Aparte de otras fuentes de conocimiento este tema resume lo leído en artículos concretos de Mª del Prado de la Fuente Galán (Dpto. de Historia Moderna y de América. Universidad de Granada) y de Ana María Pérez Martín (Licenciada en Historia Contemporánea y Psicopedagogía). Enlaces que descargan archivos PDF.
En el año 1594 se funda el Beaterio de Santa María Egipcíaca por el Arzobispo Pedro de Castro para la custodia y reeducación de mujeres descarriadas. Posteriormente la labor social se incrementa con la de acogimiento de niñas (hasta los 13 años) abandonadas en las calles, para educarlas y poderlas reintroducir en la sociedad o "tomando estado" (religioso o matrimonial) o para servir de criadas. Ambas funciones (mujeres y niñas) debían estar totalmente separadas (para evitar malas compañías y enseñanzas), aunque la dirección y servicio fuera cuestión de las mismas beatas.
En el caso que nos ocupa la función principal era la recogida y educación (religiosa y civil), principalmente de mujeres perdidas (prostitutas) y posteriormente de niñas pobres huérfanas o abandonadas en las calles y con ello evitar que se "perdieran", con objeto de su posterior reinserción en la sociedad.
En algún momento llegó a ser correccional y casi cárcel (algunos autores dan una, para mi excesiva, importancia a la estancia de Mariana Pineda en este establecimiento tras su prendimiento que apenas fueron dos meses), la función benefactora era más importante.
Es digno de mención la obra del dramaturgo granadino D. José Martín Recuerda "Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipcíaca"
En origen se situaba en una casa anexa a la Iglesia de San Antón. No he encontrado referencias de cuando y cómo, si fuera cierto, el Beaterio cambia de ubicación. También podría ser factible que ante la necesidad de separar fisicamente las dos funciones benéficas (la de Arrecogidas para mujeres descarriadas y la del Colegio de la Concepción para niñas pobres y abandonadas), se habilitara la casa del antiguo nº 13 de la calle Recogidas (antes Verónica), numeración que no se corresponde con el actual.
En el plano de la ciudad de Francisco Dalmau (1796) ya nombra como "calle Recogidas" este vial, continuación de la Placeta de San Antón.
Ambrosio Vico, en su plataforma, también lo sitúa separado del actual convento de Hermanas Capuchinas.
Y esta otra imagen sitúa la casa frente al Hotel Universal, que aun hoy día existe, aunque totalmente renovado.
Lo importante de esta institución fue su funcionalidad, de la cual toma nombre la calle.
En el período de la invasión francesa, 1810/1812, la ciudad sufrió importantes cambios, incluso alguno positivo, pero los conventos e iglesias se convirtieron en cuarteles (San Jerónimo, La Merced, San Francisco, Trinidad...). Posteriormente a ello les tocó sufrir también la desamortización de Mendizábal, 1836/1837. En ambos casos, los expolios, destrozos y demás daños fueron muchos, la mayoría irrecuperables. No obstante el beaterio recuperó su funcionamiento y no fue hasta mediados del siglo XX cuando cerró definitivamente. Continuando el limítrofe con la Iglesia de San Antón, como convento de Monjas Capuchinas a las que se les donó en compensación por la pérdida del que poseían sobre lo que hoy es la Plaza de la Romanilla.





