Mostrando las entradas para la consulta Casa Señorial de los Salazar ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Casa Señorial de los Salazar ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

Casa Señorial de los Salazar

Empecemos por situar la casa y los personajes en la Historia

La familia Salazar proviene de Gonzalo de Salazar "el primero de Guadalupe". Este primero de Guadalupe era el hijo de Catalina de Salazar, esposa de Fernández de Guadalupe (de la estirpe de médicos judíos conversos), que era médico de los Reyes Católicos; el titulo de "primero" fue dado por ser el primer cristiano nacido tras la conquista y además bautizado en Sta. María de la Alhambra. Posteriormente se le apodó "el gordo".

Este personaje, que se inició como paje de los Reyes Católicos, mantuvo una relación muy estrecha tanto con la reina Juana como con su hijo Carlos I (Emperador Carlos V), fue caballero veinticuatro del cabildo de la ciudad, luego procurador de Granada en las Cortes de Castilla y más tarde se trasladó a Nueva España, donde prosiguió su carrera política y donde falleció a los 72 años.

Esta persona no solo construyó este edificio sino que también es promotor del Palacio de los Vargas que se ubica en la calle Horno de Marina, y actualmente en estado de ruina apuntalado...

Concretamente la casa que nos ocupa fue adquirida por la familia Vargas, a la par que la citada en el párrafo anterior.

El primer Vargas de la dinastía fue Francisco de Vargas y Medina, de origen extremeño y también llegado a Granada con las huestes de los Reyes Católicos, es el que se hace con aquellas propiedades de los Salazar, persona de la corte de los reyes (muy allegado a ellos, a su hija la reina Juana y el nieto Carlos I) con formación como jurista y, como tal, letrado de la Contaduría Mayor de Hacienda, además miembro del Consejo Real de Castilla. Este importante personaje casado con Inés de Carvajal y Camargo tuvo una descendencia de siete hijos. Cuenta la Historia que tuvo una muerte singular y algo deshonrosa en el Monasterio de Sant María la Real de Las Huelgas (Burgos), en la celda de una monja a la que visitaba con nocturnidad.

El monumental edificio inició su construcción en 1520, en principio con sótano, planta baja y una planta superior. Siendo más tarde ampliado con una segunda planta y dos torreones que se unen por una galería. Cuenta con una segunda puerta, en el mismo vestíbulo pero que se abre a la calle Escudo del Carmen, fachada que podría ser considerada la principal por su anchura y disponer de los dos torreones de la casa y la galería superior, aunque es fachada norte.


Puerta lateral (principal) con muestras de vandalismo.

La casa, en su larga existencia, ha tenido diversas funciones, siendo quizás la última la de haber sido sede de la Fundación Andaluza de Prensa (Asociación de la prensa), que utilizó parte como espacio museístico de artículos propios de esa función; pero anteriormente fue sede en Granada de la empresa de transporte "Rey Soler", por ello y siendo las gentes tan aficionadas a los títulos se conoce como el edificio Rey Soler, cuando en este caso el "Rey" no es título de nada sino apellido de un emprendedor.

Particularmente no estoy de acuerdo con el nombre dado a la edificación por engañoso y tomado de la función menos señorial (a pesar de lo de rey) de todos los posibles debido a su larga historia.

-.-.-.-.-.-.-.-

La Casa Señorial de los Salazar ha sido objeto de una importante restauración que ha convertido el antiguo palacio del S. XVI en un continente acorde a las necesidades del actual S. XXI. Las obras han sido dirigidas por la arquitecta Inmaculada Pacheco Mariscal quien a conseguido un extraordinario resultado.

El edificio, propiedad del Ayuntamiento de Granada, ha sido cedido durante un plazo de 17 años (ampliable 3 más) a la Fundación Unicaja para su sede en Granada y espacios expositivos comunes, siendo re-inaugurado el 17 de septiembre de 2026.

Al edificio se accede a través del vestíbulo de entrada, al que abren las dos puertas mostradas anteriormente.

Inmediatamente se accede al habitual patio alrededor del cual se distribuyen las diversas dependencias del edificio.

Patio que luce columnas de mármol blanco Macael que soportan la galería del primer piso, al fondo a la derecha se halla la escalera que permite acceder a las distintas alturas, y en una dependencia al lado se ha instalado un ascensor.

La escalera se ilumina con unos faroles granadinos.
Las columnas de las plantas superiores son de madera.

El patio ha sido cubierto, sin cerrar el acceso de luz natural y entoldado para sombrear el espacio.

APP

San Jerónimo, calle - (intramuros)

Intramuros, significa "dentro del recinto amurallado".

Este artículo es la continuación del dedicado a San Jerónimo, calle (extramuros).


Vuelvo a insertar el detalle de la Plataforma de Ambrosio Vico para poder tenerla a mano en la explicación que prosigue.

Entramos, en la medina árabe por, supuestamente, la Puerta del Molino (Bab Al Riha). Ya habíamos mencionado que la pared de nuestra izquierda corresponde al Convento de Ntra. Sra. de la Encarnación y a la derecha la Iglesia de los Santos Justo y Pastor, pues bien ahora a cada lado de la vía se abren las correspondientes plazas que anteceden a dichos edificios.

Si nos fijamos en este punto en la imagen de la Plataforma de Ambrosio Vico, podemos observar que la Iglesia de este convento abría puerta principal a la calle San Jerónimo, iglesia obviamente deteriorada primero por la invasión francesa y luego por las desamortizaciones del S. XIX.
Pero observando el plano de Francisco Dalmau de 1796, la iglesia del convento la sitúa en la superficie de la actual plaza de la Encarnación.

Recientemente unas obras realizadas en la fachada han finalizado con un repello que ha cubierto las piedras y ladrillos con las que se construyó este convento y entre ellas múltiples macabrillas que antes eran visibles.


A la izquierda se abre la de la Encarnación, en la cual se encuentra la puerta secundaria del convento y su
zaguán desde el que se accede a la capilla ¿resto de la antigua Iglesia conventual?, al patio y al torno, por medio del cual se realizan las compras de productos de su cocina evitando romper la clausura.

El convento tiene muy difícil acceso, por ser de clausura, salvo en algún caso muy extraordinario que se abre en ocasiones alguna sala accesible desde
el patio alfombrado de macetas de aspidistras, por una exposición de objetos religiosos, como fue en la ocasión que accedimos nosotros.

tras la visita posible, volvemos a salir a la plaza en cuyo fondo está la calle Niños Luchando que une la calle Arandas (a la izquierda) con la calle Tendillas de Sta. Paula (a la derecha). Junto al convento, en la calle Niños Luchando nº 8 se puede contemplar otro palacio del que no tengo referencias pero por la decoración de su fachada sin duda muy relacionado con el convento.
Tendilla = diminutivo de tienda

Giramos la vista para atravesar la calle San Jerónimo y acceder a la Plaza de la Universidad.
Ya hemos hablado de esta plaza en un anterior artículo de la serie PLAZAS.

Pero de aquel a este se ha producido una importante restauración de la estatua del Emperador Carlos V cuyo brazo derecho y espada habían sido vandalizadas.

También me permito hacer una crítica a la evolución a "bar-plaza" que están sufriendo estos dos espacios con la instalación de terrazas de restauración en incremento, lo que unido al aprovechamiento como aparcamiento de motos, lesiona la imagen del lugar; ya bastante mermada por la construcción de algún edificio de estilo impropio con el estilo de sus vecinos de más antigüedad.

Volviendo de nuevo a la calle San Jerónimo nos encontramos con el edificio que hace esquina con la plaza de la Encarnación, en la actualidad pintado de azul para remarcar en blanco los detalles arquitectónicos. Actualmente en los bajos comerciales hay una moderna taberna pero que, como podemos comprobar por la imagen antigua, fue una ortopedia en la antigüedad.

Tras esto entramos en la calle que nos va a conducir hasta la calle Cárcel Baja a su final.

El entramado de las calles de alrededor actuales conserva, en muchos casos, la estructura que tuvieron en época árabe con ligeras modificaciones, calles estrechas y retorcidas, en algún caso sin salida y generalmente de ancho variable en el mismo vial. Más trascendentales han sido las modificaciones en las de la derecha.
La mayoría de los edificios actuales provienen de las primeras décadas del S. XX, salvo alguna chapucería consentida por la municipalidad en las décadas 60 y 70 del siglo pasado.

Continuamos nuestro caminar por c/ San Jerónimo y la primera calle que se nos abre a la izquierda es Tendillas* de Santa Paula (ya nombrada anteriormente): Este vial nos lleva a la c/ Santa Paula que tras cruzarla pasa a nombrarse c/ Marqués de Falces, que a su vez atraviesa la Gran Vía de Colón y termina en c/ Elvira.

Tendilla = diminutivo de tienda

A título anecdótico y de mi ámbito personal quiero comentar que el bar de la esquina derecha, "Los Arcos", en el año 1983 fue donde mi esposa y yo tomamos la decisión de aceptar una propuesta profesional y trasladarnos a Granada, tan importante decisión cambió radicalmente nuestra vida anterior satisfactoriamente.

Me informa mi amigo y colaborador Alfonso López Checa, que en el local de dicho bar se ubicó la primera empresa funeraria de Granada, de ahí que esta calle tuvo el sobrenombre de "calle de los muertos".

Continuando nuestro andar nos encontramos a la derecha un moderno edificio, aunque conservando el estilo arquitectónico del barrio, que es sede de la Fundación Euro-Árabe de Altos Estudios, a la que ya se le ha dedicado un artículo específico.

Me informa mi amigo Alfonso López Checa que en la planta baja del edificio anterior al actual, se ubicaron los comedores universitarios hasta que se trasladaron al Campus de Fuentenueva, en ambos lugares estaban gestionados por Pepe... no tenemos más referencias de esta persona que sin duda dejó un imborrable recuerdo en aquellos universitarios a los que alimentó.

Más adelante, y también a la izquierda, se abre un adarve en cuyo fondo se muestra una antigua casa renacentista.
Esquina con este último adarve y hasta la siguiente de la calle Candiota se eleva un contemporáneo edificio del que no critico su estilo ni calidad, sino lo impropio de su diseño y altura para el lugar histórico que ocupa.
Continuando a la derecha con encontramos otro adarve que tiene la particularidad de continuar al fondo girando a la derecha.
continuamos unos pasos y nos encontramos a la izquierda la calle Candiota, curioso nombre que conduce nuestra imaginación a aquellos recipientes de vino de barro cocido y barnizado interior con una espita para vaciar el contenido que veíamos en las tabernas. Hoy aún podemos ver algunos en "Bodegas La Mancha" de la calle Joaquín Costa, no muy alejado del final de nuestro trayecto. 😉😋

Recientemente han pintado la fachada del comercio del edificio del nº 22 de un atrevido color rojizo... y no digo más que con la edad estoy muy protestón, luego ya encontraré ocasión para explayarme.

El edificio tiene un cierto interés y destaca por el ligero cierro en herrería de la segunda planta.

a la derecha del cruce de calles se abre la calle Postigo de Zárate, que nos conduce hasta la calle Escuelas.

El nombre de "postigo" le viene dado por haber sido acceso secundario a la casa de Juan de Zárate, licenciado del Colegio de Sta. Catalina, que en el año 1637 opositó a la canongía doctoral en la Iglesia Catedral de Granada.

En esta calle Postigo de Zárate en lo que antes eran edificios muy deteriorados, y que cerraban su continuación como ahora tiene, se han construido nuevos que no desentonan con los vecinos demasiado, pero se podían haber lucido algo más... se ha conseguido un aparcamiento subterráneo para los propietarios de las nuevas viviendas y ha resultado una plaza a mitad del recorrido así como la continuación de la calle hasta poder darle salida hasta el Jardín Botánico de la calle Málaga

Continuamos acercándonos a la Catedral que ya vislumbramos al fondo.

Pasado el número 20, por cierto un bonito edificio de los antiguos con cierros en el balcón central de las plantas superiores,

nos encontramos a la izquierda la callejuela Calvache, cuyo nombre le viene dado por ser acceso trasero a la casa de plaza de San Agustín de la familia Calvache, personajes que ocuparon cargos en la municipalidad de la ciudad.
A la derecha se abre la calle Horno de Marina, cuyo nombre no está para nada relacionado con la Armada sino que por el contrario hace referencia a la antigua existencia de un horno de cocción (pan, dulces y servicio a la vecindad) de una mujer llamada Marina.

Esta calle ofrece a la derecha edificios muy interesantes por su antigüedad, algunos cuidados y restaurados, otros... y alguna que otra chapuza urbanística.

Luego ampliaré información, por ahora me reservo, porque volveremos a esta calle...
Continuamos nuestros pasos para encontrarnos en el nº 16 el edificio del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Granada y vuelvo a encenderme... ¿a quienes se les ocurriría de los promotores, del arquitecto y no digamos ya de la municipalidad consentir dicho ultraje al buen gusto?
Pero sigamos nuestro camino, alejándonos de la fealdad, para llegar al siguiente cruce de calles.
A la izquierda se abre la calle Baratillos, que nos lleva a la plaza de San Agustín, al fondo, donde vemos el edificio del Mercado de Abastos.

El nombre le viene dado a la calle por la antigua existencia de comercios de productos de ocasión y segunda mano "baratillos", de barato.
A la derecha se abre la placeta de Castillejos, continuación de la plaza y la contigua calle Castillejos que se halla al fondo. Llama la atención del viandante que se siente atraído a entrar en ella.

El nombre de Castillejos (apelativo despreciativo de castillo) le viene dado desde antes de la famosa batalla, luego no se basa en dicha acción bélica, le corresponde por el título que ostentaron los herederos de Bartolomé Barona de Alarcón y Vara, Caballero de la Orden de Santiago, quien se asentó en Granada tras la conquista cristiana de la ciudad por haber participado en ella, y muy posiblemente por haber tenido casas en estos alrededores. Más tarde veremos un detalle curioso y relativo.


Con una imagen extraída de Google Maps señalo en azul el recorrido del desvío que a continuación os explico, empezando por la derecha de la imagen.

Volvemos a nuestro caminar y ya que entramos en la Placeta Castillejos vamos a ver qué hay ahí...

Casi al fondo a mano derecha nos encontramos un sencillo edificio antiguo muy bien conservado o reconstruido al que le han añadido una altura sobre tejado.

Al fondo se muestra otro que parece ser del S. XVII ó XVIII y al llegar vemos que la placeta se ensancha...
y nos ofrece a la derecha otro antiguo edificio, quizás algo sobrado de adornos, pero que, en la reconstrucción, han dejado a la vista, en la esquina de la izquierda, los sillares sobre los que se levanta; sólidos sillares de un volumen normal en las muy antiguas construcciones.

Esos sillares continúan por la construcción que sigue por el callejón "de Castillejos", que nos invita a acceder.
Una vez dentro del callejón giramos la vista atrás para observar mejor estas piedras... y volvemos a girar para continuar adentrándonos.

Vemos que el callejón continúa tras girar a la derecha...

El estrecho callejón parece una exposición de "arte urbano" de los vándalos del espray y los rotuladores... pero esto no es nada...

Seguimos porque al fondo debe estar la calle Horno de Marina que antes hemos citado, si el sentido de la orientación no nos falla.

Efectivamente llegamos a la calle Horno de Marina y una vez allí volvemos a girarnos para ver por donde hamos llegado hasta aquí.

A nuestra izquierda hay un antiguo edificio restaurado pero muy cerrado cuyo portón de acceso, desde el callejón, ya ha sido vandalizado.

Este edificio hace esquina con la parte más estrecha de la calle Horno de Marina que habíamos visto desde la calle San Jerónimo.




A la derecha de la imagen, ya en la calle Horno de Marina, lo que parecen, por las diferentes alturas, tres antiguos edificios en estado de ruina y vandalizados.

El segundo muestra un curioso escudo nobiliario con trece estrellas en su campo y coronado por una concha de vieira, símbolo de Santiago; ¿podría ser este el escudo de Bartolomé Barona de Alarcón y Vara, Caballero de la Orden de Santiago, y esta su casa familiar?. Aunque las trece estrellas sobre campo de gules es el símbolo de la familia Salazar. Lo que podría dar pie a pensar en un matrimonio entre las dos familia y la construcción de una casa señorial específica para vivienda de estos.

Era normal en las casas renacentistas y posteriores la fusión de escudos nobiliarios de las familias de los consortes, cuando no la identificación del edificio con ambos escudos nobiliarios íntegros.
Y por último Palacio de los Vargas "antigua casa de la familia Salazar".

Palacio del S. XVI de estilo Renacentista típico granadino.
Ofrece una señorial portada con los escudos nobiliarios de los Salazar.

El edificio está declarado Bien de Interés Cultural desde 1980, pero ofrece un penoso estado de abandono y ruina, tanto es así que el solar contiguo muestra unas estructuras metálicas que podrían ser necesarias para evitar su desmoronamiento o para el inicio de unas obras de reconstrucción y ampliación (hubo un proyecto de convertirlo en hotel de alta categoría), pero desde luego no se ve actividad constructiva alguna...
Frente a estos edificios se observa una tapia que cierra un solar, que por el tamaño de la vegetación también parece abandonado desde hace mucho y que conserva una interesante portada de piedra que bien podría haber sido de una casa solariega.

Las pintadas y el vandalismo proliferan sin respetar lo viejo y abandonado ni lo nuevo, aunque feísimo, y manchan paredes por doquier.

Dirigimos nuestros apenados pasos a la calle San Jerónimo, dejando la calle Castillejos a la derecha y sobrepasando el edificio reconstruido cuyo portal ha sido utilizado como pizarra por los incultos y faltos de responsabilidad, para continuar el recorrido que nos ocupa.

Es vergonzoso que por la desidia de unos, la falta de educación cívica, la incapacidad de otros y la escasez económica de los propietarios, estas construcciones vayan acercándose a la irreparable situación de derribo y pérdida de antiguos bienes culturales.

Este incalificable espectáculo, recorrido por curiosidad, se halla en pleno centro, a escasos poco más de algún ciento de metros de la Catedral de una ciudad que aspira a ser Capital Cultural en el año 2031...

Señores concejales y Alcaldesa: cultura es limpieza, cuidado del patrimonio, fomento de la educación cívica y promoción de actividades culturales. y en estos párrafos y fotos expuestas que anteceden nada de eso dan fe de la existencia de esos intereses.


Volvemos a andar de nuevo los pasos que nos llevaron al desvío que tanto nos a afligido el ánimo hasta llegar más adelante al siguiente cruce, tras el antiguo edificio de la derecha que estrecha la calle por no haberse alineado.

A la izquierda se abre la calle, casi pasaje, Cristo de San Agustín, inicialmente con una plazoleta convertida en ampliación de espacio del comercio que se asoma a ella; calle o pasaje que nos conduce al Mercado Municipal de Abastos de San Agustín y donde allí se ensancha el vial.
A la derecha se abre el acceso a la Plaza de la Romanilla, espacio al que ya le hemos dedicado el artículo que se enlaza.

Por cierto, el edificio de la esquina de la izquierda de la imagen que acompaña al texto también es impropio para las construcciones vecinas.
Continuamos acercándonos al final del recorrido y nos encontramos a la derecha otro antiquísimo edificio que absorbe el ancho de la cera.
Por supuesto también ha sido objetivo del vandalismo.

Por si no se han dado cuenta lo que se ve al fondo de la imagen es la Catedral, justo donde se sitúa el pilar de la calle Cárcel Baja.


Y con ello terminamos el recorrido de este capítulo.

APP

Callejeando por la Manigua 1/2

Volvemos a los paseos por nuestra ciudad. En este caso vamos a transitar por las callejas de lo que queda de la Manigua profunda de lado oeste de la calle San Matías, calles por las que generalmente muchos evitan el paso, pero entre las que podremos descubrir rincones dignos de admiración por su singularidad.

Imagen extraída de Goggle Maps del recorrido que vamos a "callejear"

Nos vamos a centrar entre la calle San Matías a la derecha, a la izquierda calle Escudo del Carmen y por debajo la calle Piedra Santa.

Callejear.- Sin duda andaremos y desandaremos nuestros pasos para transitar otro camino y meternos por un sitio u otro. De cualquier forma el trayecto total no será largo, apenas un rato de la mañana dependiendo lo que nos entretengamos, dando oportunidad de tomar un aperitivo antes de la vuelta a casa.

Vamos iniciar desde la calle Ángel Ganivet, ascendiendo la cuesta Cuadro de San Antonio* (donde hace esquina el Hotel Meliá), cruzaremos las calles Sarabia primero y Navas después, y poco después se abre a la izquierda la calle Suspiro.

*El nombre le viene dado porque antes de la reestructuración del barrio en los años 40 del S. XX existía una hornacina con un cuadro del venerado santo de las solteras.

Si volvemos la vista atrás veremos lo que hemos ascendido.

El edificio blanco que se ve a la derecha de la imagen es el afamado Hotel Meliá de Granada.


La calle Suspiro carece de interés, además termina sin continuación salvo porque poco antes de su término una calleja a la izquierda la comunica con la calle Navas.

Aquí se abre una plazoleta o ensanchamiento de la calle por la que subimos, generalmente ocupada por vehículos aparcados, de la que no he averiguado el nombre.






Terminado el ensanchamiento llegamos al cruce con la calle Piedra Santa, calle que comunica la calle Escudo del Carmen (a la izquierda) con la calle Varela (a la derecha), tras cruzar antes la calle San Matías.

Delante nuestra se abre la Placeta de la Cruz Roja a la que no vamos a entrar


pero, sin embargo, vamos a dirigir nuestros pasos a la derecha por la calle Piedra Santa.


hasta encontrar una estrecha calleja a la izquierda que se denomina Nueva de San Matías.


Esta calleja se cruza con la calle Horno de San Matías, pero antes de seguir giraremos la mirada para ver por dónde hemos venido,
Ya situado en el cruce y mirando a la continuación de nuestro trayecto, vemos que en la esquina superior izquierda llama la atención un antiguo edificio reconstruido de una vieja casa señorial que ocupa toda la manzana.

Se trata de una casa con basamento de piedra caliza y muros de ladrillo. Que ocupa unas oficinas municipales relacionadas con la Educación Juvenil. La parte que mira a la plaza de la Cruz Roja es totalmente de nueva construcción, como luego veremos.

Antes de seguir nuestro camino y aprovechando que la puerta está abierta (entre semana) accederemos al patio, patio que tras la reconstrucción ha sido cubierto para proteger de las inclemencias meteorológicas.

Podemos contemplar que dispone de dos accesos al aljibe propio, lo que nos permite concluir que la casa está construida sobre el solar de dos casas anteriores.
Volvemos a retomar nuestro camino para continuar el ascenso por la calle Horno de San Matías.

Hasta cruzar la calle Naranjos de San Matías, que nos deja al pie de la Plaza de la Academia Ntra. Sra. del Carmen, recoleta plaza consecuencia del derribo de antiguas casas ruinosas e insalubres. 
El nombre le viene dado por haber existido en la proximidad una academia regida por monjas carmelitas.



Desde la posición del vídeo, cuando hemos ascendido los cuatro escalones, nos encontraremos a la derecha la calle Torillo de San Matías, que nos conduce a la calle San Matías; pero esta calle en la antigüedad no se limitaba a este corto y simple trayecto, sino que al llegar donde ahora se halla la plaza, para nosotros donde empieza, giraba a la derecha o sea por la fachada de la derecha del fondo (entre la terraza y el bar que la atiende) y continuaba para comunicar con la Plaza de los Peregrinos, pasando entre la Casa señorial de los Salazar y el antiguo Hospital de Peregrinos, hoy Hotel Boutique Gar Anat.

Al fondo de la plaza una tapia nos oculta el jardín o huerta de la Casa señorial de los Salazar, donde se eleva una vieja torre de conducción de cables eléctricos (ya en desuso) que supongo pronto será derruida durante la restauración que se lleva a cabo a aquella casa señorial.

En el rincón del fondo a la izquierda se abre la calle Jazmín de San Matías, para mi entender la tercera calle más estrecha de Granada, que nos llevará a la calle Escudo del Carmen.

De esta calle hay otra foto tomada desde el otro extremo en el artículo dedicado a la calle Escudo del Carmen.

Pero aquí he pensado regalaros otra nocturna vista desde la entrada norte.

Cuentan que en una casa de esta calle atendía, en la época de la Manigua, "la Bella Bizca" un homosexual de mucha fama en el ambiente "manigüense" (de la Manigua).













Llegamos por este callejón a la calle Escudo del Carmen y tomaremos a la izquierda, para volver a la izquierda en el siguiente desvío que no es otro que la calle Laurel de San Matías que nos conducirá a la plaza de la Cruz Roja.

En la confluencia con la plaza de la Cruz Roja se encuentra, a la izquierda de nuestro camino, la calle Horno de San Matías, que nos ofrece una vista del campanario Iglesia Imperial.
La plaza de la Cruz Roja también es consecuencia del derribo de antiguas casas ruinosas. Los edificios que la circundan están todos o restaurados o reconstruidos, pero ofrece un espacio arbolado de naranjos para el solaz del vecindario.
En la continuación de la calle Laurel de San Matías, tras cruzar la calle Piedra Santa, nos hallaríamos en el ensanchamiento comentado antes de la calle Cuadro de San Antonio.

Para no salir por donde hemos entrado en este circuito de hoy, vamos a tomar la calle Horno de San Matías en dirección oeste, para salir a la Plaza Gamboa.

A mitad de la calle podremos contemplar un antiguo edificio al que en la restauración le han aumentado la altura y abierto un local comercial en su bajo. De cualquier forma, y a pasar de los errores de diseño ¿consentidos? el edificio conserva detalles muy interesantes de su diseño original.
La calle Horno de San Matías continúa haciendo un giro a la derecha para llevarnos a la Plaza Gamboa, pero antes de terminar volveremos la vista atrás para observar por dónde hemos venido.
Hoy en día la Plaza Gamboa dista mucho de lo que fue en la antigüedad (como se muestra en la foto antigua que ilustra este texto), pero no está de más recordar cómo fue y qué ambiente respiraba, ambiente de población sencilla con su mesón y su restaurante de comidas al servicio de la vecindad o de los comerciantes que acudían a mercadear o comprar servicios que se ofrecían en los alrededores, su farola en el centro a la que sujetar los cuerpos aturdidos por los efluvios etílicos tras una farra y que, además, iluminaba el espacio en las oscuras noches.
Me apunta un lector que al dueño del Mesón le apodaban “Alfilerito” (gracias Alfonso L. Ch.)

Hoy tenemos un Hotel y Restaurante, que a pesar de su nombre "La Bizcocha" poco deja entrever el sabor de aquella época en la que aquella mujer pública de dicho apodo ejerció su oficio en "la Manigua" y que fue inmortalizada en los escritos de D. Camilo  José Cela.

Una época con sus pros y muchas contras, pero que formó una forma de vida que traspasó el umbral del S. XIX y se adentró en el S. XX, y que de cualquier forma merece ser recordada y tenida en cuenta.


La plaza Gamboa en la actualidad.