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Ruta de Plaza del Realejo a Plaza Nueva

Esta ruta nos introduce por la judería de Granada, aquella Garnata al-Yahud, de los árabes. Quizás la parte más antigua de nuestra Granada, pues hay referencias de que la población judía se estableció en estos lugares en el S. I de nuestra era.

No es una ruta larga, por el contrario es cortita, pero sí es empinada.

Con cuestas, escalinatas y suelos de cantos rodados, es imprescindible usar calzado adecuado.


La imagen del recorrido se ha montado con Apple Maps.


Situándonos en la Plaza del Realejo, en su parte alta, cerca del pilar y la Cuesta del Realejo, a la izquierda de la imagen superior, se abre la calle Damasqueros por donde vamos a entrar para hacer un recorrido en dirección contraria al de la ruta de entrada principal en el Realejo y algo más enrevesada y sin duda muy original y bonita.
El nombre de la calle "damasqueros" hace referencia a la existencia en ella, en la antigüedad, de fabricantes y comerciantes de telas adamascadas o de Damasco.


Al poco de entrar en la calle Damasqueros, se inicia por la derecha la Cuesta de Santa Catalina (de Siena), aquella empinada cuesta que se recorre en la ruta de la serie MURALLAS de Plaza de los Campos a la Alcazaba de la Alhambra.

Tras pasar este punto se abre a la izquierda la calle Honda del Realejo, sinuosa calle que zigzaguea en ángulos rectos también recorrida en el artículo de ascenso de Plaza de los Campos a la Alcazaba de la Alhambra, y que nos llevaría a la plaza Fortuny si descendiéramos por ella.

Al fondo de la calle Damasqueros la vía gira a la izquierda en ángulo recto, pero a la derecha nos muestra una escalinata que nos invita a su ascenso, pues al fondo está la entrada al Carmen del Dulce Nombre de María.
 
Esa escalinata se trata del Callejón de Santa Catalina, que al llegar al final del ascenso gira a la derecha y nos conducirá (en llano), hasta la Cuesta de Santa Catalina... 
... en cuya confluencia nos hallaremos de frente con el sencillo edificio conventual de piedra y ladrillo del Convento que da nombre a los viales de alrededor.

Este convento hoy está cerrado por cuestiones económicas y sus monjas acogidas en el Convento de Nuestra Señora de la Piedad, al igual que las del Convento del Santi Spiritus (aquel que fundó la abuela del D. Alvaro de Bazán y Guzmán), de la calle Málaga.

Ya que hemos llegado a este punto en lugar de desandar lo andado descenderemos la Cuesta de Santa Catalina para volver a la calle Damasqueros y re-andarla...
...hasta situarnos de nuevo a la altura de la escalinata del ya recorrido callejón de Santa Catalina, donde giraremos a la izquierda para descender a la Plaza del Hospicio Viejo.

Pero antes de llegar a la plaza del Hospicio Viejo nos encontraremos a nuestra izquierda la salida de aquel ramal, ya citado en anteriores artículos, de la sinuosa calle Honda del Realejo.
Al fondo de la imagen la calle continúa en perpendicular a la izquierda para llegar a la calle Damasqueros y a la derecha para llevarnos a la Plaza Fortuny.
Y así llegamos a la plaza del Hospicio Viejo.

Llamada de esa forma por haber estado en el edificio que actualmente ocupa el Centro de Lenguas Modernas, el Hospicio Viejo en el que se acogían niños, niñas y ancianos pobres para retirarlos de las calles, hasta que estas funciones se trasladaron al Hospital Real.


Si bien la fachada del antiguo hospicio carece de interés arquitectónico, si resulta muy agradable el patio interior, generalmente muy animado por estudiantes en época lectiva.



Situados en la parte inferior de la plaza, podremos contemplar al fondo a la derecha el vial por el que hemos accedido con la tapia blanca del antiguo Hospicio Viejo y a nuestra izquierda se nos abre la calle Rodrigo del Campo.

Inmediata a la entrada de la calle se abre a la izquierda la calle Sacristía de Santa Escolástica, en cuya esquina tras la restauración del edificio se han dejado a la vista unos imponentes sillares de piedra caliza que, es de suponer fueron base de una edificación anterior, como en el caso del primer plano de la derecha de la imagen.

El nombre de la calle "sacristía..." nos pone en antecedentes de la existencia de la sacristía de aquella iglesia, hoy desaparecida, que se situó entre esta calle y la siguiente Cementerio de Santa Escolástica, por la que disponía de su entrada principal.

Ambas calles comunican por el Sur con la calle Santa Escolástica, que es continuación de la calle Pavaneras, a partir de la Plaza del Padre Suárez.

Siguiendo nuestro andar, nos hallaremos con el cruce de la citada calle Cementerio de Santa Escolástica, primero por la derecha y un paso después por la izquierda. Por la izquierda asciende de la calle Santa Escolástica y


por la derecha continúa el zigzagueante y estrecho ascenso hasta la Placeta de la Puerta del Sol, en este recorrido NO vamos a tomar ese callejón. En el conjunto de tres imágenes que muestro se puede contemplar el ascenso del autor de estas líneas por ese vial, que no es el más estrecho de la ciudad.

Lo de "cementerio" en el nombre de la vía viene de la antigua costumbre medieval, e incluso en la Edad Moderna, de enterrar a los difuntos no solo en el interior del templo, sino además, los menos pudientes, en los alrededores de éste. Los árabes contaban con sus rawdas (en lugares próximos a las viviendas, por ejemplo la rawda real en el recinto de la Alhambra) y maqbaras [cementerios a extramuros de la población, hemos de recordar aquí la gran maqbara a la entrada de la Madinat Garnata ante la Puerta Elvira, lo que ahora es, El Triunfo, Fuentenueva y alrededores] y los cristianos también continuaron hasta que en 1787 por Real Orden de Carlos III se derogó esta insalubre costumbre, permitiendo algunas y circunstanciales excepciones).

 no confundir con las "descalzas", que se encuentra muy próximo. 

Por cierto de maqbara, deriva en lengua castellana en macabro y macabrillas son las lápidas de los enterramientos árabes y que se utilizaron como material de construcción de iglesias, conventos y refuerzo de construcciones militares (Torres Bermejas y La Alhambra).

Continuamos nuestros pasos por la calle Rodrigo del Campo. Dicha titulación es en honor de Rodrigo del Campo, que fue Caballero Veinticuatro de la ciudad y Comendador, pues parece ser que tuvo su residencia en esta vía.


Los edificios de esta vía han sufrido el paso del tiempo y pocos quedan de antigüedad superior a los 70 años, por lo que se ha perdido aquel tipismo propio. Las dos imágenes que forman la ilustración anterior están tomadas en sentido contrario a nuestra marcha y aproximadamente desde el mismo lugar, no se ha podido precisar por falta de referencias comunes.

Continuando en un ligero ascenso por la calle Rodrigo del Campo nos vamos a encontrar a la derecha con un callejón en cuesta que según la lápida de nombre del vial dice ser "Placeta Berrocal".

Esta "placeta" y la paralela "cuesta", que se inicia más adelante, toman su nombre de un padre capuchino patriota que se reveló contra la ocupación  francesa y por ello ajusticiado en el Campo del Triunfo, en el mismo lugar donde luego lo sería también Mariana Pineda.

Por nuestra parte vamos a continuar nuestro ascenso y como vemos en la imagen al final de este tramo de "placeta" se halla un paredón, lo cual nos obliga a girar a la derecha...
... donde se nos muestra la fachada de la casa en la que se encuentra el "Centro de la Memoria SEFARDI de Granada". Centro de visita previamente concertada en el tfno. 610.060.255, y cerrado los sábados para cumplir con el "shabat".


En el descanso del ascenso donde se halla la casa citada giramos 180º y proseguimos el ascenso hasta...
...una placeta en la que confluye el vial por el que circulamos que es la "placeta Berrocal", al frente de él la propia Cuesta Berrocal que asciende de la calle Rodrigo del Campo (que sería el siguiente desvío a la derecha al que hemos tomado en la calle Rodrigo del Campo).

La placeta de la imagen se desarrolla en pendiente ¡como no!
en la parte superior a la izquierda una cuestecita da acceso a una casa al fondo, pero nosotros vamos a continuar por la dirección contraria, que es la continuación de la vía Cuesta de Berrocal...
para encontrarnos en la Placeta Puerta del Sol.

Ante esta imagen vemos a la derecha del todo la incorporación de la calle Cementerio de Santa Escolástica (con la baranda de ayuda junto a la fachada de la casa). La calle por la que circulamos y que se enmarca entre la casa de la derecha y el paredón que soporta el lavadero público, es realmente la parte inferior de la Placeta de la Puerta del Sol (Bib Axauro), que tiene ese nombre porque algo más adelante se hallaba dicha puerta de muralla. Aconsejo revisar el enlace a dos artículos de este espacio en los que se habla de dicha puerta y de la Placeta de la Puerta del Sol y su lavadero.

Volviendo a la imagen que antecede, nos encontramos a la izquierda dos escalinatas, la del extremo permite el acceso a la casa de la izquierda "Carmen de las Ánimas", la siguiente escalinata y de mayor protagonismo es por la que accede nuestra Cuesta de Berrocal, pero solo hasta el primer descanso, donde giraremos a la izquierda para continuar nuestro camino.


Independientemente de que nuestro camino nos conduzca por otro lugar, ya que estamos aquí y hemos visto los anteriores enlaces a los antiguos artículos que hablan del lugar ¿porqué no ascender al lavadero y descansar observando las vistas que se nos ofrecen desde esa altura?


El Carmen que se ve justo detrás entre las columnas del lavadero en la imagen de la derecha se trata del "Carmen de las Ánimas", que según dicen está construido sobre el Cementerio de Santa Escolástica y del que se cuenta que han habido apariciones (ver el enlace)...

Próximo a este lugar se abría en la muralla, que desde el Castillo de la Puerta de Bib-Ateibin) asciende por la derecha de la calle San Matías hasta las Torres Bermejas, la Puerta de Oriente o del Sol (Bib-Axauro).
Imágenes antiguas del famoso lavadero de la Puerta del Sol.

Luego de este descanso volvemos al primer descansillo de la escalinata para continuar nuestro trayecto de hoy.

y seguiremos hasta encontrarnos a la derecha la continuación de nuestra Cuesta Berrocal...

Me confieso un acérrimo crítico de los vándalos del bote de espray y el rotulador que dejan la huella de su incultura y falta de respeto al bien común o privado en cualquier lugar, pero he de reconocer que hay muestras de auténtico arte y con gracia, como el demostrado en esta pared desconchada en la que el artista ha encontrado la posible silueta de un gato, animal tan habitual de estos lares, y con cuatro trazos ha dejado la clara impronta de dicho animal.

Bien, continuamos nuestro camino por la izquierda
el muro y tapia de la derecha corresponden al Carmen de las Ánimas nº 2...
tras hacer el ligero giro a la derecha que nos obliga la Cuesta nos encontramos enfrente el muro que soporta la calle Cruz de Piedra del Realejo, la del edificio de fachada granate.

Ahí el día que tomé la foto había un camioncito de limpieza aparcado que me he visto obligado a borrar...

Al final del la cuesta nos encontramos una placetilla, en pendiente claro, en la que confluyen:

nuestra Cuesta de Berrocal que hemos felizmente coronado!!!
la calle Paredón Jesús de las Penas (aquel que viene desde el Aljibe de Rodrigo del Campo en la calle del mismo nombre),
la recientemente nombrada calle Cruz de Piedra del Realejo.












Justo enfrente del final de la Cuesta Berrocal que hemos ascendido se halla el portón de acceso de vehículos al Carmen del Maurón, que es inicio de la Cuesta de los Infantes ¡que no se asuste nadie que ya no vamos a subir más cuestas! Hemos llegado a la parte más alta de la colina del Mauror. Ahora toca bajar. En la misma tapia del portón podremos satisfacer la sed en el Pilar del Carmen del Maurón

Este carmen tiene una puerta de acceso principal por la calle Paredón de Jesús de las Penas, calle que será objeto de un artículo en proyecto por ahora.

Nos vamos a introducir en la Cuesta de los Infantes, lugar que ha sido objeto de infinidad de representaciones gráficas del romanticismo.

Ya he mencionado en otra ocasión que esta cuesta es objeto de una leyenda, o hecho, que menciona Felipe Romero Olmedo en su novela "El segundo hijo del mercader de sedas" en el que se relata la acción de unos jovenzuelos que una noche se introdujeron en la judería para aprovecharse de una bella joven judía, fechoría que acabó con la vida de la víctima...

Al entrar en la Cuesta de los Inocentes empieza nuestro descenso y podremos ver, al principio, unas casas modernas pero que se han construido conservando el estilo antiguo del barrio, en algún caso se ha incluido algún discreto detalle judaico.


Seguimos el descenso y al poco podremos admirar la alcazaba de la Alhambra con la majestuosa Torre de la Vela que admiró a aquellos primeros turistas del romanticismo.


Seguimos descendiendo y al final el vial gira a la derecha para asomarse a la Cuesta de Gomérez.

Vamos a descender la Cuesta de Gomérez sin relatar por mi parte detalles pues ya comentados en el artículo enlazado del vial.

Pero nos vamos a salir por la derecha en la única calle que se abre por ese lado en la acera en nuestro descenso antes de llegar a desembocar en Plaza Nueva.

Se trata de la calle de las Ánimas,


esquinas donde hubo tiempo atrás la afamadísima "Casa Valdívia" donde se vendían encajes, mantillas y mantones y accesorios propios...
 
Hoy los comercios han cambiado de productos, pero entraremos por esa calle de las Ánimas.

Por cierto, ahí también estuvo antiguamente la Posada de las Ánimas.

La calle toma el nombre del lenguaje popular, me explico. Dada la confluencia de conventos en la zona (Monjas Calzadas, Monjas Descalzas, Monjes de San Francisco, Santa Escolástica e incluso Sta. Catalina) y sus toques de campanas como llamamiento "a las ánimas",  propiciaban la confluencia en la calle de los fieles asistentes a tales rezos y de ahí lo de calle "de las ánimas".

Al final de la calle de las Ánimas, su continuación por la izquierda es la calle Rodrigo del Campo en ligero ascenso y donde, al poco de entrar, podríamos contemplar, en la pared de la derecha, las macabrillas que hemos mostrado casi al inicio de este artículo y que corresponden al muro del Museo-Monasterio de Carmelitas Calzadas, aquel que citamos en el artículo de la Ruta principal de entrada al Realejo. No vamos a seguir por esa calle y vamos a girar a la derecha...
... para continuar el descenso por un vial algo más ancho que es la calle Cuchilleros, donde a la izquierda...
...se abre la calle Monjas del Carmen, donde se halla la entrada al Museo-Monasterio de Carmelitas Calzadas, aquel que citamos en el artículo de la Ruta principal de entrada al Realejo, me repito ya lo se pero así queda mejor explicado.

Tampoco vamos a entrar en esa calle y seguiremos descendiendo unos pasos hasta una placita donde aparcan motos y escúteres... 
...y hay un antiguo palacio renacentista con una interesante portada y balcón principal, casi a la salida de la plaza.

...pero no saldremos de la plaza sin observar los antiguos edificios que hay a la derecha, concretamente el de en medio.


Continuaremos nuestro descenso para llegar a la Plaza de Cuchilleros. Lo de "cuchilleros" era porque aquí y alrededores se establecieron los talleres de cuchillos.

Esta plaza, que se abre a la Plaza Nueva como vemos en la imagen, es continuación de la calle Elvira en el punto de confluencia con la calle Reyes Católicos, por donde discurre el cauce del río Darro embovedado. y este punto de confluencia es donde se hallaba el Puente de los Leñadores, o del Baño de la Corona o Qantarat Hamman al-Tay.

Hipotética reconstrucción de la vista del Puente del Baño
de la Corona o Qantarat Hamman al-Tay, -construido
con lajas y piedra franca- baños que se hallaban
a la izquierda del cauce, tras las casas de esta imagen.

Al otro lado del cauce se encontraba la Placeta de San Gil y su correspondiente iglesia, pues la Plaza Nueva era mucho más recogida de superficie y además dividida en la parte superior por el Pilar de las Ninfas (imperdible enlace) que la separaba de la Plaza de Santa Ana.

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Palacio de los Córdova

Actualmente situado en Cuesta del Chapiz, números 2 y 4 - 18010 - Granada, barrio del Albaicín, al fondo del Paseo del Padre Manjón (mejor conocido como Paseo de los Tristes) y nada más entrar en la Cuesta del Chapiz a la derecha.

Puerta de acceso principal que corresponde al número 2 de la Cuesta del Chapíz.
Puerta de acceso de vehículos que corresponde al nº 4 de la Cuesta del Chapíz.

Esta puerta abre paso al Paseo de los Laureles, permitiendo acceder con vehículos hasta el Palacio y quedando a la izquierda espacio de aparcamiento entre el paseo de acceso y la alberca y la acequia que limitan la superficie de los jardines del Palacio..

Imagen, propiedad del Ayuntamiento de Granada, del plano de superficie que ocupa el Palacio y sus jardines.

Y decía antes "actualmente" porque originalmente fue construido en 1530 en la Plaza de las Descalzas, por encargo de D. Álvaro de Bazán y Solís, apodado "el viejo", padre de D. Álvaro de Bazán y Guzmán. El edificio fue vendido durante su construcción por la madre de este y viuda de aquel, Dª Ana de Guzmán, a D. Luis Fernández de Cordova y Zúñiga, de cuyo apellido toma el nombre definitivo el palacio.


En la segunda década del S. XX el edificio acumulaba serios problemas por falta de mantenimiento tras haber sido corrala de vecinos, almacén e incluso taller de carpintería, siendo adquirido por Ricardo Martín Flores (propietario del próximo Cine Regio) quién lo demolió en 1919, y en su lugar construyó el Teatro Gran Capitán, que también se derribó posteriormente para más tarde construir el bloque de viviendas actual.

En su día, y ante las protestas y críticas de la intelectualidad del momento, los principales materiales del derribo del palacio fueron guardados en la finca "Villa María" de Pulianas, de donde pudieron ser rescatados en los años 60 del pasado siglo por el alcalde Manuel Sola Rodríguez-Bolívar que convenció a Manuel Falcó y Escandón, Duque de Montellano (consorte de Hilda Fernández de Córdoba y Mariátegui) para la reconstrucción. Posteriormente fue adquirido el 28 de mayo de 1983, siendo alcalde de la ciudad Antonio Jara Andreu, por el Ayuntamiento de Granada para ubicar el Archivo Municipal.

Estado del patio del palacio en fechas anteriores a su derribo.








Vista en sentido contrario a la anterior imagen.

Una curiosidad del edificio, y que puede contemplarse en la reconstrucción, es que en la esquina izquierda de la fachada cuenta con una columna cuyo capitel, adornado con mocárabes, sustenta la imagen de un mitológico dragón.

Ello dio pie a que la antigua calle tomara el nombre de "Sierpe alta", actualmente desaparecida por integración en la plaza de Isabel la Católica (calle que partía de ahí para comunicar la plaza de las Descalzas con la calle Reyes Católicos); lo de "alta" la diferencia de la Sierpe baja que une las calles Mesones y Alhóndiga.

La imagen que muestro de la calle Sierpe Alta es posterior al derribo del palacio que estaría a su derecha y en su lugar se observa la fachada del Teatro Gran Capitán.
Al fondo la fachada del Edificio La Paz que asoma a la calle Reyes Católicos.
Otro edificio trascendente del lugar era el de Correos que ocupaba la esquina derecha de la calle en esquina con calle Reyes Católicos. Además en la acera izquierda, en el edificio cuyas plantas superiores sobresalen de la fachada del bajo, se ubicó la penúltima sede de la Caja General de Ahorros de Granada, cuyo cartel anunciador se puede vislumbrar en la imagen.


Tras esta introducción histórica procede desplazarnos a su actual ubicación para realizar la pertinente visita.


Es aconsejable acceder a pie a través de la Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes (o del Padre Manjón), para, al empezar la subida de la Cuesta del Chapíz, encontrarnos a la derecha con la puerta de acceso.

También es factible el acceso en transporte público, pero no es tan bonito.
Esta entrada se abre al frente, y separada por unos escalones, a otro espacio descubierto antesala que hace de distribuidor a otros espacios nobles del jardín.


Este vestíbulo es distribuidor, por medio de un paso lateral a la izquierda, a otras dependencias de servicio, rozando el muro que nos separa de la Cuesta del Chapiz se accede a una galería cubierta, de la que al final hablaremos de ella y por la que saldremos del recinto.
A la derecha, según hemos entrada desde la calle, se halla un antiguo pilar.

Todo ello sombreado por altos cipreses.


Ascendemos unos escalones y nos situamos en un ancho pasillo, más ancho que largo según nuestra marcha, que nos lleva por la derecha, y a través de un corto paseo cubierto por una alambrada para que la vegetación sombree el espacio, que también refresca una fuente, a la casa del guardés; casa que más adelante veremos desde otra perspectiva.
A la izquierda un arco de ladrillos y dos escalones ascienden a un patio anterior a la galería de servicio que antes hemos citado.
Siguiendo nuestro camino al interior ascendemos dos escalones que nos llevan al siguiente espacio.

Se trata de una sala de superficie cuadrada, también descubierta, que delimitan algunos arcos y columnas de ladrillo, similares al de la anterior imagen, que se adornan, los de enfrente, con estatuas de bustos y macetones de plantas labrados en piedra; también cuenta con una fuente central bordeada de un espeso seto de arrayán.

Esta sala hace función de distribuidor:


Al frente nos conduce a través del Paseo de los Cipreses a la explanada anterior al palacio.

El paseo que cuenta con otros dos paralelos a la izquierda:
  • el "romántico"
  • el de los laureles (que permite el acceso de vehículos por una puerta más ancha desde la Cuesta del Chapiz)
  • y más a la izquierda una zona de aparcamiento de la que hablaremos más adelante.
A la derecha se accede a la explanada.

Espacio habilitado para eventos que ofrece una impresionante visión de la colina de la Sabika y la Alhambra en la cumbre.

Los que hemos tenido la satisfacción de celebrar alguna cena conmemorativa en este lugar podemos asegurar que es uno de los mayores placeres que se pueden sentir.
Volviendo la mirada atrás desde la posición de la anterior imagen, podemos ver, tras la alambrada, la casa del guardés del Palacio  que 
se encuentra en vías de restauración en las fechas que visitamos el lugar.

Al fondo de la explanada a la izquierda retomamos el paseo de los cipreses para acercarnos al palacio


El final de los poyos que limitan la escalera se adornan con dos leones sentados esculpidos en piedra.


Y al subir los peldaños se nos ofrece la fachada del Palacio como telón de fondo de otra explanada, algo menor que la anterior, en la que también se organizan eventos sociales, desde bodas a espectáculos y pasarelas de modas.

El edificio de estilo renacentista está construido con ladrillo visto con adornos de piedra. Presenta un aspecto señorial pero algo adusto.

La reconstrucción, llevada a cabo por el arquitecto Ricardo Álvarez de Toledo Gross, se facilitó por la existencia de planos y dibujos del original de Manuel Gómez-Moreno Martínez que se guardan en su fundación.

Su aspecto más significativo es la portada que se eleva hasta el alero de la techumbre incluyendo el balcón de la planta principal, al que luego nos asomaremos.

La puerta la limitan dos pilastras que rematan leones. Bajo el balcón está el escudo del Alcalde de los Donceles con el Rey Boabdil prisionero y las banderas ganadas a los moros en la batalla de Lucena. El balcón lo enmarcan doble hilera vertical de sillería almohadillada con escudos y una inscripción donde se indica 1592, fecha de conclusión del palacio.

Limita la fachada principal a la izquierda en una torre con cubierta a cuatro aguas que luce balcones a cada fachada en la planta principal, así como ventanas enrejadas en una entreplanta.

El ascenso a las estancias de la entreplanta se hace a través de una escalera a la que se accede por una puerta que hay a la izquierda del cenador por el que se entra al patio central.

En la esquina con la fachada de la izquierda luce la columna citada anteriormente con el dragón mitológico que daba nombre a la calle Sierpe Alta.

Dos grandes hojas de madera, supuestamente originales y debidamente restauradas, abren la puerta al vestíbulo del palacio; amplia sala que cuenta a la derecha con acceso a otra sala (y a nivel inferior), hoy nombrada "sala de prensa", la cual carece de mayor interés salvo por su alfarje cuya vigas apoyan en zapatas zoomorfas -para transmitir el peso de aquellas al muro- representando bustos de guerreros y animales fantásticos.

a la izquierda del vestíbulo también una breve escalera desciende a las oficinas de información y demás servicios administrativos.

Sobre la puerta de estas dependencias luce un cartel de azulejería conmemorativo de la inauguración de la reconstrucción de este edificio el día 12 de octubre de 1983 por los Reyes de España D. Juan Carlos I y Dña. Sofía.

Estas últimas estancias administrativas, que se encuentran en la superficie de la torre, tienen una altura de techo adecuada pero muy inferior al resto, pues sobre ellas hay una sala que es la que abre los balcones en entreplanta que he citado en la descripción de la fachada.

Una escalinata, al frente de la puerta principal nos sube a una antesala o cenador del patio central del edificio, en ella -aparte de algunos muebles- a la izquierda abre la puerta que permite acceder a la escalera de ascenso a las estancias de la entreplanta de la torre. Se exhibe en la pared de la derecha (que corresponde a la que cierra el hueco de la escalera principal de acceso a la planta superior) una parte de artesonado mudéjar policromado y con estrellas de ocho puntas.

El patio

Peristilado con doce gráciles columnas de mármol de Macael que soportan arcos deprimidos y sustentan la galería de la planta superior y en esta última continúan las columnas hasta soportar la techumbre. La galería superior se defiende por una balaustrada del mismo material.

Centra la superficie del patio una sencilla fuente.

Son dignos de atención los techos de estas galerías y especialmente los de la planta superior y sus distintas salas.


Siguiendo la dirección de entrada por el mismo lado del patio se hallan tres puertas que no anuncian lo que se oculta tras ellas, no es otra cosa que el salón comedor del palacio de los Duques de Montellano en Madrid en la esquina de la calle Eduardo Dato con el Paseo de la Castellana, palacio que fue desmantelado y el solar vendido a la social "La Unión y el Fenix". Esta sala no está abierta al visitante y es de uso para eventos especiales.
Como anécdota se cuenta en la inauguración de la nueva construcción el Rey Juan Carlos I al entrar en la sala dijo "Yo he comido aquí", y tiene su razón por cuanto siendo Principe de Asturias residió en la residencia de los Duques de Montellano mientras estudió en la Universidad de Madrid.

Se trata de una sala de estilo entre neoclásico y rococó, propio del S. XVIII, con techo pintado al óleo?


del que penden lamparas con lágrimas de cristal que iluminan una estancia bordeada de espejos que aumentan la sensación de espacio y multiplican la iluminación.

Vista del comedor conocido como sala de los espejos que muestra a la izquierda las tres puertas que se abren al patio en ocasiones específicas.
La pared del fondo presenta, delante del grandísimo espejo un aparador de estilo rococó y a sus lados dos columnas que soportan los bustos de los reyes D. Juan Carlos I y Dª Sofía.
La pared opuesta, de una distribución decorativa similar, carece de espejos pero en el panel central forrado de mármol, ofrece un busto de Carlos I de España y V de Alemania, Rey Emperador.

A los lados dos puertas permiten el acceso desde la zona reservada.

Puertas que muestran pintados sobre su dintel unos delicados jarrones de flores.


La pared contraria a la del patio, con un inmenso espejo en su centro, abre a los lados dos puertas a un patio de ventilación. Dado que la fachada correspondiente tiene orientación noroeste se defienden de las puestas de sol con unas persianas de esparto.

Volvemos al patio y nos dirigimos a la izquierda, donde se halla la puerta a las dependencias reservadas del Palacio.

Puerta a las dependencias reservadas

Detalle del relieve de la puerta.

La venta-cesión del Palacio al Ayuntamiento contempla el usufructo de estas habitaciones para uso en sus visitas a Granada de las Excmas. Sras. Dª Hilda Fernández de Córdova y Mariátegui, duquesa consorte de Montellano y de su nieta Dª Carla Pía Falcó Medina, actual duquesa de Montellano.

Continuamos circulando por el patio y en el frente opuesto a la entrada a él se abre en el centro un espacio que ofrece un pilar de piedra gris de Sierra Elvira y a la izquierda un brocal de aljibe.


Continuamos nuestro caminar por el patio hasta llegar a la escalera principal del Palacio que nos eleva a la planta noble superior, pero a su derecha una estancia bajo el tramo superior de los escalones se nos muestra un magnífico banco del S. XVIII labrado en mármol de Macael


En el segundo tramo de la escalera se abre un óculo enrejado para recibir iluminación del patio y del farol granadino que pende en la galería ante él.


En la pared del segundo descanso de la escalera luce el escudo del Alcalde de los Donceles con el Rey Boabdil prisionero y las banderas ganadas a los moros en la batalla de Lucena, original o copia del que luce la portada del Palacio entre la Puerta y el balcón.


Continuamos el ascenso hasta asomar a la galería superior del patio.




Conviene observar los artesonados.

En esta galería se exhiven en diversas vitrinas documentos del Archivo Municipal, principalmente planos de la ciudad en diversas épocas y en los que nos podemos apercibir de como evolucionó la urbe desde el S. XVI a hoy.

Y aquí me voy a permitir una crítica.
Resulta que se anuncia la venta de las copias de estos planos a un precio muy adecuado, pero luego comprobé el complicado sistema de comercialización.
Interesado en ello, llamé a la puerta del Archivo Municipal y quien amablemente me atendió me indicó que tenía que enviar una transferencia por el importe total de la adquisición a un número de cuenta, remitir el justificante a una dirección de correo electrónico indicando identificación del comprador y domicilio donde se me remitirían los documentos...
¡Me quedé boquiabierto y lógicamente sin los planos!
¿No sería más factible, comercialmente más productivo y fácil para el interesado venderlo en el punto de información del Palacio?

La mayor parte de las estancias de este nivel las ocupa el Archivo Municipal, pero previa autorización se nos puede abrir la sala de los espejos, la antesala y sala principal del palacio.

No me voy a explayar en múltiples detalles y me centraré en lo realmente sobresaliente.

El artesonado de la sala.
La piña central que lo adorna.

En la pared de la derecha destaca
el cuadro firmado por George Owen Wynne Apperley de su esposa Enriqueta Contreras.

En la pared de enfrente a la entrada el balcón que abre sobre la puerta principal del palacio


invitando a asomarnos a él


Y con esto terminamos la visita al edificio desandando lo andado.


Nos despedimos de Fernando que nos ha dirigido la visita y abierto puertas.
¡Gracias Fernando por tan magnífica compañía y explicaciones! y volvemos a los jardines para pasear los que aún no hemos visto.

Al salir del Palacio podremos contemplar entre el pasillo que se abre entre los cipreses -que conduce a servicios de los eventos y la parte trasera del edificio-, el Palacio del Generalife en lo alto de la colina de la Sabika.


Al tomar de nuevo el paseo de los cipreses, nada más terminar la escalinata, aquella que adornan unos leones sentados, se abre a la derecha entre la vegetación un acceso al paseo Romántico. tiene también otro acceso desde el final del Paseo de los Laureles.


Repito la vista desde un lado y desde el lado izquierdo para que se pueda contemplar que bajo una pérgola tiene en el centro de esta parte superior un estanque cuadrado de ladrillo con un plato de fuente del que mana agua, que luego de rebosar el estanque corre por una estrecha acequia de mármol que se adelanta por el paseo casi hasta su final.

Al fondo del paseo Romántico, el paseo se adorna en el centro con un brocal de pozo o aljibe de piedra.

 
La imagen está tomada en sentido contrario a la explicación para mostrar mejor perspectiva. 

Dejaremos a la izquierda el acceso al salón distribuidor descubierto, no sin ants admirar la vista que ofrece La Alhambra en lo alto de la colina.

Pero vamos a dirigirnos al Paseo de los Laureles por la derecha, pero la imagen que os muestro está tomada desde la parte superior para evitar ver en ella los vehículos que había (que quedan ocultos y a nuestra espalda) y para mostrar una perspectiva completa del vial.

Al fondo está abierta la puerta a la Cuesta del Chapíz y a la derecha de haya el aparcamiento y el límite de la finca con la vecina.
En esta zona limítrofe de los jardines del Palacio nos encontramos con una antigua alberca; tiene una particularidad que yo no había visto con anterioridad y es que refuerza sus esquinas y la mitad de sus muros con una especie de torreones circulares.

Deduzco que esta alberca es anterior a la ubicación del Palacio en las antiguas huertas que existían en el solar y tenia la función de retener agua que le llegaría por acequia para riego.
De la alberca hasta la explanada que bordea el Palacio se extiende un espacio, defendido por un seto de vegetación,  con un estanque que simula una acequia y con unos sencillos bancos para su contemplación.

Visto esto ya solo nos queda volver atrás hasta aquella parte del final del Paseo Romántico...

y acceder al patio de entrada a aquella galería de servicios que venimos nombrando desde el inicio de la visita.

Este patio presenta una arcada de ladrillos que se abre al pasillo que accede a la casa del guardes al fondo, aquel que cruzamos al principio del recorrido entre el jardín vestíbulo de entrada y el salón descubierto de distribución.

Al fondo nos muestra la entrada a una pequeña torre a la que se asciende con tres escalones.

Todas las estancias de este espacio son pequeñas y de funcionalidad desconocida.
La habitación de entrada abre ventana al jardín vestíbulo de la entrada al recinto y tiene salida a una galería cubierta

Galería que presenta balaustrada a la derecha al acceso de vehículos y a la izquierda ventanales al vestíbulo de entrada.

Al fondo la salida para terminar el recorrido situándonos en el vestíbulo de los jardines junto a la tapia que nos separa de la Cuesta del Chapíz.

Antes de salir nos situaremos de forma que podamos contemplar la puerta de salida, que antes fue nuestra entrada, y su templete.