de la Pescadería y de la Romanilla, plazas


Continuamos nuestro recorrido por el barrio del Sagrario por estas dos interesantes y curiosas plazas cuyos detalles pueden pasar desapercibidos sobre todo desde que se han convertido en "bar-plazas".

En esta imagen, extraída de Google Mapas, se indica (en azul) la calle Capuchinas que desde la Plaza de la Trinidad, a la izquierda, asciende hasta el cruce con la Calle Pie de la Torre y se une a Calle Cárcel Baja, separando ambas plazas. Obsérvese la Catedral y la Plaza de Alonso Cano a la derecha y parte de la Plaza Bib-Rambla en el margen inferior.

El acceso a cualquiera de ellas se puede realizar desde diversos puntos, pero como recientemente he publicado el artículo sobre la Plaza Bib-Rambla, yo voy a acceder a Pescadería desde allí, o sea, por donde se situaba la muralla nazarí.

En esta otra imagen (esta del plano de Francisco Dalmau fechado en 1796, de la misma superficie que el anterior actual) se puede comprobar las modificaciones sufridas en las construcciones de esta superficie. La plaza de la Romanilla la ocupaba el convento de Capuchinas, en la plaza de la Trinidad se encuentra aún el convento Trinitario. Y en realidad poco más ha sido modificado.






Ambas plazas que aquí nos ocupan se dedicaron a mercados.

Como bien indica el nombre de la primera de nuestro recorrido se centraba en el comercio del pescado que se abastecía de los puertos de Motril y Almuñécar.

En la memoria de los más mayores se recuerdan las dos naves que ocupaban esta plaza, con estructura de hierro colado que cubrían los diferentes puestos. Hoy en día esas naves se han sustituido por entoldados "provisionales para siempre" para ampliar el espacio de los comedores de los restaurantes de alrededor de la plaza.



El espacio de esta alargada plaza lo cruza un vial, la calle Marqués de Gerona, que por la parte superior nos comunica con la Plaza de las Pasiegas y la Catedral y en sentido contrario nos lleva a su continuación como calle Jáudenes*, tras cruzar la calle Alhóndiga.             

* Jáudenes, importante y noble familia de gran relevancia (política, social y económica) en la ciudad.

Al fondo a la plaza y a la izquierda, según nuestro recorrido, se abre un estrecho pasaje, calle Sillería (en árabe Zanagat al-Mihrab, porque a ella daba el mirador de la mezquita contigua Masyd al-Raqda o mezquita del Primer Sueño. El nombre castellano viene de una tienda de sillas), que la comunica directamente con la Plaza de la Trinidad.

Tras un ligero ascenso llegaremos a la Calle Capuchinas, llamada así por el convento de monjas Capuchinas que hubo en su momento en esta calle.

Si llegamos a este punto geográfico en horario comercial nos encontraremos en la esquina de la derecha una verdulería-frutería que desborda sus productos sobre el espacio peatonal, en una preciosa exhibición de productos de máxima calidad (atentos a los precios, lo marcado no es por Kg. sino por 1/4 de Kg.).

Aquí se abre la vista a la Plaza de la Romanilla y la calle Capuchinas se funde con la plaza, ofreciendo a la derecha la vista de la torre de la Catedral, donde esta calle se cruza con la calle Pié de la Torre y continúa como calle Cárcel Baja.

Estos solares eran los que ocupó el antiguo Convento de Madres Capuchinas, que dio nombre a la calle que hemos cruzado y que fue usado primeramente por las tropas napoleónicas (1810/1812) y luego se llevó por delante la Desamortización de Mendizábal. Actualmente el Convento se halla en la calle Recogidas tras la Iglesia de San Antón.

El nombre del espacio procede de su historia. Como ya he mencionado más arriba esta plaza también fue parte del mercado y concretamente de especias, verduras, hortalizas y carnes...
Este mercado también fue conocido por "Mercado de Capuchinas".

Dado el elevado precio de las especias y que su venta al por menor se realizaba en cantidades pequeñas, daba pie a posibles engaños con el peso real de la adquisición; de ahí que existiera un despacho (en un edificio municipal ya derruido) para comprobar la exactitud del peso del producto adquirido y eso se medía con una romana pequeña (romanilla) y de ahí el nombre a la Plaza.



Estas antiguas imágenes nos presentan el aspecto de aquel mercado, que compartía clientela y funcionalidad con el próximo Mercado de San Agustín, hasta que en 1970 se desmontaron los puestos que aquí mercaban.  
Más tarde, en los años 80 del pasado siglo, el mercado volvió a este lugar, mientras se renovaba el de San Agustín. Renovación que se dilató en el tiempo por diversas causas.

Este espacio también ha sido usado como aparcamiento de vehículos.

Tras lo cual el Cabildo de la ciudad tomó serias cartas en el asunto y resolvió, no sin las oportunas y habituales críticas de la ciudadanía convertir el solar en la plaza que actualmente es, principalmente para uso de los locales de restauración que la rodean y que la inundan, especialmente en la parte confluyente con la calle Capuchinas, con los templetes "provisionales para toda la vida", a costa de mermar espacio de uso para los transeúntes.

En las dos fotos inferiores de este cuadro anterior se observa el moderno edificio del Centro Federico García Lorca, que bajo mi modesta opinión ofrece una imagen  impropia de los restantes edificios que bordean la plaza.


Monumento al aguador, obra de Aurelio Teno Teno que se sitúa en la parte superior de la calle Capuchinas dentro del espacio de la plaza de la Romanilla. Aunque agobiado entre "templetes provisionales para toda la vida" de los establecimientos vecinos.

Los "aguadores" eran unos personajes muy habituales en la calles y plazas de la ciudad y en toda Andalucía. Saciaban la sed a las personas que se hallaban ante la escasez de otra oferta del preciado líquido y de establecimientos donde satisfacer esta necesidad.

Se ganaban la vida ofreciendo agua a los transeúntes a cambio de una moneda, agua que en Granada normalmente obtenían de la fuente del Avellano y transportaban en vasijas (generalmente metálicas) que portaba su burro en serón, lo que también servía como método refrigerante al evaporarse el agua con la que las mojaban.




Un curioso edificio que ofrece fachada a la plaza es el antiguo "Colegio de Niñas Nobles".

Edificio que se comunica por detrás con el Palacio que abre fachada a la calle Cárcel Baja y que hoy ocupa la Oficina de Turismo.












Aunque eclipsada la vista por los tenderetes “provisionales para toda la vida”, merece la pena detenerse a observar las fachadas de los edificios de la calle Capuchinas que se muestran a la plaza de la Romanilla. Para mi el más interesante es el de la izquierda que hace esquina con la calle Colegio Catalino.

Llegados a este punto podemos salir por la parte de arriba, de la pendiente, a la calle San Jerónimo, o bajar calle Capuchinas a Plaza de la Trinidad o subir calle Capuchinas para salir por calle Cárcel Baja a la Gran Vía de Colón.

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