En el pasado siglo también fue apodada la "calle de los muertos", por haberse ubicado en ella la primera empresa funeraria de Granada; según me aporta Alfonso López Checa.
Una de las calles más importantes de la ciudad renacentista, sino la que más, que vamos a recorrer en sentido contrario a la numeración postal.
Debo pedir disculpas porque en mis fotos expuestas, en el interés de borrar la cantidad de vehículos que aparcan en estos lugares, han quedado algunas manchas en donde se hallaban aquellos obstáculos pero he considerado que era mejor la imagen borrosa que la de los coches y motos.
El templo ha sufrido innumerables circunstancias durante el S. XIX (recordemos la Invasión Francesa y las posteriores Desamortizaciones), siendo recuperado para el culto religioso en el S. XX
Portada del templo que da a la calle que nos ocupa.
Dispone de otra, quizás más interesante artísticamente hablando, que da la la calle San Juan de Dios, que mostreré cuando recorramos dicha calle, y trataré de tomar la foto un domingo a primera hora para evitar si no los coches si los camiones y furgonetas de reparto que se sitúan normalmente ante ella.
A continuación del templo se halla la
Residencia Universitaria Perpetuo Socorro, que termina en la calle Isleta de San Felipe* que se abre a nuestra derecha y nos conduce a la Plaza
Luis Portero García y calle Caballerizas.
La imagen que muestro está tomada desde la acera y en sentido contrario, prácticamente desde la salida del
Palacio Ansoti hoy
Colegio Notarial de Andalucía.
* Lo de "isleta" en el nombre de la calle se le aplica por formar la Iglesia y la Residencia una isla en el trazado del plano urbano y lo de San Felipe es porque en la manzana también estuvo la Iglesia de
San Felipe Neri, templo mal usado en la
Invasión Francesa a raíz de lo cual se perdió definitivamente.
En la acera izquierda de la calle, pronto se vislumbran interesantes casas palacios.
El Colegio Notarial de Andalucía en el número postal 50 de la calle ocupa el Palacio Ansoti (S. XVII). El edificio fue construido por Juan Vicencio Vivaldo, que luego vendió a Rolando Levanto y finalmente adquirido por los Franquis?? (no he conseguido referencias de tal familia), todos ellos comerciantes genoveses. En el S. XVIII lo adquiere Juan Francisco de Ansoti de Enériz oidor decano de la
Real Chancillería, quien realiza una profunda reforma al edificio y especialmente a su fachada.La portada adintelada de estilo barroco la flanquean dos pares de columnas salomónicas, y sobre ella balcón de la planta superior, con decoración acorde.
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Casa señorial de estilo manierista del S. XVI, que fue de la familia Rueda y que aportó al matrimonio Dña. Melchora Rueda Leiva y Guevara al contraer nupcias con Luis de Caicedo y Solís, primer marqués de Caicedo; dentro de la dote, o en la herencia, de esta señora también se aportó el Ingenio de Santa Julia de Adra, dedicado a la extracción de azúcar de la caña de azúcar que se cultivaba en la costa de Andalucía oriental.
La portada del palacio es más discreta que el de su vecino del nº 50, pero no por ello menos interesante. Sobre el balcón exhibe el escudo del marquesado de Caicedo, título concedido por Felipe V.
el bonito patio de este palacio, de estilo habitual en estas casas, tiene una gran profusión de macetas de aspidistras tanto es así que estas frondosas plantas ocultan la visión de un curioso pilar "
interesante porque la combinación del mármol blanco con la piedra de Elvira le da un toque original que no habíamos visto en los pilares de los palacios anteriores.La pila es rectangular con molduras arriba y abajo, todo en la piedra gris. El frontal combina una placa rectangular de mármol blanco, para albergar los mascarones, y la piedra para realizar las pilastras con hendiduras rematadas por motivos geométricos. Los mascarones son rostros masculinos que expulsan agua por la boca. Ambos están enmarcados por una sucesión de tres molduras, las interiores de perfil redondeado siendo la exterior un pequeño resalte plano. Son rostros muy diferentes entre sí. El de la izquierda tiene orejas grandísimas y puntiagudas, rostro fino, nariz gruesa, cejas abultadas y bigote logrado. En cambio, el rostro de la derecha, aunque es humano, está menos definido. La cabellera está más cerca de una melena leonina que a una humana. Si embargo, como se recordará, las facciones del rostro y el bigote compacto está muy cerca del pilar del compás de San Jerónimo.
Sobre el frontis se adosa al paramento un frontón triangular partido de piedra de Elvira sin ningún tipo de complemento. López Guzmán opina que el vértice superior cortado del frontón “debería albergar la heráldica familiar que ha desaparecido.”
Y añade que “en su lugar existe pintado un escudo cuartelado que hace alusión a las familias Caicedo y Rueda”. En el primer cuartel aparece un castillo de oro, aclarado de sable y un brazo armado saliendo del homenaje. A ambos lados del castillo se colocan dos flores de lis y otra encima. Las dos primeras se unen por medio de una cinta de plata con letras de sable con el siguiente lema: “Con éstas se defiende”. El segundo cuartel se ve tres flores de lis de oro, dos a la derecha y una a la derecha de una diagonal azul. Abajo se abre un castillo. El tercer cuartel se identifica con la familia Rueda. Es un escudo cuartelado: el primer y el último cuartel son ruedas de carro de oro y en el centro, una flor de lis. Los otros cuarteles llevan un árbol cada uno franqueado por osos encaramados a su tronco y comiendo de sus frutos." (el texto en cursiva está extraído de "
Pilones en el mapa")
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Al salir del conservatorio y volver a la calle nos daremos de frente con el
Colegio Mayor Santa María, un insulso y funcional edificio que cuenta con una capilla (cerrada al público) en su esquina con la calle Isleta de San Felipe, antes citada, a la derecha de la imagen.
Seguimos a nuestra izquierda para encontrarnos en la esquina de la misma acera con un interesante edificio que corresponde al nº 1 de la calle Arandas (perpendicular a San Jerónimo), de final del S. XIX o principios del XX, en penoso estado de cuidado y
vandalizado con espray por los llamados "artistas urbanos".
En nuestra derecha se abre, como continuación de la calle Arandas, la calle Colegios, que luego termina siendo calle Cuenca y termina en la calle Gran Capitán...
En este cruce de nuestro recorrido se abre un espacio triangular ajardinado que nos permite tomar una imagen del edificio descuidado citado anteriormente de la esquina.

Este edificio se empezó a construir en 1553 por el Oidor de la Chancillería D. Juan de Arana. Posteriormente se vendió a los Fernández de Córdoba, herederos de
"El Gran Capitan", quienes lo vendieron en 1582 a la Bartolomé Lomelín Veneroso, de ahí el nombre del edificio
Palacio de los Beneroso.
El actual Colegio Mayor es consecuencia de la unión del Colegio de Santiago (fundado por D. Diego de Rivera) y el Colegio de San Bartolomé (fundado por D. Bartolomé Lomelín Veneroso), en cuyas herencias dejaron a la
Compañía de Jesús para la creación de los respectivos Colegios Mayores (de ahí el nombre de la calle que hemos dejado atrás a la derecha); colegios que se unificaron en 1702 ocupando la sede actual, y uniendo también sus emblemas. Tras la expulsión de los Jesuitas en 1767 se incorporó al patronato de los
Borbones como Colegio Real, siendo posteriormente Instituto de Segunda Enseñanza, actualmente funciona como Colegio Mayor Universitario.

Si interesante es en sí la portada, no lo es menos el zaguán de acceso
Al acceder al zaguán se halla a la izquierda un espacio defendido de las inclemencias climatológicas por cristalera para uso del personal de portería.
A la derecha se encuentra un pilar de
piedra de Sierra Elvira en cuyo frente tres caños de agua manan de sus respectivos mascarones, que representan cabezas de leones.
Al frente se muestra una impresionante portada labrada en piedra caliza que decoran con medallones de los santos titulares y en el centro el escudo de los fundadores que muestra a la izquierda el cuchillo, instrumento del martirio de San Bartolomé, y la flor de lis, emblema de los Veneroso. A la derecha la cruz de Santiago, sobre barras verdes y blancas, blasón de los Ribera. Dispone de una interesante reja de herrería.
El amplio patio porticado no es menos singular; las galerías en las dos plantas inferiores, son de arcos carpaneles apoyados sobre columnas toscanas, que sostienen una cubierta de madera. La tercera planta está formada por una galería cerrada de amplias cristaleras.

El frontis está compuesto por un panel de mármol embutido en la pared, dividido en tres rectángulos rebajados y enmarcados. En ellos se ubican sendos mascarones que son rostros humanos muy bien ejecutados. El mascarón central es el rostro de una mujer, obrado con líneas suaves. Sus cabellos son rizados. Lleva un tocado o velo que le cubre las orejas y el cuello. En el pelo porta una flor. La figura quizás pueda representar a Vestal (diosa protectora del hogar), o alguna diosa de la fertilidad como Deméter. El rostro femenino queda flanqueado por otros dos mascarones, esta vez masculinos. Las facciones de los rostros masculinos son enormemente expresivas, y ambos muy similares. Presentan bigotes, barbas, pómulos marcados y mirada intensa. El rostro de la izquierda tiene un tocado, en el pelo, elaborado por hojas de parra, ¿podría ser Dioniso, dios griego de la fertilidad?. El tocado del mascarón de la derecha asemeja un turbante. Sobre el frontis se encuentra un elaborado frontón triangular partido, que alberga un tema de heráldica: El escudo queda apoyado sobre un pequeño pedestal cuyas patas son volutas. Un querubín centra la parte inferior del pedestal.
A ambos lados del escudo y sobre el frontón se pueden ver sendos remates de bolas apoyadas sobre pedestales cúbicos. (el texto en cursiva está extraído de
Rincones de Granada).
Y volvemos a la calle para continuar nuestro camino por la derecha dejando atrás el pequeño jardín que sombrea el pilar del convento de la Encarnación ya descrito anteriormente.
A la derecha nos toparemos con la mole pétrea de la Iglesia de los Santos Justo y Pastor que constriñe el ancho del vial.
Aquí me llaman siempre la atención la antigüedad de los pesados sillares de la cimentación, aunque no se reconocer el tipo de piedra...
Este paño que se nos muestra se adorna con un escudo que supongo corresponde a la Compañía de Jesús, fundadores de la Iglesia y el adjunto colegio de San Pablo, así como de los Colegios de San Bartolomé y el de San Pablo, que luego fusionaron y después fue el Real Colegio...
A la derecha de la imagen se observa una reja que cierra un callejón
este pasillo es un
azucaque que nos conduce a la sacristía del templo. Es observable, antes de la reja y a la altura del final de ella, una placa blanca que en realidad se trata de un azulejo que disponía de timbre y servía para pedir de urgencia los
santos óleos; ha llegado a mis oídos que un gran amigo mío, que ya de adolescente disponía de una larga figura, era inducido por los compañeros de pandilla a pulsar el mencionado timbre y salir huyendo.
El estilo de construcción de la portada del fondo nos da pie a suponer que es de construcción más moderna y este callejón permitiría el acceso, no solo a la sacristía del templo, sino también al fondo a una puerta de servicio del
Colegio de San Pablo.
Efectivamente, si nos fijamos en el detalle de la
plataforma de Ambrosio Vico que inicia este artículo, podremos ver que este callejón actual era una calle que atravesaba calle Puentezuelas (la de la acequia) e incluso continuaba.
Esta imagen es una composición de dos fotos la antigua a la izquierda y la actual la he tomado desde aproximadamente el mismo lugar, poco más o menos. La antigua la dato en los primeros años de la década de los 60 del pasado S. XX y nos muestra una mujer haciendo sonar un
organillo, al fondo entrando en la contigua
Plaza de la Universidad, un flamante
SEAT 600.
Nos hallaremos en el lugar (poco más arriba o abajo) donde se situó la Puerta del Molino (Bab Al Riha) de la muralla
nazarí.
Osea que a partir de aquí entraríamos en la
medina nazarí (intramuros).
Y cierro esta primera parte del trayecto para no hacer pesada la lectura.
Hoy me hace especial ilusión porque fue mi barrio durante 13/14 años y he revivido todo lo "pateado" por esos lugares. Como siempre, enhorabuena
ResponderEliminarPues espera que viene más, incluso callejones.
EliminarYo estoy bautizado en “la colegiata” (santos justo y pastor) y viví hasta los 20 años en el barrio (calle horno de marina) me hace recordar
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