Antes "Parque Antonio Jiménez Blanco" y ahora del Cuarto Real de Santo Domingo, designación que llama a engaño al poder confundirse con los aledaños jardines del espacio del Cuarto Real de Santo Domingo, de los que lo separan una alta tapia, aunque con portalón de acceso de uno a otro. Y también conocido como "El Jardín Zen" entre los vecinos.
En la imagen, extraída de Google Maps, se remarca en rojo el límite del parque que nos ocupa y en azul el contiguo correspondiente al Cuarto Real de Santo Domingo. Estos espacios bien podrían ser uno solo, de los que saldrían beneficiado el que hoy nos ocupa en cuanto a su cuidado y mantenimiento.
Forman parte, todas estas fincas, de la antigua Huerta Grande de la Almanxarra (Yannat al-Manyarâ al Kubra) del Arrabal de los Alfareros, o sea el Realejo, y contigua a los jardines de Cuarto Real de Santo Domingo. O sea aquellas huertas, casas y palacios que los Reyes Católicos concedieron a los monjes dominicos y a las monjas comendadoras de Santiago para su establecimiento en la ciudad recién conquistada.
Dentro del espacio dedicado al parque municipal que nos ocupa se hallan diversas zonas para el solaz; entrando a la derecha se abre un ala muy arbolada, algo más adentro a la izquierda un estanque alargado
cuyas aguas rebosan en otro a nivel interior formando un espejo de agua
Dispone de una área de aparatos para ejercicios de las personas mayores, bajo la sombra de los árboles, pero muy reseco todo.
Como se puede comprobar en el vídeo mostrado más arriba el espacio ofrece un aspecto descuidado y de abandono, incluso en mi visita vislumbré algunas inmundicias en el suelo. Las farolas continuaban encendidas al mediodía!!!
Este parque surge de la separación de parte de la que fue propiedad particular hasta su adquisición por el Ayuntamiento de Granada del Cuarto Real. Se inauguró en 2004 según el diseño y trabajos de. Dr. arquitecto Carlos Ferrater Lambarri, y los también arquitectos Yolanda Brasa Seco y Eduardo Jiménez Artacho. La falta de mantenimiento y el vandalismo condujo a su cierre en Noviembre de 2019.
El 25 de noviembre de 2022 de re-inaugura el espacio permitiendo el uso público nuevamente hasta la situación en la que se halla hoy en día.
No es entendible esta situación en un municipio que opta a ser Capital Cultural en 2031, una ciudad que invierte en obras de nuevo cuño, pero evita el correcto mantenimiento del patrimonio que posee...
En este artículo ha colaborado mi amigo Federico López Lupiañez a quien agradezco su valiosa aportación.
En esta ocasión nos vamos a centrar en el lado derecho de la calle Varela y nos pondremos de límite la que fue muralla del arrabal de los Alfareros, o sea, el trayecto de aquel tramo de muralla entre la Plaza de los Campos y la Plaza Fortuny.
Este paseo que os presento hoy es muy corto, pero según la hora en que lo recorramos puede tener un "alto índice de entretenimiento" por causa de los bares, tabernas y restaurantes que nos vamos a encontrar. Yo no voy aconsejar ninguno, pero los hay muy buenos. Si no deseáis entreteneros os aconsejo acudir por la mañana temprano. 😆
Vamos a iniciar el trayecto de hoy desde la Plaza de Mariana Pineda, para ascender por la Cuesta del Progreso,
y giraremos a la izquierda por la calle Varela (primera calle a la izquierda), por la que al poco de entrar dejaremos a la derecha la calle San Antonio (que nos llevaría al final de la Cuesta del Progreso casi entrando en la Plaza de los Campos) pero continuaremos para desviarnos a la derecha por la calle Virgen del Rosario, paralela a la anterior citada, y que también nos lleva a la misma plaza.
Pero antes de llegar a la Plaza dejamos a la izquierda la placeta del Agua, cuya prolongación es la calle Cruellas*, que termina en la Plaza de Carlos Cano.
*"Cruellas" apellido de Manuel Cruellas, caballero veinticuatro del Cabildo de Granada nombrado en el año 1701.
Antes de continuar al fondo para ascender los escalones echaremos la vista atrás para admirar la calle por la que venimos, calle Virgen del Rosario, observar su cuidado empedrado granadino y contemplar en la distancia el cruce con la calle Varela y su continuación hasta la calle San Matías.
Volvemos la mirada y nuestros pasos a la continuación de nuestro trayecto para llegar a la Plaza de los Campos (aquella que se tituló como "Plaza de los Campos Elíseos" pero que dado el tamaño de su superficie se consideró adecuado acortarle tan pomposo nombre).
Aquí cabe recordar que donde hoy se ubica un, relativamente, moderno edificio (enfrente de nuestro acceso a la plaza) fue donde se ubicó el primer Teatro Isabel la Católica, competencia que fue del Teatro Cervantes, y que destruyó un aparatoso incendio en marzo de 1936;
al entrar en la plaza contemplaremos el pequeño jardín y la fuente, pero giraremos a la izquierda para toparnos con la Comisaría de la Policía Nacional, en un edificio que formó parte de las instalaciones del próximo Convento de Santa Cruz la Real (hoy Colegio Mayor), concretamente dedicado en su origen a la formación y alojamiento de los niños del coro.
Nosotros vamos a entrar por la calle que se inicia a la izquierda, calle Fray Luis de Granada (poca calle para tan insigne personaje), que nos lleva a la antes citada Placeta del Agua
ahí giraremos a la derecha bordeando un solar pendiente de construir o convertir en plaza -ojalá- (cuya tapia ha sido vandalizada) para tomar, antes de entrar en la estrecha calle Cruellas* que se ve al fondo en la imagen, la calle Palacios a la derecha.
Aquí podemos observar que la contigua y paralela por la derecha calle Padre Maestro Luis de Granada se encuentra a un nivel superior, supuestamente sobre los cimientos de aquella primitiva defensa, con la que se comunica, al llegar a la calle Cordilleras* que se abre a la izquierda por una escalinata que invito a ascender.
Ya que hemos llegado aquí y es temprano por la mañana podemos asomarnos a la Plaza de Santo Domingo, concretamente en la esquina de la calle Portería de Santo Domingo, para observar la imagen de la plaza, el monumento a Fray Luis de Granada y la portada de la iglesia de Sto. Domingo.
Volvemos atrás en nuestros pasos para descender por la escalinata que subimos antes, flanqueada por las esculturas de dos leones que muestran el escudo de la ciudad (el da la derecha descabezado) y que proceden del Puente del Genil (puente que no es romano sino zirí), leones que tenían su inicial ubicación en la salida del puente del lado izquierdo del cauce, y que en la actualidad han sido sustituidos por unas nuevas copias.
Tras descender la escalinata seguimos con nuestro trayecto de hoy tomando la calle Cordilleras* para llegar a la Plaza de Carlos Cano.
*"Cordilleras" se refiere a una trenza de tripas de carnero u otro animal que se preparaba para alimento a gatos y perros. Es presumible que hubiera un establecimiento de este producto en esta calle y de ahí el nombre al vial.
La plaza de Carlos Cano antiguamente era de menor tamaño, pero el derribo de unos antiguos edificios ruinosos ha permitido ampliar su superficie con lo que su urbanización y arbolado ofrece un espacio de solaz que ha sido aprovechado por los establecimientos de alrededor para convertirla en una bar-plaza.
Al entrar en ella, siguiendo nuestro trayecto de hoy, nos encontramos a la izquierda con la calle Cruellas que viene de la Plaza del Agua.
Nuestro camino de hoy nos llevará por el frente, calle San Rafael, pero no llegaremos aún a la calle San Matías, sino que giraremos por la primera a la izquierda, calle Sacristía de San Matías donde, al fondo, veremos el edificio de la siguiente imagen
Edificio en la que antiguamente existió una academia, a la que mi amigo y principal colaborador Antonio asistió en su adolescencia y que luego se ha convertido en Centro Internacional de Estudios Superiores.
La casa, de final del S. XIX o principios del XX, abre fachada a la calle Risco de San Matías, que a la izquierda nos conduciría a la calle Varela, pero que nosotros tomaremos a la derecha para entrar en la Plaza Ábside de San Matías
Continuamos para situarnos en el compás de acceso al templo y desde ahí descendemos los escalones para situarnos en la calle San Matías, donde damos por finalizado nuestro recorrido.
Hay noticias de diversas plantaciones en esta gran superficie desde antiguo, pero el origen del actual "parque" es la creación de un jardín botánico por parte de los franceses durante su invasión (de 1810 a 1812). Tras la huída del ejercito francés, la situación económica del consistorio impidió que se mantuviera correctamente tal jardín botánico, por lo que no es hasta mediados el S. XIX, y sobre todo cuando la burguesía económica se presta a habitar en las proximidades, cuando se puede prestar más atención a esta zona, recuperar lo perdido y mejorarlo incluso.
Esta amplia superficie, de 8.000m2, tiene dos partes diferenciadas en su ancho, de las que me ocuparé por separado:
Una son los jardines de estilo romántico que asoman al cauce del río, que empiezan a la altura de la Plaza del Humilladero, justo a continuación del Puente del Genil.
Y la otra, el ancho bulevar con dos calzadas de circulación a los lados, aunque la más próxima al cauce actualmente está cerrada al tráfico rodado.
Esta última, a su vez, también tiene dos partes diferenciadas y además con nombre propio:
Paseo del Salón y Paseo de la Bomba, que son el motivo de este artículo.
Estos paseos han sido el lugar de solaz y paseos de la población, tanto a pié, como a caballo o en coches ya sean de tracción animal o mecánica en épocas más recientes. Dada la amplitud disponible se trasladó la Feria del Corpus aquí cuando antes se celebraba en la Carrera de la Virgen.
Paseo del Salón, antes de Colón.
Es el tramo más ancho y llega hasta la Fuente de los cuatro Leones.
Ascendiendo por la acera izquierda, que es la que dispone de edificios y es confluencia con el Barrio de Santa Escolástica, confluyen las siguientes vías: Callejón Alcantarilla, calles Concepción y Estepona y la Cuesta del Pescado, poco antes de llegar a la Fuente de los cuatro leones.
El quiosco de la música, se construyó en el S. XIX y primeramente se ubicó en la Plaza de Bib-Rambla aunque pronto se trasladó al Salón.
No obstante durante un tiempo estuvo en medio del bulevar y próximo a la Fuente de los leones. Tras una época de abandono y ruina ha sido restaurado y hoy día ofrece muy buen aspecto.
Se sitúa en mitad del trayecto del paseo aunque junto a la calzada.
Se utiliza para muchas actividades, danza, reuniones, charlas y poco para ofrecer música...
La Fuente de los leones, delimita y separa los dos paseos. Se trata de una fuente del S. XVII, que se hallaba en el claustro del Convento de Santa Cruz la Real y se trasladó directamente a este lugar mediados del S. XIX.
También en este espacio se ofrece una puerta de entrada al kiosko de Las Titas en las que podemos observar en lo alto de los pilares que soportan la puerta los leones que muestran el escudo de la ciudad obra de Juan de Sevilla.
Paseo de la Bomba
Más largo que el anterior pero algo más estrecho, no por ello menos lucido, resultando más sombreado.
Asciende la ligera pendiente entre la anterior fuente hasta la Rotonda del antiguo motor de vapor en la confluencia de la Cuesta de los Molinos y la calle del Puente Verde.
Llegan a él la Cuesta de Escoriaza y la calle Dr. Eduardo de Teresa. En su acera izquierda subiendo ofrece una buena colección de palacetes, de diversos estilos, que fueron vivienda de principales familias burguesas de final S. XIX y principio del XX. Merece la pena acercarse a visualizarlos.
Ofrece a los niños un parque de aparatos para su entretenimiento y juegos.
Al final del trayecto se llega a la Rotonda del motor de Vapor.
A la derecha de nuestro sentido de marcha está la calle del Puente Verde, a la que accederemos para adentrarnos en el siguiente artículo en los Jardines del Genil.
Pero a continuación del Paseo de la Bomba y antes de continuar por la Carretera de la Sierra, hay un espacio ajardinado con un doble estanquealargado con surtidores (actualmente en obras de mantenimiento) que se denomina Plaza del Duque de San Pedro de Galatino.