Mostrando entradas con la etiqueta Plaza del Padre Suarez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Plaza del Padre Suarez. Mostrar todas las entradas

Palacio de los Condes de Castillejo de Alazores

Situado en la calle Ballesteros, entre la Plaza del Padre Suarez y la calle Jesús y María.

Se la conoce erróneamente como la casa de Diego de Siloé, por la portada que es del estilo de aquel arquitecto, pero nunca fue la vivienda de tal arquitecto.

Tras haber sido: vivienda, colegio, taller, sede de un periódico, oficinas y finalmente "okupada", en la actualidad está en restauración con la intención de convertirla en un alojamiento de lujo.

Se trata de una casa palaciega del S. XVI, que dispone de una curiosa entrada renacentista en esquina, en cuyo tímpano conserva el escudo nobiliario del Condado de Castillejo de Alazores. Sobre ella asoma un balcón, esquinado también, de similar estilo y abre ventanas al exterior con bella decoración en escayola.

La casa ha sufrido ampliaciones, reformas y finalmente abandono que la ha llevado en un lamentable estado ruinoso del que se trata de rescatar.




Confío poder ofrecer mejores imágenes  y mayor información en el futuro, tras la restauración que se lleva a cabo.

Monumento a Isidoro Máiquez

Otro de los muchos monumentos viajeros de Granada, quizás este de los que más traslados ha sufrido, que recabó en su actual ubicación, la plaza del Padre Suarez, en la remodelación de esta en 1942 bajo las instrucciones de Antonio Gallego Burín.
Originalmente se instaló en la Plaza del Campillo, junto al Teatro Cervantes. Luego fue trasladado al cementerio de San José, después lo colocaron en la Plaza de los Lobos y finalmente al lugar que ocupa actualmente.

¿Quien fue Isidoro Máiquez para merecer tal monumento?

Retrato del actor pintado por Goya
Isidoro Máiquez, nació en Cartagena (Murcia) el 17/3/1768 y murió en Granada el 18/3/1820, el día siguiente a su 52º cumpleaños, enfermo, arruinado y declamando diálogos de sus personajes. Fue retratado por Goya.

Hijo de cómicos, continuó con la vocación de sus padres a pesar del criterio de ellos. Debutó en el Teatro del Príncipe de Madrid en 1791.
Casó con Antonia Prado, también actriz de la Compañía Martínez con la que debutó él en Madrid.

Actor que rompió con las normas imperantes en la interpretación de la época (amaneramiento, efectismo, falsedad y desidia) haciéndola más natural, lo que le condujo al éxito y la fama.

Hombre culto de ideología liberal, el Gobierno de Manuel Godoy le concedió una pensión para que pudiera desplazarse a París a estudiar la técnica de François-Joseph Talma. A su retorno consiguió grandísimo éxito interpretando personajes clásicos (Otelo, Macbeth...)

Como dramaturgo en 1818 creó el Reglamento de Máiquez, para adecuar la vida teatral madrileña.

El reinado absolutista de Fernando VII le llevó al exilio, Ciudad Real y Granada, por negarse a representar una obra que consideró mediocre de Javier de Burgos.