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Oficios, calle



Nos enfrentamos en este artículo a otro de los espacios impresionantes e imprescindibles de nuestra ciudad.

El nombre de la calle Oficios, anteriormente Besayón, evoca a los "Oficios del Cabildo" y se sitúa entre la Plaza de Alonso Cano, por la prolongación de la calle Alcaicería, y la Gran Vía de Colón. Es paralela a las calles Reyes Católicos y Zacatín, pero más corta que ellas.


Vamos a acceder al vial por su parte superior desde la Gran Vía de Colón, acceso que cuenta con una interesante reja y puerta (que vamos a poder ver mejor desde la propia calle Oficios). La recorreremos en sentido opuesto a la numeración postal.

Esta reja es parte de la que se situaba cerrando el compás de la Capilla Real (que trataremos más adelante) que se abre en la calle Oficios, la parte restante cierra la calle que nos ocupa por la parte contraria, según se muestra en las imágenes anteriores.

Al entrar en la calle tenemos a la izquierda el lateral del edificio del Banco Hispano Americano, hoy Santander, citado cuando hablamos de la Gran Vía de Colón, obra del arquitecto D. Ángel Casas Vïlchez. Debemos mirar con atención la rejería y las farolas de este edificio.

A la derecha hay una reja que separa el jardín de la casa que nos encontramos a continuación, casa que forma parte de las dependencias anexas a la Catedral.

En el dintel de la puerta consta escrito: "Colegio Real de San Fernando Rey de España - Año de 1766". Nombre que se presta a confusión, pues el Rey Fernando, llamado "el Santo" (pero no canonizado), se trata de Fernando III (1199 a 1252) rey de Castilla (no de España). Si, por el contrario, se pretende considerar a Fernando el Católico, Fernando II de Aragón (1452 a 1516), se le llamó "el católico" y si fue Rey de España, pero nunca ha llegado a ser santo.
En mi modesta opinión se trata de una argucia para conseguir convertir al católico en Santo, pues sobre el dintel de la puerta se exhibe pomposamente el escudo imperial de los Reyes Católicos. 

En estas antiguas imagenes, tomadas en sentido contrario a nuestra marcha y desde la esquina con la Lonja de los Mercaderes, se puede observar que el tramo contiguo de la calle estaba ocupado por una parte del "Colegio Real de San Fernando Rey de España", una parte importante de él apoyado en el muro de la Capilla Real, dejando un estrecho callejón para continuar el paso.

En las fotos que acompañan este párrafo, se ve la Madraza a la derecha, también se observa el pretil que era base de la reja comentada al principio. Y en lugar de turistas y músicos callejeros que pululan por este espacio en la actualidad se muestran cabras descansando sobre el pavimento.

El tema de los hatos de cabras que antiguamente circulaban por la ciudad era porque se vendía la leche de cabra a domicilio y la mejor manera de que fuera fresca, y demostrarlo, era ordeñar al animal en presencia del comprador.

Volvemos al "Colegio Real de ¿San Fernando Rey de España?" para continuar nuestro descenso y veremos a nuestra derecha el muro lateral del edificio anejo a la Capilla Real en el que se muestra la colección de enseres de los Reyes Católicos.

A la izquierda se halla el Edificio de La Madraza. Las imágenes que siguen están tomadas en sentido contrario a nuestra marcha para conseguir mayor efectividad. 




Tras La Madraza se hallaba la antigua Alhóndiga Zaida y frente a ella la Casa de Justicia (donde ahora se encuentra el Museo de la Capilla Real).

Volviendo a la calle nos encontramos mirando a la izquierda, para continuar el descenso, el compás de la Capilla Real que se abre a la derecha en la calle.

Desde este punto podemos admirar, casi frontalmente, la Lonja de los Mercaderes, edificio gótico plateresco construido a solicitud de los mercaderes de seda (principalmente genoveses), para en él poder tramitar sus negocios y contrataciones.

La producción de sedas en Granada y su manipulación se trató del principal negocio de la ciudad, aparte de que por su magnífica calidad pudo convertirse este mercado en uno de los principales a nivel mundial desde época nazarí.

Ya situados de frente a la portada de la Capilla Real, podemos fijarnos en los capiteles góticos de la propia capilla y los de la Catedral que se muestran tras ella.

La vista nocturna con la iluminación artificial destaca aún más si cabe los detalles arquitectónicos.

En los muros de la Capilla Real se observan las marcas de unas letras y dibujos en pintura roja. Se trata de los llamados VITORES, y son una aclamación a la consecución del "Doctorado cum laude" de algún estudiante. Para ello se usaba una pintura o pasta a base de sangre de toro, hojas de acanto y óxido de hierro que se quemaba, para conseguir la penetración en la piedra e incrementar su duración en el tiempo.
A la izquierda de la portada de la capilla, se observa el brocal de acceso al aljibe de la antigua Mezquita Mayor de Granada, construcción que fue derribada para en su lugar construir la Iglesia del Sagrario y la Catedral de Granada.

A espaldas de la vista de esta foto se abre la calle Estribo, hasta la de Reyes Católicos. Y en la primera manzana de casas, justo en los bajos de la siguiente casa a la que ahora está en restauración en la esquina, abría sus puertas el famosísimo Bar SEVILLA ("el Sevilla", como se le ha conocido siempre), del que algunos aún tenemos recuerdo gustativo de sus tortillas del Sacromonte (de la receta original de la Abadía del Sacromonte), el rabo de toro o las habas con jamón. Cerró el 30/9/2014, en teoría provisionalmente por la restauración del edificio y su conversión en Hotel, ojalá vuelva a abrir de nuevo, aunque con seguridad lo hará con menor calidad culinaria y más dedicado a la comida rápida para satisfacer a los turistas. 

Continuando nuestro descenso por la calle Oficios y anejo a la Lonja de los Mercaderes se halla la casa parroquial y oficinas de la Iglesia del Sagrario, cuya portada principal se abre a la Plaza de Alonso Cano. Esta casa renacentista, de la que os muestro en la imagen posterior dos posibles vistas, se abre a la calle Tinte.


Justo haciendo esquina con la calle Tinte y frente a la casa antes referida se halla un edificio de 1892, según proyecto del arquitecto Modesto Tiburcio Cendoya Busquets, (para dedicarlo a almacén, luego fue sede e imprenta del diario Patria) restaurado en el 2000 por Antonio Jiménez Torrecillas y con la colaboración de Gustavo Torner, para convertirlo en la sede del Centro de Arte José Guerrero.

Siguiendo la calle y con la vista puesta en la acera izquierda, nos encontramos primero con una tienda de artesanía y recuerdos,
e inmediatamente la puerta y pasaje de los Gelices, que nos da acceso a la Plaza de la Seda, de la que nos ocuparemos al hablar de la Alcaicería.














Y terminamos nuestro corto pero intenso recorrido ante la verja que cierra la calle en su confluencia con la prolongación de la calle Alcaicería.


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Calle Reyes Católicos

La actual calle Reyes Católicos, que antes se llamó Méndez Núñez, cubre el cauce del rio Darro entre Plaza Nueva (esquinas con calle Elvira y Placeta de Cuchilleros) hasta Puerta Real, además une la Gran Vía de Colón y calle Pavaneras (el barrio del Realejo), así como Puerta Real, calle Recogidas y las Aceras.

Se abren a ella las plazas de Isabel la Católica y la del Carmen.

Imagen de Google Maps
Se trata de una de las principales arterias de la ciudad pues, aunque con el tráfico de vehículos privados muy limitado, es (quizás) junto a la Gran Vía de Colón, la Acera del Darro, calle Recogidas y la Puerta Real las que soporten mayor trasiego de transporte público y peatonal en la ciudad al estar rodeada de un sinfín de monumentos (la Alcaicería, el Corral del Carbón, la Catedral), el Ayuntamiento, Correos, comercios propios de la calle en si y de las adyacentes, hoteles, bancos, bares y restaurantes, además de ser acceso a otras vías (acceso principal al Albayzín, al bosque de la Alhambra...)

O sea, que hay que pasar por ella quieras o no.
Parece ser que la actual corporación municipal pretende peatonalizar esta calle y la Gran Vía de Colón... ¡A ver a donde nos lleva y qué perjudica esa medida! 

Vista parcial de la zona que nos ocupa, extraída del Mapa topográfico de D. Francisco Dalmau de 1796.
Como se puede observar el cauce está descubierto desde Plaza Nueva hasta la actual Puerta Real (y continuaba por la Acera del Darro), que en el plano de la imagen sitúa el nombre en una placeta a la entrada de la calle Mesones.

Como referencias que nos pueden situar en la actualidad se encuentran la Catedral y la Iglesia del Sagrario, la plaza de Bib-Rambla, el convento del Carmen (con sus dos claustros y su iglesia, actualmente plaza del Carmen y Ayuntamiento), el convento de San José, iglesia y plaza de las Carmelitas Descalzas, el convento, claustros e iglesia de San Francisco - Casa grande (actual sede del MADOC)

Imagen aérea de la misma superficie que la anterior pero en su situación actual, extraída de "Mapas de Apple".

De las referencias que exponía en la anterior imagen, hay dos significativas en esta:


En la imagen de la izquierda y la central se nos muestra el campanario del antiguo convento de los Carmelitas descalzos, torre que fue derruida tras la desamortización. Mas tarde, el claustro viejo, de los dos que poseía, se convertiría en la que hoy es la Plaza del Carmen, y el resto del edificio (claustro nuevo) se habilitó para la sede del Ayuntamiento de la ciudad, convirtiéndose, el claustro nuevo, en el patio del consistorio.

Son muchas las imágenes de la ciudad que nos han llegado de los artistas románticos, pero éstas del cauce del rio por lo que hoy es la calle Reyes Católicos nos muestran, independientemente del romanticismo que expresan, la insalubridad e incomodidad que debían soportar los vecinos. El rio recibía en su cauce todos los detritos y contaminación producidos por las viviendas e industrias que lo abrigaban; conocidas son las tinajas de los tintoreros que aun muestran sus huellas en el cauce, industria que se hallaba en los alrededores de la que hoy es la Plaza de Isabel la Católica.

El cauce era salvado por un buen número de puentes, hoy desaparecidos lógicamente (aquí enlazo un mágnifico trabajo de D. Gabriel Pozo Felguera que nos habla del "desembovedado del rio"), y poco o ninguno era el espacio de circulación en sus márgenes, salvo algunos accesos para trabajos puntuales en el cauce (como los antes citados de la tintorería). La circulación se producía por las estrechas calles paralelas.

Que el aspecto de este cauce era desagradable es muestra la aun usada, aunque ya poco, frase "es más feo que la espalda del Zacatín", siendo el Zacatín la calle paralela a la derecha del cauce, que fue en su momento la principal vía comercial de la madinat, donde se concentraba la Madraza, La Alcaicería (el mercado de la seda), la alhóndiga Zaida antigua (situada detrás de la Madraza), la judicatura y la mezquita mayor (hoy Iglesia del Sagrario). Esta calle Zacatín llegaba hasta la calle Elvira, principal entrada desde la Vega y a través de la Plaza de Bib-Rambla y el Arco de las Orejas al Puente de la Paja (actual Puerta Real) a las vías de comunicación con el Sur y la costa.

Siguiendo el orden ascendente (del cauce, la numeración y la pendiente) os voy a mostrar las intersecciones, principales edificios y comercios que nos encontramos al paso. Situaré las imágenes a izquierda o derecha de este artículo según nos las encontremos en nuestro recorrido.

Empezamos nuestra explicación del recorrido en Puerta Real, como hemos aclarado antes donde se hallaba el Puente de la Paja y entramos en la calle Reyes Católicos dejando el edificio Costales a la izquierda.

y el edificio Olmedo a la derecha. Subimos la ligera pendiente y lo primero que encontramos es el pasaje comercial de los bajos del edificio Olmedo (que tiene salida a la Calle Ángel Ganivet).



Continuación del Edificio Costales cuyo acceso a los pisos se observa a la izquierda de esta imagen. Hasta la confluencia de la calle Salamanca, se hayan cinco edificios; el primero con cierto valor arquitectónico y los siguientes antiguos y eclécticos. Todos inadecuados al carácter arquitectónico de la vía.


Volviendo a la acera derecha nos encontramos con un estrecho callejón. Se trata de la calle Zaragoza. Hoy en día la importancia del vial solo es el de paso peatonal y de servicio hasta la Calle Escudo del Carmen. En este callejón conocí a mi llegada a Granada el Restaurante Los Manueles, en su segunda ubicación tras la adecuación del barrio de La Manigua, pues lo fundó Pedro López Capeli (en la hoy también inexistente calle Mañas nº 5) establecimiento ya cerrado y convertido, el nombre, en una franquicia de bares-restaurantes repartidos por la ciudad.


Continuando nuestro ascenso se nos abre la calle Salamanca, que como la siguiente c/ Príncipe, nos conduce a la Plaza Bib-Rambla (de la que nos ocuparemos en otra ocasión).

Aquí cruzaba el cauce del rio Darro el Puente del Álamo.





Llegados a este punto se nos abre a la derecha la Plaza del Carmen, de la que ya hemos publicado el oportuno artículo que enlazo.

Muestro la imagen de los dos edificios de la acera izquierda que muestran su fachada a la Plaza del Carmen, el de la izquierda se trata de la casa de los Condes de Santa Isabel, ajustándose al de la derecha a sus proporciones. Ambos datan de principios del S. XX y han sido reconstruidos recientemente, de forma adecuada y conservando las fachadas originales.

Por cierto, a la espalda de estos edificios, en la calle San Sebastián (paralela a Reyes Católicos), se halla el Bar Aliatar, antiguo y afamado establecimiento donde saciar el apetito con unos variados bocadillos de calidad.


A continuación de los edificios antes citados, se abre la calle Principe para acceder a la Plaza Bib-Rambla (como la anterior calle Salamanca).

Esta calle se abrió a mediados del S. XIX y, poco después, del nacimiento del que sería rey Alfonso XII, de ahí el nombre de "Príncipe" para el vial.

El edificio de la esquina superior, en el centro de la imagen, tiene características interesantes, procuraré recabar autoría y fecha de construcción, aunque debe ser de los primeros años del S. XX.



Continuando por la acera izquierda se aprecian edificios, unos bien conservados y otros en reconstrucción, que se adecúan al carácter arquitectónico de la calle.








Volviendo a la acera derecha se nos muestran más edificios de inicios del S. XX, aunque hay alguno de los años 60 a 80 de aquel siglo en los que no se controlaba la cuestión de adecuar las nuevas construcciones a las existentes, primando el aspecto especulativo.




Volviendo la vista a la acera izquierda de nuestro recorrido y haciendo esquina con la calle López Rubio (calle que tras atravesar la calle Zacatín nos llevará a la Alcaicería) se nos muestra otro interesantísimo edificio en el que en su planta superior se abre una terraza pergolada, entre dos torres, que se abre al Este y a la que suponemos una preciosa vista a la salida del Sol y Sierra Nevada en el horizonte.

Me queda pendiente obtener datos sobre la autoría y fecha de construcción del edificio.


Las esquinas opuestas a las anteriores abren a la Calle Puente del Carbón. Queda claro que en este cruce se hallaba el Puente del Carbón que se mostraba en las antiguas imágenes que abren este artículo.

Al fondo de la calle Puente del Carbón se muestra la bella portada del Corral del Carbón.

Es importante citar aquí el edificio que se enseña en la imagen y en el que debemos fijar la atención en los cierros metálicos con adornos de hierro colado.

En sus bajos se encuentra la antigua y afamada platería "Rafael Moreno - Orfebre", donde poder adquirir regalos y recuerdos de calidad.


Continuando nuestro ascenso hay un edificio en restauración, cubierto por lonas de seguridad hoy en día, y dos más cuya fachada vista es de ladrillo visto sin más singularidad que un cierro en la segunda planta del primero...



A continuación, haciendo esquina con la plaza de Isabel la Católica, un antiguo edificio obra de Matias Fernández-Fígares Méndez, que lo ocupa una entidad bancaria.

Antes de la apertura de la plaza en esta esquina iniciaba la calle Sierpe Alta, que daba acceso al antiguo Teatro Gran Capitán (nombre en referencia de que ocupó solares de las antiguas viviendas de la familia Bazán y donde nació D. Alvaro de Bazán) terminando en la Plaza de las Descalzas.

También en este punto el Puente de San Francisco salvaba el cauce hoy cubierto.

Un poco antes de llegar a la plaza de Isabel la Católica, en la acera izquierda se nos abre la calle Estribo que nos conduce a la Capilla Real en la calle Oficios.

En este punto existió un puente o pasarela peatonal, llamado Puente de lo Justo, que permitía acceder a la Audiencia que estaba donde hoy se ubica la Capilla Real en la calle Oficios.






Frente al monumento a la reina Isabel la católica se abre la Gran Vía de Colón, enfrentándose a la Plaza de Isabel la Católica.

Pasada la Gran Vía de Colón entre los edificios que con ella hacen esquinas (edificio Colón, a la izquierda y edificio Linares a la derecha) y citados cuando nos referimos a ellos en el artículo de la Gran Vía de Colón, se abre la calle Abenamar entre el edificio Linares (hoy Caja Rural) y el que fue oficina central de la Cia. Telefónica, un insulso edificio que puede, y debe, pasar desapercibido.

El nombre de esta calle hace referencia al "Romance de Abenamar" obra literaria del S. XV.




Tras el feo edificio citado anteriormente se abre la calle Joaquín Costa, cuya acumulación de contenedores de basura tampoco cuidan el aspecto y que tampoco acompaña la fachada del edificio de la esquina contraria, también consecuencia de los años especulativos.







Me ensaño en mis comentarios sobre estas construcciones, el descuido en la ubicación de los contenedores de basura, las proliferación de terrazas (algunas con toldos excesivos), así como la cantidad de grafitis que producen los vándalos incultos e incluso el aspecto descuidado de la limpieza urbana porque vivo y amo una ciudad de las más bellas que conozco.
Perdón si ello ofende a alguien, pero algunas de estas deficiencias son subsanables e incluso a largo plazo, las construcciones.

En la acera opuesta se abre la calle Sancti Spiritus que nos conduce a la calle Pavaneras.

El nombre de esta calle viene dado por el convento de monjas del Sancti Spiritus, fundado en 1520 por la esposa de D. Álvaro de Bazán y Solís (apodado "el Viejo"), Dña. María Manuel, (abuelos del Gran Capitán D. Alvaro de Bazán y Guzman) y que fue demolido en los años de la exclaustración.
En estos lugares (incluida la actual Plaza de Isabel la católica) se hallaban, desde final del siglo XIV, diversos edificios propiedad de la familia Bazán, por cesión de los Reyes Católicos. De una de estas edificaciones procedió la fundación del convento, así como una iglesia o capilla, indicada en el plano de Francisco Dalmau, expuesto anteriormente, abierta a la placeta de los Tintes (hoy plaza de Isabel la Católica) para el uso de este convento y de la familia Bazán.

Está documentado que D. Álvaro de Bazán y Solis "el Viejo", inició en estos lugares la construcción de un palacio renacentista para lo que acudió a artistas traídos de Italia y la importación de materiales de gran calidad; conocemos que una de las chimeneas de mármol negro de este palacio hoy en día se encuentra en un salón del Palacio de Carlos V.
No se conocen las causas por las que la viuda de tan insigne personaje inició la venta de estas y otras propiedades y se situó en Viso, hoy "del Marqués", de Ciudad Real y donde su hijo D. Álvaro de Bazán y Guzmán construyó un gran palacio renacentista para su residencia y archivo. Hoy dicho edificio contiene el Archivo General de la Marina.

Continuamos ascendiendo la calle y en la acera izquierda se abre la Placeta Sillería (que de placeta no tiene nada y se queda en estrecha callecita).

La enmarcan dos bonitos edificios de la primera mitad del S. XX.

El nombre de Sillería le viene dado porque por el S. XVI se situaron en la zona varios establecimientos de muebles y en esta callecita uno muy afamado especializado en sillas, de ahí que la población le diera este nombre al vial.




En la acera opuesta, y a la misma altura de calle Reyes por la que ascendemos, se abre la calle Colcha, que también nos conduce a la calle Pavaneras.

El nombre le viene dado a esta calle porque por ella pasaban las procesiones, siendo costumbre engalanar los balcones con vistosas colchas bordadas y procedentes de una industria ubicada en la misma calle. Este establecimiento se incendió en el año 1859, causando la muerte de dos bomberos.
Hay curiosos dichos referentes a esta calle:
  • "Más delicada que la de la calle de la Colcha", se refiere a una mujer que transitando por ella sufrió el golpe de un pétalo caído de un geranio saliendo descalabrada...
  • "Más tierno que el de la calle la Colcha", similar al anterior pero refiriéndose a un hombre que recibió el golpe de un merengue y cayó fulminado...
  • Cuando el tranvía, que pasaba por esta calle, pasaba sobre las vías éstas se movían, y la gente empezó a decir que la calle era "mu delicá".  
Continuando por la misma acera derecha de nuestro ascenso nos encontramos en el número 52 con un singular edificio de cuatro plantas sobre su bajo comercial, que presenta la particularidad de que la fachada de cada piso tiene diferente ornamentación, basadas en revoco, azulejería, ladrillo visto y herrerías. Corresponde al estilo regionalista. Que cultivó en su juventud el arquitecto Matías Fernández-Fígares Méndez.








Y llegamos después a la Placeta de Cuchilleros, donde antiguamente se situaba el puente del Baño de la Corona (Qanterat Hamman al-Tay), que salvaba el cauce dando acceso al ascenso a la Alhambra.
Este puente fue el inicio del embovedado del rio al poco de la conquista cristiana de la madinat pues resultó imprescindible ensanchar su paso para permitir el trasiego de personas y mercancías.




Imagen de la acera contraria a la anterior.

La calle Elvira desemboca en calle Reyes Católicos.

Es mencionable que en este punto se hallaba la antigua Iglesia de San Gil, de la que ya hemos dejado constancia en este espacio web.




Tras este recorrido os dejamos en la Plaza Nueva!!!



Bib-Rambla, plaza

Es fácil imaginar que esta zona fuera desde tiempo inmemorial una almuzara que llegado el momento y las necesidades de crecimiento de la población debió integrarse en la urbe.
 
Detalles de la plataforma de Ambrosio Vico y del plano de Francisco Dalmau. En el primero se indica la muralla y torreones, en el segundo la muralla ya ha sido derruida pero con línea punteada señala su situación en el plano.

Tanto nombrar la Plaza Bib-Rambla que ya llegó la hora de dedicarle su merecido monográfico.
El nombre del lugar corresponde a:
- Bib - puerta
- Rambla - arenal 

 



Es, pues, la plaza de la Puerta del Arenal o del Arco de las Orejas, la primer nombre hace referencia a que la zona acumula los depósitos de arenas que sedimentaba el rio Darro en ese lugar, el segundo porque de la puerta se colgaban los miembros de los ajusticiados para dar ejemplo. Su ubicación era en el límite Sur de la Madinat Garnata y en el interior de la muralla nazarí, donde se abría la puerta que le da nombre, hoy en día reconstruida en el Bosque de la Alhambra; dicha puerta se situaba donde ahora está la calle Salamanca y abría a la actual calle Arco de la Orejas, aunque en época musulmana la fachada Este de la plaza estaba retranqueada y la puerta daba acceso directo a la plaza (según detalle de la Plataforma de Ambrosio Vico y el plano de Francisco Dalmau, que se exponen arriba, y de la ilustración de la derecha).

Debido a su situación junto a la muralla Sur de la Madinat Garnata, así como la proximidad a los edificios más importantes de la ciudad (Mezquita, Alcaicería, Madraza, Justicia y Alhóndigas así como la necesidad de un espacio abierto para ubicar los mercados y un lugar de ocio para la población hizo que se conformara esta plaza de la Madinat Garnata árabe.
Con el transcurrir del tiempo la plaza ha sufrido múltiples transformaciones, no ya de su perímetro y obviamente de los edificios, sino también de su decoración y funcionalidad. De haber dispuesto de una calzada para vehículos a su alrededor, entre los árboles y las fachadas de edificios, tras su peatonalización aquella calzada ha permitido la ocupación de terrazas y templetes "provisionales para siempre" a mayor superficie comercial de los establecimientos de restauración, que han ocupado lo antiguos locales de ferretería, tiendas de confección, jugueterías y demás precisas para la vida en la ciudad.

Durante varias décadas del pasado siglo XX este espacio ha sido utilizado en época de Navidades como mercado de pavos, principalmente, y otras aves de corral.


Tras la conquista cristiana continuó en similares utilidades sociales e incluso se aumentó su superficie derribando edificaciones a su alrededor, se abrió en la muralla el Arco de las Cucharas para facilitar el acceso al Arrabal del Arenal (calles Mesones, Alhondiga...).

Este arco era parte de la Casa de los Miradores, edificio construido en el S. XVI (según diseño de Diego de Siloé), que en su base disponía de cinco arcos, siendo uno de ellos (el de la derecha de la imagen) el que permitía el acceso a la actual calle Arco de la Cucharas que desemboca en calle Mesones. En este edificio se situaba la Real Aduana de especiería, la de paños y lienzos y la de alcatifas, también se ubicaron en él oficinas del Cabildo.

Este edificio se apoyaba en el interior de la muralla, por lo que resultaba de muy escasa profundidad, al desmontarse aquella se logró ampliarlo casi hasta la calle Boteros.

Fue pasto de las llamas el dia 31 de Diciembre de 1879.

Imágenes del incendio en grabados de la época. 

Hablamos de este edificio, aunque en la actualidad no exista, por la importancia que tuvo como palco de autoridades civiles para los espectáculos a celebrar en la Plaza (algunos de ellos ejecuciones de supuestos delincuentes, nótese el detalle que dibuja Ambrosio Vico de un cadalso), por la calidad de su diseño e incluso materiales que lo componían y por la habitual desidia en no recuperar importantes bienes dañados.

También queda de manifiesto el poder del fuego en la conformación de la ciudad, porque ya hemos dejado constancia de otros incendios destructores ¡incluso de cultura! pues en esta plaza se quemó en hoguera la biblioteca de la cercana Madraza musulmana a instancias del Cardenal Cisneros.

Las construcciones que se realizaron en el siglo XVI conformaban todas las fachadas como miradores para acoger al personal que acudía a los espectáculos y eventos, incluso se llegaron a instalar gradas para aumentar el aforo.

Actual calle Arco de las Cucharas vista desde la Plaza Bib-Rambla.
El edificio de la izquierda es el que ocupa el lugar de la Casa de los Miradores.

Ya que he hablado de este edificio que abría el Arco de la Cucharas al Arrabal del Arenal, continúo la relación de accesos siguiendo el movimiento de las agujas del reloj desde aquí:

A la derecha de la fachada Sur se abre el acceso a la plaza de la Pescadería.

En el edificio blanco de la foto de la derecha nació y vivió el dramaturgo José Martín Recuerda, y así lo testifica una placa en su fachada.

Merece la atención del paseante los adornos de la fachada y cierros del edificio amarillo de la izquierda a la casa de José Martín Recuerda.

La esquina siguiente es la Calle Colegio Catalino, que nos conduce a la Plaza de las Pasiegas.

Esta fachada de la plaza fue en su día la llamada "Acera de los valientes", por ser extensión del cercano "Rincón de Vagos" donde se hallaban frecuentemente rufianes, valentones, pendencieros, delincuentes y chulos. En estos lugares y la próximas callejas de la Carniceria se alquilaban habitaciones para ejercer el "oficio más antiguo" 

Entre el edificio de fachada amarilla y la fachada trasera del Palacio Arzobispal. Palacio que, recordemos, también fue destruido por un incendio un 31 de Diciembre, pero en este caso en el año 1982. Este edificio se ha logrado reconstruir y conservar o restaurar antiguos componentes.

Si pudiéramos ver desde una distancia propicia esta fachada (normalmente lo impiden los templetes "temporales para toda la vida" o el verdor de los tilos), contemplaríamos la hornacina donde se ubica una estatua de la Virgen de las Angustias (patrona de la ciudad) y los cierros y adornos de dicha fachada de mayor calidad que la que abre a la Plaza de Alonso Cano, perdida por el retranqueo que hubo de sufrir para ampliar en compás de la Iglesia del Sagrario.

Haciendo esquina con el Palacio Arzobispal se abre la calle Libreros que nos conduce a la Plaza de Alonso Cano.






En estas esquinas se ubicaba el llamado "Rincón de Vagos" antes citado. en cuyos alrededores se fraguaban cuchillos para cuyo temple se usaban cuernos con lo que el olor de esta función resultaba desagradabilísimo. Olía a cuerno quemado.

Luego nos encontramos con dos accesos a la Alcaicería, las calles Paños y Ermita.










A continuación desemboca en la plaza la calle Zacatín e inmediatamente a la derecha se abre la calle Boabdil.

Sorprendentemente en este tramo de camino perimetral de la plaza no hay "templetes provisionales para toda la vida", pero si hay una colección de contenedores de basura y desperdicios.
Por si nos leyeran las personas responsables del Cabildo de la ciudad, les recordamos de que en ese lugar, poco más arriba o abajo, se situaban los urinarios subterráneos que se cegaron por insalubres en su día, ¿no se podrían ubicar esos adminísculos de limpieza en un sistema subterráneo moderno usando aquel hueco?

En la apertura de la siguiente calle Príncipe (calle que se abrió al final del S. XIX y que se le dio este nombre en conmemoración del nacimiento del que luego sería Rey D. Alfonso XIII) se abre esta imagen despejada de la plaza que nos ocupa. La calle Principe, que no es recta, nos comunica con la calle Reyes Católicos a la altura de la Plaza del Carmen.

Como en el anterior caso mostramos la imagen interior de la plaza desde el acceso de la Calle Salamanca, que también nos conduce a la plaza del Carmen.


En este punto, un poco más atrás y a la izquierda se abre la calle Arco de las Orejas, pues ahí es donde se ubicaba aquella importante puerta de la muralla, que daba acceso a la mayor parte de los productos que proveían a la Madinat Garnata.







En el centro de la plaza se sitúa la llamada Fuente de los Gigantones que era originaria del Convento de San Agustín, coronada por Neptuno y soportada por cuatro figuras humanas. La componen dos tazas (musulmanas?) pero acumula una serie de aditamentos que le restan la elegancia de la sencillez. A mi no me gusta nada, la encuentro horrenda.

Anteriormente se situó en ella un monumento a Fray Luis de Granada, que en la actualidad se halla en la Plaza de Santo Domingo.

La Puerta de las Orejas o Bib-Rambla



Entrando en la Calle Arco de las Orejas y en el edificio que hace esquina a la derecha con la calle Salamanca, muestran en su fachada información dando fe de que en ese lugar exacto se ubicaba la famosa puerta, de la que también muestran una antigua imagen, pues al hacer obras en el edificio encontraron los cimientos y los conservan en el interior.

La puerta fue desmontada a finales del siglo XIX, después de haber sido declarada Monumento Nacional en 1881.

La plaza ha sido transformada durante su vida para adecuarse a las necesidades y costumbres de cada época, especialmente en la cristiana y sobre todo a partir del siglo XIX. 

Colección de imágenes del Siglo XX de la Plaza Bib-Rambla.

Bar-Rambla (interesante enlace)

Hoy en día la Plaza, entre los jardincillos y las fachadas circundantes, se haya totalmente invadida de terrazas entoldadas (de esas “provisionales para toda la vida”) que entorpecen el uso y disfrute de los transeúntes, reduciendo la superficie de solaz al cuadrado central, que a veces también ocupan mercadillos, pistas de patinaje sobre hielo, o eventos diversos.



Confiamos que en el futuro se tenga en cuenta la importancia histórica de este lugar y se trate de respetar LA PLAZA MAYOR DE GRANADA en toda su superficie.