondo en lo alto de la torre y en detalle en la foto de la derecha; por cierto en estado ruinoso.

Volvemos a centrarnos en la Carrera y continuamos dejando otras antiguas casas renacentistas en diversos estados de conservación y otras reformadas hasta para incluir un garaje de automóvil... para llegar al Puente de Espinosa.

Otro puente cristiano del S. XVII sobre el cauce del río, también aprovecharemos para pasar a la otra orilla desde donde observar, desde mayor distancia, los edificios de la Carrera.

y mirar con detalle el edificio que ocupa el Centro de Documentación Musical de Andalucía en el Palacio de los Carvajal/Casa de los Condes de Arco.

Vista de la fachada del edificio desde la ribera opuesta, al otro lado del Puente de Espinosa que está decorada con pintura que imita el aparejo de ladrillo y posee una gran variedad de vanos, siendo continuadora del tipo serliano establecido en la Real Chancillería.


Detalles del zaguán del Palacio. 🔜

Edificio de estilo manierista de finales del S. XVI que perteneció a D. Francisco Carvajal y Manrique Salazar y Luna, primer conde de Torrejón y corregidor de Granada en 1586.

El patio, situado a nivel de la primera planta debido a la orografía del solar, está porticado con columnas toscanas y arcos carpaneles. En él sobresale el mágnifico pilar adosado y la caja de escaleras.








En el nº 31 se haya El Bañuelo, Hamman al-Yawza (Baño del nogal), de época zirí (S. XI). Monumento incluido en la Dobla de Oro.


Tras dejar a la izquierda la Calle Bañuelo, se hallan una serie de edificios de uso habitacional y comercial sin mayor interés que el de su antigüedad, pero hemos de dejar constancia que fueron construidos a espaldas del Maristán de Granada, ahora en reconstrucción.
Frente a estos edificios que presentan su fachada a la Carrera existen los restos de la que fue la Puerta de los Tableros o Puente del Cadí, S. XI época zirí.

Puerta o coracha que tenía por objeto represar el agua del río para liberarla en caso de necesidad y para la limpieza del cauce.


No formaba parte de la muralla zirí, aunque si parece ser que era una coracha para el suministro de agua a la Alcazaba Qadima y a la Alcazaba Yidida. También se especula que sirvió de puente militar entre las dos alcazabas.

La vista de la Alhambra ya muestra la visión de la torre del Homenaje. Poco a poco el ascenso por el cauce del rio nos ofrece una visión de la Alhambra cada vez más amplia.

Preciosa visión nocturna del Puente del Cadí, cauce abajo, con el caserío del Barrio de La Churra al fondo.

Continuamos nuestro recorrido, dejando la calle Concepción de Zafra a nuestra izquierda y en la esquina vemos el Pilar del Convento de Zafra (de Santa Catalina de Siena). Sencillo pilar abrevadero de piedra de Sierra Elvira, cuya belleza se basa en su propia sencillez.







Llegados al edificio del Convento de Santa Catalina de Siena (más conocido como convento de Zafra), nos encontramos ante una portada que da acceso a su Iglesia de la escuela de Diego de Siloé labrada en piedra de Sierra Elvira. La nave se desarrolla en paralelo a la Carrera del Darro.
El convento es una agrupación de diversas casas nazaríes ocupando casi toda la manzana entre calles, salvo la casa del noroeste (la Casa de Zafra, S. XIV).

El convento se fundó en 1507 por D. Hernando de Zafra (secretario de los Reyes Católicos) y su esposa Dña. Leonor  de Torres. Se trata de una clausura de monjas dominicas.

La totalidad del conjunto conventual fue declarado Monumento Histórico-Artístico por decreto del 3 de junio de 1931.

Un poco más arriba se encuentra la discreta puerta de entrada al convento como corresponde a la humildad del hogar de clausura, un pequeño cartel anuncia que se venden dulces.

En el zaguán de la entrada y a través del oportuno torno nos atenderán las demandas.

Estos productos de su cocina son afamadísimos en la población, pero especialmente los dulces navideños.




Girando la vista a la derecha, por encima de la vegetación, podemos ver el campanario de la vecina Iglesia de San Pedro y San Pablo  y más alejado se nos muestra la Torre de Comares de la Alhambra.

Comparad esta foto mía actual con la antigua que muestro más adelante con menos frondosidad, para hablar de la Iglesia de San Pedro y la vista de la Torre de Comares 









Llegados a este punto vamos a salirnos un poco de nuestro trayecto, que retomaremos enseguida. Al llegar a la esquina de la calle Zafra entraremos en ella para ascender unos metros hasta llegar a una placeta (muy pequeña) que se abre a la izquierda y da acceso a la calle Portería de Concepción.

Y aquí nos encontramos con una portada tapiada, que en su día daría acceso a un oratorio ubicado (de ahí el lujo en su construcción) entre las casas nazaríes que fueron base del convento.












Ya que estamos aquí seguiremos por la calle Portería de Concepción... hasta llegar a la esquina noroeste de la manzana del convento y encontrarnos con la Casa de Zafra (S. XIV), que aconsejo visitar. Pertenece al servicio turístico "Dobla de Oro"


Salimos de la Casa de Zafra y dirigimos nuestros pasos a la izquierda para asomarnos a la calle Concepción de Zafra, pero continuamos por la calle Portería de Concepción















hasta encontrarnos a la izquierda las vallas de las obras de reconstrucción del Maristán de Granada.

El Maristán era un hospital fundado por Mohamed V a mediados del S. XIV. Tras ser hospital, fue manicomio, luego Ceca para acuñar moneda, más tarde almacén, casa de vecinos, albergue de monjes, cuartel y cárcel. En 1843 el Ayuntamiento lo derribó parcialmente??? y progresivamente fue destruyéndose y abandonándose hasta que recientemente se ha iniciado su reconstrucción.

Es nuestro deseo que esta reconstrucción pueda llegar a su completo final.

Aquí os presento un magnífico dibujo de mi amigo el profesor D. José Manuel Vigueras Roldán, recientemente fallecido, que representa como sería el Maristán de Granada a pleno rendimiento.
Es mencionable la ubicación de El Bañuelo (del que hemos hablado unas líneas antes), y su proximidad al Maristán. La Carrera del Darro se sitúa en la esquina superior izquierda de la imagen y en línea con la fachada del acceso a los baños y detrás del hospital se encuentra el edificio blanco del que hemos mostrado imagen.

Donde el Maristán tenía la huerta de plantas medicinales, el laboratorio y la farmacia (numerados 1, 2 y 3 en el dibujo) hoy se sitúa el patio de acceso al convento de la Concepción, de clausura femenina, que dispone de un interesante museo conventual.

Al llegar a la esquina descenderemos a la izquierda por la calle Bañuelo para seguir nuestro recorrido de la Carrera del Darro, volviendo por la izquierda a nuestro punto de desvío.







Muestro aquí una vieja foto en la que, sin vegetación crecida que oculte el edificio, se muestra al frente la Iglesia de San Pedro y San Pablo y a la derecha el Tajo de San Pedro y encima de este se vislumbra la Torre de Comares.













Llegados a la cerca de la Iglesia de San Pedro y San Pablo, si se hallase abierta, aconsejo acceder a su plaza de acceso para conseguir una mejor perspectiva visual.
En este punto el cauce del río hace un serpenteo dejando esta superficie donde se ubica la iglesia y algunos edificios detrás de ella hasta llegar al Paseo del Padre Manjón.

Desde esta plaza nos asomaremos al cauce del río y veremos el regato de agua entre la vegetación, unas ruinas de anteriores construcciones y más arriba la tierra descubierta.
Se oye la voz de mi amigo y habitual acompañante Antonio Valenzuela Gómez, explicando sobre el acueducto hoy destruido que daba continuidad al agua de la Acequia Romayla. También puede verse entre la maleza el desprendimiento de tierra del Tajo de San Pedro.

Pero no es el objeto de este artículo. Os dejo enlaces a estos temas para quien desee ampliar información.

Volviendo a lo que nos ocupa y situados en la plaza de entrada a la Iglesia de San Pedro y San Pablo y volviendo la vista a la Carrera, desde el lugar en el que nos hemos asomado al cauce, se nos presenta enfrente la fachada plateresca de la Casa de Castril, de 1539, mostrando su magnífica portada y el curioso balcón en esquina tapiado, base de una conocida leyenda romántica.

En la actualidad el edificio es sede del Museo Arqueológico Provincial, que sin mostrar una colección muy extensa si son muestras arqueológicas de gran importancia y lo hacen de una forma muy instructiva.

La visita es ineludible y además el acceso es gratuito.



Tanto el zaguan de entrada a la casa como sus aberturas, baranda de escalera y el patio merecen la atención.

La Iglesia de San Pedro y San Pablo vista de noche desde la calzada de la Carrera.















A continuación de la Casa de Castril y contigua a ella se sitúa la casa del pintor Rafael Latorre Viedma.

Casa vivienda del pintor, donde falleció en 1960, también fue estudio, taller de restauración y anticuario.

Era asimismo lugar de tertulias artísticas.











Continuando nuestro recorrido de ascenso llegamos a la altura de la calle Gloria. Curiosa comunicación entre la Casa Latorre y el convento de San Bernardo

Obsérvense los rótulos con el nombre de las calles. El que se nos muestra de frente dice: " Manz 191 - Carrera d´darro - ??fas 17" y en medio la imagen de una granada coronada. Y en la calle que se inicia, en la pared de la derecha el clásico rótulo rectangular en cerámica Fajalauza con arco superior enmarcando una granada y en la parte rectangular más ancha el nombre de la calle.

Los que paseamos por la ciudad, y pienso de los visitantes que acuden a ella, echamos en falta en casi todas las esquinas estos rótulos que informen y sitúen al viandante. Es lamentable como se ha perdido la costumbre de informar de los nombres de las calles, siendo además tan característico este diseño de cerámica típica...
Debieran los responsables políticos de la ciudad contemplar esta necesidad cuya realización ayudaría a esta artesanía a continuar con su vialidad económica. 


Y situándonos en la salida de esta calle Gloria,  mirando a la Iglesia de San Pedro y San Pablo podemos admirar la portada lateral de la Iglesia.

Aquí os muestro mi foto a la par de otra antigua de la colección Gallegos, de la portada lateral de la iglesia.





Vamos a continuar con las fachadas izquierda de nuestro recorrido y a continuación de la calle Gloria nos encontramos con el Convento de San Bernardo, cenobio femenino de la orden del Cister.

Por cierto el acceso al convento es por la anterior Calle Gloria nº 2. En la Carrera se ofrece la entrada al templo, siendo esta de la sencillez y austeridad propia de la orden cisterciense.
Termina esta edificación en la perpendicular calle Santísimo,

Ocupando la siguiente esquina otra casa restaurada y convertida en establecimiento hotelero.

Contigua a otro edificio de uso privado.













Y vamos a terminar, tras pasar la siguiente calle Horno de Vidrio, para encontrarnos ante el edificio del primitivo Monte de Piedad de Santa Rita de Casia, primitivo Monte de Piedad de 1740, que ocupa toda la fachada de la manzana hasta la calle Monte de Piedad.

Dicha Entidad financiera concedía créditos, por un mínimo de 750 reales de vellón, con la garantía de bienes, alhajas, sedas y ropas en buen estado de uso, que pudieran ser vendidas en caso del impago de lo prestado.

Os muestro la imagen del edificio en cuestión desde el siguiente Paseo de Los Tristes para obtener mejor perspectiva.
El edificio dispone de dos entradas en los laterales de la fachada que ofrecen una portada de piedra Elvira y en sus adornos del dintel una pequeña estatua representando a Santa Rita de Casia en mármol blanco.


Llegados a este punto os ofrezco una imagen de los edificios de la acera derecha (detrás de la Iglesia), según subimos, de la Carrera del Darro y damos por finalizada esta parte del recorrido.

Pero hay un consejo pendiente aún. Según sea la hora o a la subida o a la vuelta hay en esa acera un Bar RAS, donde merece la pena hacer un alto en el camino.

Terminan estas construcciones en la Casa de Las Chirimías, pero hablaremos de ella en el siguiente tramo de nuestro trayecto de hoy.





Paseo del Padre Manjón, más conocido como "Paseo de Los Tristes"

En la antigüedad "Paseo de la Puerta de Guadix", dado que tras los edificios de la izquierda de nuestro recorrido continuaba la muralla zirí y a la altura del Puente del Aljibillo se abría la Puerta de Guadix para tomar camino de esa importante población.

El porqué del nombre "de los tristes" a este hermosísimo paseo

Desde el S, XIX el funeral de los fallecidos se celebraba en la Iglesia de Santa Ana, tras el cual se acompañaba al fallecido y sus dolientes por la Carrera del Darro y llegados a esta explanada los acompañantes que deseaban evitarse la subida de la pendiente Cuesta del Rey Chico despedían aquí a los allegados que si ascenderían hasta el Cementerio de San José para el sepelio del cadáver. De esa despedida, pésames, tristes abrazos y lágrimas se dio nombre al espacio...

Se trata de uno de los lugares más emblemáticos de Granada.

Me ha resultado curioso que Google Maps lo relacione como dos partes del mismo vial, para los que vivimos en Granada es una sola vía y además independientemente de los méritos indiscutibles del Padre Manjón para darle su nombre a este espacio, que no es solo una vía de circulación sino que se expande en una explanada donde se celebraban festejos desde la antigüedad, aquí se le conoce sencillamente por "Paseo de los Tristes" a todo el espacio.

Es la continuación de la Carrera del Darro que hemos detallado más arriba.

Se inicia en la confluencia con la Calle Monte de Piedad y el Puente de Las Chirimías; se llama así (el puente) por estar al pie de la Casa de Las Chirimías y termina en la curva que inicia la Cuesta del Chapiz.

La Casa de Las Chirimías, que es la última de las edificaciones de la acera derecha de nuestro trayecto de subida por la Carrera del Darro, pero a la vez es una tribuna para el servicio de los festejos a celebrar en la explanada del Paseo de Los Tristes.

Se construyó en 1609, como una torre exenta con el objeto de ser tribuna donde se pudieran situar las autoridades para contemplar los festejos y los músicos en la planta más alta para amenizar con trompetas y chirimías los festejos.

El puente, que se vislumbra en la foto abajo a la izquierda permite el acceso a la orilla izquierda del río y llegar al, hoy abandonado, Hotel Bosque de la Alhambra.
Si accedemos al puente y miramos rio abajo podremos ver las fachadas traseras de las casas del final de la Carrera del Darro construidas tras la Iglesia de San Pedro y San Pablo.
Desde el mismo lugar mirando cauce arriba.
Vemos a la derecha parte de la fachada del Hotel Bosques de la Alhambra y la de su sótano.
Al fondo el Carmen de los Chapiteles y en lo alto de la colina el Palacio del Generalife.



Frente a la casa de las Chirimías, lógicamente se abre la explanada, y lo primero que nos encontramos es una estatua del bailaor y coreógrafo Mario Maya Fajardo, artista criado en el Sacromonte, aunque nació en Cordoba, y que llevó su arte por todo el mundo.


Con esta foto de la entrada a la explanada nos podemos hacer una idea de su actual distribución. Al fondo, en lo alto de la montaña, vemos el palacio del Generalife.
A la izquierda, que no vemos, se encuentran las fachadas de los edificios y la calzada de circulación de vehículos.
En la parte peatonal de en medio las terrazas de los bares y restaurantes que atienden desde los locales de los edificios. No me cansaré que criticar la instalación de pérgolas y toldos casi fijas pues en realidad no se desarman nunca.
Luego tenemos el ajardinamiento y a la derecha el paseo propiamente dicho junto al borde del cauce con algunos bancos de piedra.

Y si miramos al otro lado del río podremos ver el antiguo Hotel Bosques de la Alhambra (Hotel Reuma o "la Casita de Muñecas"), en deplorable estado de abandono, aunque tras su adquisición por el Patronato de la Alhambra hay esperanza en su rehabilitación para darle algún uso, así como recuperar la acequia Romayla y abrir un paseo peatonal por ese lado del río.
En lo alto de la colina la Torre de Comares.


Si giramos la vista a la derecha y nos asomamos al cauce del rio en sentido descendente en este punto podremos ver el arco del Puente y la Casa de Las Chirimías.  














La fuente del Paseo. 
En la foto de la izquierda vemos la edificación blanca de las Escuelas del Ave María, y en el telón de fondo, difuminado por la distancia, la Abadía del Sacromonte.
Al fondo de la foto de la derecha la casa donde el Ayuntamiento fijó una placa cerámica en honor del Padre Manjón.
A la izquierda de esta casa asciende la calle Horno de Oro, donde se ubica otra casa nazarí Horno de Oro.

Seguimos ascendiendo y a la altura de la Cuesta de la Victoria terminan los templetes, semi provisionales-eternos, 
con un busto del Padre Manjón.

Al fondo de esta imagen se puede ver la parte superior de la que fue Sala de Fiestas del Rey Chico, hoy en día Escuela de Artes Escénicas y Centro Municipal de Arte Joven y, detrás, construcciones particulares de la Cuesta del Rey Chico.










Otra imagen de la Escuela de Artes Escénicas y Centro Municipal de Arte Joven y del Carmen de los Chapiteles. Entre los árboles del fondo apenas se puede distinguir el palacio del Generalife.








En esquina con la Cuesta de la Victoria y hasta la Cuesta del Chapiz tenemos la imponente, por el tamaño, mole que soporta la Casa Madre de las Escuelas del Ave María









Desde este lugar se tomó la foto nocturna de la cabecera de este espacio web y aquí os la presento de día:


Y terminamos nuestro recorrido de hoy en el Puente del Aljibillo, Qantarat Ibn Rasiq (Puente de los labradores), o del Rey Chico.
Es una construcción árabe del S. XIV que comunica la Cuesta del Chapiz (Puerta de Guadix) con la Cuesta del Rey Chico, el Camino de la Fuente del Avellano, y las viviendas y establecimientos de la orilla opuesta.










Y finalmente: