Granada según la vemos e interpretamos como habitantes.
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Bib-Rambla, plaza
Es fácil imaginar que esta zona fuera desde tiempo inmemorial una almuzara que llegado el momento y las necesidades de crecimiento de la población debió integrarse en la urbe.
Detalles de la plataforma de Ambrosio Vico y del plano de Francisco Dalmau. En el primero se indica la muralla y torreones, en el segundo la muralla ya ha sido derruida pero con línea punteada señala su situación en el plano.
Tanto nombrar la Plaza Bib-Rambla que ya llegó la hora de dedicarle su merecido monográfico.
El nombre del lugar corresponde a:
- Bib - puerta
- Rambla - arenal
Es, pues, la plaza de la Puerta del Arenal o del Arco de las Orejas, la primer nombre hace referencia a que la zona acumula los depósitos de arenas que sedimentaba el rio Darro en ese lugar, el segundo porque de la puerta se colgaban los miembros de los ajusticiados para dar ejemplo. Su ubicación era en el límite Sur de la Madinat Garnata y en el interior de la muralla nazarí, donde se abría la puerta que le da nombre, hoy en día reconstruida en el Bosque de la Alhambra; dicha puerta se situaba donde ahora está la calle Salamanca y abría a la actual calle Arco de la Orejas, aunque en época musulmana la fachada Este de la plaza estaba retranqueada y la puerta daba acceso directo a la plaza (según detalle de la Plataforma de Ambrosio Vico y el plano de Francisco Dalmau, que se exponen arriba, y de la ilustración de la derecha).
Debido a su situación junto a la muralla Sur de la Madinat Garnata, así como la proximidad a los edificios más importantes de la ciudad (Mezquita, Alcaicería, Madraza, Justicia y Alhóndigas así como la necesidad de un espacio abierto para ubicar los mercados y un lugar de ocio para la población hizo que se conformara esta plaza de la Madinat Garnata árabe. Con el transcurrir del tiempo la plaza ha sufrido múltiples transformaciones, no ya de su perímetro y obviamente de los edificios, sino también de su decoración y funcionalidad. De haber dispuesto de una calzada para vehículos a su alrededor, entre los árboles y las fachadas de edificios, tras su peatonalización aquella calzada ha permitido la ocupación de terrazas y templetes "provisionales para siempre" a mayor superficie comercial de los establecimientos de restauración, que han ocupado lo antiguos locales de ferretería, tiendas de confección, jugueterías y demás precisas para la vida en la ciudad.
Durante varias décadas del pasado siglo XX este espacio ha sido utilizado en época de Navidades como mercado de pavos, principalmente, y otras aves de corral.
Tras la conquista cristiana continuó en similares utilidades sociales e incluso se aumentó su superficie derribando edificaciones a su alrededor, se abrió en la muralla el Arco de las Cucharas para facilitar el acceso al Arrabal del Arenal (calles Mesones, Alhondiga...).
Este arco era parte de la Casa de los Miradores, edificio construido en el S. XVI (según diseño de Diego de Siloé), que en su base disponía de cinco arcos, siendo uno de ellos (el de la derecha de la imagen) el que permitía el acceso a la actual calle Arco de la Cucharas que desemboca en calle Mesones. En este edificio se situaba la Real Aduana de especiería, la de paños y lienzos y la de alcatifas, también se ubicaron en él oficinas del Cabildo.
Este edificio se apoyaba en el interior de la muralla, por lo que resultaba de muy escasa profundidad, al desmontarse aquella se logró ampliarlo casi hasta la calle Boteros.
Fue pasto de las llamas el dia 31 de Diciembre de 1879.
Imágenes del incendio en grabados de la época.
Hablamos de este edificio, aunque en la actualidad no exista, por la importancia que tuvo como palco de autoridades civiles para los espectáculos a celebrar en la Plaza (algunos de ellos ejecuciones de supuestos delincuentes, nótese el detalle que dibuja Ambrosio Vico de un cadalso), por la calidad de su diseño e incluso materiales que lo componían y por la habitual desidia en no recuperar importantes bienes dañados.
También queda de manifiesto el poder del fuego en la conformación de la ciudad, porque ya hemos dejado constancia de otros incendios destructores ¡incluso de cultura! pues en esta plaza se quemó en hoguera la biblioteca de la cercana Madraza musulmana a instancias del Cardenal Cisneros.
Las construcciones que se realizaron en el siglo XVI conformaban todas las fachadas como miradores para acoger al personal que acudía a los espectáculos y eventos, incluso se llegaron a instalar gradas para aumentar el aforo.
Actual calle Arco de las Cucharas vista desde la Plaza Bib-Rambla.
Ya que he hablado de este edificio que abría el Arco de la Cucharas al Arrabal del Arenal, continúo la relación de accesos siguiendo el movimiento de las agujas del reloj desde aquí:
A la derecha de la fachada Sur se abre el acceso a la plaza de la Pescadería.
En el edificio blanco de la foto de la derecha nació y vivió el dramaturgo José Martín Recuerda, y así lo testifica una placa en su fachada.
Merece la atención del paseante los adornos de la fachada y cierros del edificio amarillo de la izquierda a la casa de José Martín Recuerda.
Entre el edificio de fachada amarilla y la fachada trasera del Palacio Arzobispal. Palacio que, recordemos, también fue destruido por un incendio un 31 de Diciembre, pero en este caso en el año 1982. Este edificio se ha logrado reconstruir y conservar o restaurar antiguos componentes.
Si pudiéramos ver desde una distancia propicia esta fachada (normalmente lo impiden los templetes "temporales para toda la vida" o el verdor de los tilos), contemplaríamos la hornacina donde se ubica una estatua de la Virgen de las Angustias (patrona de la ciudad) y los cierros y adornos de dicha fachada de mayor calidad que la que abre a la Plaza de Alonso Cano, perdida por el retranqueo que hubo de sufrir para ampliar en compás de la Iglesia del Sagrario.
Haciendo esquina con el Palacio Arzobispal se abre la calle Libreros que nos conduce a la Plaza de Alonso Cano.
En estas esquinas se ubicaba el llamado "Rincón de Vagos" antes citado. en cuyos alrededores se fraguaban cuchillos para cuyo temple se usaban cuernos con lo que el olor de esta función resultaba desagradabilísimo. Olía a cuerno quemado.
Luego nos encontramos con dos accesos a la Alcaicería, las calles Paños y Ermita.
A continuación desemboca en la plaza la calle Zacatín e inmediatamente a la derecha se abre la calle Boabdil.
Sorprendentemente en este tramo de camino perimetral de la plaza no hay "templetes provisionales para toda la vida", pero si hay una colección de contenedores de basura y desperdicios.
Por si nos leyeran las personas responsables del Cabildo de la ciudad, les recordamos de que en ese lugar, poco más arriba o abajo, se situaban los urinarios subterráneos que se cegaron por insalubres en su día, ¿no se podrían ubicar esos adminísculos de limpieza en un sistema subterráneo moderno usando aquel hueco?
En la apertura de la siguiente calle Príncipe (calle que se abrió al final del S. XIX y que se le dio este nombre en conmemoración del nacimiento del que luego sería Rey D. Alfonso XIII) se abre esta imagen despejada de la plaza que nos ocupa. La calle Principe, que no es recta, nos comunica con la calle Reyes Católicos a la altura de la Plaza del Carmen.
Como en el anterior caso mostramos la imagen interior de la plaza desde el acceso de la Calle Salamanca, que también nos conduce a la plaza del Carmen.
En este punto, un poco más atrás y a la izquierda se abre la calle Arco de las Orejas, pues ahí es donde se ubicaba aquella importante puerta de la muralla, que daba acceso a la mayor parte de los productos que proveían a la Madinat Garnata.
En el centro de la plaza se sitúa la llamada Fuente de los Gigantones que era originaria del Convento de San Agustín, coronada por Neptuno y soportada por cuatro figuras humanas. La componen dos tazas (musulmanas?) pero acumula una serie de aditamentos que le restan la elegancia de la sencillez. A mi no me gusta nada, la encuentro horrenda.
Anteriormente se situó en ella un monumento a Fray Luis de Granada, que en la actualidad se halla en la Plaza de Santo Domingo.
Entrando en la Calle Arco de las Orejas y en el edificio que hace esquina a la derecha con la calle Salamanca, muestran en su fachada información dando fe de que en ese lugar exacto se ubicaba la famosa puerta, de la que también muestran una antigua imagen, pues al hacer obras en el edificio encontraron los cimientos y los conservan en el interior.
La puerta fue desmontada a finales del siglo XIX, después de haber sido declarada Monumento Nacional en 1881.
La plaza ha sido transformada durante su vida para adecuarse a las necesidades y costumbres de cada época, especialmente en la cristiana y sobre todo a partir del siglo XIX.
Colección de imágenes del Siglo XX de la Plaza Bib-Rambla.
Hoy en día la Plaza, entre los jardincillos y las fachadas circundantes, se haya totalmente invadida de terrazas entoldadas (de esas “provisionales para toda la vida”) que entorpecen el uso y disfrute de los transeúntes, reduciendo la superficie de solaz al cuadrado central, que a veces también ocupan mercadillos, pistas de patinaje sobre hielo, o eventos diversos.
Confiamos que en el futuro se tenga en cuenta la importancia histórica de este lugar y se trate de respetar LA PLAZA MAYOR DE GRANADA en toda su superficie.
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