San Jerónimo, calle - (extramuros)

En esta primera parte nos vamos a centrar en la parte de la calle que se desarrolla extramuros de la muralla, que ya no existe.

En el pasado siglo también fue apodada la "calle de los muertos", por haberse ubicado en ella la primera empresa funeraria de Granada; según me aporta Alfonso López Checa.

En el detalle de la Plataforma de Ambrosio Vico (final del S. XV) he marcado en color azul el recorrido de la calle que nos ocupa y en marrón el de la muralla, de la que restan escasos restos arqueológicos muy puntuales.

Una de las calles más importantes de la ciudad renacentista, sino la que más, que vamos a recorrer en sentido contrario a la numeración postal.

Calle abierta en época cristiana, al menos la parte extramuros y que partió la muralla nazarí a la altura de la Iglesia de los Santos Justo y Pastor y el Convento de la Encarnación, donde estuvo la Puerta del Molino (Bab Al Riha). Estos edificios, y el contiguo antiguo Colegio de San Pablo, hoy Facultad de Derecho, forman el centro de la fundación "jesuita" en Granada. En la parte de extramuros de la antigua medina nazarí se instalan potentes familias de la nobleza económica de la ciudad. Edificios que hoy día son sedes de instituciones, residencias para estudiantes y colegios mayores como veremos a continuación.


Debo pedir disculpas porque en mis fotos expuestas, en el interés de borrar la cantidad de vehículos que aparcan en estos lugares, han quedado algunas manchas en donde se hallaban aquellos obstáculos pero he considerado que era mejor la imagen borrosa que la de los coches y motos.


Vídeo del cruce de la calle San Juan de Dios, de derecha a izquierda, y la calle Rector López Argüeta, al frente; visto desde la esquina del Santuario de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro, por donde vamos a iniciar el recorrido de hoy.
Podemos observar a la derecha el Hospital de San Juan de Dios y las torres de su Basílica mausoleo y a la izquierda el edificio de la esquina de fachada amarilla, ha sido desde tiempo inmemorial una antigua posada que hoy en día está recientemente rehabilitado. Esa manzana de edificios de la izquierda, hoy construida en su totalidad, eran las huertas y jardines del Real Monasterio de San Jerónimo según se refleja en el detalle de la Plataforma de Ambrosio Vico (final S. XVI).

Cambiamos a la esquina opuesta para contemplar la imagen del Santuario de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro y el inicio, para nosotros, de la calle a recorrer

Obra de Melchor de Anachuri y Aguirre del S. XVII.

El templo ha sufrido innumerables circunstancias durante el S. XIX (recordemos la Invasión Francesa y las posteriores Desamortizaciones), siendo recuperado para el culto religioso en el S. XX

En este templo están enterrados el venerable Francisco Barrecheguren Montagut y su hija la beata Conchita Barrecheguren García.

Portada del templo que da a la calle que nos ocupa.
Dispone de otra, quizás más interesante artísticamente hablando, que da la la calle San Juan de Dios, que mostreré cuando recorramos dicha calle, y trataré de tomar la foto un domingo a primera hora para evitar si no los coches si los camiones y furgonetas de reparto que se sitúan normalmente ante ella.

A continuación del templo se halla la Residencia Universitaria Perpetuo Socorro, que termina en la calle Isleta de San Felipe* que se abre a nuestra derecha y nos conduce a la Plaza Luis Portero García y calle Caballerizas.

La imagen que muestro está tomada desde la acera y en sentido contrario, prácticamente desde la salida del Palacio Ansoti hoy Colegio Notarial de Andalucía.

* Lo de "isleta" en el nombre de la calle se le aplica por formar la Iglesia y la Residencia una isla en el trazado del plano urbano y lo de San Felipe es porque en la manzana también estuvo la Iglesia de San Felipe Neri, templo mal usado en la Invasión Francesa a raíz de lo cual se perdió definitivamente. 

En la acera izquierda de la calle, pronto se vislumbran interesantes casas palacios.
El Colegio Notarial de Andalucía en el número postal 50 de la calle ocupa el
Palacio Ansoti (S. XVII). El edificio fue construido por Juan Vicencio Vivaldo, que luego vendió a Rolando Levanto y finalmente adquirido por los Franquis?? (no he conseguido referencias de tal familia), todos ellos comerciantes genoveses. En el S. XVIII lo adquiere Juan Francisco de Ansoti de Enériz oidor decano de la Real Chancillería, quien realiza una profunda reforma al edificio y especialmente a su fachada.
La portada adintelada de estilo barroco la flanquean dos pares de columnas salomónicas, y
sobre ella balcón de la planta superior, con decoración acorde.

Sobre la puerta se muestra el escudo da la estirpe Ansoti y sobre el balcón otro en forma de corazón.Toda la portada y el enmarcado del balcón está realizado en mármol gris de Sierra Elvira y blanco de Macael.

Imágenes del patio, al que no pudimos acceder, solado con empedrado granadino y con fuente central de piedra Elvira, adornado con macetas de aspidistras.

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El siguiente edificio importante, en el nº 46 en la acera de nuestra izquierda, es el Palacio de los Marqueses de Caicedo, hoy sede del Real Conservatorio Superior de Música "Victoria Eugenia". Antes de esta última función fue Instituto de Enseñanza Media (donde parece que asistió Federico García Lorca) y luego Facultad de Farmacia.

Casa señorial de estilo manierista del S. XVI, que fue de la familia Rueda y que aportó al matrimonio Dña. Melchora Rueda Leiva y Guevara al contraer nupcias con Luis de Caicedo y Solís, primer marqués de Caicedo; dentro de la dote, o en la herencia, de esta señora también se aportó el Ingenio de Santa Julia de Adra, dedicado a la extracción de azúcar de la caña de azúcar que se cultivaba en la costa de Andalucía oriental. 

La portada del palacio es más discreta que el de su vecino del nº 50, pero no por ello menos interesante. Sobre el balcón exhibe el escudo del marquesado de Caicedo, título concedido por Felipe V.

el bonito patio de este palacio, de estilo habitual en estas casas, tiene una gran profusión de macetas de aspidistras tanto es así que estas frondosas plantas ocultan la visión de un curioso pilar "interesante porque la combinación del mármol blanco con la piedra de Elvira le da un toque original que no habíamos visto en los pilares de los palacios anteriores.
La pila es rectangular con molduras arriba y abajo, todo en la piedra gris. El frontal combina una placa rectangular de mármol blanco, para albergar los mascarones, y la piedra para realizar las pilastras con hendiduras rematadas por motivos geométricos. Los mascarones son rostros masculinos que expulsan agua por la boca. Ambos están enmarcados por una sucesión de tres molduras, las interiores de perfil redondeado siendo la exterior un pequeño resalte plano. Son rostros muy diferentes entre sí. El de la izquierda tiene orejas grandísimas y puntiagudas, rostro fino, nariz gruesa, cejas abultadas y bigote logrado. En cambio, el rostro de la derecha, aunque es humano, está menos definido. La cabellera está más cerca de una melena leonina que a una humana. Si embargo, como se recordará, las facciones del rostro y el bigote compacto está muy cerca del pilar del compás de San Jerónimo.
Sobre el frontis se adosa al paramento un frontón triangular partido de piedra de Elvira sin ningún tipo de complemento. López Guzmán opina que el vértice superior cortado del frontón “debería albergar la heráldica familiar que ha desaparecido.”

Y añade que “en su lugar existe pintado un escudo cuartelado que hace alusión a las familias Caicedo y Rueda”. En el primer cuartel aparece un castillo de oro, aclarado de sable y un brazo armado saliendo del homenaje. A ambos lados del castillo se colocan dos flores de lis y otra encima. Las dos primeras se unen por medio de una cinta de plata con letras de sable con el siguiente lema: “Con éstas se defiende”. El segundo cuartel se ve tres flores de lis de oro, dos a la derecha y una a la derecha de una diagonal azul. Abajo se abre un castillo. El tercer cuartel se identifica con la familia Rueda. Es un escudo cuartelado: el primer y el último cuartel son ruedas de carro de oro y en el centro, una flor de lis. Los otros cuarteles llevan un árbol cada uno franqueado por osos encaramados a su tronco y comiendo de sus frutos."
(el texto en cursiva está extraído de "Pilones en el mapa")



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Al salir del conservatorio y volver a la calle nos daremos de frente con el Colegio Mayor Santa María, un insulso y funcional edificio que cuenta con una capilla (cerrada al público) en su esquina con la calle Isleta de San Felipe, antes citada, a la derecha de la imagen.

Seguimos a nuestra izquierda para encontrarnos en la esquina de la misma acera con un interesante edificio que corresponde al nº 1 de la calle Arandas (perpendicular a San Jerónimo), de final del S. XIX o principios del XX, en penoso estado de cuidado y vandalizado con espray por los llamados "artistas urbanos".

Esta esquina abre paso a la calle Arandas, calle de ya hemos recorrido en el artículo de la serie de MURALLAS en el tramo de Puerta de las Orejas a Puerta Elvira.

La siguiente esquina de esta acera y el paño de fachada de la derecha de la calle Arandas corresponde a la manzana que ocupa el Convento de Ntra. Sra. de la Encarnación.

En nuestra derecha se abre, como continuación de la calle Arandas, la calle Colegios, que luego termina siendo calle Cuenca y termina en la calle Gran Capitán...
En este cruce de nuestro recorrido se abre un espacio triangular ajardinado que nos permite tomar una imagen del edificio descuidado citado anteriormente de la esquina.


También ofrece este jardín un pilar de piedra de Sierra Elvira en la fachada del convento.
Desde este mismo lugar y volviendo la vista atrás para seguir en la dirección de nuestro trayecto podemos ver:

Cúpula del crucero y torre campanario de la Iglesia de los Santos Justo y Pastor, pero a la derecha frente al pilar y haciendo esquina con la calle Colegios, se encuentra un edificio con la fachada rosada que no es otro que el Real colegio Mayor San Bartolomé y Santiago.


Este edificio se empezó a construir en 1553 por el Oidor de la Chancillería D. Juan de Arana. Posteriormente se vendió a  los Fernández de Córdoba, herederos de "El Gran Capitan", quienes lo vendieron en 1582 a la Bartolomé Lomelín Veneroso, de ahí el nombre del edificio Palacio de los Beneroso.
El actual Colegio Mayor es consecuencia de la unión del Colegio de Santiago (fundado por D. Diego de Rivera) y el Colegio de San Bartolomé (fundado por D. Bartolomé Lomelín Veneroso), en cuyas herencias dejaron a la Compañía de Jesús para la creación de los respectivos Colegios Mayores (de ahí el nombre de la calle que hemos dejado atrás a la derecha); colegios que se unificaron en 1702 ocupando la sede actual, y uniendo también sus emblemas. Tras la expulsión de los Jesuitas en 1767 se incorporó al patronato de los Borbones como Colegio Real, siendo posteriormente Instituto de Segunda Enseñanza, actualmente funciona como Colegio Mayor Universitario.


La portada, de los siglos XVII-XVIII, es de estilo Dórico y está formada por dos cuerpos con cuatro columnas y un arco de medio punto, está hecha en piedra de Sierra Elvira y los escudos en mármol de Macael. El segundo cuerpo aloja esculturas de los santos San Bartolomé y Santiago, en una hornacina coronada por el escudo de los Borbones, por haberse incorporado al Patronato de la Corona (de ahí lo de Real en el nombre), tras la expulsión de los jesuitas.

Si interesante es en sí la portada, no lo es menos el zaguán de acceso
Al acceder al zaguán se halla a la izquierda un espacio defendido de las inclemencias climatológicas por cristalera para uso del personal de portería.

A la derecha se encuentra un pilar de piedra de Sierra Elvira en cuyo frente tres caños de agua manan de sus respectivos mascarones, que representan cabezas de leones.

Al frente se muestra una impresionante portada labrada en piedra caliza que decoran con medallones de los santos titulares y en el centro el escudo de los fundadores que muestra a la izquierda el cuchillo, instrumento del martirio de San Bartolomé, y la flor de lis, emblema de los Veneroso. A la derecha la cruz de Santiago, sobre barras verdes y blancas, blasón de los Ribera. Dispone de una interesante reja de herrería.

El amplio patio porticado no es menos singular; las galerías en las dos plantas inferiores, son de arcos carpaneles apoyados sobre columnas toscanas, que sostienen una cubierta de madera. La tercera planta está formada por una galería cerrada de amplias cristaleras.
Pero merece mención especial su pilar de mármol blanco de Macael.
El frontis está compuesto por un panel de mármol embutido en la pared, dividido en tres rectángulos rebajados y enmarcados. En ellos se ubican sendos mascarones que son rostros humanos muy bien ejecutados.
El mascarón central es el rostro de una mujer, obrado con líneas suaves. Sus cabellos son rizados. Lleva un tocado o velo que le cubre las orejas y el cuello. En el pelo porta una flor. La figura quizás pueda representar a Vestal (diosa protectora del hogar), o alguna diosa de la fertilidad como Deméter. El rostro femenino queda flanqueado por otros dos mascarones, esta vez masculinos.
Las facciones de los rostros masculinos son enormemente expresivas, y ambos muy similares. Presentan bigotes, barbas, pómulos marcados y mirada intensa. El rostro de la izquierda tiene un tocado, en el pelo, elaborado por hojas de parra, ¿podría ser Dioniso, dios griego de la fertilidad?. El tocado del mascarón de la derecha asemeja un turbante.
Sobre el frontis se encuentra un elaborado frontón triangular partido, que alberga un tema de heráldica: El escudo queda apoyado sobre un pequeño pedestal cuyas patas son volutas. Un querubín centra la parte inferior del pedestal.
El escudo está cuartelado en cruz. Su timbre es un yelmo medieval con abundantes lambrequines. Los cuarteles según Mª Angustias Moreno Olmedo pertenecen a las familias Rivera y Veneroso. Los cuartelados siguen la siguiente distribución: el 1º contiene una flor de lis, el 2º cinco rosas con cuatro medias flores de lis, el 3º un campo de plata con un león rampante, y el último cuartelado, cuenta con un campo de oro de tres fajas con cinco armiños negros.

A ambos lados del escudo y sobre el frontón se pueden ver sendos remates de bolas apoyadas sobre pedestales cúbicos. (el texto en cursiva está extraído de Rincones de Granada).

Y volvemos a la calle para continuar nuestro camino por la derecha dejando atrás el pequeño jardín que sombrea el pilar del convento de la Encarnación ya descrito anteriormente.

A la derecha nos toparemos con la mole pétrea de la Iglesia de los Santos Justo y Pastor que constriñe el ancho del vial.
Aquí me llaman siempre la atención la antigüedad de los pesados sillares de la cimentación, aunque no se reconocer el tipo de piedra...

Este paño que se nos muestra se adorna con un escudo que supongo corresponde a la Compañía de Jesús, fundadores de la Iglesia y el adjunto colegio de San Pablo, así como de los Colegios de San Bartolomé y el de San Pablo, que luego fusionaron y después fue el Real Colegio...

A la derecha de la imagen se observa una reja que cierra un callejón

este pasillo es un azucaque que nos conduce a la sacristía del templo. Es observable, antes de la reja y a la altura del final de ella, una placa blanca que en realidad se trata de un azulejo que disponía de timbre y servía para pedir de urgencia los santos óleos; ha llegado a mis oídos que un gran amigo mío, que ya de adolescente disponía de una larga figura, era inducido por los compañeros de pandilla a pulsar el mencionado timbre y salir huyendo.

El estilo de construcción de la portada del fondo nos da pie a suponer que es de construcción más moderna y este callejón permitiría el acceso, no solo a la sacristía del templo, sino también al fondo a una puerta de servicio del Colegio de San Pablo.
Efectivamente, si nos fijamos en el detalle de la plataforma de Ambrosio Vico que inicia este artículo, podremos ver que este callejón actual era una calle que atravesaba calle Puentezuelas (la de la acequia) e incluso continuaba.



Esta imagen es una composición de dos fotos la antigua a la izquierda y la actual la he tomado desde aproximadamente el mismo lugar, poco más o menos. La antigua la dato en los primeros años de la década de los 60 del pasado S. XX y nos muestra una mujer haciendo sonar un organillo, al fondo entrando en la contigua Plaza de la Universidad, un flamante SEAT 600.

A la izquierda de las dos imágenes de la última composición, que continúa la fachada del Convento de la Encarnación que viene desde la calle Arandas y ocupando toda esa manzana, se abre la puerta del Convento de Ntra. Sra. de la Encarnación.



Nos hallaremos en el lugar (poco más arriba o abajo) donde se situó la Puerta del Molino (Bab Al Riha) de la muralla nazarí.
Osea que a partir de aquí entraríamos en la medina nazarí (intramuros).

Y cierro esta primera parte del trayecto para no hacer pesada la lectura.

Continúa la segunda parte en San Jerónimo, calle (intramuros).

3 comentarios:

  1. Hoy me hace especial ilusión porque fue mi barrio durante 13/14 años y he revivido todo lo "pateado" por esos lugares. Como siempre, enhorabuena

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  2. Yo estoy bautizado en “la colegiata” (santos justo y pastor) y viví hasta los 20 años en el barrio (calle horno de marina) me hace recordar

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