Esta ruta nos introduce por la judería de Granada, aquella Garnata al-Yahud, de los árabes. Quizás la parte más antigua de nuestra Granada, pues hay referencias de que la población judía se estableció en estos lugares en el S. I de nuestra era.
No es una ruta larga, por el contrario es cortita, pero sí es empinada.
Con cuestas, escalinatas y suelos de cantos rodados, es imprescindible usar calzado adecuado.
La imagen del recorrido se ha montado con Apple Maps.
Situándonos en la Plaza del Realejo, en su parte alta, cerca del pilar y la Cuesta del Realejo, a la izquierda de la imagen superior, se abre la calle Damasqueros por donde vamos a entrar para hacer un recorrido en dirección contraria al de la ruta de entrada principal en el Realejo y algo más enrevesada y sin duda muy original y bonita.
El nombre de la calle "damasqueros" hace referencia a la existencia en ella, en la antigüedad, de fabricantes y comerciantes de telas adamascadas o de Damasco.
Tras pasar este punto se abre a la izquierda la calle Honda del Realejo, sinuosa calle que zigzaguea en ángulos rectos también recorrida en el artículo de ascenso de Plaza de los Campos a la Alcazaba de la Alhambra, y que nos llevaría a la plaza Fortuny si descendiéramos por ella.
Al fondo de la calle Damasqueros la vía gira a la izquierda en ángulo recto, pero a la derecha nos muestra una escalinata que nos invita a su ascenso, pues al fondo está la entrada al Carmen del Dulce Nombre de María.
Esa escalinata se trata del Callejón de Santa Catalina, que al llegar al final del ascenso gira a la derecha y nos conducirá (en llano), hasta la Cuesta de Santa Catalina...
... en cuya confluencia nos hallaremos de frente con el sencillo edificio conventual de piedra y ladrillo del Convento que da nombre a los viales de alrededor.
Ya que hemos llegado a este punto en lugar de desandar lo andado descenderemos la Cuesta de Santa Catalina para volver a la calle Damasqueros y re-andarla...
...hasta situarnos de nuevo a la altura de la escalinata del ya recorrido callejón de Santa Catalina, donde giraremos a la izquierda para descender a la Plaza del Hospicio Viejo.
Pero antes de llegar a la plaza del Hospicio Viejo nos encontraremos a nuestra izquierda la salida de aquel ramal, ya citado en anteriores artículos, de la sinuosa calle Honda del Realejo.
Al fondo de la imagen la calle continúa en perpendicular a la izquierda para llegar a la calle Damasqueros y a la derecha para llevarnos a la Plaza Fortuny.
Y así llegamos a la plaza del Hospicio Viejo.
Llamada de esa forma por haber estado en el edificio que actualmente ocupa el Centro de Lenguas Modernas, el Hospicio Viejo en el que se acogían niños, niñas y ancianos pobres para retirarlos de las calles, hasta que estas funciones se trasladaron al Hospital Real.
Si bien la fachada del antiguo hospicio carece de interés arquitectónico, si resulta muy agradable el patio interior, generalmente muy animado por estudiantes en época lectiva.
Situados en la parte inferior de la plaza, podremos contemplar al fondo a la derecha el vial por el que hemos accedido con la tapia blanca del antiguo Hospicio Viejo y a nuestra izquierda se nos abre la calle Rodrigo del Campo.
Inmediata a la entrada de la calle se abre a la izquierda la calle Sacristía de Santa Escolástica, en cuya esquina tras la restauración del edificio se han dejado a la vista unos imponentes sillares de piedra caliza que, es de suponer fueron base de una edificación anterior, como en el caso del primer plano de la derecha de la imagen.
El nombre de la calle "sacristía..." nos pone en antecedentes de la existencia de la sacristía de aquella iglesia, hoy desaparecida, que se situó entre esta calle y la siguiente Cementerio de Santa Escolástica, por la que disponía de su entrada principal.
Siguiendo nuestro andar, nos hallaremos con el cruce de la citada calle Cementerio de Santa Escolástica, primero por la derecha y un paso después por la izquierda. Por la izquierda asciende de la calle Santa Escolástica y
por la derecha continúa el zigzagueante y estrecho ascenso hasta la Placeta de la Puerta del Sol, en este recorrido NO vamos a tomar ese callejón. En el conjunto de tres imágenes que muestro se puede contemplar el ascenso del autor de estas líneas por ese vial, que no es el más estrecho de la ciudad.
Lo de "cementerio" en el nombre de la vía viene de la antigua costumbre medieval, e incluso en la Edad Moderna, de enterrar a los difuntos no solo en el interior del templo, sino además, los menos pudientes, en los alrededores de éste. Los árabes contaban con sus rawdas (en lugares próximos a las viviendas, por ejemplo la rawda real en el recinto de la Alhambra) y maqbaras [cementerios a extramuros de la población, hemos de recordar aquí la gran maqbara a la entrada de la Madinat Garnata ante la Puerta Elvira, lo que ahora es, El Triunfo, Fuentenueva y alrededores] y los cristianos también continuaron hasta que en 1787 por Real Orden de Carlos III se derogó esta insalubre costumbre, permitiendo algunas y circunstanciales excepciones).
no confundir con las "descalzas", que se encuentra muy próximo.
Por cierto de maqbara, deriva en lengua castellana en macabro y macabrillas son las lápidas de los enterramientos árabes y que se utilizaron como material de construcción de iglesias, conventos y refuerzo de construcciones militares (Torres Bermejas y La Alhambra).
Continuamos nuestros pasos por la calle Rodrigo del Campo. Dicha titulación es en honor de Rodrigo del Campo, que fue Caballero Veinticuatro de la ciudad y Comendador, pues parece ser que tuvo su residencia en esta vía.
Los edificios de esta vía han sufrido el paso del tiempo y pocos quedan de antigüedad superior a los 70 años, por lo que se ha perdido aquel tipismo propio. Las dos imágenes que forman la ilustración anterior están tomadas en sentido contrario a nuestra marcha y aproximadamente desde el mismo lugar, no se ha podido precisar por falta de referencias comunes.
Continuando en un ligero ascenso por la calle Rodrigo del Campo nos vamos a encontrar a la derecha con un callejón en cuesta que según la lápida de nombre del vial dice ser "Placeta Berrocal".
Esta "placeta" y la paralela "cuesta", que se inicia más adelante, toman su nombre de un padre capuchino patriota que se reveló contra la ocupación francesa y por ello ajusticiado en el Campo del Triunfo, en el mismo lugar donde luego lo sería también Mariana Pineda.
Por nuestra parte vamos a continuar nuestro ascenso y como vemos en la imagen al final de este tramo de "placeta" se halla un paredón, lo cual nos obliga a girar a la derecha...
... donde se nos muestra la fachada de la casa en la que se encuentra el "Centro de la Memoria SEFARDI de Granada". Centro de visita previamente concertada en el tfno. 610.060.255, y cerrado los sábados para cumplir con el "shabat".
En el descanso del ascenso donde se halla la casa citada giramos 180º y proseguimos el ascenso hasta...
...una placeta en la que confluye el vial por el que circulamos que es la "placeta Berrocal", al frente de él la propia Cuesta Berrocal que asciende de la calle Rodrigo del Campo (que sería el siguiente desvío a la derecha al que hemos tomado en la calle Rodrigo del Campo).
La placeta de la imagen se desarrolla en pendiente ¡como no!
en la parte superior a la izquierda una cuestecita da acceso a una casa al fondo, pero nosotros vamos a continuar por la dirección contraria, que es la continuación de la vía Cuesta de Berrocal...
para encontrarnos en la Placeta Puerta del Sol.
Ante esta imagen vemos a la derecha del todo la incorporación de la calle Cementerio de Santa Escolástica (con la baranda de ayuda junto a la fachada de la casa). La calle por la que circulamos y que se enmarca entre la casa de la derecha y el paredón que soporta el lavadero público, es realmente la parte inferior de la Placeta de la Puerta del Sol (Bib Axauro), que tiene ese nombre porque algo más adelante se hallaba dicha puerta de muralla. Aconsejo revisar el enlace a dos artículos de este espacio en los que se habla de dicha puerta y de la Placeta de la Puerta del Sol y su lavadero.
Volviendo a la imagen que antecede, nos encontramos a la izquierda dos escalinatas, la del extremo permite el acceso a la casa de la izquierda "Carmen de las Ánimas", la siguiente escalinata y de mayor protagonismo es por la que accede nuestra Cuesta de Berrocal, pero solo hasta el primer descanso, donde giraremos a la izquierda para continuar nuestro camino.
Independientemente de que nuestro camino nos conduzca por otro lugar, ya que estamos aquí y hemos visto los anteriores enlaces a los antiguos artículos que hablan del lugar ¿porqué no ascender al lavadero y descansar observando las vistas que se nos ofrecen desde esa altura?
El Carmen que se ve justo detrás entre las columnas del lavadero en la imagen de la derecha se trata del "Carmen de las Ánimas", que según dicen está construido sobre el Cementerio de Santa Escolástica y del que se cuenta que han habido apariciones (ver el enlace)...
Próximo a este lugar se abría en la muralla, que desde el Castillo de la Puerta de Bib-Ateibin) asciende por la derecha de la calle San Matías hasta las Torres Bermejas, la Puerta de Oriente o del Sol (Bib-Axauro).
Imágenes antiguas del famoso lavadero de la Puerta del Sol.
Luego de este descanso volvemos al primer descansillo de la escalinata para continuar nuestro trayecto de hoy.
y seguiremos hasta encontrarnos a la derecha la continuación de nuestra Cuesta Berrocal...
Me confieso un acérrimo crítico de los vándalos del bote de espray y el rotulador que dejan la huella de su incultura y falta de respeto al bien común o privado en cualquier lugar, pero he de reconocer que hay muestras de auténtico arte y con gracia, como el demostrado en esta pared desconchada en la que el artista ha encontrado la posible silueta de un gato, animal tan habitual de estos lares, y con cuatro trazos ha dejado la clara impronta de dicho animal.
Bien, continuamos nuestro camino por la izquierda
el muro y tapia de la derecha corresponden al Carmen de las Ánimas nº 2...
tras hacer el ligero giro a la derecha que nos obliga la Cuesta nos encontramos enfrente el muro que soporta la calle Cruz de Piedra del Realejo, la del edificio de fachada granate.
Ahí el día que tomé la foto había un camioncito de limpieza aparcado que me he visto obligado a borrar...
Al final del la cuesta nos encontramos una placetilla, en pendiente claro, en la que confluyen:
nuestra Cuesta de Berrocal que hemos felizmente coronado!!!
la calle Paredón Jesús de las Penas (aquel que viene desde el Aljibe de Rodrigo del Campo en la calle del mismo nombre),
la recientemente nombrada calle Cruz de Piedra del Realejo.
Justo enfrente del final de la Cuesta Berrocal que hemos ascendido se halla el portón de acceso de vehículos al Carmen del Maurón, que es inicio de la Cuesta de los Infantes ¡que no se asuste nadie que ya no vamos a subir más cuestas! Hemos llegado a la parte más alta de la colina del Mauror. Ahora toca bajar. En la misma tapia del portón podremos satisfacer la sed en el Pilar del Carmen del Maurón
Este carmen tiene una puerta de acceso principal por la calle Paredón de Jesús de las Penas, calle que será objeto de un artículo en proyecto por ahora.
Nos vamos a introducir en la Cuesta de los Infantes, lugar que ha sido objeto de infinidad de representaciones gráficas del romanticismo.
Ya he mencionado en otra ocasión que esta cuesta es objeto de una leyenda, o hecho, que menciona Felipe Romero Olmedo en su novela "El segundo hijo del mercader de sedas" en el que se relata la acción de unos jovenzuelos que una noche se introdujeron en la judería para aprovecharse de una bella joven judía, fechoría que acabó con la vida de la víctima...
Al entrar en la Cuesta de los Inocentes empieza nuestro descenso y podremos ver, al principio, unas casas modernas pero que se han construido conservando el estilo antiguo del barrio, en algún caso se ha incluido algún discreto detalle judaico.
Seguimos el descenso y al poco podremos admirar la alcazaba de la Alhambra con la majestuosa Torre de la Vela que admiró a aquellos primeros turistas del romanticismo.
Seguimos descendiendo y al final el vial gira a la derecha para asomarse a la Cuesta de Gomérez.
Vamos a descender la Cuesta de Gomérez sin relatar por mi parte detalles pues ya comentados en el artículo enlazado del vial.
Pero nos vamos a salir por la derecha en la única calle que se abre por ese lado en la acera en nuestro descenso antes de llegar a desembocar en Plaza Nueva.
Se trata de la calle de las Ánimas,
esquinas donde hubo tiempo atrás la afamadísima "Casa Valdívia" donde se vendían encajes, mantillas y mantones y accesorios propios...
Hoy los comercios han cambiado de productos, pero entraremos por esa calle de las Ánimas.
Por cierto, ahí también estuvo antiguamente la Posada de las Ánimas.
La calle toma el nombre del lenguaje popular, me explico. Dada la confluencia de conventos en la zona (Monjas Calzadas, Monjas Descalzas, Monjes de San Francisco, Santa Escolástica e incluso Sta. Catalina) y sus toques de campanas como llamamiento "a las ánimas", propiciaban la confluencia en la calle de los fieles asistentes a tales rezos y de ahí lo de calle "de las ánimas".
Al final de la calle de las Ánimas, su continuación por la izquierda es la calle Rodrigo del Campo en ligero ascenso y donde, al poco de entrar, podríamos contemplar, en la pared de la derecha, las macabrillas que hemos mostrado casi al inicio de este artículo y que corresponden al muro del Museo-Monasterio de Carmelitas Calzadas, aquel que citamos en el artículo de la Ruta principal de entrada al Realejo. No vamos a seguir por esa calle y vamos a girar a la derecha...
... para continuar el descenso por un vial algo más ancho que es la calle Cuchilleros, donde a la izquierda...
Tampoco vamos a entrar en esa calle y seguiremos descendiendo unos pasos hasta una placita donde aparcan motos y escúteres...
...y hay un antiguo palacio renacentista con una interesante portada y balcón principal, casi a la salida de la plaza.
...pero no saldremos de la plaza sin observar los antiguos edificios que hay a la derecha, concretamente el de en medio.
Continuaremos nuestro descenso para llegar a la Plaza de Cuchilleros. Lo de "cuchilleros" era porque aquí y alrededores se establecieron los talleres de cuchillos.
Esta plaza, que se abre a la Plaza Nueva como vemos en la imagen, es continuación de la calle Elvira en el punto de confluencia con la calle Reyes Católicos, por donde discurre el cauce del río Darro embovedado. y este punto de confluencia es donde se hallaba el Puente de los Leñadores, o del Baño de la Corona o Qantarat Hamman al-Tay.
Hipotética reconstrucción de la vista del Puente del Baño
de la Corona o Qantarat Hamman al-Tay, -construido
con lajas y piedra franca- baños que se hallaban
a la izquierda del cauce, tras las casas de esta imagen.
Al otro lado del cauce se encontraba la Placeta de San Gil y su correspondiente iglesia, pues la Plaza Nueva era mucho más recogida de superficie y además dividida en la parte superior por el Pilar de las Ninfas (imperdible enlace) que la separaba de la Plaza de Santa Ana.
Aquí os presento una ruta, de apenas 950 metros de recorrido, en la que nos encontraremos muchas curiosidades para admirar. O sea que por poco que nos queramos entretener el camino corto puede llevarnos tiempo en recorrerlo.
Para acceder al barrio del Realejo lo más habitual, aunque no únicamente, es que lo hagamos a través de la Plaza de Isabel la Católica.
Una vez en la plaza de tan importante reina española nos situaremos a los pies del edificio de los espejos, viendo el monumento que representa a la reina en su trono con Cristóbal Colón postrado ante ella entregándole unos documentos; obra de Mariano Benlliure en bronce.
Conviene tener abierta una aplicación de GPS en el móvil, pero de cualquier manera vuelvo a indicar aquí el mapa de Francisco Dalmau de 1796 que hemos usado en la Introducción.
Detalle de plano de Francisco Dalmau de 1796.
En azul se marcan los cauces de los principales ríos de Granada, el Darro a la izquierda y el Genil a la derecha. En naranja la Cuesta de Gomérez y su continuación por el Bosque de la Alhambra. En marrón, las puertas de la muralla. Finalmente en celeste las iglesias que existían a principios del S. XIX y hoy están desaparecidas.
Situados ante el edificio nos dirigiremos al vial que se abre a su izquierda y que tiene, al principio, la misma denominación de la plaza. Al poco de entrar, por la acera de la derecha, nos encontramos con la parada de autobuses urbanos C32 y C35, líneas que a través del Realejo, nos conducirán a la Alhambra, el Albaicín... El solo recorrido en estos microbuses ya resulta interesante.
Frente a esta parada de autobuses, en la acera opuesta se abre la calle Sancti Spiritus, que viene de la calle Reyes Católicos.
Para poder tomar esta imagen que ilustra el texto hemos cruzado a la acera contraria, también llamados por la curiosa placeta que se abre allí.
en esta placeta se encuentra el monumento al "insigne hijo (de Granada) Yehuda ibn Tibon, patriarca de los traductores (1120 - 1190) médico, filósofo y poeta". Su nombre judío era Judá ben Saul ibn Tibbon.
Monumento que se encuentra eclipsado por las sombrillas de las terrazas de los establecimientos de restauración que le sirven de telón de fondo.
Situados en este lugar observamos que se abre una calle peatonal, se trata de la calle Colcha que viene, como la del Sancti Spiritu, de la calle Reyes Católicos. El nombre le viene dado a esta calle porque por ella pasaban las procesiones, siendo costumbre engalanar los balcones con vistosas colchas bordadas y procedentes de una industria ubicada en la misma calle. Este establecimiento se incendió en el año 1859, causando la muerte de dos bomberos.
Hay curiosos dichos referentes a esta calle:
"Más delicada que la de la calle de la Colcha", se refiere a una mujer que transitando por ella sufrió el golpe de un pétalo caído de un geranio saliendo descalabrada...
"Más tierno que el de la calle la Colcha", similar al anterior pero refiriéndose a un hombre que recibió el golpe de un merengue y cayó fulminado...
Cuando el tranvía, que pasaba por esta calle, pasaba sobre las vías éstas se movían por falta de balasto, y la gente empezó a decir que la calle era "mu delicá", por muy delicada.
Esta antigua imagen, de principios del S. XX, nos ofrece una visión de lo que fue la instalación de las vías del tranvía eléctrico por esta estrecha calle.
Merece la pena detenerse en la comparación de esta foto antigua con la anterior moderna, que está tomada a pie de calle y algo más adelante en el espacio, y observar los edificios de aquella época que continúan en nuestros días.
Incluso la taberna de primer plano, la que fue famosa Casa Ortega, donde eran habituales las partidas de dominó, hoy en día ha sido sustituida por otro establecimiento de restauración, aunque en un nuevo edificio, y a nivel superior, como se puede comprobar en la imagen de Judá ben Saul ibn Tibbon que hemos mostrado anteriormente.
Si nos adentramos en la calle Colcha y ascendemos los escalones que se nos ofrece a la derecha entramos en la calle Monjas del Carmen por un espacio lo suficientemente ancho, que luego se estrechará, dando oportunidad a que los dos establecimientos que abren a cada lado puedan colocar sus respectivas terrazas. El establecimiento más antiguo es el de la derecha "Casa de Vinos La Brujidera" con una amplísima bodega de vinos, tapas de embutidos, jamones y quesos o en conservas (no tienen cocina).
Adentrándonos en la calle nos encontramos con el Museo-Monasterio de Carmelitas Calzadas, no confundir con las "descalzas" que se sitúan en las próximas plazas de San Juan de la Cruz y la de las Descalzas.
Composición de dos imágenes en la que se muestra a la izquierda el acceso al Museo Monasterio Carmelita y
a la derecha detalle de la cuesta a la derecha del monasterio que da acceso a una residencia.
A continuación os presento un vídeo realizado por una cadena de TV de Granada en el año 2020 sobre el interior del MUSEO del monasterio.
Continúa la sinuosa calle peatonal Monjas de Carmen para conducirnos hasta su confluencia con el final de la calle Cuchilleros (que es continuación de la calle Elvira), en cuyo punto final de divide en la calle Ánimas (a la izquierda) para ir a la Cuesta de Gomérez, y a la derecha la Cuesta del Rodrigo del Campo, que nos adentra en el Realejo.
Pero nosotros vamos a retroceder lo andado hasta situarnos de nuevo en la esquina con la calle San Matías, justo donde nos hemos desviado antes.
En este cruce termina la prolongación de la Plaza de Isabel la Católica y empieza la calle Pavaneras, que es la que nos va a introducir, en esta y en varias ocasiones más, en el barrio del Realejo.
La calle Pavaneras toma su nombre de un negocio de confección de "pavanas" que existió en esta calle, "pavaneras" eran las mujeres que confeccionaban estas prendas que eran una especie de esclavinas, una capa corta (de tela, paño o cuero) cerrada en el cuello que cubría los hombros.
No se trata de un antiguo edificio, sino de mediados del S. XX construido para residencia de cargos militares, según se puede comprobar en la antigua imagen que precede, tomada durante la construcción de esta parte.
Siguiendo nuestra ruta ya en la calle Pavaneras, a la izquierda se suceden una serie de edificios modernos que han sustituido a aquellos antiguos sin respetar la imagen propia del vecindario.
Hasta llegar a la cuesta Pañera.
El nombre de la vía viene de "Paniega", por tener residencia en ella un Marqués de Paniega (no me consta cual de ellos), nombre que la lengua popular ha ido modificando hasta la actual "Pañera", que no tiene nada que ver con los paños para confeccionar la pavanas.
Cuesta que asciende la ladera en fuerte pendiente y nos conduce hasta la calle Rodrigo del Campo, justo donde se halla el aljibe de igual nombre (reseñado en la Ruta de los Aljibes 1/2); la derecha de las dos fotos que acompañan el texto, muestro un detalle ampliado (por lo que pierde definición) del fondo de la imagen que no es el aljibe citado sino de una fuente de pared de hay en el quiebro de la continuación de la cuesta, que a partir del aljibe citado se llama cuesta Paredón de Jesús de las Penas. hoy no vamos a subir la cuesta, seguiremos por nuestro camino llano sin esforzarnos demasiado.
La siguiente manzana de edificios, de la acera izquierda según nuestro trayecto, si conserva edificios con solera (al menos alguno en su fachada). El primero es el Palacio de los Marqueses de Casablanca del S. XVI, pero que ha sufrido varios incendios y transformaciones internas. Les dirijo al enlace para mayor información y detalle, y me limito a mostrar dos detalles de su fachada.
A continuación se abre el callejón de Pavaneras, sin salida al fondo, limitándose a ser acceso peatonal que da servicio a un edificio allí.
El siguiente edificio se trata de la Casa del Padre Suárez, construida en el S. XVI, por la familia Suárez de Toledo. Actualmente es sede del archivo de la Real Chancillería.
Tan insigne personaje da nombre a la plaza pública que se abre ante la puerta de su casa natal, a la derecha de nuestro recorrido.
A la derecha de nuestro camino se abre la citada plaza del Padre Suárez, a la que anteriormente le hemos dedicado un artículo específico que enlazo.
A dicha plaza y a continuación de la Casa del Padre Suárez ofrece su original fachada la Casa de los Tiros (de la que muestro una antigua foto coloreada) a la que también hemos dedicado su artículo específico.
A partir de la plaza del Padre Suárez, también apodada "de los Tiros", el vial eje de nuestro trayecto toma el nombre de Santa Escolástica; porque en la calle Cementerio de Santa Escolástica que se abre a nuestra izquierda existió la Iglesia de Santa Escolástica, justo donde en la imagen se ve una tapia blanca a la derecha.
La imagen que os muestro, y la que sigue, han sido procesadas para eliminar los vehículos aparcados y los contenedores de residuos sólidos urbanos, que afean sobremanera cualquier vista.
Al fondo, a altura media de la foto a la derecha, se vislumbran las Torres Bermejas, aunque es habitual que los transeúntes las confundan con las de la Alhambra; tratándose de dos monumentos separados y distintos, aunque la funcionalidad primitiva de ambos coincidieran en su origen en el ámbito militar del S. IX.
En la esquina de calle Cementerio de Sta. Escolástica con la calle Santa Escolástica, se halla el edificio de la imagen (de final del S. XIX o principios del XX), el cual ha sido recientemente restaurado y se dedica a actividades culturales, incluso en su jardín posterior.
Desde la parte trasera de la última planta de este edificio se tiene una bonita vista del arrabal del Mauror.
A la derecha de nuestro trayecto se abre la Plaza de los Girones, de la que ya hemos escrito en el artículo enlazado, pero que aquí vemos en sentido contrario a aquel trayecto.
Si nos introducimos unos pasos y nos giramos podremos ver que se abre la calle "Sacristía de Santa Escolástica".
En la esquina derecha de esa calle de Sacristía de Santa Escolástica, se eleva un interesante edificio digno de que se le preste atención. A continuación de él, y a ambos lados de la calle, también hay otros que no desmerecen.
Continuamos nuestro camino hasta llegar al espacio más ancho que es la Plaza Fortuny, donde giraremos la vista para observar los edificios que hemos dejado atrás.
desde el mismo sitio en el que nos hemos girado volvemos a nuestra sentido de marcha y vemos a la derecha que se abre la calle Portería de Santo Domingo.
La plaza Fortuny se nombra de esa manera en honor al pintor Mariano Fortuny i Marsal, que residió en Granada una larga temporada (parte en el que fue Fonda de los Siete Suelos, que se ubicaba junto a la puerta de la muralla alhambreña que le daba nombre). Por cierto, allí nació su hijo Mariano Fortuny Madrazo.
Antigua fotografía del final del bosque de la Alhambra, donde se encuentra la Fuente del Pimiento. Se pueden observar dos edificios al fondo el de la derecha es el Hotel Washington Irving y el de la izquierda, que actualmente no existe, se trata del Hotel de los Siete Suelos.
Tras este inserto alhambreño volvemos a nuestro camino por el Realejo que abandoné en la entrada a la Plaza Fortuny.
A mitad de la plaza, en el lado izquierdo de nuestro recorrido se inicia la calle Honda del Realejo.
Quizás la calle peatonal con más recovecos de la ciudad, pues asciende zigzagueando en ángulos de 90º hasta la calle Damasqueros, contando con una derivación de igual nombre a la izquierda antes de su final.
Ahora nos situaremos al final de la plaza para volver a girarnos y contemplarla completamente.
Situados al fondo de la plaza Fortuny se abre a nuestra derecha la calle Carnicería, que como la anterior paralela de este lado sur, calle Portería de Santo Domingo, nos conduce a la Plaza de Santo Domingo.
Y vuelvo a echar mano a mi colección de fotos antiguas para mostraros una de este final de la plaza en obras para la instalación de vías del tranvía a principios del S. XX.
Ya que estamos con fotos antiguas aquí os muestro otra, quizás más que la anterior y que está tomada en la continuación de nuestro recorrido ya dentro de la plaza del Realejo, pero en sentido contrario.
En ella se observa al fondo el edificio que también lo es de las anteriores imágenes. A la izquierda la fachada del Colegio Santo Domingo, y a la derecha se puede comprobar cómo el vial se ensancha para denominarse plaza, justo donde se anuncia CAFE ECONÓMICO, justo ahí donde se reúnen varias personas es la entrada del antiguo bar-cafetería OCAÑA, que hoy se denomina RESTAURANTE-BAR EL SOTA, y que aconsejo visitar para probar sus afamadas tapas.
Y llegamos a la Plaza del Realejo, de la que ya he publicado su oportuno artículo dedicado exclusivamente.
No obstante os muestro una foto, no publicada anteriormente, en la que muestro la ladera muy pendiente de la colina del Mauror y en la parte superior destaca el Carmen de la Fundación Rodríguez Acosta.
Al poco de acceder al vial nos encontramos a la izquierda, en el número 5, la Corrala de Santiago (del que ya he publicado su oportuno articulo que enlazo), edificio de imperdible visita, aunque solo sea para asomarse a su patio.
Siguiendo nuestro camino, nos encontramos a la derecha la calle Aguado (yo me decanto porque el nombre de esta calle se le de en honor de Jacinto Aguado y Chacón, granadino que fue obispo de Osma). Se trata de un estrecho vial con escalinata y rampa descendiente, que nos conduce al ábside de la Iglesia de Santo Domingo.
A mitad del callejón se abre a la derecha otro sin salida, pero que nos llamó la atención por ver señales de una obra de restauración, tras solicitar el oportuno permiso accedimos al patio de lo que será la Corrala de Santo Domingo en un edificio perfectamente restaurado que seguramente se dedicará a hospedaje.
Volvemos a la calle Aguado para continuar el descenso
pero antes de llegar al ábside, se abre a la derecha la calle Cobertizo de Santo Domingo, calle que nos llevaría a la Plaza de Santo Domingo, pero que cuenta con la particularidad de disponer de un arco pasadizo para unir la Iglesia de Santo Domingo con el camarín de la Virgen del Rosario, lo que ofrece a la calle un túnel.
Volvemos a retomar nuestro trayecto por la calle Aguado y seguimos hasta un ensanchamiento previo a una bifurcación.
Aquí volvemos a girarnos para poder contemplar un rincón que nos conduce atrás en el tiempo, si tenemos la suerte de que no haya algún vehículo aparcado impidiendo la vista...
Y continuamos hasta la bifurcación para tomar a la izquierda por la calle Paco Seco de Lucena.
Continuaremos nuestro andar por esta calle que en principio poco interés muestra en sus edificaciones, la mayoría muy modernas...
... hasta llegar, a la derecha, al Parque Cuarto Real de Santo Domingo, parte de acceso libre al público, también conocido como el "Parque Zen", al que ya le hemos dedicado su oportuno articulo enlazado.
En la esquina anterior al acceso al parque existen dos antiguos y curiosos edificios actualmente en restauración que merecen una mirada del paseante.
Seguiremos nuestros pasos hasta encontrarnos a la izquierda la calle Moral Alta, en cuya esquina se nos ofrece el edificio que fue residencia de Luis Seco de Lucena Escalada.
Continuamos nuestro camino hasta el siguiente cruce de calles, por la izquierda el Callejón del Señor y a la derecha la Cuesta del Pescado, por la que descenderemos para terminar nuestro recorrido de hoy justo donde se ubicaba la Puerta del Pescado o del Ocaso (Bab-Al-Hayar) según Luis Seco de Lucena Escalada.